El Parlamento Europeo evita posicionarse sobre la situación de Aminetu Haidar

Encarna Hernández

Para los que hemos seguido de cerca el caso de la activista saharaui Aminetu Haidar, recibir la noticia de que su situación iba a ser debatida en el Parlamento Europeo nos hacía albergar esperanzas de que la Eurocámara diera el primer paso para que la UE decidiera adoptar una postura menos permisiva con Marruecos. Para los que, además de ser profundamente europeístas, como es mi caso, tenemos la convicción de que la UE debe posicionarme de una vez como un influyente actor internacional, la postura ambigua, débil, y la desunión dentro del seno de la UE respecto de la causa saharaui no puede sino decepcionarnos profundamente.

El hecho de que esta tarde, en la sesión plenaria celebrada en Estrasburgo, se haya decidido por mayoría, a propuesta de los Socialistas europeos, desechar el debate sobre esta cuestión en el que se supone es el principal foro de la democracia europea, no es sino otra decepción más que sumar a una larga lista.  Y lo que se ha rechazado debatir y votar es más que una resolución común sobre el Sáhara Occidental, y en concreto sobre la situación de Aminetu Haidar. Lo que ha hecho la Eurocámara esta tarde no es sólo lavarse las manos. Por el contrario, es una cuestión mucho más profunda, y que atañe a la capacidad de la cámara europea de representantes de ser precisamente eso, representante de los ciudadanos, garante de los derechos humanos, en Europa y en todo el mundo, y dejar de plegarse a los intereses de los Estados.

El caso de Aminetu Haidar constituye una violación flagrante de los derechos humanos; de esos derechos que reconoce la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, recordemos, documento vinculante, pues está incluido en el Tratado de Lisboa, ya en vigor; de esos derechos que en esta misma Carta, hito de la protección y garantía en la UE, se reconoce se deben proteger activamente bajo el principio de “universalidad”, es decir, no sólo para los ciudadanos de la Unión, sino para cualquier residente, cualquier persona que esté en territorio UE.

¿Se evita de esta forma presionar a Marruecos? ¿Se temen las represalias, emanadas del Gobierno marroquí? ¿Se opta por no entrometerse en asuntos bilaterales? ¿Se intenta no poner en un aprieto a la Comisión Europea, al Consejo, a la Alta Representante para la PESC?

Según Martin Schulz, líder de los socialistas europeos, la razón no es otra que la siguiente: no obstaculizar el progreso de los esfuerzos diplomáticos. Afirma que Representantes de la UE están trabajando para obtener una resolución positiva e inminente del caso. Aunque la pregunta es: ¿qué ha hecho y qué está haciendo el Parlamento Europeo?

Por cierto, aquí les dejo el enlace al texto de la “urgente” propuesta de resolución común que se acordó retirar del orden del día en Estrasburgo, y en la que se pedía a Marruecos que permitiera  el regreso inmediato de Haidar al Sáhara Occidental, junto a su familia,  siéndole devuelta su documentación y exigiendo la protección de su integridad física.

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