Humanizar Europa sobre el escenario

En 2009, Anna Marí, Josep Vicent Valero y Daniel Tormo, ex alumnos de la Universitat de València y formados en el área de la Filología, pusieron en marcha un proyecto teatral pionero en Europa, “Escena Erasmus”, creando un grupo de teatro estable en el seno de la Universidad integrado en un 70 % por alumnos Erasmus. La finalidad era clara: compartir experiencias europeas, distintas tradiciones culturales y lenguajes artísticos de varios países y regiones, el aprendizaje y perfeccionamiento de lenguas y el intercambio de conocimientos a través del denominado “tandem lingüístico” y, en definitiva, construir una identidad común europea basada, como no puede ser de otra forma, en el intercambio de la rica diversidad cultural y lingüística del Continente.

Dos años después, “Escena Erasmus Project” se ha alzado con el tercer premio en la IV Edición de uno de los galardones más prestigiosos en el ámbito de la Juventud: el certamen Carlomagno, organizado conjuntamente por el Parlamento Europeo y la Fundación Premio Carlomagno, y que premia iniciativas impulsadas por jóvenes de entre 16 y 30 años y que fomenten el sentimiento compartido de identidad europea.

De izq. a dcha: Josep Vicent Valero, Daniel Tormo, Anna Marí (los tres directores del Proyecto Escena Erasmus) y Jerzy Buzek

Anna, Josep y Daniel acudieron a la ciudad alemana de Aquisgrán a la ceremonia de entrega de premios, celebrada el martes 31 de mayo, y en la que participó el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. Les corresponden 2.000 euros en metálico, pero, sobre todo, regresaron con la impresión de haber vivido “una experiencia única” y con la satisfacción de que se ha reconocido un proyecto pionero y con proyección de futuro: el objetivo final es crear una red que promueva los intercambios entre compañías de teatro de las universidades europeas.

Hablamos con Josep Vicent a su vuelta de Alemania. Nos contó que, esencialmente, “Escena Erasmus” pretende fomentar “una Europa unida más allá de los mercaderes”, una Europa más ciudadana, basada en los intercambios culturales, y para ello se propusieron “humanizar la Unión Europea” a través de una herramienta como el teatro. Del viaje a Aquisgrán destacó especialmente la apretada agenda (cinco intensos días de conferencias, presentaciones previas a la entrega de premios) y la simpatía y cercanía del presidente Buzek: “se interesó por conocer cada detalle de nuestro proyecto”.

Josep nos desveló también que no es la primera vez que su proyecto teatral obtiene algún tipo de reconocimiento en el ámbito cultural. Ya en 2010, una de sus obras fue elegida para participar en “Las Huellas de la Barraca”, un concurso impulsado por la Sociedad Estatal de Acción Cultural que selecciona distintos proyectos escénicos que recorren el territorio español emulando la labor que Federico García Lorca llevó a cabo con el grupo La Barraca. Escuela Erasmus, junto con otras compañías teatrales, representó en aquella ocasión una obra por distintas poblaciones del Camino de Santiago, coincidiendo con el Año Santo Xacobeo. Repetirán la experiencia durante este verano, en la sexta edición de “Las Huellas”, con “El maravilloso retablo de las maravillas europeas”, inspirado en el entremés de Cervantes.

Poco después, en otoño, serán recibidos, junto con los otros galardonados, en el Parlamento Europeo. Allí se encontrarán las dos auténticas “maravillas” de la unidad europea: la democracia y la ciudadanía; la Europa que se construye cada día no sólo a través de la acción política o de la normativa, sino también de la mano de la ciudadanía, de los intercambios culturales y lingüísticos, de las experiencias que se comparten en multitud de ámbitos. La Europa de la calle; de las aulas; la Europa sobre el escenario. En definitiva, una Europa más humana.

*Artículo publicado originalmente en La Tribuna de Actualidad.

Cuando las Instituciones están a la altura, pero no los políticos

¿Saben cuáles son las Instituciones a las que los ciudadanos otorgan más confianza en las encuestas de opinión que regularmente realiza el Eurobarómetro? Son las Instituciones de la UE y, dentro de ellas, el Parlamento Europeo, la cámara de representantes de los ciudadanos comunitarios, la única Institución europea elegida directamente por los ciudadanos mediante sufragio universal, es la que goza de mayor confianza. Y sin embargo, en las últimas semanas, varias casos que han visto la luz pública han puesto en entredicho la honradez en el trabajo de los miembros de la Eurocámara, escándalos que, a la postre, salpican a la Institución y amenazan con desembocar en una quiebra de la confianza de los ciudadanos, sobre todo si la ciudadanía no advierte una respuesta tajante, firme y rápida.

