“Upgrading Europe”: la Unión Europea del siglo XXI

 “Upgrading Europe” es un proyecto ideado y dirigido por la Doctora Susana del Río Villar, que nació hace pocos meses, en 2012, con la mirada puesta en una Unión Europea cuyo principal reto para este siglo XXI es “dar visibilidad” a sus logros, a sus “historias de éxito”. Frente a la desconfianza, la pérdida del optimismo, que cada vez se aprecia en mayor medida entre los ciudadanos en su actitud ante el proyecto europeo, la UE necesita, según la Dra. del Río, “revalorizar” su imagen, mejorando la calidad democrática de su proceso político. Pero esta nueva política europea solo puede construirse para los ciudadanos y con los ciudadanos.

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“Es el momento” de poner en marcha una iniciativa de este tipo. Así lo expresaba en una reciente entrevista para el programa Europa 2012 de RTVE, la Dra. Susana del Río. “Upgrading Europe”, destacaba su autora, aspira a unir ámbitos de participación, buscar sinergias entre distintas esferas, dando valor a las ideas de todos: políticos, instituciones europeas, mundo académico, sociedad civil, ciudadanos, medios de comunicación… Justamente ahora. Cuando estamos inmersos en el Año Europeo de los Ciudadanos, centrado en la democracia participativa y los derechos asociados al estatus de la Ciudadanía de la Unión. Y precisamente, con las elecciones europeas de 2014 en el horizonte inmediato. Unos comicios en los que Europa se juega mucho en el terreno de la participación.

Todos los detalles de este proyecto, al que tendremos que prestar mucha atención de aquí a 2015, nos los desgranará en una entrevista, que publicaremos en breve, la Dra. Susana del Río, experta en participación ciudadana y comunicación europea. Será una magnífica ocasión para volver a charlar con una de las académicas más implicadas en el estudio del proceso participativo en la UE en unos momentos clave como los que vivimos, en los que la UE busca y precisa más que nunca de un proceso de apertura y legitimación democrática a través de la implicación de los ciudadanos en las políticas y los procesos de toma de decisiones.

Mientras tanto, aprovechamos para reeditar una de las mejores entrevistas de las que hemos podido disfrutar en este blog. Una amena charla en la que la Dra. del Río nos habló con optimismo y actitud constructiva sobre las posibilidades de promover una ciudadanía europea más activa en ámbitos que ya son fundamentales en la comunicación europea, como Internet, los Blogs y las Redes Sociales; a través de la educación, instrumento fundamental para transmitir y dar a conocer los valores y los “hitos” de la unidad europea; las posibilidades de la Iniciativa Ciudadana Europea como motor de participación; y, sobre, todo, como nos explicaba entonces nuestra protagonista, destacando las virtudes de esa Europa en “constante movimiento”, llena de un “dinamismo” del que se pretende que se contagien también los ciudadanos europeos, uno de los principales objetivos, por cierto, de iniciativas como “Upgrading Europe”.

Susana del Río: “Europa es un proyecto lleno de pasión”

ENTREVISTA 27.09.2010

La Unión Europea es un proyecto único, complejo y lleno de retos. Comunicar Europa, acercarla a los ciudadanos y conseguir una mayor participación de estos en todos sus ámbitos de actividad no podía ser una empresa menos difícil. ¿Es un problema de lejanía? ¿La información es demasiado compleja? ¿Demasiado escasa? ¿Es una cuestión de enfoque? Sobre todos estos temas hemos charlado precisamente con la Doctora Susana del Río, experta en participación ciudadana y comunicación europea, y una de las personas más activas en estos ámbitos dentro y fuera de nuestro país. Europeísta de vocación, ve el proyecto europeo como una “pasión”, admira su “ritmo” y su capacidad para estar en constante “movimiento”. Para Del Río, esa Europa en constante transformación está cada vez más cerca de los ciudadanos, “pero todavía no lo saben”. Por ello, es imprescindible una comunicación europea continua, información “útil y sencilla” sobre los temas que nos preocupan, y, lo más importante, en toda su dimensión, lo que la Dra. del Río llama comunicar en “versión europea”.

Ciudadanía activa y comunicación europea

P. Los ciudadanos europeos, en un gran porcentaje, siguen viendo la UE como algo lejano, su funcionamiento como algo complejo y su trabajo como algo que poco les afecta a sus vidas. ¿Cómo se invierte esta situación?

R. Pienso que para conseguir que los ciudadanos vean que Europa está en su día y que la Unión Europea ha pasado de estar en nuestra realidad a ser nuestra realidad es importante que reciban información útil y sencilla sobre temas que les preocupan. Una información práctica de Europa para que los ciudadanos conozcan la capacidad de Europa en su día a día, que la Unión Europea es útil y que “practican” Europa desde que se levantan hasta que se van a descansar.

P. ¿Cree que la falta de interés es ante todo falta de información? En ese caso, ¿quién tiene la culpa de esto, las instituciones europeas, los medios de comunicación, los ciudadanos…?

R. En mi opinión ya no es tanto un problema de cantidad de información europea, lo que sucede es que la información no llega en clave europea y los ciudadanos la continúan percibiendo como nacional. Quizás en vez de pensar en quién es el “culpable” habría que centrarse en los procesos. Por ejemplo, durante la campaña de comunicación emprendida por el Parlamento Europeo para las elecciones europeas 2009 los medios estuvieron muy activos dando información y muy presentes, lo que sucedió es que al llegar la noticia a cada país se producía una “nacionalización” de los ejes principales de la campaña. Está bien explicar cómo afecta una decisión europea en cada país, pero lo que no ayuda es ver un debate en el contexto de las elecciones europeas y que cueste encontrar esa dimensión europea. Durante algunos debates yo hice el ejercicio de recoger cuántas veces los políticos hablaban de Europa y de lo que su partido haría en relación a los temas presentes en la campaña. Incluso para mí que me dedico a temas europeos, era difícil “rescatar” de los debates palabras e ideas de amplitud y de visión europea.

SUSANA DEL RÍO: “El problema es que la información no llega en clave europea y los ciudadanos la continúan percibiendo como nacional”

Un elemento importante es que la información no puede ser “express”. Para que las personas puedan ver Europa “de calle” y “tocarla”, una Europa tangible, la información y la comunicación con los ciudadanos tiene que calar poco a poco, como la lluvia fina. Es clave la continuidad en la información.

P. La UE está apostando fuerte por incrementar su presencia en Internet: las páginas web de las instituciones, redes sociales, blogs.. pero, ¿qué ocurre con la ciudadanía europea que no está conectada?

R. Pues que no todo es conexión vía Internet. Los blogs, por ejemplo, están desarrollando un espacio diferente para difundir Europa y llegar a muchísimas personas. Sigo con atención bastantes blogs europeos desde hace tiempo e incluso escribo en alguno y veo que tienen una capacidad grande de llegar a muchas personas. Este blog es un buen blog. Lo que más me gusta es cómo cada autor transmite con su personalidad y no sólo en los posts que escribe sino en el nombre del blog, en la estética de su página de presentación, etc.

Pienso que las e-democracia, e-participación, e-comunicación sin duda son una revolución social y comunicativa, que lo “ciber” está bien y que es un recurso muy importante para que los ciudadanos se conecten a Europa. El mundo digital abre multitud de posibilidades y de fórmulas, es algo realmente impresionante, pero por encima estarán siempre la Democracia, la Participación y la Comunicación. Y quiero destacar una cosa: no me gusta el concepto de ciudadanía digital, las personas, los ciudadanos, la ciudadanía, pienso que no se ensamblan bien con digital. Con esto quiero decir que es importante no “perder el norte” y por supuesto aprovechar el gran caudal digital que es la Red, pero combinarlo con los canales tradicionales. Por ejemplo, es importante que las noticias sobre Europa aparezcan más en la prensa escrita en un lugar directamente identificable al abrir el periódico, que en la radio haya más espacios con noticias en “versión europea” y que la Unión Europea y sus instituciones se vean cada vez más en los telediarios, también considero clave la emisión del programa Europa 2010 de TVE en horarios de mayor audiencia. Lo visual es muy importante.

SUSANA DEL RÍO: “También hay que dar mucha atención a la educación, que nuestros hijos conozcan Europa y que son europeos. La educación europea tiene un valor integrador con mucho potencial”.

