Una Europa con más “músculo”

Los medios de comunicación de toda Europa se han hecho eco estos últimos días de la decisión del Parlamento danés de retirar un vídeo de animación en el que un personaje que se hace llamar “Voteman” intenta persuadir a base golpes a los ciudadanos para que acudan a votar en las elecciones europeas.

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Dejando a un lado la polémica relacionada con el contenido violento y sexual explícito del vídeo, lo cierto es que el “músculo” del que hace gala este particular “antihéroe” europeo me ha parecido revelador, e incluso inspirador, en todo lo relacionado con un proyecto de integración europea que no acaba de “sacar músculo” para atraer el interés de la ciudadanía por todo lo que allí se maneja y decide, y para, de alguna forma, lograr que cambie la percepción que finalmente tenemos de la influencia que todo esto tiene en nuestras vidas.

Europa puede sacar pecho de muchos logros, de muchas “historias de éxito” (como gusta de usarse en el argot de la comunicación institucional); y no es menos cierto que le falta ganar en masa muscular en muchas facetas.

El complejo tejido comunitario puede sin duda salir reforzado si centramos el futuro, y el reconocimiento de los éxitos logrados, en ocho puntos clave: en algunos somos ya muy fuertes; en otros tenemos mucho que mejorar, pero son, sin duda, los caminos que nos pueden conducir a una unión política exitosa y próspera, y por qué no, de la que todos podamos estar bien orgullosos.

La Juventud. Toda una generación que ha nacido, crecido y se ha formado bajo la bandera de la Unión Europea. Y, sin embargo, en los jóvenes encontramos los mayores índices de abstención en las elecciones europeas. La exitosa realidad de los programas comunitarios de intercambios, voluntariado, prácticas, primera oportunidad laboral, y Erasmus (la joya de la corona con más de tres de millones de estudiantes que desde 1987 han elegido esta beca para estudiar en el extranjero) choca, sin embargo, con un desempleo juvenil alarmante. Todo lo que iniciativas como Erasmus han hecho por fomentar la identidad y el sentido de ciudadanía europea puede perderse si esta Europa no es capaz de ofrecer un futuro a sus jóvenes.

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Los nuevos Estados miembros. En 2004, tuvo lugar la mayor ampliación de la historia de la UE, con diez nuevos países de la Europa central y del este. Aquello se vendió como una Europa definitivamente reunificada tras la división impuesta por la Guerra Fría, y como un futuro lleno de libertad, democracia y esperanza para estos Estados antaño bajo el telón de acero. La Europa reunificada también obtendría, según decían, un mayor peso político en el mundo. Pero lo cierto es que se ha hablado más de “ampliaciones indigestas”, de algunos Estados cuyas políticas no acaban de encajar en los valores el Club europeo (véase Hungría o Polonia); incluso de ciudadanos europeos de segunda clase (léase los rumanos y búlgaros). Lo cierto es que Europa tampoco acaba de cuajar en los Estados de las últimas ampliaciones: los porcentajes más bajos (casi alarmantes) de abstención se dan precisamente en ellos. Culminar la ampliación con una verdadera integración es una tarea pendiente.

La Paz. Sí, la Paz. Los años de integración europea han significado el periodo más largo de paz conocido en el Continente. Es para estar orgullosos, pero no por ello es un objetivo que precisamente podamos tachar de entre las tareas de la UE. Miren si no lo que está pasando en Ucrania. Ello también nos recuerda que Europa sigue siendo un enano político, en especial en lo que se refiere a las políticas de Defensa y Exteriores. Hete aquí un ámbito donde tenemos que aumentar masa muscular.

La cohesión y la solidaridad. La política regional de la UE, desde sus orígenes en el Tratado de Roma, es otra de esas que decíamos “historias de éxito” y el gran “músculo” del presupuesto comunitario. El objetivo de esta política no es otro que mejorar la cohesión económica, social y (desde Lisboa) también territorial de la UE. La cohesión es la mayor y mejor expresión de la solidaridad intraeuropea con los países y regiones menos desarrollados. Durante el periodo 2014-2020 la UE invertirá nada menos que 351.000 millones en las regiones. Durante sus primeros 20 años en la UE, España recibió más de 100.000 millones de euros de estos fondos. Que el presupuesto comunitario no se constriña en este ámbito es fundamental para asegurar una política de inversiones en toda la UE que cree empleo, que mejore la competitividad, la calidad de vida y un desarrollo sostenible.

Mejorar la gobernanza europea. Más democracia y participación ciudadana. El concepto de “gobernanza”, acuñado por la Comisión Europea en lo referente a la construcción de políticas y leyes en un marco institucional y de intereses tan complejo como el comunitario, tiene que ver esencialmente con: apertura y transparencia a la hora de comunicar (mejor) las decisiones; implicar más a los ciudadanos en la elaboración y aplicación de las políticas; eficacia para obtener los resultados esperados cuando se aplica una legislación; coherencia en el complejo y amplio puzle legislativo de la UE; y compromiso en un debate más amplio que atañe a la gobernanza mundial.

En la gobernanza europea es también clave el concepto de “subsidiariedad” (tomar las decisiones de la forma más próxima al ciudadano), donde juegan un papel importante y deben seguir jugándolo a la hora no solo de implementar las políticas (también de elaborarlas) las administraciones regionales y locales. Es necesario encajar bien las piezas de la gobernanza multinivel europea y que la cosa funcione, es decir, que los ciudadanos obtengan los resultados esperados con la legislación (el 80% de todo lo que se incorpora en nuestro ordenamiento jurídico) que viene de Bruselas.

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Pero no solo es una cuestión de calidad, sino también de legitimidad. Reforzar el poder legislativo del Parlamento Europeo es y ha sido vital. Lisboa fue aquí decisiva con la definición de la “codecisión” como procedimiento legislativo ordinario (la Eurocámara decide, en un procedimiento a doble vuelta, en pie de igualdad con el Consejo) y la ampliación de los poderes presupuestarios del Parlamento Europeo. También lo fue (hablábamos antes de la participación ciudadana) con la Iniciativa Legislativa Europea. Dar “músculo” al Parlamento Europeo y a los derechos de la ciudadanía europea es ir en la buena dirección.

La Europa social. La gran asignatura pendiente de la integración europea, que se ha puesto aún más de manifiesto con la crisis y las deleznables políticas de austeridad. El aumento de la pobreza y la exclusión social es alarmante dentro del conjunto de la UE. Sin duda es uno de los objetivos principales para los próximos cinco años que se ha impuesto la Comisión Europea: sacar a 20 millones de europeos de la pobreza. No nos olvidemos de anclar los derechos sociales, entre los más importantes, la sanidad gratuita y universal.