Que la democracia es el principio básico donde de asienta la legitimidad democrática nadie lo duda. Pero es un fenómeno éste que convive con otros mucho menos agradables. Hablo, paradójicamente, de ese “malestar democrático” que se define por el distanciamiento y la desconfianza de los ciudadanos hacia el sistema político, sus Instituciones y sus representantes. Como bien dijo el gran analista de la democracia, D. Held, la gran paradoja que hoy vive la democracia no es otra que la “crisis de confianza”, la brecha y el distanciamiento con los ciudadanos, lo que Lipset y Schneider describieron bajo el famoso término “confidence gap”.

Comienzo, como veis, nombrando a algunos “grandes” de la teoría democrática, para luego ir bajando el nivel a los que, en la práctica, la dejan por los suelos. ¿Y hay peor práctica que la corrupción? La corrupción es, sin lugar a dudas, la causa fundamental de la “quiebra de confianza”. Cuando el político utiliza su cargo y su posición para lucrarse, para beneficiarse él o a los suyos. Los casos de corrupción, que abundan, lamentablemente, en muchas Instituciones públicas, parecían hasta ahora lejanos a la distante Bruselas. Allí, donde se decide un altísimo porcentaje de la legislación que después entra en los ordenamientos jurídicos nacionales; allí, donde la presión sobre esta misma legislación está organizada en poderosos lobbys. ¿Acaso creíamos que allí, en la lejana Bruselas, todo este sistema encajaba y convivía a la perfección dentro de unos códigos de conducta que se dan por supuestos?

Claro que no. En todos sitios hay manzanas podridas. En el Parlamento Europeo también. El verdadero problema es cuando la Institución no está a la altura de estos desafíos, y se lava las manos ante los escándalos. Y el escándalo en concreto, conocido por todos en nuestro país porque ha salpicado a un eurodiputado español, Pablo Zalba (PPE), fue destapado por unos periodistas del Sunday Times, que se hicieron pasar por “lobbistas” para intentar influenciar una legislación a cambio de prebendas. De entre los eurodiputados que fueron “tocados” cayeron cuatro, además de Zalba (que no aceptó soborno, pero sí negoció con los sobornadores incluir el cambio reclamado en la legislación), el socialista esloveno Zoran Thaler y el popular austríaco Ernst Strasser (ambos han dimitido del cargo) y el socialista rumano Adrian Severin, que se resiste a dejar su escaño tras haber sido expulsado por su partido y tras retirarle la Eurocámara el despacho.

Como ven, aquí, alguno de los “pillados” ha tenido vergüenza torera, por llamarlo de alguna forma, tras ser cogido con las manos en la masa. Algún otro, como el socialista rumano, no sabe lo que es la vergüenza ni la conoce. Y análisis aparte merece el caso de Zalba y su grupo, que sencillamente nos toman por estúpidos y nos quieren hacer creer que nada hay de malo en negociar con unos tipos de vienen a sobornarte, en lugar de levantarte inmediatamente de la mesa e ir a denunciarles. Zalba no sólo no dimite sino que ha recibido todo el apoyo y la solidaridad de los eurodiputados españoles de su grupo. Yo me pregunto cuándo alguno de estos “grandes” partidos se solidarizará con los ciudadanos a los que la corrupción y la ineptitud de muchos políticos mangonea su dinero y sabotea sus derechos, en lugar de luchar por sus intereses. Como se suele decir… algún día.

Pero, como decía al principio, son las Instituciones las que, en estos casos tienen que estar a la altura. Y el Parlamento Europeo, bajo mi punto de vista, ha iniciado la maquinaria para evitar que vuelvan a ocurrir estas cosas. Sé que muchos lo interpretan como un lavado de cara, pero la Cámara tiene que hacer uso de las herramientas que tiene, y ha decidido usarlas. En este sentido, se ha acordado desarrollar nuevas normas para regular el acceso y actividad de los grupos de presión en el PE, así como endurecer los códigos de conducta de los eurodiputados en sus relaciones con los lobbys. Es un primer paso en la buena dirección. Y parece ser que vendrán más (incluida la intervención de la Olaf). Bienvenidos, todos los que sean necesarios, para luchar contra cualquier atisbo de corrupción, también y sobre todo allí, en la lejana, y a la vez tan cercana para nuestros intereses, Bruselas.