Cuando me preguntan qué pasa con la comunicación europea siempre destaco que seguramente lo más importante es el equilibrio, comunicar con equilibrio, en el contenido y en la forma. Los contenidos son esenciales, saber qué se quiere comunicar y a quiénes, pero también la forma: comunicación digital, comunicación en prensa, en televisión etc. Sin olvidar lo enriquecedor que es comunicar cara a cara. Cuando un ciudadano puede ver enfrente de él a un eurodiputado respondiéndole a una pregunta en un debate ve mucho más en sus ojos y en su expresión que en una pantalla.

Participación ciudadana tras el Tratado de Lisboa

P. Se afirma que el Tratado de Lisboa va a suponer un paso decisivo para construir la “Europa de los ciudadanos” ¿hasta qué punto cree usted que el nuevo Tratado colma todas las expectativas en lo que a participación ciudadana se refiere?

R. El Tratado de Lisboa recoge la esencia del Proyecto de Constitución europea y, por ello, está cerca de los ciudadanos y de los asuntos de actualidad. Por supuesto que habrá que avanzar más dentro de un tiempo pero hay algo muy democrático y profundamente ciudadano en el Tratado de Lisboa y es el aumento de poder del Parlamento Europeo. Si el PE tiene más poder también los ciudadanos.

P. Usted ha participado activamente en la configuración de la Iniciativa Ciudadana Europea ¿qué destacaría de la Iniciativa?

R. Hay que ser muy cuidadoso con la implementación de la Iniciativa, el equilibrio interinstitucional y la manera de presentarla. Ya que su nacimiento y desarrollo han sido ejemplares en muchos aspectos hay que conseguir ahora una gran coherencia en su implementación y puesta en marcha. Aquí también hay que transmitir muy bien qué es la Iniciativa y cuáles son sus estadios.

Cuando la Iniciativa Legislativa Ciudadana se incluyó en el párrafo 4º, artículo 47, del Proyecto de Constitución europea sin duda fue un logro, una conquista de las organizaciones de la sociedad civil junto con miembros de la Convención europea. Para mí, algo muy importante de la Iniciativa es la comunicación transversal entre organizaciones, eurodiputados, mundo académico desde el 2002. La movilización y el debate transnacional europeo.

P. Además de herramientas como la iniciativa popular, ¿qué otras oportunidades existen para participar? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para ayudar a construir Europa?

R. Hay muchas oportunidades para participar y el ciudadano puede elegir si participar activamente en foros, debates etc. y además en las citas de las elecciones europeas o si va a participar con su voto pero no se va a “enganchar” a debatir sobre Europa.

SUSANA DEL RÍO: “Lo que está claro es que la comunicación responsable impulsa participación responsable y que la participación articula sociedad, creo que esto es algo que deberían tener muy presente los políticos”.

Para ayudar a construir Europa lo importante es que los ciudadanos estén estrechamente unidos a la Europa de la solidaridad porque la solidaridad es movilizadora y además de ser un concepto y una acción humanitaria tiene una capacidad multiplicadora de información destacable. Pienso que, aunque con mucho por trabajar cada día, este camino está muy bien andado por las ONG.

Todo es válido. Creo que lo importante es despertar en los ciudadanos la curiosidad por Europa y encender el “chip” europeo porque si lo conseguimos, los ciudadanos buscarán información en las web de las instituciones europeas, en los medios y en los blogs, y buscando información también se está participando.

Ciudadanía de la Unión Europea

P. En cuanto al conjunto de derechos que integran la Ciudadanía de la Unión ¿no es una decepción que ni en la Constitución Europea, ni después con Lisboa, se haya apostado por reformar un contenido que data del Tratado de Maastricht?

R. En mi opinión, la Ciudadanía europea está llena de contenido. Es un concepto amplio e integrador. Pienso que más que reformarlo lo que hay que hacer es explicarlo bien, que es un concepto con gran proyección y con unos derechos, que está vinculado a los valores de la Unión Europea, que su anclaje es sólido y que si alguien se lo salta la Unión Europea tomará voz común no permitiendo que no se respete. Aquí de nuevo resalto el poder catalizador de ciudadanía activa de la solidaridad.

La ciudadanía europea abarca la ciudadanía múltiple y las múltiples ciudadanías. Es única, y también numerosa, uno de sus pilares es la riqueza de la diversidad. La ciudadanía europea tiene círculos concéntricos que además están comunicados. El título de una ponencia que di este verano en El Escorial era: “Ciudadanía europea, ¿más lejos, más cerca?”, ¿sabe cómo comencé mi intervención?: “Ciudadanía europea, ¿más lejos, más cerca? Más cerca pero los ciudadanos todavía no lo saben”.

Futuros proyectos

P. Usted es una persona muy activa en el ámbito  de la participación ciudadana y la comunicación europea ¿en qué proyectos está trabajando ahora? ¿nos podría adelantar algo?

R. A mi me encanta lo que hago, Europa es mi trabajo y también mi vocación. La Unión Europea, y lo digo completamente convencida, es un proyecto lleno de pasión. Veo el proyecto europeo como un Proyecto, sí, un proyecto. Y así tiene que seguir siendo para renovarse, reiniciarse, actualizarse. Hay que hacer nueva política europea en el contexto de una gobernabilidad europea y global. He dicho en otras ocasiones que me gusta mucho de Europa su ritmo, siempre se está moviendo. Me encantan la política como doctrina y la gran política y la Unión Europea es un ejemplo de gran política. Europa se amplía, continúa integrando países y, al mismo tiempo profundiza en su proceso de integración. Ese movimiento me sorprende cada día.

SUSANA DEL RÍO: “Me gusta mucho de Europa su ritmo, siempre se está moviendo”

Sobre mis futuros proyectos le voy a hablar de dos: “Europa en Red”, con un espacio, Europa Mueve la Red, dedicado precisamente a la interactividad, al intercambio de ideas y de información, opiniones, donde los blogs van a tener un lugar bien estructurado. La web estará preparada en unas dos o tres semanas.

Y comienzo una nueva etapa profesional en un nuevo Instituto, el Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.org, del que pronto será visible toda la información. Mi trabajo será la coordinación académica del programa para Europa del Instituto. Seguiré además con mi perfil de Investigadora. Ya tengo pensados los primeros debates, publicaciones en distintos idiomas, las vinculaciones con instituciones, personas y entidades con las que colaboro desde hace años y, como siempre, la unión de esferas, institucional, académica, de organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación etc. También tendréis vuestro lugar los blogs europeos. Estoy muy contenta con esta nueva etapa en mi trayectoria profesional. Además de los objetivos y ejes sobre los que comienza a andar el Instituto y las entidades, Universidades y Fundaciones vinculadas, sus dos impulsores, el Filósofo Daniel Innerarity y el Profesor Juan José Álvarez, son dos personas a las que conozco desde hace tiempo, con un gran valor tanto profesional como personal, es para mí un orgullo trabajar con ellos, aprenderé mucho, y además podré hacer mi aportación, muy europea, al Instituto.

Estoy contenta. Me gusta aprender cada día y Europa es un buen lugar para aprender cada minuto.

Más sobre nuestra protagonista

Susana del Río Villar (Madrid, 1966) es Licenciada en Filosofía y Letras, Geografía e Historia. Doctora en Ciencias Políticas y Sociología y Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas. Es consultora en temas de participación ciudadana y acción comunicativa europea. Fue miembro de los Grupos de contacto de la sociedad civil en el Parlamento Europeo para la elaboración de la Constitución europea por la Convención y moderadora-relatora de la primera Ágora del Parlamento Europeo. Miembro del Comité de expertos de la Comisión Europea en Science, Society and Governance y del programa marco en Citizens and governance in the knowledge based society, “Democracy in a supranational context”. Forma parte del “Team Europe” de la Comisión Europea. Es miembro del Club de Roma. Colaboradora del Real Instituto Elcano (RIE), del Movimiento Europeo y de organizaciones entre las que destacan la Fundación Luis Vives y la Red Extremeña de Información Europea (REINE). Fue responsable de contenidos de las Consultas europeas a la ciudadanía en 2007 y Coordinadora del grupo de observadores de las Consultas europeas 2009. Autora de numerosas publicaciones, entre las que destacan, como coordinadora y co-autora, Europa: el estado de la Unión (Aranzadi, 2006), y Ciudadanía activa en Europa. Proceso participativo y nuevos espacios para la comunicación (Difusión Jurídica y temas de actualidad, 2008). Conferenciante en diversos seminarios y debates. Tiene entrevistas en prensa y radio así como en distintos programas de televisión como el programa “Europa 2010” de TVE. Es, además, profesora invitada por distintas Universidades y Cátedras Jean Monnet, y asesora de organismos gubernamentales en asuntos europeos. Desde octubre de 2010, Investigadora-Coordinadora académica para el programa Europa del Instituto de Gobernanza Democrática.