La igualdad. Junto con la lucha contra la exclusión y la pobreza, otro de los objetivos de la UE, recogido en los Tratados y la Carta de Derechos Fundamentales. Eliminar las discriminaciones de cualquier tipo (sexo, raza, religión, orientación sexual, edad…). Avanzar en las medidas de acción positiva (cuotas en listas electorales y consejos de administración de las grandes empresas). Reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres (8.000 euros/año de media en la UE). Y tener por fin una directiva común antidiscriminación, con una protección amplia y para diversos colectivos. Entre ellos la población LGTB, que sigue siendo víctima de discriminación y crímenes de odio. Alarmante en este sentido el último informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, que determinó que el 80 por ciento de los estudiantes homosexuales se sentía amenazado en su centro.

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Más Europa. Y toda esta Europa con “más músculo” que queremos construir tiene que ser una Europa donde la soluciones para problemas comunes se encuentren en esfuerzos compartidos. La idea de “más Europa” no es otra cosa que una mayor integración, mayor cesión de soberanía nacional, para cuestiones que en un mundo cada vez más globalizado e interconectado solo pueden encontrar respuesta en la cooperación supranacional. Solo así tendremos instituciones comunes que puedan dar una respuesta adecuada, rápida y eficiente a todo aquello que afecta y preocupa en la vida de más de 500 millones de europeos.

Ésta es, esencialmente, la Europa en la que creo: la que ofrece un futuro a los jóvenes; la Europa inclusiva y que apuesta por una igualdad sin fisuras; la que no desprecia los motores que siempre han guiado al europeísmo; la Europa que es también crítica con los desaciertos, con ese camino que está incompleto, pero que solo podemos recorrer juntos dentro de un marco más solidario; la Europa que entiende que su “músculo” está en la ciudadanía y en la democracia para progresar.

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Elecciones europeas: ante el abismo de la abstención #EP2014

Si hay una cuestión que preocupa en el seno del Parlamento Europeo de cara a las próximas elecciones es sin lugar a dudas la abstención. Preocupa y con razón. Porque, a pesar de los esfuerzos por transmitir la idea de que estas elecciones son “diferentes” (que lo son); a pesar de nos estamos jugando el futuro de Europa y de que las mayorías que se formen en la próxima Eurocámara  decidirán cuál será la respuesta europea a la crisis y los caminos que emprenderemos hacia la recuperación económica; a pesar de todo lo que nos jugamos, puede que el desapego hacia la política en general y la indiferencia hacia la europea en particular, acaben haciendo mella en números de participación que ya han sobrepasado con creces en anteriores citas todas las líneas rojas por haber.

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Lo cierto es que es difícil aventurar porcentajes de participación alentadores, vistos los precedentes: uno de cada dos europeos no va a votar. Las cifras son especialmente críticas en los nuevos Estados miembros, mejores en la Europa de los Quince, y muy buenas solo en Estados en los que el voto es obligatorio. ¿Qué pueden, por tanto, ofrecer estos comicios de 2014 para romper con los clásicos esquemas del abstencionismo? Algunas cosas, veamoslas.

1.- “Los temas que me preocupan no son competencia de la UE”. Tradicionalmente, los ciudadanos europeos han percibido que los temas que les afectan en mayor medida o que más les preocupan no se manejan fundamentalmente en Bruselas. Así lo atestiguan distintas encuestas del Eurobarómetro a largo de las últimas décadas. Por poner un ejemplo, solo en políticas relacionadas con el medio ambiente (una preocupación recurrente pera baja en la escala) la UE juega un papel predominante a la hora de legislar. Incluso el desempleo, o la situación económica general (que son preocupaciones principales) no suelen asociarse a la política europea, por mucha política monetaria y actuaciones del BCE. Por tanto, estas elecciones han sido consideradas como de “segundo orden”, es decir, de menor importancia que las nacionales, regionales y locales, ante la percepción general de la ciudadanía de que la actividad política de las instituciones domésticas tiene más impacto en sus vidas.

Es evidente que el contexto de crisis económica puede haber hecho saltar por los aires estas percepciones. Se ha hablado, y mucho, de Bruselas, a la hora de aplicar medidas de austeridad, rescates, y en general, actuaciones que afectan a la situación económica general de un país. Lo que ofrecen estas elecciones, en las distintas opciones políticas, es elegir un programa europeo de respuesta a la crisis y los pasos que vamos a dar los próximos cinco años para devolver el bienestar y la prosperidad al Continente. Nada menos. Por suerte, la mayoría de opciones políticas ofrecen al menos eso: una “respuesta europea”; profundizar en la integración (por ejemplo, la unión bancaria y fiscal) para solucionar nuestros problemas.

2.- Poca información sobre la Unión Europea. El déficit de información ha sido tradicionalmente otra explicación a la elevada abstención en los comicios. Un buen ejemplo de esta desinformación lo encontramos en la negativa correlación entre el aumento de poderes del Parlamento Europeo y la participación registrada en sucesivas citas electorales. Ello se explica porque, sencillamente, la gran mayoría de los ciudadanos desconocían estos avances democráticos. Paradójicamente, las elecciones al Parlamento Europeo (pilar democrático de la UE) no han hecho sino aumentar la visibilidad del déficit de legitimidad que sufre la integración europea y su entramado de tomas de decisiones.

En general, si desde el inicio de la integración europea se ha atestiguado en estudios de opinión pública un apoyo generalizado al proceso, o a la pertenencia de su país a la Unión entre los ciudadanos de los distintos Estados miembros, dicho apoyo, en el pasado ha sido más bien pasivo, desinformado y carente de cimientos identitarios. Hablamos de un apoyo “instrumental”, que se sustenta en los beneficios que se han percibido de estar dentro del Club.

La crisis económica puede haber trastocado también este apoyo tácito, este consenso pasivo. La duda es si se transformará en mayor desapego o en un revulsivo (aún crítico), en una especie de “disenso activo”. El euroescepticismo no ha sido en los anteriores comicios un factor a tener muy en cuenta en el conjunto de la UE para determinar la decisión de ir o no a votar. Quizá esta vez pueda serlo. Aunque también puede darse el hecho de que este “amargo” despertar de la conciencia europea se transforme en una oportunidad (idea apuntada por el filósofo alemán Habermas) para darnos cuenta de que compartimos un destino común.

3.- El tercer gran escollo que han tenido que superar las elecciones europeas es la falta de atractivo. No elegimos un Gobierno ni existe, por tanto, la expectativa de alternancia política, que es vital en el juego democrático. Hasta ahora, no podía existir la expectativa de que el resultado de las elecciones europeas condicionara de verdad las políticas europeas.