Jornadas sobre igualdad de género en los medios de comunicación

El próximo 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer cumple 100 años. Se trata de una fecha especialmente simbólica para que Instituciones de todo el mundo aprovechen la ocasión para hacer balance en los logros alcanzados en torno a la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en ámbitos como el empleo o la política. En este sentido, los medios de comunicación son una importante pieza para encajar y testear el mapa de la igualdad real en una sociedad. De esto se hablará precisamente en unas Jornadas sobre igualdad de género y medios de comunicación, organizadas por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Murcia, en colaboración con el Colegio Oficial de Periodistas de la Región. Serán el 8 y 9 de marzo, y participaré con una charla sobre la perspectiva europea de la cuestión.

Haga Click para ver el programa completo de las Jornadas en la UMU

Ese mismo día, el 8 de marzo, el Parlamento Europeo organiza una serie de eventos para conmemorar el aniversario, entre los que destaca un encuentro, en colaboración con los Parlamentos nacionales, para analizar la presencia de la mujer en la política en la Unión Europea. Tendrá lugar igualmente un workshop para periodistas, en el que se intercambiarán visiones sobre el papel de liderazgo de la mujer en los sectores público y privado. También en esa misma fecha, se publicará un Eurobarómetro especial sobre igualdad de género en la UE (el último data de 2009). Está previsto que el Parlamento Europeo presente también un informe sobre la presencia de mujeres en las Instituciones europeas, Gobiernos nacionales de la UE, y otros ámbitos como empresa y finanzas o judicatura. El informe de la Eurocámara tomará como base otro estudio publicado por la Comisión Europea en 2010, titulado “More women in senior positions: key to economic stability and growth”, y que podéis descargar aquí.

Os contaremos todo esto aquí el día 8 de marzo.

Partidos políticos europeos, democracia y participación

Hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo © Parlement Européen © Architecte

¿Qué es un partido político “europeo”? Responder a esta pregunta implica algo más que conocer las condiciones jurídicas, políticas y relativas a la financiación que recoge el que hasta ahora es el único marco legal sobre la cuestión: el Reglamento de 2004. Implica algo más porque no se trata sólo de conocer las condiciones legales para poder ser reconocido como partido “europeo”, porque en realidad los partidos están en el epicentro de un debate más amplio y de mucho mayor calado y que tiene que ver esencialmente con la democracia europea y con la necesidad de impulsar y facilitar la participación ciudadana. Responder a esta pregunta significa, por tanto, preguntarse muchas otras cosas, como, por ejemplo, qué podrían llegar a ser los partidos “europeos” dentro del entramado institucional comunitario, qué podrían aportar a la democracia europea, como auténticos vehículos que transportan la voluntad popular y canalizadores, junto con la sociedad civil, de la participación y el activismo público ciudadano.

Según el Reglamento que entró en vigor en 2004, por el que se aprobó el estatuto y la financiación de los partidos políticos a escala comunitaria, pueden constituirse como partidos políticos europeos todos aquellos que tengan personalidad jurídica en el Estado miembro en el que tienen su sede, así como tener representación en el Parlamento Europeo o en los parlamentos nacionales o regionales como mínimo en una cuarta parte de los Estados miembros y, además, haber obtenido como mínimo un 3% de los votos en las últimas elecciones al Parlamento Europeo en cada uno de dichos Estados miembros. Evidentemente, estos partidos deben respetar los principios de la UE, condición que se exige, como es lógico, a cualquier miembro del club europeo.

El pasado 26 de enero, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo debatió sobre la posibilidad y la conveniencia de reforzar este marco legal a nivel europeo para dar mayor autenticidad a la condición transnacional de estos partidos, y sin obviar, como decíamos antes, abordar un debate de mucho mayor calado: la democracia europea y la participación ciudadana a escala europea.

Es evidente que los partidos políticos han sido tradicionalmente un vehículo esencial de la participación ciudadana y del activismo político y social ciudadano, pero no es menos evidente que el declive de los partidos a nivel nacional y la desconfianza de la ciudadanía hacia ellos y la política en general, han hecho que los índices de militancia se sitúen en niveles bastante bajos, especialmente entre los jóvenes. Tampoco es menos evidente que la regeneración de la crisis de la democracia debe comenzar con la regeneración de los propios partidos en lo que concierne a su funcionamiento interno y a su forma de autogobernarse. La democracia interna de los partidos es el primer paso para revitalizar la democracia y animar a la participación de la ciudadanía dentro de sus filas.