Los españoles, “más europeos” a pesar de la crisis

En un momento en el que en nuestro país crece el descontento hacia una situación económica que toca fondo, mientras de forma paralela se endurecen las medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno; la profunda desafección hacia las instituciones políticas; el descontento hacia la gestión de la crisis, y el pesimismo sobre nuestro futuro, contrastan con el sentir de unos ciudadanos españoles que siguen viendo la Unión Europea en gran medida como parte de la solución a sus problemas. “El hecho de pertenecer a la UE continúa siendo un pilar importante para la ciudadanía española” y, como veremos más adelante, especialmente desde el prisma económico y social. Tal es la conclusión a la que llega la “perspectiva española” del último informe del Eurobarómetro, cuyos datos fueron recogidos en el otoño de 2012, y que se acaba de hacer público.

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No es de extrañar que las prioridades que manifiesta la ciudadanía española en el contexto europeo tengan que ver especialmente con aspectos sociales y económicos. Según el informe de la Comisión Europea, casi la mitad de las familias encuestadas reconoce tener casi siempre u ocasionalmente problemas para llegar a fin de mes, un dato que nos sitúa cinco puntos por encima de la media europea.

De hecho, entre las cuestiones que los ciudadanos de nuestro país valoran más de la UE están, en primer lugar, la libre circulación de personas, bienes y servicios (45%), después de la paz (35 %), pero en menor medida que en otros países. Por el contrario, damos más importancia que el resto de europeos a posibilidades que nos ofrece la UE como los intercambios estudiantiles en el marco del programa Erasmus (25% frente al 22% de la media UE27); así como a la protección social en el contexto de la Unión  en ámbitos como la sanidad,  la educación y las pensiones (20 % frente a 18%). Por su parte, damos valor al euro entre estos “logros” en igual medida que el resto de europeos (25% de los encuestados).

Los ciudadanos españoles manifiestan interés por conocer los derechos que otorga el estatus de ciudadano de la UE, en especial, en lo que respecta a la posibilidad de vivir, estudiar, trabajar y recibir asistencia médica en otro Estado miembro. A pesar de este interés, solo el 9% de los españoles encuestados reconoce tener un alto grado de conocimiento de estos derechos y lo que implican. El 40% conoce “algo”, mientras que el dato más preocupante lo observamos en el 51% que afirma no conocer nada en absoluto sobre la ciudadanía europea y su contenido.

En estos datos tiene mucho que ver el escaso nivel de información sobre los asuntos europeos que manifiestan los españoles. El 78% se considera desinformado, diez puntos por encima de la media europea. Lo que sí resulta interesante de estos datos es que Internet se consolida como el segundo medio de comunicación más usado para la  información en temas europeos (30%), por debajo de la TV (50%), y superando a la prensa diaria (24%). A su vez, las redes sociales son ya el segundo medio Web preferido (37%). En el resto de la UE, las redes sociales tienen mucho menos peso que en España.

Esta tendencia nos hace ser optimistas ante la posibilidad de una ciudadanía española más informada y activa en el contexto europeo, sin lugar a dudas unos de los retos para el futuro de la UE.

Con todo, la forma en la que los ciudadanos españoles sienten, viven y se relacionan con Europa continúa teniendo rasgos esenciales que permanecen en el tiempo: la ciudadanía europea “española” es por lo general desinformada, ciertamente pasiva, necesitada de más experiencias directas, pero consciente de la importancia de la pertenencia de su país a la UE. España siempre se ha destacado por su sentimiento “europeísta”, y seguimos pensando en Europa, como decíamos al principio de este artículo, más como parte de la solución que como parte del problema.

Esta última oleada del Eurobarómetro confirma que nos sentimos más europeos que el resto de la UE27 (a excepción de casos como el de Luxemburgo, Malta y Alemania). Y además, aún (o precisamente) con el recrudecimiento de la crisis, se observa que este “sentimiento europeo” crece respecto a estudios anteriores. Y ello, a pesar, como se apuntaba antes, de encontramos menos “vínculos” con el resto de países de la UE en aspectos como el uso de idiomas, la movilidad hacia otros países de la UE, relaciones con otros ciudadanos europeos, etc.

Por último, somos pesimistas respecto a la Iniciativa Ciudadana Europea, uno de los instrumentos introducidos en el Tratado de Lisboa para dotar de una mayor democracia a las instituciones comunitarias, fomentar la participación ciudadana, e impulsar el crecimiento de una sociedad civil europea. El 71 % de los encuestados ve poco o nada probable que vaya a participar en esta iniciativa, aunque sí vemos interesante, en el caso de usarla, que se proponga legislación en ámbitos como el empleo, la educación, los impuestos y las pensiones.

Actualmente, existen ya varias Iniciativas abiertas, que necesitan recabar un millón de firmas de ciudadanos de al menos siete países distintos de la UE. La ciudadanía europea busca promover legislación comunitaria en ámbitos como la educación, el medio ambiente, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, o el agua/saneamiento.

Europa y el euro: las reformas económicas y un futuro común

Ayer tuve la oportunidad de participar en representación de mi partido, UPyD, y junto a representantes de otras formaciones políticas y de la Universidad, en una charla sobre Europa, el Euro y su Futuro, dentro del ciclo “charlas por la libertad de información  y opinión”, una iniciativa interesante que busca incentivar el debate entre políticos, ciudadanos, académicos, etc. sobre diversos temas de actualidad.

Como estaba acompañada por dos economistas en la mesa, que ya iban desde su experiencia a aportar la visión estrictamente económica sobre la crisis del Euro, decidí dirigir mi intervención hacia una perspectiva más política, hacia otras crisis que Europa también vive, o que persisten, y que no ha sabido resolver, y que hacen que la respuesta a esta crisis financiera haya sido más compleja, más lenta, menos ágil.

Tuvimos tiempo, en casi tres horas de debate, no solo de hablar del euro o del futuro de Europa, sino también de cuestiones que preocupan a los ciudadanos en nuestro país, como las cajas de ahorros, las responsabilidades de los políticos cuando despilfarran o realizan una gestión nefasta de los recursos públicos, los acuerdos comerciales con Marruecos que afectan al tomate murciano y algunas cosas más.

Me llevé una sensación, tras finalizar la charla, un tanto extraña. Me explico: por un lado, da gusto ver, tal y como se desarrolló el debate, cómo en este país está desarrollándose una masa crítica de ciudadanos cada vez mayor (importante en una sociedad civil como la nuestra siempre un tanto acomplejada, en general, y demasiado politizada y subvencionada, acorde, seguramente, a unas estructuras políticas también muy conservadoras y resistentes al cambio); pero, por otra parte, me preocupó comprobar que cada vez más ciudadanos dudan de la necesidad de que el proyecto europeo salga adelante (lo ven como parte del problema cuando, en realidad, debería ser parte de la solución a lo que estamos viviendo).

Así que, como la charla se repite el día 13 de marzo (seguramente en la Universidad de Murcia) he dedicido que allí hablaré de por qué necesitamos la UE. De cómo sería nuestra Región, España, Europa y el mundo si la unidad europea no hubiera cuajado. O, mejor dicho,  todo lo que no seríamos sin Europa.

De momento, os dejo con la transcripción de mi ponencia.

 

EUROPA: UNA TRIPLE CRISIS DETRÁS DE LA ECONÓMICA

Me gustaría comenzar diciendo que tenemos una triple crisis en Europa, en la Unión Europea, que afecta a la crisis del euro y al futuro de Europa.  Me refiero a una crisis de democracia, a una crisis de liderazgo político, y a una crisis de confianza por parte de los ciudadanos hacia las estructuras políticas de la UE.