Por ello, puede que sea un gran revulsivo para despertar el interés por los comicios que, por primera vez, tengamos candidatos a la Comisión Europea haciendo campaña europea, presentando sus programas europeos, y teniendo debates de dimensión europea. Ahora sí, la conformación política del nuevo Europarlamento que salga en mayo estará conectada con la persona que dirigirá los destinos del ejecutivo europeo, sometido a un mayor control democrático por la cámara de representantes. Véase http://www.debatingeurope.eu/

Será también importante el nuevo papel otorgado a los partidos políticos europeos, hasta ahora meros espectadores en la auténtica toma de decisiones, que ha dado más protagonismo a los ejecutivos, a través del Consejo de la UE y de las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno. Hasta ahora, sin ir más lejos, los partidos políticos transnacionales no podían participar en una campaña de referendum que afectara a temas comunitarios. El déficit de fuerzas políticas europeas ha minado en la historia de la UE su capacidad para fomentar la participación ciudadana, y ser vehículos de la voluntad popular. Sin olvidar su poder de influencia y de control de los ejecutivos.

Quizá con este nuevo marco que nos presentan las elecciones europeas de 2014 podamos hablar del resurgir de un liderazgo político europeo que hasta ahora ha estado ausente, y ha motivado también el abstencionismo. Para que Europa salga de ésta y afronte su futuro a largo plazo se necesita nervio y arrojo político, líderes que miren más allá de unas elecciones. Puede que se esté dibujando alguno, aunque aún lo veamos un poco borroso.

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Notas:

  • De estas cuestiones relacionadas con la abstención hablará un programa especial que emitirá Radio Euskadi el próximo lunes 12, desde las 06h hasta las 08.30h, y para con el que he colaborado con algunas declaraciones. Podéis escucharlo en directo a través de http://www.eitb.com/es/radio/ 
  • Fuente datos de participación (gráfico): Eurobarómetro postelectoral 2009

 

Encuentro “El Parlamento Europeo y las Redes Sociales”

Los próximos 3 y 4 de octubre, el Parlamento Europeo ha convocado a un grupo de bloggers y comunicadores que escriben sobre la UE, en La Granja (Segovia), para celebrar un encuentro en el que se debatirá sobre las inminentes elecciones europeas, las fórmulas de comunicación en Internet para informar e implicar a los ciudadanos en el proyecto europeo, así como sobre temas de especial importancia como el empleo juvenil.

Se trata del segundo de este tipo de encuentros-debate, en el que tendré la suerte de participar junto a otros bloggers y tuiteros “europeos”, que volvemos a reencontrarnos “físicamente”, gracias a iniciativas como ésta del Parlemento Europeo (la primera fue en Córdoba, allá por diciembre de 2010) o el ya clásico concurso de blogs de la Comisión Europea. Las Redes Sociales (blogs, twitter…) son un instrumento fundamental para crear opinión pública europea, “el punto de encuentro para el debate europeo” (tal y como nos decía en este blog en una entrevista, la responsable de la web en español de la Eurocámara, Bárbara Quílez) y así lo han entendido las instituciones comunitarias.

En este nuevo Encuentro en La Granja, tendremos la oportunidad de debatir estas experiencias precisamente con Bárbara Quílez, además de, entre otros, con los eurodiputados María Irigoyen y Pablo Zalba. El intercambio de ideas será sin duda enriquecedor. Os contaré a la vuelta, y, mientras tanto, desde Twitter con la etiqueta #parlamentar2013

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2014 ¿Las primeras elecciones “europeas”?

Este martes, la Comisión Europea nos sorprendía con el anuncio de una recomendación dirigida a los partidos políticos europeos en la que les pedía que designaran a su candidato a presidente de la Comisión en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar en mayo de 2014. Barroso, actual jefe del Ejecutivo comunitario, hacía de este modo una interpretación amplía del art. 17.7 del Tratado de la Unión Europea, enmendado en la reforma de Lisboa, que establece una relación directa entre el resultado de las elecciones europeas y la elección del candidato a la presidencia de la Comisión.

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Lo cierto es que ese artículo lo que aportaba, en principio, era una mayor intervención de la Eurocámara en el nombramiento del presidente de la Comisión, que no es “elegido” en sentido estricto por la Cámara, ya que es propuesto por los Estados miembros en el Consejo Europeo, teniendo que pasar el trámite del visto bueno de los eurodiputados. Pero, de algún, modo, este mecanismo reforzaba la legitimidad de su designación, al ser investido por la reelegida mayoría del Parlamento Europeo.

Con este anuncio, se da un paso más hacia el objetivo, siempre presente, de que sean los ciudadanos quienes elijan directamente al presidente del “Gobierno” de la UE. Con ello, se pretende, esencialmente, aumentar el atractivo y participación de los ciudadanos en una elección mermada por el escaso interés que despierta entre la ciudadanía. Todo ello en unos momentos especialmente difíciles como los que se viven en la UE, cuyas decisiones precisan más que nunca de la legitimidad que debe otorgarles la voluntad popular.

Unas elecciones de “segundo orden” 

La baja participación testada en sucesivas elecciones al Parlamento Europeo ha sido interpretada en relación a la propia naturaleza y características de estos comicios. La literatura sobre el tema es extensa (Weiler, Haltern & Mayer, 1995; Reif y Schmitt, 1980; Reif, 1985) y nos habla de una elección determinada tradicionalmente por la agenda política nacional; una suerte de examen a medio plazo para el partido nacional de turno que está en el poder. Es por ello que se las conoce como unas elecciones de “segundo orden”, es decir, de importancia menor a ojos de los partidos (que prefieren centrar la campaña en discursos más nacionales que de nivel europeo), de los medios de comunicación y del electorado, en comparación con las de “primer orden”, las elecciones nacionales.

La alta abstención que se registra en las elecciones europeas viene determinada, principalmente, porque sus resultados han tenido escasas consecuencias en el proceso político europeo, ya que no suponen un reparto de poder, es decir, la expectativa imprescindible de cambiar un Gobierno por otro o, como lo expresan Weiler y sus colegas: “to throw the scoundrels out”. La idea de alternancia es esencial en el juego democrático. Ello no ha existido en la UE. ¿Hasta ahora?

¿Las primeras elecciones “europeas” ?