Guy VERHOFSTADT, líder de la Alianza de los Demócratas y de los Liberales para Europa (ADLE) © European Union 2011 PE-EP

La democracia europea tiene también y de forma esencial, un debate obligatorio en torno a los partidos, al papel que juegan en la toma de decisiones, en la elección del “Gobierno europeo” y en la consecución de un verdadero perfil “transnacional” de la política europea. Mientras los partidos representados en el Parlamento Europeo no puedan, entre otras cosas, presentar candidatos y elegir al presidente de la Comisión Europea, difícilmente la ciudadanía tendrá la sensación de que algo importante se decide en las elecciones al Parlamento Europeo, por mucho que se le explique que el poder legislativo de la Eurocámara ha sido ampliado considerablemente. Eso determina en buena medida la decisión de ir o no a votar, y si tampoco hay listas transnacionales, el carácter “europeo” de la elección se acaba perdiendo en el debate nacional de turno, y el “color” del voto [1], atiende a cuestiones y coyunturas puramente domésticas.

De hecho, la crítica del “déficit democrático” de la UE tiende a relacionar la baja participación en las elecciones al Parlamento Europeo con la propia naturaleza y características que tienen estos comicios. Ya en las primeras elecciones al Parlamento Europeo, un famoso ensayo las calificó como  “second-order national elections” [2], es decir, unas elecciones determinadas por la agenda política nacional y una suerte de examen a medio-plazo para el partido nacional en el poder. En realidad, en la elección de “primer orden” (la nacional) hay mucho más en juego, mientras que en el “segundo orden” no existe la expectativa de que el voto vaya a tener una incidencia en el proceso político europeo, vaya a influir en un reparto de poder o se pueda cambiar un gobierno por otro, sin auténticos partidos transnacionales, sin listas transnacionales, sin liderazgo europeo y sin que el Parlamento Europeo pueda elegir al presidente del Gobierno europeo. Es lo que Weiler y sus colegas [3] definieron como la idea de “to throw the scoundrels out”. La expectativa de alternancia política es esencial en el juego democrático.

El denominado “party deficit” [4] de la Unión Europea es, por tanto, un aspecto esencial para mejorar democracia europea, y se sitúa en el centro de un debate con muchas cosas en juego, la más importante, lo que otorga de verdad salud a cualquier democracia, sea del tamaño que sea: la participación ciudadana.

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[1] Sobre la trascendencia del “color político” del voto de los ciudadanos en las elecciones al Parlamento Europeo, véase Del Río Villar, S. (2009). Comunicar, clave para aumentar la participación en las elecciones europeas de 2009: nuevos espacios, proyectos ciudadanos y plan de acción informativa del Parlamento Europeo (2ª Parte) ARI 90/2009, 02/06/2009. Disponible en: http://ec.europa.eu/spain/images/team_europe/articulo_team_europe_rio1.pdf

[2] Reif, K., & Schmitt, H. (1980). Nine second-order elections: a conceptual framework for the analysis of European election results. European Journal of Political Research, 8(1), 3-44.

[3] Weiler, J. H. H., Haltern, U., & Mayer, F. (1995). European democracy and its critique: Five uneasy pieces. Jean Monnet Working Paper No. 1/95.  New York: Jean Monnet Center, NYU School of Law. Disponible en: http://www.jeanmonnetprogram.org/papers/95/9501ind.html.

[4] Smith, G. (2003). The Decline of Party? En J. Hayward & A. Menon (Eds.), Governing Europe (pp. 179-191). Oxford: Oxford University Press.

Europa 2011: ¿Ser o no ser?

Hace poco más de un año que la Puerta del Sol de Madrid, justo después de las campanadas de fin de año, daba la bienvenida al 2010 y a la Presidencia española de la Unión Europea con un espectáculo de luz y sonido. Con el sabor del cava y de los polvorones aún en nuestros paladares, Europa se colaba en miles de hogares españoles con cierto aire festivo y una buena dosis ilusión de aquello que está por venir. Si bien es cierto que el turno español pasó con más pena que gloria por entre las presidencias rotatorias, no deja de ser cierto también que las circunstancias no acompañaban mucho: estrenábamos Tratado en una Europa que, con Lisboa, debía enfrentarse a muchos nuevos retos en su forma de funcionar: la presidencia de turno debía entonces aprender a cohabitar con los dos nuevos Altos Cargos de la Unión (Presidente y Ministra de Asuntos Exteriores), además de tener que ensayar el nuevo invento de las presidencias “trío”.