Y esta triple crisis, solo se puede despejar con una serie de decisiones políticas que impliquen: más integraciónsoluciones europeas (porque se ha demostrado que los Estados miembros no son por sí solos capaces de defenderse de una crisis global como ésta); con una reforma institucional que permita que nuestras instituciones comunes puedan reaccionar de forma más rápida, eficaz y autónoma ante las crisis (porque se ha demostrado también que tenemos unas instituciones lentas, demasiado rígidas y dependientes de los Estados miembros, y por ello sujetas a egoísmos nacionales); con unas auténticas instituciones europeas más democráticas  (que permitan que la voluntad popular se vea reflejada en las decisiones que se toman; que la ciudadanía pueda controlar, de verdad, a través de instituciones elegidas democráticamente, lo que se decide; y, por supuesto, que esas instituciones tengan que rendir cuentas).

 

DÉFICIT DEMOCRÁTICO Y REFORMA INSTITUCIONAL: MEDIDAS DE REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

Nosotros, desde UPyD, consideramos que afrontar la reforma institucional es fundamental para poder enfrentarnos a esta crisis económica, y para sentar los cimientos para evitar futuras crisis o al menos poder responder mejor ante ellas.

Y si hablamos de reforma institucional tenemos que referirnos al ya conocido como déficit democrático de la Unión Europea.

¿En qué consiste este déficit democrático de la Unión Europea? Os lo voy a resumir en unos puntos muy concretos. Básicamente es una cuestión relacionada con una serie de vectores de legitimidad que la UE cumple sólo en determinados casos.

Mirad, la Unión Europea básicamente apoya su legitimidad en tres vectores:

1) la UE tiene lo que se llama una “legitimidad legal” que le otorga su constitución, su creación y su desarrollo a partir del Derecho (en palabras más simples, una serie de Tratados constitutivos que fueron signados por los EEMM);

2) así como una “legitimidad indirecta” (derivada de unos Gobiernos nacionales elegidos y que están representados en el Consejo de la UE);

3) y ostenta una “legitimidad llamada tecnocrática”(se deja, se delega en manos de técnicos, muchas decisiones y políticas en base a que eso va a resultar en una eficacia, en mejores resultados).

¿Cuál es el problema?

El problema es de control democrático y de rendición de cuentas. Hay un Parlamento Europeo (que recuerdo, es la única institución elegida democráticamente por los ciudadanos europeos) que aunque se han ido aumentando sus poderes en sucesivas reformas de los Tratados (especialmente en Maastricht y en Lisboa: con más capacidad legislativa, de control a la Comisión, poderes presupuestarios, etc.) no se erige  aún en una auténtica fuente de legitimidad directa, federal, dentro de la Unión.

El Parlamento Europeo no elige a la Comisión, no puede vetar las grandes decisiones (pongo como ejemplo el último nuevo tratado fiscal que se va a firmar sobre el que el PE ha mostrado su desacuerdo, pero sobre el que poco puede hacer frente a las voluntades de los Estados). En realidad, los contrapesos al poder del Consejo son aún débiles aunque se hayan reforzado.

Pero es que además la Comisión, que es un órgano independiente, tecnocrático y alejado del control de los ciudadanos, tiene en su poder el cuasi-monopolio de la iniciativa legislativa en la UE, y resulta que esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos antes es ajena al control político, democrático y a la rendición de cuentas.

Pero hay un problema aún más grave. Y es que la Unión, aunque posee una legitimidad legal, no tiene lo que se llama una “legitimidad de origen”. Esto lo han resaltado muchos analistas europeos. La Unión no se creó en base a una voluntad popular (en realidad es un proyecto fruto del consenso entre élites políticas y a la ciudadanía se le supuso, digamos, un consentimiento tácito, luego hablamos de esto). Y sin esta legitimidad de origen, sin esa aceptación explícita por parte de los ciudadanos, sin un sentimiento de identidad europea que implique una cohesión, la UE lo tiene muy difícil.

Pero es que además, esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos, está supeditada a los resultados. Es una democracia resultadista. Mientras todo fue bien, mientras se creaba bienestar en Europa, no había problema. Pero ahora esto ha cambiado, y nos vemos envueltos en una crisis brutal sin haber cimentado las bases políticas, democráticas y de legitimidad, y de apoyo popular a la UE que nos permitan ahora tomar decisiones que implican, no beneficios como hasta ahora, sino sacrificios y compromisos a la ciudadanía.

En definitiva, para cerrar este capítulo del déficit democrático, nosotros apostamos por una reforma institucional que de verdad dé a la ciudadanía el poder de elegir quién va a tomar las decisiones por ellos y quién va a controlar y exigir cuentas en representación de los ciudadanos.

Esas reformas, para UPyD, pasan, y creemos que son las más lógicas por:

-Un Parlamento Europeo como ÚNICO poder legislativo y que elija y controle (de verdad) al ejecutivo, es decir, a la Comisión Europea (que coordine las principales políticas de la UE que aún se mantienen bajo el control de los Gobiernos nacionales, y que funcione como auténtico gobierno federal).

-Es decir, el PE como eje legislativo, de control y democrático de la UE. Y elegido por sufragio universal en listas desbloqueadas y transnacionales.

-En el ámbito económico, una política fiscal común europea, con la integración progresiva de los sistemas fiscales nacionales y la creación de un tesoro de la UE que sea capaz de intervenir eficazmente en la política monetaria y en las crisis de financiación. Uno de los principales problemas de la actual crisis es que las políticas fiscales de los EEMM estaban descoordinadas entre sí  y con la política monetaria europea.

-Un Banco Central Europeo más transparente.

En resumen, tomar una serie de decisiones políticas, que implican más integración, más democracia, más transparencia, y más tener en cuenta la voluntad de los ciudadanos para elegir quien toma esas decisiones.

Nosotros, desde UPyD, no vemos un futuro sin el euro. Eso haría tambalearse todo el sistema financiero global. Pero entendemos que medidas puntuales, como ese nuevo pacto fiscal, la regla de oro del déficit presupuestario, o los fondos de rescate no son suficientes. Se necesitan medidas de reforma de calado que implican decisiones políticas de mayor integración.

 

CRISIS DE LIDERAZGO

Hay que tomar decisiones. Pero para tomarlas hace falta un liderazgo europeo sólido, valiente y capaz de aportar las soluciones europeas que son necesarias. Los nuevos altos cargos de la UE, lo que nos trajo Lisboa, no han resuelto el problema de liderazgo, me atrevo a decir que lo han empeorado, ni tampoco el eje París-Berlín, Merkel y Sarkozy, constituyen un liderazgo europeo (más allá de sus intereses nacionales) que esté a la altura de la versión europea de líderes del pasado.

Yo no tengo ninguna duda de que Merkel y Sarkozy quieren salvar el Euro, la cuestión está en si vamos a salvar el Euro a costa del bienestar de los ciudadanos. Salvar el euro no puede ser un fin sin sí mismo, ni servir sólo a los intereses de algunas de las partes.

 

CRISIS DE CONFIANZA DE LOS CIUDADANOS EUROPEOS

Y todo esto tiene mucho que ver con la crisis de confianza que se observa en los ciudadanos hacia la Unión Europea y sus mecanismos de respuesta ante la crisis.

Esta crisis de confianza, a mi parecer, viene dada por 3 razones: por la falta de control democrático de las decisiones que se toman; segundo, porque no hay un sentimiento de identidad colectiva “europea”, y tercero, porque los ciudadanos no van a aceptar solo recortes, solo medidas de austeridad, sino que piden también medidas de estímulo económico.

La UE es un proyecto, lo he comentado antes, tremendamente elitista y tecnocrático y el peligro de esta crisis es que se está acentuando ese carácter, en lugar de avanzar en reformas de regeneración democrática.

El problema es que esa estrategia ya no sirve como en las primeras décadas de integración europea, ya no sirve porque ya no hay resultados que vender, sino sacrificios que pedir.

Y aquí hay una cuestión muy importante, y es el carácter principalmente “instrumental” del apoyo que la Unión Europea ha recabado entre los ciudadanos hasta ahora. La ciudadanía apoya la Unión Europea en la medida en que observa unos beneficios derivados de la pertenencia de su país a la Unión, basada sobre todo en épocas de bonanza económica.

Es decir, fue un apoyo “tácito”, que se dio por supuesto, en los primeros años de la integración, que se asentó como “instrumental” mientras las cosas fueron bien, y que ha sido ciertamente “pasivo”, poco informado. Los ciudadanos no mostraban mucho interés por lo que pasaba en la lejana Bruselas.

Pero ahora las cosas han cambiado.

 

CONCLUSIÓN: PELIGROS Y OPORTUNIDADES DE LA CRISIS DEL EURO

Y de esta crisis, con este contexto, surgen una serie de peligros.