No le falta a razón al Ejecutivo comunitario, cuando destaca que las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 “serán especialmente importantes para la UE”, porque la crisis económica y financiera precisa de una respuesta europea, así como avanzar para solventar los desajustes entre la política monetaria común y las políticas fiscales, avanzando hacia una Gobernanza Económica común. Pero, por fin los líderes europeos son conscientes de que todo avance hacia una mayor integración requerirá el apoyo y la participación de los ciudadanos. Los números rojos de la legitimidad democrática de la UE, antaño sorteados con acuerdos entre élites políticas ante el consenso pasivo de la ciudadanía, son ya insalvables en la situación actual.

Resulta curioso, en este punto, indagar en algunos estudios de opinión de citas electorales pasadas para darnos cuenta de en qué medida ha cambiado la situación en la UE en todo lo que concierne a las preocupaciones de los ciudadanos y su relación con los asuntos que se manejan desde Bruselas. Un Eurobarómetro pre-electoral del verano de 2004 nos mostraba que los ciudadanos europeos percibían un escaso impacto de las actividades de la UE en sus vidas, algo que, sin duda, restaba trascendencia a estos comicios, influyendo en la decisión de ir o no a votar. De dicho estudio se desprendía que la actividad y políticas de las instituciones nacionales, en primer lugar, seguidas de las regionales y locales, tenían un mayor impacto en la vida de los ciudadanos visiblemente por encima de la UE en su conjunto. Está claro que la crisis económica y la respuesta de la UE a esta crisis ha fulminado tales percepciones.

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Otro factor a tener en cuenta es que estamos ante los primeros comicios tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que incorporó reformas institucionales reseñables en lo que respecta a la democratización del proceso de toma de decisiones, con un Parlamento Europeo erigido por fin como poder legislativo a la altura del Consejo, con la extensión de la codecisión como “procedimiento legislativo ordinario”. Aunque lo cierto es que la experiencia nos ha enseñado que las consecuencias de estas reformas tienen sus “límites” si las analizamos desde la óptica de la percepción ciudadana.

A mayores poderes del Parlamento Europeo, mayor abstención 

Históricamente, la legitimidad que un Parlamento electo y reforzado en sus poderes en las sucesivas modificaciones de los Tratados ha  aportado al conjunto del sistema institucional comunitario está sin duda mermada por la baja participación en sucesivas citas electorales, un hecho ligado al escaso conocimiento que la ciudadanía en general ha tenido, y tiene, de tales avances “democráticos”. Lo cierto es que desde 1979 (fecha en que se elige por primera vez por sufragio universal la Eurocámara) hasta la fecha, las elecciones al Parlamento Europeo no hacen sino confirmar la negativa correlación entre el aumento de facultades del Parlamento y la progresiva baja participación en los comicios.

Paradójicamente, lejos de aquella idea que colocaba al Parlamento Europeo y su “empoderamiento” como el factor clave para aumentar la legitimidad de la UE, las elecciones europeas no han hecho sino aumentar la visibilidad del déficit democrático.

En 1979, cuando el Parlamento Europeo está dotado apenas con poderes de supervisión sobre la Alta Autoridad de la CECA y el derecho a enmendar una mínima parte del gasto comunitario, la participación llega al 63%. En el 89, después de que el Acta Única Europea introdujera los procedimientos de cooperación y de dictamen conforme y favorece el rol consultivo de la Cámara, la participación desciende dos puntos y medio respecto a las del 84, situándose en el 58,5%.

Las primeras elecciones tras el Tratado de Maastricht, celebradas en 1994, confirman la tendencia a la baja (56,8%), a pesar de ser la primera reforma de los Tratados en la que se decide equiparar la autoridad legislativa del Parlamento con la del Consejo en las quince materias a las que se aplica la codecisión. Aquí hay un elemento fundamental a tener en cuenta, que se explicita muy bien en los estudios europeos de opinión pública. En un Eurobarómetro posterior a la cita electoral, se recoge que solo el 37 % de los encuestados  conoce que el citado Tratado ha aumentado los poderes del Parlamento Europeo.

Las jornadas electorales de 1999, 2004 y 2009 ratifican la desconexión con la ciudadanía: la participación cae ya por debajo del umbral del 50 %.

¿Podemos esperar, entonces, que la reforma de Lisboa influya en alguna medida para aumentar la participación? Difícil poder afirmarlo, teniendo en cuenta, además, que el último Eurobarómetro confirma el desconocimiento persistente de los ciudadanos europeos, sin ir más lejos, sobre sus propios derechos de participación política, o de otro tipo, ligados al estatus de la Ciudadanía de la Unión.

Por lo tanto, cabe esperar que, a la hora de aumentar el interés por las elecciones europeas sea más importante pensar que estas elecciones pueden ser trascendentes para elegir al presidente de la Comisión Europea, y, por descontado, para decidir el modelo europeo de respuesta a la crisis económica, que, por primera vez, estará en la agenda de los partidos en la campaña, por encima de las clásicas disputas y circunstancias meramente nacionales.

Hablando de partidos políticos…

El “déficit” de partidos políticos europeos 

El desarrollo de partidos políticos verdaderamente transnacionales ha sido difícil dadas las circunstancias en las que se ha movido el proceso de integración y de toma de decisiones en la UE, donde ha primado el modelo intergubernamental, ya sea a través de las CIG o dentro del Consejo de Ministros. Ello ha tenido como resultado el refuerzo del papel de los Ejecutivos nacionales a costa del poder de influencia y de control de los parlamentos y de los partidos políticos. Ha faltado en este punto que los partidos ejerzan como vehículo para impulsar una genuina elección “europea” (véase en este mismo blog “Partidos políticos europeos, democracia y participación).

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El estatuto de los partidos políticos europeos está regulado por una norma de 2004, cuya renovación se viene impulsando desde el Parlamento Europeo con el objetivo de reforzar su marco legal en la legislación comunitaria, para dar mayor autenticidad a la condición transnacional de estos partidos, e impulsar un debate político verdaderamente europeo.

Precisamente en el día de ayer, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo debatía un informe sobre este asunto, con las elecciones de 2014 en el punto de mira. El objetivo es que los partidos de la Eurocámara dejen de ser meros “paraguas” de sus matrices nacionales, dotándolos de personalidad jurídica en base al Derecho comunitario, con financiación más flexible y transparente, y un campo de actuación mayor, pudiendo participar en campañas de referendum sobre cuestiones que atañen a la UE.

¿Serán suficientes todos estos “impulsos” para que en 2014 podamos hablar, por primera vez, de elecciones “europeas”? 

Tendrán que confluir varios factores:

-La expectativa de alternancia política, con una verdadera correlación entre la voluntad popular expresada en las urnas y el presidente de la Comisión que junto a su equipo salga refrendado de la mayoría electa del Parlamento Europeo.