Pero en medio de estas cacofonías evidentes (muchas, si sumamos clásico “gallinero” de los 27), de esta arquitectura institucional sin precedentes, fue la sombra del terremoto económico lo que acabó sacudiendo Europa en 2010. Ya en el mes de febrero, la Unión preparaba el rescate de Grecia, y poco después, en mayo, se acordaba la creación de un fondo de 750.000 millones para proteger la divisa comunitaria de los ataques especulativos. Enfrascados en la mayor crisis que nuestra moneda única haya sufrido jamás, los líderes de la zona euro debían dar un paso al frente hacia un auténtico gobierno económico común: hacia un verdadero liderazgo europeo.

2010 ha sido el año de la crisis del euro, de los rescates y de las especulaciones sobre posibles rescates, con España siempre en el ojo del huracán.  La crisis de la zona euro ha puesto a Europa frente a sus propias contradicciones, cara a cara con su dilema esencial: ¿La solución es una Europa de varias velocidades? ¿Es posible seguir sosteniendo el proyecto europeo sin un gobierno económico común? ¿Sin más integración política? ¿Ser o no ser? ¿Europa de máximos o Europa de mínimos? ¿Más Europa o adiós Europa?

2010 ha sido un año sobre todo para aprender. Para entender que hemos llegado a un punto de inflexión. Así lo ha valorado el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, en su último discurso del año: “2010 will be remembered as the year when the EU had to come to terms with the consequences of the financial crisis on its most ambitious project: the euro. Deeper integration was not only desirable for the EU: it was necessary”. Es el momento de relanzar, de forma más ambiciosa, el proyecto europeo.

2010, Lisboa y la crisis económica nos han dejado también una negociación presupuestaria de las más complicadas que se recuerdan. El Parlamento Europeo, en su nuevo papel de auténtico colegislador en materia presupuestaria ha tenido que lidiar con las resistencias de un grupo de Estados a aumentar el presupuesto para 2011, dejando aún sobre la mesa la vieja cuestión de los “recursos propios” (la Comisión debe presentar una propuesta en junio de 2011) y el papel que jugará la Eurocámara a la hora de negocias las próximas perspectivas financieras plurianuales.  Finalmente se llegó a un acuerdo en la última sesión plenaria de diciembre.

Decíamos que había sido el año de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, con la configuración de dos de sus  hitos: la puesta en marcha del servicio europeo de acción exterior y la aprobación de la Iniciativa Ciudadana Europea, un nuevo instrumento de participación ciudadana que permitirá, con un millón de firmas, proponer la adopción de nueva legislación a la Comisión Europea. Eso sí, no estará en funcionamiento hasta principios de 2012.

El año de la puesta en marcha del Tratado de Lisboa y, a su vez, el año de su primera reforma, acordada por los Jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo de diciembre: un mecanismo permanente para salvaguardar la zona euro, y que fue anunciado en exclusiva, y para sorpresa de todos, por el propio Van Rompuy en su cuenta de twitter: “The member states whose currency is the euro may establish a stability mechanism to be activated if indispensable to safeguard the stability of the euro area as a whole. The granting of any required financial assistance under the mechanism will be made subject to strict conditionality”.

La política exterior de la UE también ha dado mucho que hablar este año. No sólo por el nuevo servicio de acción exterior, sino más por las dudas que genera la jefa de la diplomacia europea, la británica Catherine Ashton, o aún más por la polémica generada en torno a la posibilidad de que la UE cambie su posición común hacia el régimen de Cuba. El plante de Obama durante la presidencia española  hizo correr también ríos de tinta.

La Europa de los nuevos Altos Cargos de Lisboa ha dejado en líneas generales, bastante que desear en cuanto a liderazgo se refiere. Ni Ashton ni Van Rompuy han sido las “caras visibles” que se esperaba de ellos… Porque, en realidad, tampoco se esperaba mucho de ellos y fueron elegidos precisamente por ello: por su “perfil bajo”. El trabajo del presidente del Consejo ha sido la labor seria, pausada y responsable del burócrata. ¿Necesitaba Europa otra cosa?

2010 ha sido también el año de Barroso, que se ha catapultado como lo más parecido a un líder que tiene Europa. El presidente de la Comisión fue el protagonista del primer discurso sobre el estado de la Unión, en el que habló de actuar con “mentalidad europea”, señalando claramente el camino del esfuerzo y el compromiso común. El portugués, que acaba de renovar su mandato al frente del órgano supranacional de la UE, tendrá algunos años por delante para demostrar que, lejos de ser un tecnócrata, puede convertirse en ese líder reconocido y reconocible para los europeos.

