Una Europa con más “músculo”

Los medios de comunicación de toda Europa se han hecho eco estos últimos días de la decisión del Parlamento danés de retirar un vídeo de animación en el que un personaje que se hace llamar “Voteman” intenta persuadir a base golpes a los ciudadanos para que acudan a votar en las elecciones europeas.

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Dejando a un lado la polémica relacionada con el contenido violento y sexual explícito del vídeo, lo cierto es que el “músculo” del que hace gala este particular “antihéroe” europeo me ha parecido revelador, e incluso inspirador, en todo lo relacionado con un proyecto de integración europea que no acaba de “sacar músculo” para atraer el interés de la ciudadanía por todo lo que allí se maneja y decide, y para, de alguna forma, lograr que cambie la percepción que finalmente tenemos de la influencia que todo esto tiene en nuestras vidas.

Europa puede sacar pecho de muchos logros, de muchas “historias de éxito” (como gusta de usarse en el argot de la comunicación institucional); y no es menos cierto que le falta ganar en masa muscular en muchas facetas.

El complejo tejido comunitario puede sin duda salir reforzado si centramos el futuro, y el reconocimiento de los éxitos logrados, en ocho puntos clave: en algunos somos ya muy fuertes; en otros tenemos mucho que mejorar, pero son, sin duda, los caminos que nos pueden conducir a una unión política exitosa y próspera, y por qué no, de la que todos podamos estar bien orgullosos.

La Juventud. Toda una generación que ha nacido, crecido y se ha formado bajo la bandera de la Unión Europea. Y, sin embargo, en los jóvenes encontramos los mayores índices de abstención en las elecciones europeas. La exitosa realidad de los programas comunitarios de intercambios, voluntariado, prácticas, primera oportunidad laboral, y Erasmus (la joya de la corona con más de tres de millones de estudiantes que desde 1987 han elegido esta beca para estudiar en el extranjero) choca, sin embargo, con un desempleo juvenil alarmante. Todo lo que iniciativas como Erasmus han hecho por fomentar la identidad y el sentido de ciudadanía europea puede perderse si esta Europa no es capaz de ofrecer un futuro a sus jóvenes.

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Los nuevos Estados miembros. En 2004, tuvo lugar la mayor ampliación de la historia de la UE, con diez nuevos países de la Europa central y del este. Aquello se vendió como una Europa definitivamente reunificada tras la división impuesta por la Guerra Fría, y como un futuro lleno de libertad, democracia y esperanza para estos Estados antaño bajo el telón de acero. La Europa reunificada también obtendría, según decían, un mayor peso político en el mundo. Pero lo cierto es que se ha hablado más de “ampliaciones indigestas”, de algunos Estados cuyas políticas no acaban de encajar en los valores el Club europeo (véase Hungría o Polonia); incluso de ciudadanos europeos de segunda clase (léase los rumanos y búlgaros). Lo cierto es que Europa tampoco acaba de cuajar en los Estados de las últimas ampliaciones: los porcentajes más bajos (casi alarmantes) de abstención se dan precisamente en ellos. Culminar la ampliación con una verdadera integración es una tarea pendiente.

La Paz. Sí, la Paz. Los años de integración europea han significado el periodo más largo de paz conocido en el Continente. Es para estar orgullosos, pero no por ello es un objetivo que precisamente podamos tachar de entre las tareas de la UE. Miren si no lo que está pasando en Ucrania. Ello también nos recuerda que Europa sigue siendo un enano político, en especial en lo que se refiere a las políticas de Defensa y Exteriores. Hete aquí un ámbito donde tenemos que aumentar masa muscular.

La cohesión y la solidaridad. La política regional de la UE, desde sus orígenes en el Tratado de Roma, es otra de esas que decíamos “historias de éxito” y el gran “músculo” del presupuesto comunitario. El objetivo de esta política no es otro que mejorar la cohesión económica, social y (desde Lisboa) también territorial de la UE. La cohesión es la mayor y mejor expresión de la solidaridad intraeuropea con los países y regiones menos desarrollados. Durante el periodo 2014-2020 la UE invertirá nada menos que 351.000 millones en las regiones. Durante sus primeros 20 años en la UE, España recibió más de 100.000 millones de euros de estos fondos. Que el presupuesto comunitario no se constriña en este ámbito es fundamental para asegurar una política de inversiones en toda la UE que cree empleo, que mejore la competitividad, la calidad de vida y un desarrollo sostenible.

Mejorar la gobernanza europea. Más democracia y participación ciudadana. El concepto de “gobernanza”, acuñado por la Comisión Europea en lo referente a la construcción de políticas y leyes en un marco institucional y de intereses tan complejo como el comunitario, tiene que ver esencialmente con: apertura y transparencia a la hora de comunicar (mejor) las decisiones; implicar más a los ciudadanos en la elaboración y aplicación de las políticas; eficacia para obtener los resultados esperados cuando se aplica una legislación; coherencia en el complejo y amplio puzle legislativo de la UE; y compromiso en un debate más amplio que atañe a la gobernanza mundial.

En la gobernanza europea es también clave el concepto de “subsidiariedad” (tomar las decisiones de la forma más próxima al ciudadano), donde juegan un papel importante y deben seguir jugándolo a la hora no solo de implementar las políticas (también de elaborarlas) las administraciones regionales y locales. Es necesario encajar bien las piezas de la gobernanza multinivel europea y que la cosa funcione, es decir, que los ciudadanos obtengan los resultados esperados con la legislación (el 80% de todo lo que se incorpora en nuestro ordenamiento jurídico) que viene de Bruselas.