-El desarrollo de una campaña de dimensión europea centrada en cuestiones comunes que nos atañen a todos los europeos. Debate europeo frente a las clásicas riñas “domésticas”. En España, por ejemplo, lo comicios no deberían ser un examen para el Gobierno de Rajoy, sino para la visión de ajustes, recortes y contención del gasto impuesta desde Bruselas. Votamos por un modelo europeo para salir de la crisis, que debe ser el eje esencial del discurso de los partidos en la campaña. Los partidos políticos europeos deben pasar, por ello, el examen de su discurso y alcance transnacional.

-Por último, que, si se dan estos factores, los europeos seamos capaces de ver la trascendencia de nuestro voto para el desarrollo de nuestras vidas, eligiendo un modelo de Europa que se reflejará en las políticas que implementarán nuestros Gobiernos.

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Europa y el euro: las reformas económicas y un futuro común

Ayer tuve la oportunidad de participar en representación de mi partido, UPyD, y junto a representantes de otras formaciones políticas y de la Universidad, en una charla sobre Europa, el Euro y su Futuro, dentro del ciclo “charlas por la libertad de información  y opinión”, una iniciativa interesante que busca incentivar el debate entre políticos, ciudadanos, académicos, etc. sobre diversos temas de actualidad.

Como estaba acompañada por dos economistas en la mesa, que ya iban desde su experiencia a aportar la visión estrictamente económica sobre la crisis del Euro, decidí dirigir mi intervención hacia una perspectiva más política, hacia otras crisis que Europa también vive, o que persisten, y que no ha sabido resolver, y que hacen que la respuesta a esta crisis financiera haya sido más compleja, más lenta, menos ágil.

Tuvimos tiempo, en casi tres horas de debate, no solo de hablar del euro o del futuro de Europa, sino también de cuestiones que preocupan a los ciudadanos en nuestro país, como las cajas de ahorros, las responsabilidades de los políticos cuando despilfarran o realizan una gestión nefasta de los recursos públicos, los acuerdos comerciales con Marruecos que afectan al tomate murciano y algunas cosas más.

Me llevé una sensación, tras finalizar la charla, un tanto extraña. Me explico: por un lado, da gusto ver, tal y como se desarrolló el debate, cómo en este país está desarrollándose una masa crítica de ciudadanos cada vez mayor (importante en una sociedad civil como la nuestra siempre un tanto acomplejada, en general, y demasiado politizada y subvencionada, acorde, seguramente, a unas estructuras políticas también muy conservadoras y resistentes al cambio); pero, por otra parte, me preocupó comprobar que cada vez más ciudadanos dudan de la necesidad de que el proyecto europeo salga adelante (lo ven como parte del problema cuando, en realidad, debería ser parte de la solución a lo que estamos viviendo).

Así que, como la charla se repite el día 13 de marzo (seguramente en la Universidad de Murcia) he dedicido que allí hablaré de por qué necesitamos la UE. De cómo sería nuestra Región, España, Europa y el mundo si la unidad europea no hubiera cuajado. O, mejor dicho,  todo lo que no seríamos sin Europa.

De momento, os dejo con la transcripción de mi ponencia.

 

EUROPA: UNA TRIPLE CRISIS DETRÁS DE LA ECONÓMICA

Me gustaría comenzar diciendo que tenemos una triple crisis en Europa, en la Unión Europea, que afecta a la crisis del euro y al futuro de Europa.  Me refiero a una crisis de democracia, a una crisis de liderazgo político, y a una crisis de confianza por parte de los ciudadanos hacia las estructuras políticas de la UE.

Y esta triple crisis, solo se puede despejar con una serie de decisiones políticas que impliquen: más integraciónsoluciones europeas (porque se ha demostrado que los Estados miembros no son por sí solos capaces de defenderse de una crisis global como ésta); con una reforma institucional que permita que nuestras instituciones comunes puedan reaccionar de forma más rápida, eficaz y autónoma ante las crisis (porque se ha demostrado también que tenemos unas instituciones lentas, demasiado rígidas y dependientes de los Estados miembros, y por ello sujetas a egoísmos nacionales); con unas auténticas instituciones europeas más democráticas  (que permitan que la voluntad popular se vea reflejada en las decisiones que se toman; que la ciudadanía pueda controlar, de verdad, a través de instituciones elegidas democráticamente, lo que se decide; y, por supuesto, que esas instituciones tengan que rendir cuentas).

 

DÉFICIT DEMOCRÁTICO Y REFORMA INSTITUCIONAL: MEDIDAS DE REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

Nosotros, desde UPyD, consideramos que afrontar la reforma institucional es fundamental para poder enfrentarnos a esta crisis económica, y para sentar los cimientos para evitar futuras crisis o al menos poder responder mejor ante ellas.

Y si hablamos de reforma institucional tenemos que referirnos al ya conocido como déficit democrático de la Unión Europea.

¿En qué consiste este déficit democrático de la Unión Europea? Os lo voy a resumir en unos puntos muy concretos. Básicamente es una cuestión relacionada con una serie de vectores de legitimidad que la UE cumple sólo en determinados casos.

Mirad, la Unión Europea básicamente apoya su legitimidad en tres vectores:

1) la UE tiene lo que se llama una “legitimidad legal” que le otorga su constitución, su creación y su desarrollo a partir del Derecho (en palabras más simples, una serie de Tratados constitutivos que fueron signados por los EEMM);

2) así como una “legitimidad indirecta” (derivada de unos Gobiernos nacionales elegidos y que están representados en el Consejo de la UE);

3) y ostenta una “legitimidad llamada tecnocrática”(se deja, se delega en manos de técnicos, muchas decisiones y políticas en base a que eso va a resultar en una eficacia, en mejores resultados).

¿Cuál es el problema?

El problema es de control democrático y de rendición de cuentas. Hay un Parlamento Europeo (que recuerdo, es la única institución elegida democráticamente por los ciudadanos europeos) que aunque se han ido aumentando sus poderes en sucesivas reformas de los Tratados (especialmente en Maastricht y en Lisboa: con más capacidad legislativa, de control a la Comisión, poderes presupuestarios, etc.) no se erige  aún en una auténtica fuente de legitimidad directa, federal, dentro de la Unión.

El Parlamento Europeo no elige a la Comisión, no puede vetar las grandes decisiones (pongo como ejemplo el último nuevo tratado fiscal que se va a firmar sobre el que el PE ha mostrado su desacuerdo, pero sobre el que poco puede hacer frente a las voluntades de los Estados). En realidad, los contrapesos al poder del Consejo son aún débiles aunque se hayan reforzado.