De todo esto se ha hablado, y mucho, en la Europa de 2010. Seguro que me dejo muchas cosas importantes en el tintero, pero la intención era transmitir una idea fundamental: es el momento de la verdad para la Unión Europea y los líderes europeos tienen en su mano la posibilidad de salvar un proyecto más que necesario, inigualable, para los europeos y para el mundo entero. Europa es también, y sobre todo, la Europa de los derechos, de las libertades, de la igualdad, de los valores, de la paz, de la solidaridad, de la sostenibilidad, de la ayuda al desarrollo… El precio de un mundo sin Europa sería demasiado alto. El de una Europa sin unidad también.

Éste es mi deseo “europeo” para el año 2011: que Europa decida ser lo que se merece ser, lo que los ciudadanos europeos merecemos y esperamos.

Fariñas pide a la UE que “no se deje engañar” por la dictadura cubana

Premio Sájarov 2010 a la Libertad de Conciencia

Una silla vacía se ha convertido en el símbolo de la lucha por los derechos humanos y por la paz en todo el mundo, y en la prueba más palpable del largo camino que queda por recorrer. Hace unos días, en Oslo, una silla vacía recogía el premio Nobel de la Paz de Liu Xiaobo, ya que el Gobierno de Pekín no permitió al disidente encarcelado y a su familia acudir a recibir semejante reconocimiento. Hoy, en Estrasburgo, en la ceremonia de entrega del Premio Sájarov 2010 a la Libertad de Conciencia, la historia se ha vuelto a repetir. Lo ha destacado el presidente de la Eurocámara, Jerzy Buzek, nada más comenzar su discurso: “esta silla vacía es el testimonio de cuán necesario es este premio”. En esta ocasión, el ausente era el disidente cubano Guillermo Fariñas.

En un discurso valiente, sin tibiezas, Buzek reconoció haber pedido personal y formalmente al régimen de los Castro el permiso para que Fariñas pudiera dejar la Isla y recoger con sus propias manos el galardón, reconocimiento a su lucha incansable por la libertad de expresión en Cuba. Pero no pudo ser, como tampoco pudo ser para las Damas de Blanco hace cinco años. El polaco insistió en que siguen habiendo muchos presos políticos en Cuba, entre ellos los maridos de las Damas de Blanco y llamó a la “liberación inmediata” de todos ellos. La ovación fue larga y sonora. Ésta es, como afirmó Buzek, la “tarjeta de visita” del Parlamento Europeo hacia todos aquellos regímenes políticos que no respetan los derechos humanos, reforzando la voz de todas aquellas personas que, como Fariñas, luchan desde la disidencia por las libertades y los derechos fundamentales en su país.

Al acto de entrega del diploma, depositado en una silla vacía en el centro del Hemiciclo, le siguió la proyección de un discurso grabado de Fariñas, que lanzó un mensaje alto y claro a los eurodiputados: nada ha cambiado en el régimen castrista, y pidió a la UE “que no se deje engañar” por las falsas señales de apertura que llegan desde la Isla. Su ausencia en la gala era la mejor prueba de ello: los cubanos, para poder viajar el extranjero, necesitan una “carta de libertad”, como en su día necesitaban los esclavos para moverse. Fariñas insistió en que la UE no debe cambiar su posición común hacia Cuba e hizo alusión a las recientes liberaciones de presos que han sido interpretadas por Gobiernos como el de España como una señal de cambio: “sería un error pensar que fueron puestos en libertad”, afirmó con contundencia, pues la realidad es que están sometidos, tanto ellos como sus familias, a un “destierro psicológico”.

El cambio en Cuba, para Fariñas, pasa por cinco aspectos esenciales: la liberación “sin destierro” de todos los presos políticos; el cese de las amenazas y de la violencia por parte del régimen hacia la disidencia; la eliminación de todas las leyes cubanas que entran en contradicción con la Declaración Universal de los Derechos Humanos; que puedan existir partidos políticos y unas elecciones libres y plurales; así como la  posibilidad de que todos los cubanos puedan participar en la vida ecónomica, social, cultural y política del país.

Fariñas terminó su intervención destacando la lucha pacífica de la disidencia cubana frente a la violenta represión castrista. “Amar a vuestros enemigos”, dijo, recordando las palabras de Jesucristo, el primer disidente de la Historia. Unos días antes, en Oslo, Liu Xiaobo, en su discurso leído por Liv Ullmann, afirmó que “no sentía odio hacia el régimen chino”. He aquí otra prueba palpable de la dignidad de la lucha por los derechos humanos y de las personas que la encarnan, como Fariñas, como Xiaobo, y como muchos otros.