1)      El primer peligro es que ese consenso tácito y pasivo de la ciudadanía europea se torne en lo que podríamos llamar un “disenso activo”. Y que de ahí saquen tajada fuerzas políticas (y este es un fenómeno que ya se está desarrollando) que lleven como principal punto de su discurso político su antieuropeísmo.

2)      El segundo peligro es que la UE es lugar de apostar por una visión política europea, por mayor integración, por reformas democráticas, se aísle una mayor tecnocracia que la aleje aún más de los ciudadanos.

Pero también surgen algunas oportunidades.

Y para ejemplificar estas oportunidades, me gustaría citar a uno de los grandes autores europeos, Jürgen Habermas, que a propósito de la crisis del euro escribió que “con un poco de nervio político [es decir, de liderazgo político europeo] la crisis de la moneda común puede acabar produciendo la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común” (cita del artículo “En el Euro se decide el destino de la UE”, El País, 23 mayo 2010).

Como dijo Honoré Balzac, bastante años antes que Habermas, “en las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”.

Pues para el proyecto Europeo, ésta es la gran crisis, se nos puede romper el corazón con todos esos peligros que se han relatado, y solo podemos curtir nuestro corazón, el corazón de Europa, con una visión política valiente, con reformas de regeneración democrática, con más integración, con más Europa, y por supuesto, sin perder de vista nunca ese horizonte de la Europa federal. 

El picante húngaro se le indigesta a Europa

Hace ahora un año, la Unión Europea recibía el 2011 con una presidencia de turno incómoda a más no poder: la húngara. Existían dudas en el terreno económico, puesto que se comenzaban a adivinar los problemas financieros del país que debía dirigir el “barco”, justo cuando Europa se preparaba para poner en marcha algunas de las reformas económicas más críticas de su historia para salvar el Euro. Pero había aún más interrogantes en el terreno político, en concreto en la deriva autoritaria de un Gobierno, el del conservador Viktor Orbán, que acababa de impulsar la conocida como “ley mordaza”, una nueva legislación para la prensa que acababa de ser refrendada por el parlamento nacional, y que situaba a los medios de comunicación bajo el control del Gobierno.

Aquella presidencia rotatoria pasó, con más pena que gloria. Europa sigue sumida en una profunda crisis de deuda. El futuro del Euro continúa en el aire. Y el picante húngaro (la paprika, ingrediente más característico de su gastronomía) se le sigue indigestando al “club” europeo. Ya es una realidad, con su entrada en vigor el primero de enero, la nueva Constitución húngara, que refuerza el control político sobre  el Banco Central y el Tribunal Constitucional, permite una auténtica purga entre los jueces con el adelanto de la edad de jubilación, incluye una nueva normativa electoral a la medida del partido del Gobierno (Fidesz) y pone en entredicho la protección de datos, la libertad de prensa y a la propia oposición política del país. Con semejante panorama, cualquier parecido con la democracia será pura coincidencia.

Se trata de un giro antidemocrático, pero también ultraconservador y de tinte nacionalista. La nueva legislación prohíbe las uniones entre personas del mismo sexo y rechaza el aborto. La referencia cristiana se sitúa por encima de derechos y libertades. Y una suerte de “orgullo” nacional es el que guía los destinos del país, muy en la periferia del abrigo comunitario. Ya durante el pasado verano saltaron chispas entre la Comisión Europea y el Gobierno de Orban con motivo de una campaña pública contra el aborto pagada con fondos europeos, en concreto en el marco del programa Progress.

Fue la propia comisaria Reding la que exigió al Gobierno húngaro la retirada de unos carteles “pro-vida” en los que aparecía el mismísimo logotipo de la Comisión Europea, tal y como exigen los manuales de identidad para los programas con financiación comunitaria. La iniciativa de los conservadores húngaros obtuvo apoyos entre los sectores más ultraconservadores y reaccionarios de los Estados miembros, sin ir más lejos, en España, en colectivos como Hazte Oir.

¿Hay base jurídica para sancionar a Hungría?

Con la entrada en vigor de la Constitución húngara, la UE vuelve a mirar con lupa sus preceptos, que dificilmente pueden encajar con la idiosincrasia del proyecto europeo, sus valores, los derechos y libertades que protege y propugna, así como con parte de la legislación comunitaria. Las cuestiones son: ¿qué pueden hacer las Instituciones europeas? ¿Cómo actuar ante un Estado cuya deriva le aleja de cumplir los requisitos que en su día se le exigieron para poder adherirse a la UE? ¿Cuáles son esos requisitos? ¿Puede acabar Hungría fuera de la UE, expulsada o por voluntad propia? Vamos a intentar resolver todas estas cuestiones con un repaso de los preceptos recogidos en el Tratado.

En primer lugar, debemos centrarnos en las condiciones que el Tratado de la UE dispone para cualquier ampliación, tal y como está recogido en el art. 49 del Texto, que vincula los requisitos de admisión para cualquier Estado con el respeto y promoción de los valores que se recogen en el art. 2 del mismo Tratado:

<<La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.>> (Art. 2 TUE, versión consolidada).

Es decir, que para ser miembro de la UE  hay que respetar los principios de libertad y democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como el Estado de Derecho, y tener unas instituciones que los protejan y promuevan. Así mismo, según los criterios acordados en Copenhague en 1993, se exige una economía de mercado en funcionamiento y la capacidad de hacer frente a la presión competitiva y las fuerzas del mercado dentro de la Unión, así como la capacidad de asumir las obligaciones y suscribir los objetivos de la unión política, económica y monetaria. Éste es básicamente el consenso sobre ampliación que aún rige en el Consejo.

En cuanto al procedimiento de adhesión, también recogido en el art. 49 del TUE, se establece que el país en cuestión debe “solicitar el ingreso como miembro en la Unión. Dirigirá su solicitud al Consejo, que se pronunciará por unanimidad después de haber consultado a la Comisión y previo dictamen conforme del Parlamento Europeo, el cual se pronunciará por mayoría absoluta de los miembros que lo componen”.

¿Qué ocurre cuándo un país incumple los preceptos del artículo 2 del TUE? En este sentido, el art. 7 del Tratado prevé la posibilidad no sólo de dirigir recomendaciones a un Estado miembro, sino también de imponer sanciones, incluida la suspensión del derecho de voto en el Consejo, anta “la existencia de una violación grave y persistente por parte de un Estado miembro de los valores contemplados en el artículo 2 tras invitar al Estado miembro de que se trate a que presente sus observaciones”. Es el Consejo el que decide en última instancia sobre las sanciones, a propuesta motivada de la Comisión, el Parlamento Europeo o de un tercio de los propios Estados miembros.

En definitiva, vemos que hay recursos para “presionar” sobre el comportamiento antidemocrático de un Estado miembro sancionando sobre derechos que ese Estado ha adquirido como firmante del Tratado. Pero en ningún caso ello supone una alteración o suspensión de las obligaciones de dicho país como miembro de la UE. Tampoco los Tratados citan la posibilidad de expulsión de un miembro, pero, tras la reforma operada en Liboa, sí que se recoge la retirada voluntaria de un Estado de la UE (art. 50 TUE), siempre de conformidad con sus normas constitucionales internas (caso de consulta popular, por ejemplo).

Otro apartado importante del Tratado que afecta a los aspectos que incluye la nueva legislación húngara es que entrarían también en contradicción con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, derechos cuya protección se refuerza  con el reconocimiento de dicho Texto en el art. 6 del nuevo TUE. La carta se eleva con el mismo valor jurídico que los Tratados y se convierte de este modo en un documento jurídicamente vinculante y, con ello, en un auténtico ““bill of rights” para los ciudadanos europeos, incluidos los húngaros, que se verían privados de ellos por una legislación nacional que entra con contradicción con la comunitaria.

La clave estará en la maltrecha economía húngara 

Hemos visto que las instituciones europeas tienen la base legal suficiente para tomar las medidas que sean necesarias para frenar la deriva democrática de un Estado dentro la UE. Y la Comisión ya ha avisado que tiene intención de hacerlo. Por su parte, a los eurodiputados también les preocupan las reformas llevadas a cabo en Hungría. El asunto, en concreto, será examinado por la Comisión de Libertades  (LIBE) del Parlamento Europeo. La clave, tal y como explican los propios parlamentarios en este vídeo, puede estar en las sanciones a las que se enfrenta Hungría por no cumplir el pacto de estabilidad por su excesivo déficit y en la necesidad de recibir una inyección de dinero europeo para  salir de su nefasta situación financiera. Veremos si los apuros económicos sirven al menos para meter en cintura al Gobierno de Orban. Hay mucho en juego: nada menos que los pilares fundamentales sobre los que se asienta la unidad y la cooperación europea.