Pero es que además la Comisión, que es un órgano independiente, tecnocrático y alejado del control de los ciudadanos, tiene en su poder el cuasi-monopolio de la iniciativa legislativa en la UE, y resulta que esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos antes es ajena al control político, democrático y a la rendición de cuentas.

Pero hay un problema aún más grave. Y es que la Unión, aunque posee una legitimidad legal, no tiene lo que se llama una “legitimidad de origen”. Esto lo han resaltado muchos analistas europeos. La Unión no se creó en base a una voluntad popular (en realidad es un proyecto fruto del consenso entre élites políticas y a la ciudadanía se le supuso, digamos, un consentimiento tácito, luego hablamos de esto). Y sin esta legitimidad de origen, sin esa aceptación explícita por parte de los ciudadanos, sin un sentimiento de identidad europea que implique una cohesión, la UE lo tiene muy difícil.

Pero es que además, esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos, está supeditada a los resultados. Es una democracia resultadista. Mientras todo fue bien, mientras se creaba bienestar en Europa, no había problema. Pero ahora esto ha cambiado, y nos vemos envueltos en una crisis brutal sin haber cimentado las bases políticas, democráticas y de legitimidad, y de apoyo popular a la UE que nos permitan ahora tomar decisiones que implican, no beneficios como hasta ahora, sino sacrificios y compromisos a la ciudadanía.

En definitiva, para cerrar este capítulo del déficit democrático, nosotros apostamos por una reforma institucional que de verdad dé a la ciudadanía el poder de elegir quién va a tomar las decisiones por ellos y quién va a controlar y exigir cuentas en representación de los ciudadanos.

Esas reformas, para UPyD, pasan, y creemos que son las más lógicas por:

-Un Parlamento Europeo como ÚNICO poder legislativo y que elija y controle (de verdad) al ejecutivo, es decir, a la Comisión Europea (que coordine las principales políticas de la UE que aún se mantienen bajo el control de los Gobiernos nacionales, y que funcione como auténtico gobierno federal).

-Es decir, el PE como eje legislativo, de control y democrático de la UE. Y elegido por sufragio universal en listas desbloqueadas y transnacionales.

-En el ámbito económico, una política fiscal común europea, con la integración progresiva de los sistemas fiscales nacionales y la creación de un tesoro de la UE que sea capaz de intervenir eficazmente en la política monetaria y en las crisis de financiación. Uno de los principales problemas de la actual crisis es que las políticas fiscales de los EEMM estaban descoordinadas entre sí  y con la política monetaria europea.

-Un Banco Central Europeo más transparente.

En resumen, tomar una serie de decisiones políticas, que implican más integración, más democracia, más transparencia, y más tener en cuenta la voluntad de los ciudadanos para elegir quien toma esas decisiones.

Nosotros, desde UPyD, no vemos un futuro sin el euro. Eso haría tambalearse todo el sistema financiero global. Pero entendemos que medidas puntuales, como ese nuevo pacto fiscal, la regla de oro del déficit presupuestario, o los fondos de rescate no son suficientes. Se necesitan medidas de reforma de calado que implican decisiones políticas de mayor integración.

 

CRISIS DE LIDERAZGO

Hay que tomar decisiones. Pero para tomarlas hace falta un liderazgo europeo sólido, valiente y capaz de aportar las soluciones europeas que son necesarias. Los nuevos altos cargos de la UE, lo que nos trajo Lisboa, no han resuelto el problema de liderazgo, me atrevo a decir que lo han empeorado, ni tampoco el eje París-Berlín, Merkel y Sarkozy, constituyen un liderazgo europeo (más allá de sus intereses nacionales) que esté a la altura de la versión europea de líderes del pasado.

Yo no tengo ninguna duda de que Merkel y Sarkozy quieren salvar el Euro, la cuestión está en si vamos a salvar el Euro a costa del bienestar de los ciudadanos. Salvar el euro no puede ser un fin sin sí mismo, ni servir sólo a los intereses de algunas de las partes.

 

CRISIS DE CONFIANZA DE LOS CIUDADANOS EUROPEOS

Y todo esto tiene mucho que ver con la crisis de confianza que se observa en los ciudadanos hacia la Unión Europea y sus mecanismos de respuesta ante la crisis.

Esta crisis de confianza, a mi parecer, viene dada por 3 razones: por la falta de control democrático de las decisiones que se toman; segundo, porque no hay un sentimiento de identidad colectiva “europea”, y tercero, porque los ciudadanos no van a aceptar solo recortes, solo medidas de austeridad, sino que piden también medidas de estímulo económico.

La UE es un proyecto, lo he comentado antes, tremendamente elitista y tecnocrático y el peligro de esta crisis es que se está acentuando ese carácter, en lugar de avanzar en reformas de regeneración democrática.

El problema es que esa estrategia ya no sirve como en las primeras décadas de integración europea, ya no sirve porque ya no hay resultados que vender, sino sacrificios que pedir.

Y aquí hay una cuestión muy importante, y es el carácter principalmente “instrumental” del apoyo que la Unión Europea ha recabado entre los ciudadanos hasta ahora. La ciudadanía apoya la Unión Europea en la medida en que observa unos beneficios derivados de la pertenencia de su país a la Unión, basada sobre todo en épocas de bonanza económica.

Es decir, fue un apoyo “tácito”, que se dio por supuesto, en los primeros años de la integración, que se asentó como “instrumental” mientras las cosas fueron bien, y que ha sido ciertamente “pasivo”, poco informado. Los ciudadanos no mostraban mucho interés por lo que pasaba en la lejana Bruselas.

Pero ahora las cosas han cambiado.

 

CONCLUSIÓN: PELIGROS Y OPORTUNIDADES DE LA CRISIS DEL EURO

Y de esta crisis, con este contexto, surgen una serie de peligros.

1)      El primer peligro es que ese consenso tácito y pasivo de la ciudadanía europea se torne en lo que podríamos llamar un “disenso activo”. Y que de ahí saquen tajada fuerzas políticas (y este es un fenómeno que ya se está desarrollando) que lleven como principal punto de su discurso político su antieuropeísmo.

2)      El segundo peligro es que la UE es lugar de apostar por una visión política europea, por mayor integración, por reformas democráticas, se aísle una mayor tecnocracia que la aleje aún más de los ciudadanos.

Pero también surgen algunas oportunidades.

Y para ejemplificar estas oportunidades, me gustaría citar a uno de los grandes autores europeos, Jürgen Habermas, que a propósito de la crisis del euro escribió que “con un poco de nervio político [es decir, de liderazgo político europeo] la crisis de la moneda común puede acabar produciendo la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común” (cita del artículo “En el Euro se decide el destino de la UE”, El País, 23 mayo 2010).