Fotografías: Parlamento Europeo

Los blogs europeos en Europa 2010

Ha pasado una semana desde el seminario “Participación y comunicación en la nueva Gobernanza europea“, organizado por el Instituto de Gobernanza Democrática, en San Sebastián, pero seguimos recibiendo noticias y ecos del encuentro de expertos en distintos medios de comunicación. El último de ellos ha sido la emisión de una nueva entrega del programa Europa 2010, de Rtve, que realizó una amplia cobertura del seminario.

Aquí os dejo algunos vídeos de la emisión, el primero de ellos sobre la página web del Parlamento Europeo y la actividad de esta institución en las redes sociales, que nos cuenta el portavoz del PE, Jaume Duch. Unos minutos después, en el mismo vídeo, podéis encontrar las declaraciones de algunos bloggers europeos (Ciudadano Morante, Alejandro Palomino y quien les escribe) que estuvimos presentes en el seminario gracias a la protagonista del segundo vídeo, la Dra. Susana del Río Villar, directora académica del acto, que nos acerca en una entrevista en profundidad las claves de la comunicación europea.

P.S. Mil gracias a Natalia Martínez por los “cortes”. Gracias guapa. Tú también estás ayudando a “construir Europa”, y perdona por la “lata” que te doy.

Redes sociales, libertad de expresión y participación ciudadana

“Las redes sociales como herramientas tecnológicas para fomentar la libertad de expresión ciudadana y la participación política”, es el título de la primera mesa de trabajo en el encuentro de comunicadores europeos organizado en Córdoba por la Oficina del PE en España, moderada por la Dra. Susana del Río Villar, y en la que intervienen Fátima Ramírez, directora gnral. de Consumo de la Junta de Andalucía; Pau Solanilla, coordinador de Europeando.eu; Ignacio Escolar, periodista de público; y Francisco Polo, director de actuable.es.

Junto a Didac Gutierrez y Pau Solanilla

Susana del Río ha comenzado la presentación de la mesa recordando la importancia de las redes sociales y de su movimiento dentro de la información europea, así como la necesidad de comunicar menos en clave nacional y más con visión europea. Europa, ha recordado, “ha pasado de estar en nuestra realidad a ser nuestra realidad”.

Fátima Ramírez ha expuesto las posibilidades de las redes sociales para la comunicación política, poniendo como ejemplo el debate parlamentario sobre la ley del aborto o la actividad de instituciones inmensamente desconocidas para la ciudadanía como el Senado. Si algo distingue a las redes sociales es su capacidad para expandir el debate y, lo más importante, haciéndolo en clave ciudadana.

Por su parte, Pau Solanilla ha hablado de conectividad y accesibilidad, de sus posibilidades y, también, todavía, de sus limitaciones. También de la posibilidad de construir convergencia de una forma más factible que una, por ahora lejana, unidad europea.  Solanilla lamentó que el proyecto europeo esté agotado bajo el punto de vista de las ideas y destacó la ausencia de un liderazgo europeo: algo que esencialmente él define como “acreditar ideas con acciones”.

Las instituciones europeas han perdido la batalla de la comunicación: la necesidad de reconstruir un “relato europeo”, saber explicar Europa. “Necesitamos una nueva épica y una nueva ética”: ¿cuál es el nuevo idealismo europeo del siglo XXI?. Los social media, según Solanilla, pueden contribuir al objetivo de aumentar la participación, la interacción y la credibilidad pero sin volvernos locos con ellos. Lo que está claro que es hay unas nuevas reglas del juego: lo institucional, lo oficial,  ya no es creíble. El PE ha sabido entender esta nueva realidad.

Es necesario, clave, concluyó el coordinador de Europeando, conectar emocionalmente con la gente. Éste es el gran reto. La comunicación política, toda ella, incluida la europea necesita reciclarse, reconstruir liderazgos, transmitir credibilidad, de forma más creativa, más social, más ciudadana. Construir, en definitiva, nuevos “relatos” y “ser más ambiciosos”.