Entrevista con los foreros de Territorio Magenta

Territorio Magenta es un foro no oficial de afiliados y simpatizantes de UPyD en el que se abordan distintos temas relacionados tanto con la situación política nacional como internacional. La UE, como no puede ser de otra forma por los difíciles momentos que está viviendo la zona Euro, viene siendo un tema recurrente dentro del foro, motivo por el cual se me ofreció responder a algunas preguntas realizadas por los participantes. Éste ha sido el resultado.

1) Si surgiese la posibilidad de que varios de los Estados que forman parte de la UE se fusionaran entre sí dando lugar a una federación* (más pequeña que la UE, pero realmente unida), ¿usted apoyaría que España formase parte de la fusión aunque pudiese suponer la salida de la UE? 

<<Si entiendo bien la pregunta, en los términos que se plantea, no lo veo una “solución” muy viable y menos al margen de la UE. Imaginad, sin ir muy lejos, una unión ibérica con España y Portugal y fuera de la UE ¿Dónde nos llevaría? Lo importante es avanzar hacia una Europa más fuerte y con más competencias, corregir los desequilibrios entre la integración económica y política y dotarnos de los mecanismos para reaccionar de forma colectiva y solidaria en momentos de crisis (sean del tipo que sean). Un primer paso es una fiscalidad común, imprescindible para hacer viable la unión monetaria, pero el horizonte, la finalidad última de la UE, solo puede ser “política” (vocación federal), de lo contrario estamos abocados al fracaso.
Añadiría que esta finalidad es no solo política, sino “socio-política” (aunque esté adelantando parte de otra respuesta), y no me refiero solo a la Europa social, que también, sino fundamentalmente a la necesidad de dotarse de legitimidad democrática y, a través o a partir de ella, construir una comunidad real de ciudadanos con capacidad, a través de sus representantes “elegidos”, de tomar decisiones.

Aunque volviendo a la pregunta (perdón por irme por las ramas), lo cierto es que me ha recordado una cuestión bastante interesante, no para descomponer la UE sino para ampliarla (a partir de la descomposición de otros Estados miembros): es lo que se ha venido a llamar “ampliación interna de la UE”. Es un viejo reclamo del nacionalismo español, especialmente del catalán: una Cataluña independiente pero que se integraría automáticamente en la UE sin necesidad de adhesión. El vacío legal sobre el tema crea controversia, pero lo cierto es que hay serias dudas de que sea posible. Escribí sobre ello hace algún tiempo en este post. ¿Qué pensáis?>>

2) ¿Apoyaría usted la eleccion directa, por el pueblo, del Presidente de la UE (que pasaria a ostentar ciertas competencias ejecutivas a nivel europeo) o preferiría un sistema parlamentario? 

<<Apostaría por un sistema parlamentario, reforzando el poder legislativo de la Eurocámara (se ha hecho en Lisboa, en parte), como única cámara legislativa y que controle al ejecutivo, la Comisión. De ese Parlamento, elegido por los ciudadanos europeos, debe salir el Gobierno de la UE.
Es verdad que en el Tratado de Lisboa se incrementaron los poderes legislativos (papel de “co-legislador”, junto con el Consejo de la UE) y de control político, democrático y presupuestario del Parlamento Europeo. Por ejemplo, la codecisión se estableció como “procedimiento legislativo ordinario” y se acordó una mayor intervención de la Eurocámara en el nombramiento de los miembros de la Comisión. En este sentido, una principal novedad que introdujo Lisboa fue establecer una relación directa entre el resultado de las elecciones europeas y la elección del candidato a la presidencia de la Comisión, algo que debía contribuir a dotar de legitimidad a esta figura al ser investido por la reelegida mayoría en la Cámara. Pero las cosas no son tan bonitas como las pintan, porque, sobre el terreno, el Parlamento no “elige” al presidente de la Comisión, sino que ratifica o no al candidato que proponen los Estados.
En definitiva, hablamos de dar un vuelco a la compleja dinámica que en la toma de decisiones se ha articulado en torno al tradicional “triángulo institucional” (PE, Comisión y Consejo) que dista mucho de la clásica división de poderes que conocemos en el marco del Estado nación, y que se ha caracterizado por el monopolio de iniciativa legislativa para la Comisión (institución tecnocrática e independiente, alejada del control de los ciudadanos) y el reparto de la autoridad legislativa y presupuestaria entre el Consejo y el Parlamento (este último marcado históricamente por una debilidad intrínseca que han ido corrigiendo sucesivos Tratados hasta convertirle en colegislador).
Hablamos de una dinámica de “equilibrio institucional” o “pesos y contrapesos” muy pero que muy compleja. Un ejemplo: en la función ejecutiva intervienen la Comisión, el Consejo y los Estados miembros (estos últimos en la ejecución de una buena parte de las políticas y normativas). Es decir, que hace trizas el cuadro típico de división de poderes estatal de Montesquieu.
En cualquier caso, ese “vuelco” hacia el régimen parlamentario tiene que venir de la mano de cuestiones como la celebración de unas verdaderas elecciones europeas (con listas transnacionales) y con partidos de dimensión transnacional que presenten programas auténticamente europeos. Por ahora, y lo vemos en España, lo que tenemos son unas europeas descafeinadas, sin dimensión europea, que son poco más que un examen a corto-medio plazo para las elecciones domésticas. No se hace mucha didáctica europea en las campañas (UPyD fue una honrosa excepción en 2009), el debate europeo escasea y, así, es difícil que los ciudadanos elijan en base a cuestiones de índole transnacional, en torno a problemas comunes o sobre la idea de Europa que quieren.
Entiendo que si los partidos europeístas no nos diferenciamos claramente en la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo con un discurso claro y el clave europea ante la ciudadanía, los euroescépticos o antieuropeos lo harán por nosotros (como ya está ocurriendo, por otro lado, en otros lugares de Europa).
Perdón otra vez por la extensión en la respuesta.>>

3) ¿Dejaría usted la capacidad legislativa europea al europarlamento en exclusiva (eliminando las otras cámaras no electas que intervienen)?

<<Creo que ya he respondido esta cuestión en la pregunta anterior. La capacidad legislativa debe ser para el Parlamento Europeo, es la única forma de ganar en legitimidad democrática. Aunque el Consejo tiene una legitimidad indirecta (políticos elegidos en sus respectivos Estados), hay dudas sobre la capacidad de control que tienen los parlamentos nacionales para con lo que estos mismos políticos acuerdan “en Bruselas”.>>

4) ¿Ve usted posible que la actual UE acabe teniendo gobierno con algun poder, o es necesario que ciertos socios (Como el reino Unido probablemente) se den de baja primero? 

<<Es cierto que la Europa de las dos velocidades cobra ahora más fuerza que nunca. Es verdad que estamos ante una UE muy diversa en cuanto a la capacidad y compromiso real de cada miembro. Lo ideal es avanzar al mismo ritmo, pero las distintas velocidades no son ninguna catástrofe. Ya se han implantado, de hecho, con la culminación de la Unión Económica y Monetaria (el Euro) o con Tratados como el de Schengen. Hay que ser realistas: UK nunca aceptará formar parte de una Europa federal.>>

5) Hola. Soy de los que cree que UPyD debe entrar a formar parte de ELDR a nivel europeo. Entiendo que para ello probablemente se pida primero que no haya nacionalistas en dicho partido europeo. El único que hay es el CDC (nuestra querida convergencia de cataluña). Es una anomalía que debemos remediar. Además, el partido español más europeísta debe activamente participar en las políticas europeas, también en el parlamento europeo. ¿Estás a favor de que UPyD entre en ELDR? ¿Crees que el partido va a intentarlo ahora que somos 4ª fuerza política? 