Como dijo Honoré Balzac, bastante años antes que Habermas, “en las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”.

Pues para el proyecto Europeo, ésta es la gran crisis, se nos puede romper el corazón con todos esos peligros que se han relatado, y solo podemos curtir nuestro corazón, el corazón de Europa, con una visión política valiente, con reformas de regeneración democrática, con más integración, con más Europa, y por supuesto, sin perder de vista nunca ese horizonte de la Europa federal. 

Nueva edición del concurso de blogs de las Instituciones europeas

Se acaban de dar a conocer las bases de la tercera edición del concurso de blogs “Espacio Europa”, que premia desde hace tres años a las mejores bitácoras que tienen como referente la temática europea, sus políticas, sus instituciones, así como el futuro de la integración comunitaria. Este año, la novedad es que el concurso es convocado no sólo por la Comisión Europea y la Eurocámara, sino que se lanza en colaboración con la Presidencia de turno de la UE, en este caso la danesa.

Es por ello, que además de las clásicas categorías como mejor blog o mejor post, así como aquellas relacionados con el Año Europeo (en 2012, la temática gira sobre el envejecimiento activo y el diálogo intergeneracional), se incluye un nuevo apartado para premiar los mejores escritos sobre la UE y la defensa del medio ambiente. Recordemos que Dinamarca es conocida como el país más “verde” de la UE. De ahí, que los premios también cambien, y se incluya un viaje a Dinamarca para esta categoría, además del tradicional viaje a Bruselas, con un amplio programa de actividades.

Como sabéis, esta bitácora, “Más Europa”, se llevó el premio al mejor blog sobre la Unión Europea en la pasada edición (podéis leer aquí el fallo del jurado) por lo que en esta ocasión he decidido no presentar candidatura, y, por el contrario, animar a otros blogs europeos que aún no han sido premiados y que contribuyen de especial manera al debate europeo en Internet a probar suerte y vivir una experiencia realmente única, como la que vivimos los premiados en pasadas ediciones, a los que se nos brindó la oportunidad de pasar unos días estupendos en la capital de Europa, en los que pudimos conocer por dentro el trabajo de las instituciones europeas, sobre las que tanto hablamos en nuestros blogs. Tenéis una pequeña crónica aquí, que escribí al volver del viaje. 

Y no quisiera acabar esta entrada sin agradecer a las instituciones europeas su compromiso real con el activismo europeo en la Red, que se valora, se premia y se cuida. No puede ser de otro modo, ya que Internet, los blogs y las redes sociales son fundamentales para expandir y profundizar en un debate auténticamente europeo, tal y como nos contaba en una entrevista Bárbara Quílez, responsable de la web del Parlamento Europeo, institución pionera y referente en el uso de los medios sociales.

Os dejo con un enlace a las bases del concurso. Escribir sobre Europa tiene premio. Mucha suerte a todos.

Bárbara Quílez: “las redes sociales son el punto de encuentro para el debate europeo”

Entrevista

Para una institución que representa a nada menos que quinientos millones de europeos, de 27 países distintos, no le es fácil llegar a la gente. Tampoco resulta sencillo que estos mismos ciudadanos conozcan y comprendan la labor de su única cámara elegida dentro del complejo entramado de toma de decisones de la Unión Europea. Lo que se decide en Bruselas y Estrasburgo cada vez nos afecta más, y el reto de la comunicación europea reside en buena parte en hacer visible un trabajo que acabará teniendo un reflejo en nuestra vida cotidiana.

El desarrollo de las TIC, y, muy concretamente, el espectacular avance de las redes sociales como lugar de encuentro y de búsqueda de información para millones de personas, ha sido visto como una gran oportunidad  para muchas instituciones públicas, pero no todas han sabido aprovecharlo de la misma forma en la que lo ha hecho el Parlamento Europeo, que ha entendido, desde el principio, que en internet y en los medios sociales no basta con estar, hay que saber hacerlo. La Eurocámara  no sólo ha sido pionera en el mundillo 2.0, sino que ha convertido su presencia en las redes en una auténtica “historia de éxito”. ¿Cómo lo ha conseguido? Nos lo cuenta Bárbara Quílez, la responsable de la página web de la Eurocámara en español y coordinadora de sus cuentas de twitter en 22 idiomas.

P. Acabáis de presentar un renovado diseño para la web del Parlamento Europeo. ¿Nos podrías resumir las principales características de la nueva página? ¿Qué papel juegan en ella los medios sociales?

R. La nueva página web del Parlamento Europeo es más intuitiva que la anterior. Toda la información que estaba disponible antes sigue estándolo, pero estructurada de forma que resulte más fácil encontrarla y que haya que hacer menos ‘clicks’ para llegar a ella.

También es más gráfica. Las fotos que acompañan a los artículos se muestran más grandes, y cada vez es más frecuente que publiquemos infografías sobre temas concretos que quedan más claros si se ven que si se leen, como los nuevos eurodiputados que llegaron hace poco al Parlamento en cumplimiento del Tratado de Lisboa o quiénes son los nuevos vicepresidentes de las comisiones parlamentarias. En lugar de una lista, publicamos una infografía en la que  información se presenta de forma visual.

B. QUÍLEZ: <<La nueva web es más intuitiva y más gráfica, y uno de sus objetivos es dar más visibilidad al Parlamento Europeo en las redes sociales>>

Hemos llevado a la portada los contenidos que pensamos son de mayor interés para quien accede a la web del Parlamento Europeo: últimas noticias, enlaces a los grupos políticos parlamentarios, un buscador de eurodiputados, y un banner de la web del Presidente Schulz, que hubiera estado en la portada también en la versión anterior, pero que ahora gana en visibilidad.

Además, en la columna de la derecha en la página de inicio se ha incluido una pantalla con los últimos programas de la televisión por internet del PE, EuroparlTV. Debajo de ella se previsualiza una de las últimas imágenes añadidas a nuestra cuenta de Flickr, y si seguimos bajando se ven los últimos tweets publicados en el idioma en el que se haya accedido a la página, porque tanto en internet como en twitter trabajamos en 22 idiomas.

Precisamente, uno de los objetivos de la nueva web es dar más visibilidad a la actividad del Parlamento Europeo en medios sociales. Ahora aparecen en la parte superior de la portada los iconos de Facebook, Twitter, Flickr, YouTube y MySpace, con lo que es mucho más fácil que antes encontrar los perfiles del PE en cada uno de ellos.