El periodista Ignacio Escolar comenzó su intervención hablando la “libertad de expresión”, recordando su evolución legislativa en España desde la primera Ley de Libertad de Imprenta de 1810, y de ahí a la Ley de Prensa hasta un mundo actual donde la libertad de expresión ya no está en mano de unos pocos sino al alcance de todos con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Los nuevos medios han roto el papel de intermediarios de los periodistas y la prensa entre la realidad y la ciudadanía. Cualquiera puede construir su propia portada, en su facebook, sin ir más lejos. Las consecuencias de este fenómeno son, para Escolar, difíciles de evaluar a largo plazo, tanto para el mundo del periodismo como para la política, para la propia democracia representativa. Los políticos, por su parte, están obligados a adaptarse a esta nueva realidad de la comunicación política, pasando a ser actores activos en las redes sociales.

Francisco Polo, experto en activismo online, concluyó el turno de intervenciones hablando de la capacidad de los movimientos sociales online para poder modificar la agenda de las instituciones políticas. Para Polo, existen límites a esa capacidad de transformación de los MS online, especialmente tres: la autoridad de la información ya no es algo que venga dado; falta de especialización en el conocimiento, dado el amplio espectro de temáticas que se abordan, así como todo aquello que afecta a la necesidad de contextualizar la información, algo que afecta muy especialmente a su capacidad transformadora, o lo que es lo mismo: conectar con la realidad.

Encuentro “El Parlamento Europeo y las Redes Sociales”

Del 10 al 12 de diciembre, la Oficina del Parlamento Europeo en España nos reúne en Córdoba (por cierto, ciudad candidata a la Capital Europea de la Cultura 2016) a un grupo de blogueros y twitteros “europeos” con el objetivo de trabajar sobre las posibilidades de las redes sociales para comunicar, expandir el debate e impulsar la participación ciudadana en “clave europea”.

Para ello, se han organizado diversas mesas de trabajo (ver programa) en las que se tratarán distintos temas que salen a colación de estos debates, y en los que bloggers y twitters tenemos mucho que decir, mucho que poner en común entre nosotros, y también mucho que aprender de expertos e instituciones. En cualquier caso, seguro que será un encuentro productivo para ambas partes y una buena oportunidad para seguir estrechando los lazos y las pasiones que nos unen: comunicar Europa, debatir sobre Europa y ayudar a construir una Europa más ciudadana.

Prometemos regresar con jugosas y trabajadas conclusiones. Mientras tanto, como iremos adelantando algo desde allí, durante esos tres días, nos podéis seguir en twitter, facebook (y por supuesto en nuestros blogs). Sigue la etiqueta #PEredes.

VoteWatch.eu: si no sigues la actividad de tus eurodiputados es porque no quieres

Votewatch.eu es un portal independiente cuyo objetivo es ofrecer una mayor transparencia de la toma de decisiones dentro de la UE, mediante una herramienta web de fácil manejo para el ciudadano a través de la cual puede conocer la actividad y la disciplina de voto de cualquier eurodiputado así como de los grupos políticos de la Eurocámara, bien por nacionalidad, bien por adscripción política. Se trata de una herramienta estadística desarrollada a partir de toda la información que sobre estos aspectos de la actividad parlamentaria se ofrece a través de la web oficial del Parlamento Europeo.

Lo interesante de la iniciativa, es que se nos ofrece la información que deseemos ya tratada estadísticamente, y no de forma diseminada en distintos capítulos, como ocurre en la web de europarl. En definitiva, información más accesible y más comprensible al alcance de nuestra mano, para que ya no tengamos excusa (una menos) para no seguir la actividad del cualquier partido o eurodiputado.

Pongamos un ejemplo de lo que podemos encontrar en VoteWatch.eu a partir de una búsqueda que he realizado de un eurodiputado, en este caso Francisco Sosa Wagner, que pertenece al grupo de los no-inscritos, y para el que es su primera legislatura tras encabezar la lista de UPyD en las europeas. En la ficha de nuestro eurodiputado elegido que nos ofrece la herramienta de votewatch, podemos conocer la siguiente información sobre su actividad: preguntas parlamentarias, propuestas de resolución, intervenciones orales en las sesiones plenarias, modificaciones de informes, informes redactados, opiniones, asistencia a las sesiones plenarias, datos sobre la disciplina de voto (por grupo político y por nacionalidad), así como información sobre sus asistentes, datos de contacto, e incluso apuntes sobre su curriculum vitae.

 

 

La herramienta, como podéis comprobar, resulta bastante interesante, y se le puede sacar bastante partido si se tiene claro lo que se busca y por qué. Y, en cualquier caso, bienvenida sea toda fuente que se sume al objetivo de aportar transparencia a la toma de decisiones en la UE y que contribuya a hacer más comprensible y accesible a los ciudadanos la actividad de nuestros representantes en Bruselas.