<<Bien, ALDE es un grupo en el que perfectamente podría encajar UPyD y es cierto que la presencia de nacionalistas frustró que Sosa pudiera entrar a formar parte. Estoy de acuerdo contigo en que estar en NI es una anomalía, para empezar porque nuestra capacidad para hacer política se ve mermada, porque la propia Eurocámara sanciona de algún modo a los eurodiputados que no son capaces de incluirse en alguna formación. En este punto, siempre se me viene a la mente una palabra que es signo distintivo de UPyD y que es aplicable a este caso concreto: la transversalidad. ALDE es un partido europeísta que apuesta por una Europa federal y sí, UPyD podría encajarse perfectamente ahí.>>

6) ¿Cuál es la posición de UPyD sobre la situación de ciertos ciudadanos comunitarios que a la hora de trabajar en un país de la Unión se les niega el permiso de trabajo? 

<<Imagino que te refieres al caso de los ciudadanos rumanos. La posición de la UPyD es muy clara al respecto, y para ejemplificarla transcribo un párrafo de nuestro programa electoral de las europeas de 2009:

“Para implementar la noción de Ciudadanía de la UE, impulsaremos la prohibición de que los Estados miembros de la UE puedan suspender, o limitar en el tiempo, derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión, tales como la imposición de moratorias para la libre circulación y establecimiento de trabajadores dentro de la UE, que ha dado origen a la segregación entre ciudadanos de primera y de segunda en Europa, violando la Carta de Derechos Fundamentales de la UE”.

En este sentido, y por profundizar un poco más en este tema, me gustaría destacar que la propia configuración de la ciudadanía de la Unión creada en Maastricht (al sujetarla a la nacionalidad de un Estado miembro) ha creado ya tres categorías de individuos en la UE: los ciudadanos, los denominados “denizers” (residentes extranjeros pero con derechos similares a los nacionales) y extranjeros. Se trata de una situación que algunos autores han calificado incluso como “apartheid” europeo.

Por tanto, es inadmisible que haya ciudadanos UE (como los rumanos) a los que se les usurpan directamente sus derechos, pero es que, además, la ciudadanía de la UE, tal y como está configurada (sujeta a la nacionalidad) crea ya de por si varias categorías de ciudadanos. Y a ello le añadimos iniciativas como la Directiva de Retorno (que UPyD rechazó frontalmente), tenemos el cóctel completo para una regresión absoluta en los Derechos Fundamentales en la UE.>>

7) ¿Cree que la posibilidad de que el Reino Unido abandone la UE a corto o medio plazo es real? ¿Irá aumentando el antieuropeísmo en ese país y en otros? En España era casi inexistente y últimamente se está viendo mucho en ambientes como el del 15M…

<<Antes he comentado que el antieuropeísmo se está convirtiendo en protagonista de la escena política en muchos países. Partidos que, en concreto, se diferencian ideológicamente por este hecho. En España, los partidos tradicionales (especialmente PP y PSOE) han perdido mucho tiempo y muchas oportunidades de explicar Europa y su postura sobre la UE en las campañas. Ahora el peligro es que otros lo hagan por ellos, pero en clave euroescéptica (que es muy lícito), o lo que es peor, antieuropea.Sobre el Reino Unido, las presiones sobre Cameron de los euroescépticos son fuertes y se han incrementado en los últimos tiempos. Ahora también hay que tener en cuenta que su socio de Gobierno (Clegg) es una de las figuras más europeístas del país. No todo es antieuropeísmo en el Reino Unido, ahí tenemos, sin ir más lejos, a Andrew Duff. Mejor dicho no todo es Farage, al que considero más un “eurofriki”. No veo a un Reino Unido fuera de la UE.>>

También discrepo sobre el euroescepticismo del 15M. Por ejemplo, en las manifestaciones del 15 de octubre lo que se vio (al menos es mi parecer) fue la irrupción de un movimiento ciudadano global de carácter muy solidario, europeo, que no pedía que dejáramos caer, por ejemplo a Grecia, sino que propugnaba “todos somos Grecia”. Veo aquí (con las debidas cautelas) un movimiento ciudadano europeo lleno de espontaneidad y solidaridad, repleto de valores comunes. Siempre he pensado que el liderazgo europeo pertenece a la ciudadanía.

Las crisis también pueden ser épocas de oportunidades. Y en esta crisis, lo que podemos perder nos afecta a todos. Lo que nos jugamos es nuestro futuro común. Eso es importante para construir identidad europea.>>

8 ) ¿Cree que Turquía acabará entrando en la UE? ¿Y Rusia? ¿E Israel? 

<<Creo firmemente que sí ¿Por qué no, si se cumplen las condiciones? Para empezar, los criterios demográficos son difusos, tanto como las fronteras de Europa. Prueba de ello son sus límites orientales y occidentales, que han sufrido numerosos cambios a lo largo de la historia. Al Imperio Turco, sir ir más lejos, se le calificó en su día como “el enfermo de Europa”.Luego está el tema cultural: un país de mayoría islámica y gobernado por un partido islámico. Pero la Turquía moderna se fundó sobre la laicidad y no hay que olvidar que la mayoría de su población considera la religión un asunto que pertenece estrictamente al ámbito privado.Los recelos reales, a mi entender, han venido más bien por la cuestión de los derechos humanos y el peso poblacional turco, este último en dos vertientes: poder político que ostentaría por el sistema de voto de la “doble mayoría” y temor a los flujos migratorios.

En cualquier caso, Turquía debe seguir avanzando para cumplir determinados criterios políticos en materia de democracia y Estado de Derecho, así como lo que afecta a los derechos humanos y protección de las minorías.

Lo de Israel y Rusia lo veo más lejano, y no conozco profundamente cuáles serían las opciones. De momento, tendrán que conformarse con Eurovisión.>>

9) Últimamente, con la crisis, se está hablando de mucho de los funcionarios. La huelga del 2009 en la UE demostró que era muy difícil asumir el costo de un funcionariado que crece y no disminuye. En España la mayoría de los funcionarios son nuestros médicos, policías, militares, profesores… pero la UE no tiene ese tipo de funcionarios. En Suecia, los funcionarios públicos no gozan del privilegio de tener el empleo asegurado de por vida, como si ocurre en España. Allí tienen unos contratos renovables y no ha modificado su estado del bienestar. ¿Es posible que desde la unión Europea se pueda hacer algo por “armonizar” la función pública en toda la UE? ¿Conoces el sistema Sueco? ¿Sería posible aplicarlo a España? ¿Y en la UE?

<<No conozco profundamente el sistema sueco. Los funcionarios europeos vienen sufriendo recortes en los últimos tiempos, a la par de los que hemos visto, sin ir más lejos, en España. Pero, en este sentido, entiendo también que la austeridad en el gasto debe ir de la mano de la eliminación de duplicidades que se siguen manteniendo y que suponen un coste inasumible, como es el caso de las sedes del Parlamento Europeo.En cuanto a armonizar la función pública en toda la UE no podría hacer una valoración ahora mismo por mi escaso conocimiento de esta cuestión en concreto.Siento no poder ser más explícita.>>

10) ¿Está a favor de la emisión de eurobonos antes o después de conseguir una fiscalidad común? ¿Qué sistemas de control implantaría para evitar que se presenten informes falsos o se maquillen las cuentas de los países miembros como ocurrió con Grecia durante años? 

<<Muchos países lo han visto como la única solución para generar confianza, pero no creo que sean la solución definitiva. En cualquier caso, pueden ser el paso para una mayor unión fiscal, que al fin y al cabo es lo más deseable. Después de la cumbre europea lo que tenemos claro es que habrá techo de déficit, supervisión de los presupuestos, sanciones para incumplimientos y un refuerzo del control que tendrá la UE sobre los países rescatados. Todo esto va en la línea de evitar más casos como el de Grecia. Son pasos hacia la integración fiscal, pero queda mucho.
Ha sido un placer, muchas gracias.>>

Asunción Blanca (Euromovilidad): “La movilidad laboral es un reto y un aprendizaje”

Hoy charlamos con Asunción Blanca, una joven cordobesa, emprendedora y técnica en Orientación Laboral, Información Juvenil y Formación en Nuevas Tecnologías. Asunción ha sido la promotora de Euromovilidad, una iniciativa que tiene su origen en la red social Twitter y que utiliza la comunicación 2.0 para informar y orientar sobre las oportunidades de movilidad laboral y formativa en Europa de una forma accesible y comprensible para todos. Euromovilidad surge desde la curiosidad, desde el espíritu emprendedor y desde la convicción de que las experiencias en el extranjero son todo un valor añadido en el crecimiento personal y profesional de toda persona, estudiante o trabajador. Sin embargo, no siempre nos llega la información o desistimos en el empeño por su complejidad. Euromovilidad nace precisamente para acercar estas oportunidades y ponértelas al alcance de la mano.