P. Para quien  no  conozca el tema, ¿qué significa exactamente la llamada “perspectiva nacional” dentro de los contenidos de la web de la Eurocámara?

R. Los artículos de perspectiva nacional son precisamente eso: escritos por el encargado de prensa de las oficinas de información del Parlamento en los Estados miembros, se centran en iniciativas o actividades que tienen lugar en el país, generalmente organizadas por la propia oficina: coloquios con eurodiputados, seminarios, o incluso ciclos de cine.

P. Resulta curioso para los que estamos acostumbrados a otro tipo de comunicación de las instituciones  públicas, de perfil, por así decirlo, más “propagandístico”, centrado en la labor del partido que gobierna, pero, tanto la página web del PE como sus cuentas en redes sociales ofrecen información de la labor de todos los grupos representados en la Eurocámara, ofreciendo una perspectiva mucho más plural del debate político ¿estás de acuerdo?

R. Totalmente; de hecho, es uno de nuestros principios rectores. Somos la página web de la institución, y las redes sociales de la institución, y llevamos por bandera la neutralidad política. Informamos sobre la labor del Parlamento Europeo en su conjunto, de la importancia de que tienen las decisiones que se toman, independientemente de que el ponente de un tema concreto sea de un grupo político o de otro.

P. El PE ha sido pionero entre las Instituciones europeas en su presencia en redes sociales, especialmente desde la campaña de las elecciones europeas de 2009 ¿Nos harías un balance de lo logrado desde entonces?

R. Efectivamente, estamos en redes sociales desde poco antes de las elecciones europeas de junio de 2009. Fuimos la primera institución europea en “lanzarnos a la aventura”, y el balance no podría ser más positivo. Empezando por Facebook, buque insignia de nuestra presencia en redes sociales, donde nos siguen casi 300.000 personas. Y más que de la cifra, estamos orgullosos de la participación en cada uno de los post que colgamos, que tienen una media de 300 interacciones (comentarios, “me gusta” y veces que se comparte).

Hace poco batimos todos los récords con un post sobre Croacia, que tuvo 160.000 interacciones (1.100 “me gusta”, 300 comentarios y 300 veces compartido). La evolución tanto del número de seguidores como de su implicación en los debates es constante, y estamos encantados de actuar como punto de encuentro para un debate genuinamente europeo, en el que se implican personas de distintas nacionalidades sobre asuntos relacionados con el Parlamento Europeo.

En cuanto a Twitter, tenemos alrededor de 35.000 seguidores entre las 22 cuentas -en 22 idiomas- de la institución. En algunos países esta red social no es muy utilizada, pero el incremento del número de seguidores es constante en todos los casos. Desde mi experiencia con el perfil en español, Europarl_ES, destacaría el interés por la actividad del Parlamento Europeo que demuestran quienes nos siguen en Twitter, que hacen frecuentes “retweets” de nuestros posts y nos envían preguntas, dudas y comentarios.

B. QUÍLEZ: <<Nuestros principios fundamentales en Internet son la imparcialidad y la transparencia>>

Antes hablaba de la imparcialidad como uno de nuestros principios fundamentales; sin duda alguna, otro es la transparencia, y las redes sociales desempeñan un papel fundamental en este sentido. Estamos orgullosos de haber sido los pioneros en redes sociales entre las instituciones europeas.

P. Los eurodiputados usan cada vez más y mejor las redes sociales. El propio presidente Buzek ha destacado por su actividad en redes como Twitter y Facebook. ¿Qué hace el Parlamento Europeo para animar a sus miembros a estar en Internet? ¿Los orientáis de alguna forma para que tengan más éxito en la Red?

R. Es cierto que son cada vez más activos en redes sociales; y que el expresidente, Jerzy Buzek, mantuvo una importante actividad en Twitter y Facebook, y parece que el Presidente Martin Schulz también apuesta por ello. Pero la gestión de sus cuentas y perfiles la realizan sus equipos personales, nosotros no participamos.

De todas formas, en alguna ocasión sí hemos organizado una sesión informativa y de orientación para los asistentes de los eurodiputados, incluso para los propios eurodiputados, pero la verdad es que nuestro trabajo se centra más en el recorrido en sentido contrario, facilitando al ciudadano el acceso a sus representantes políticos. Desde la propia página web, donde hay un perfil de cada eurodiputado con sus datos de contacto en el Parlamento Europeo, su página web o, en muchos casos, su dirección de e-mail, hasta Facebook, donde hemos desarrollado una pestaña en la que se indica qué eurodiputados están en Facebook y en Twitter.

P. En diciembre de 2010, periodistas y bloggers “europeos” pudimos disfrutar de una excelente ponencia suya, en un encuentro organizado en Córdoba por la Oficina del Parlamento Europeo en España. Nos contó entonces que Instituciones como la Eurocámara se habían lanzado a las redes sociales “sin miedo a equivocarse ni a perder el control”. ¿Qué consejo daría a una Institución pública, de cualquier nivel territorial, que quiera mejorar su presencia online a través de las redes sociales?

R. Les diría que adapten el mensaje y el tono al medio, y que integren la gestión de sus perfiles en su rutina habitual de trabajo. Que no tengan miedo a innovar; los usuarios suelen agradecerlo. Y que no basta con estar en las redes sociales: hay que mantener y cuidar esa presencia, estar a la escucha y no limitarse a lanzar mensajes con fines propagandísticos o de difusión de información.

B. QUÍLEZ: <<No basta con estar en las redes sociales: hay que mantener y cuidar esa presencia, estar a la escucha>>

Las redes sociales son un camino de doble dirección, requieren trabajo y atención; si alguien no puede, o no quiere, dedicar tiempo y recursos (sobre todo recursos humanos) a ellas, yo le recomendaría que mejor no se lance a la aventura, o puede incluso obtener el efecto contrario al que buscaba. Pero si por el contrario, cuida su presencia, la experiencia puede ser muy positiva y gratificante.

Un lema no escrito del equipo de internet del Parlamento Europeo es que “más vale pedir perdón que pedir permiso”. Evidentemente, es más una declaración de intenciones que nuestra forma real de actuar, pero simboliza la actitud de dinamismo, constante actualización y búsqueda de nuevas vías de interacción que caracteriza nuestra forma de entender la comunicación a través de internet.

Bárbara Quílez 

(Madrid, 1980). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Responsable de la Web en español del Parlamento Europeo y coordinadora de las cuentas de Twitter que la Eurocámara posee en 22 idiomas. Ha participado en diversas campañas de información del Parlamento Europeo en Internet, tales como la desarrollada en la campaña electoral de las elecciones europeas de 2009, así como la estrategia de difusión en las redes sociales.

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