P. Asunción, cuéntanos cómo nació el proyecto de Euromovilidad y cuáles son sus objetivos

R. Desde hace tiempo busco lecturas y  reviso contenidos relacionados con Europa, para conocer el  funcionamiento de la Unión Europea, el papel de las instituciones, me gusta mucho viajar y desde  el punto de vista del empleo y la formación, ámbito en el que trabajo desde el año 2000, me interesa la forma de mejorar el conocimiento de idiomas y la configuración de las relaciones laborales en otros países de este entorno. De este modo Euromovilidad nace como iniciativa para dar difusión, compartir, reflexionar y conversar sobre recursos y experiencias de formación y empleo en Europa, información sobre movilidad laboral, oportunidades de aprendizaje, emprendimiento, formación y desarrollo profesional internacional junto con el aprendizaje de idiomas.

P. ¿Por qué elegiste Twitter para empezar y no otras plataformas como Facebook o un blog?

R. Comencé a utilizar Twitter como herramienta de comunicación para compartir contenidos de interés relacionados con mi trabajo en orientación profesional y mis aficiones e intereses, con lo que fui configurando el perfil http://twitter.com/asuncionblanca más personal y profesional que me ha servido para conocer el funcionamiento y potencial de esta aplicación. Después vi que podría ser interesante crear http://twitter.com/euromovilidad que es una cuenta más específica para compartir recursos y reflexiones breves relativos a Europa y empleo con lo que se convirtió en una primera plataforma para darle forma a Euromovilidad.

A. BLANCA: <<Me gusta Twitter por la fluidez y la forma en la que te permite leer y compartir información, conversar e ir conociendo personas con intereses comunes, en definitiva crear y compartir en red.>>

Un segundo paso fue crear una página en Facebook ya que las posibilidades de comunicación de esta aplicación son mayores y en estos momentos el blog Euromovilidad.eu está dando sus primeros pasos.

P. ¿Cuentas con algún tipo de subvención o ayuda?

R. Euromovilidad nace fruto del interés propio por ampliar y compartir el conocimiento sobre Europa, los idiomas, las condiciones de vida y trabajo en diversos paises de la Unión Europea, las oportunidades que las instituciones, administraciones públicas, empresas y diversos agentes pueden ofrecer para personas desempleadas y también para personas ocupadas que quieran mejorar su empleo y su perfil profesional. Actualmente no cuenta con ninguna subvención o ayuda.

P. ¿Crees que hay suficientes oportunidades de movilidad para los trabajadores? ¿Podrían hacer un mayor esfuerzo las administraciones regionales, nacional y europea?

R. Pienso que hay gran cantidad de recursos que pueden ser útiles para el desarrollo profesional de las personas interesadas en mejorar su formación, mejorar diversas habilidades y competencias para el empleo, mejorar el conocimiento de otro idioma. La Unión Europea ofrece a través de sus instituciones y las diversas administraciones recursos muy interesantes como las visitas de estudio, formación continua, los periodos de prácticas, voluntariado, intercambios, jornadas, concursos, becas, dentro de diversos programas como por ejemplo Comenius, Erasmus, Grundtvig, Leonardo Da Vinci, y otras muchas iniciativas, si bien es cierto que la información está muy dispersa y puede resultar complejo acceder a los recursos, hacerlo en los plazos establecidos, completar los que en ocasiones son complejos formularios, todo ello se complica aún más cuando la información no es comprensible por la sencilla razón de que la persona no conoce el idioma en el que se publica.

A. BLANCA: <<la información está muy dispersa y puede resultar complejo acceder a los recursos>>

Es importante que las administraciones e instituciones que gestionan estos recursos los publiciten de forma sencilla y comprensible, acerquen y faciliten el acceso a los colectivos destinatarios, y es clave también la evaluación de forma exhaustiva de todo el proceso para que las personas interesadas conozcan todas las oportunidades que la Unión Europea pone en marcha y el impacto y resultados obtenidos tras el esfuerzo y la inversión que tanto las instituciones como las personas que participan hacen. También pueden resultar interesantes las ayudas que empresas privadas pongan a disposición de sus trabajadores con objeto de ampliar sus conocimientos y competencias y la propia competitividad.

P. ¿La movilidad es sólo para los jóvenes?

R. La movilidad, tal y como es tratada en Euromovilidad, es un concepto amplio con lo que la información puede ser útil para cualquier persona interesada en conocer oportunidades y tener recursos para la propia mejora profesional, ya sea empleo o formación y también conocer más en detalle cuáles son las condiciones de vida y trabajo de países en la Unión Europea.

P. ¿Para crecer como profesional es imprescindible una estancia en el extranjero?

R. Cada persona va configurando su perfil profesional a lo largo de su vida, influirá la formación en la que participa y las experiencias de trabajo que tenga. Actualmente estamos familiarizados con los conceptos de aprendizaje a lo largo de la vida, mejora de competencias y habilidades, libre circulación de trabajadores, capitales y mercancías, y el mercado de trabajo es globalizado y multicultural.

A. BLANCA: <<Un periodo de formación en otro pais, empleo, una experiencia de intercambio entre estudiantes o profesionales aporta elementos cualitativos de valor tanto a nivel personal como profesional>>.

P. ¿No te da la impresión de que los españoles, comparados con otros europeos, somos algo reacios a esto de la movilidad?

R. Hay estudios y encuestas que indican que los estudiantes españoles, en comparación con estudiantes del resto de estados miembros de la Unión Europea, realizan intercambios académicos en el extranjero en menor proporción. Los porcentajes de participación se elevan si se considera a los estudiantes con dominio de alguna lengua extranjera, mientras que entre aquellos que carecen de dicha competencia un porcentaje muy reducido se anima a realizar experiencias de este tipo. En relación a la disposición que expresan los trabajadores españoles a cambiar de residencia, es mayor que en años anteriores, y se muestra en mayor medida en personas con mayores niveles de formación, pero es cierto que otros países de nuestro entorno expresan mayor predisposición a cambiar de residencia. Un gran logro de la Unión Europea ha sido garantizar que el derecho de los ciudadanos a vivir y trabajar en cualquier país de este entorno lleve consigo el acceso a las prestaciones sociales y la asistencia sanitaria. En ocasiones la movilidad laboral o profesional se presenta como una aventura, una experiencia elegida y quizá de corta duración, si bien en otros casos se asocia a la necesidad de encontrar empleo y puede durar más de lo que en un principio se había pensado. En todo caso es un reto y un aprendizaje.

¿Quién es Asunción Blanca…?

 

Asunción Blanca (Córdoba 1978) es Técnica en Orientación Laboral, Información Juvenil y Formación en Nuevas Tecnologías. Licenciada en Ciencias del Trabajo en la Universidad de Córdoba. Máster en Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres por la Universidad de Sevilla. En Orientación para el empleo trabaja desde 2003 en el Centro de Referencia para la Orientación Andalucía Orienta en Córdoba-Consejería de Empleo de la Junta de AndalucíaFaffe desarrollando atención directa a demandantes de empleo y actividades de apoyo y desarrollo de orientadores. También ha desempeñado asesoramiento para la mejora profesional en la asociación Grupotres-Red Araña e Instituto Andaluz de la Juventud-IAJ (2000), y Fundecor (2002). Ha participado como voluntaria en entidades sin ánimo de lucro en proyectos con financiación y ámbito de la Unión Europea, participó en  el programa de Trabajo “Estrategias de empleabilidad para prevenir el abandono escolar” Programa Leonardo Da Vinci desarrollado en Londres (2009) y colabora en el portal orientacionprofesional.org. Como Informadora Juvenil los proyectos más relevantes en los que ha participado son la Asociación de Iniciativas Internacionales, Centro de Empleo para Jóvenes de Córdoba y Maratón por el Empleo en Linares, para el IAJ (1999, 2000); Revisión de la publicación “Tu empleo en 40 pasos” Manual de Orientación Laboral y Búsqueda de Empleo, publicada por la CAEB (2001); Colaboración en el proyecto puntosdeempleo.com (2001), web especializada en empleo puesta en marcha por la Delegación de Juventud de la Excma. Diputación de Córdoba, elaborando contenidos web sobre empleo y creación de empresas.