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Pero no solo es una cuestión de calidad, sino también de legitimidad. Reforzar el poder legislativo del Parlamento Europeo es y ha sido vital. Lisboa fue aquí decisiva con la definición de la “codecisión” como procedimiento legislativo ordinario (la Eurocámara decide, en un procedimiento a doble vuelta, en pie de igualdad con el Consejo) y la ampliación de los poderes presupuestarios del Parlamento Europeo. También lo fue (hablábamos antes de la participación ciudadana) con la Iniciativa Legislativa Europea. Dar “músculo” al Parlamento Europeo y a los derechos de la ciudadanía europea es ir en la buena dirección.

La Europa social. La gran asignatura pendiente de la integración europea, que se ha puesto aún más de manifiesto con la crisis y las deleznables políticas de austeridad. El aumento de la pobreza y la exclusión social es alarmante dentro del conjunto de la UE. Sin duda es uno de los objetivos principales para los próximos cinco años que se ha impuesto la Comisión Europea: sacar a 20 millones de europeos de la pobreza. No nos olvidemos de anclar los derechos sociales, entre los más importantes, la sanidad gratuita y universal.

La igualdad. Junto con la lucha contra la exclusión y la pobreza, otro de los objetivos de la UE, recogido en los Tratados y la Carta de Derechos Fundamentales. Eliminar las discriminaciones de cualquier tipo (sexo, raza, religión, orientación sexual, edad…). Avanzar en las medidas de acción positiva (cuotas en listas electorales y consejos de administración de las grandes empresas). Reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres (8.000 euros/año de media en la UE). Y tener por fin una directiva común antidiscriminación, con una protección amplia y para diversos colectivos. Entre ellos la población LGTB, que sigue siendo víctima de discriminación y crímenes de odio. Alarmante en este sentido el último informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, que determinó que el 80 por ciento de los estudiantes homosexuales se sentía amenazado en su centro.

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Más Europa. Y toda esta Europa con “más músculo” que queremos construir tiene que ser una Europa donde la soluciones para problemas comunes se encuentren en esfuerzos compartidos. La idea de “más Europa” no es otra cosa que una mayor integración, mayor cesión de soberanía nacional, para cuestiones que en un mundo cada vez más globalizado e interconectado solo pueden encontrar respuesta en la cooperación supranacional. Solo así tendremos instituciones comunes que puedan dar una respuesta adecuada, rápida y eficiente a todo aquello que afecta y preocupa en la vida de más de 500 millones de europeos.

Ésta es, esencialmente, la Europa en la que creo: la que ofrece un futuro a los jóvenes; la Europa inclusiva y que apuesta por una igualdad sin fisuras; la que no desprecia los motores que siempre han guiado al europeísmo; la Europa que es también crítica con los desaciertos, con ese camino que está incompleto, pero que solo podemos recorrer juntos dentro de un marco más solidario; la Europa que entiende que su “músculo” está en la ciudadanía y en la democracia para progresar.

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Rompiendo el Silencio

Mañana, 23 de marzo, se cumplen nada menos que 2000 días desde que el Partido Popular interpusiera un recurso ante el Tribunal Constitucional español contra la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo y, con ello, contra la reclamada igualdad de derechos para todos los ciudadanos que defiende precisamente nuestra Carta Magna. Mientras nuestro alto tribunal guarda silencio durante 2000 largos días, colectivos y movimientos sociales luchan mientras tanto por los derechos LGTB, por los derechos humanos y cívicos, en todo el mundo. En Chile, un país que vive también durante estos meses un debate constitucional sobre el matrimonio homosexual, una iniciativa editorial, “Rompiendo el Silencio“, pretende romper desde hace nueve años el “tabú” de la homosexualidad femenina hablando sin tapujos desde un medio de comunicación. Charlamos hoy con su directora y editora, la periodista Erika Montecinos, sobre la visibilidad lésbica, el debate sobre el matrimonio en su país, sobre educación, y sobre muchas barreras que aún están por saltar, entre ellas, la del sonido.

P. El título de su revista, “Rompiendo el Silencio” es muy significativo de un problema esencial en la homosexualidad de la mujer: la visibilidad ¿Por qué creéis que la lesbiana se invisibiliza? ¿Es algo que tiene que ver con el carácter de la mujer o estamos ante una doble discriminación, de género y de orientación sexual?

R. Creo que todas las que mencionas, tienen relación. La educación de la mujer en Occidente es muy reprimida, es decir, desde niñas nos enseñan esto de ser un poco asexuadas, a no pensar en sexo “porque no está bien” que las niñas lo hagan, a ni siquiera pensar en la masturbación o como una manera de descubrir el cuerpo. Tal vez en las sociedades latinoamericanas, donde le machismo es mayor, se pueda palpar más aquello.

E. Montecinos: <<Las lesbianas sienten que su sexualidad la deben vivir “discretamente” porque eso fue lo que nos enseñaron>>

Desde hace muy pocas décadas que las mujeres nos estamos liberando de las ataduras sexuales; sin embargo, frente al lesbianismo, aún se ve una especie de tabú, un terror de ser rechazadas por un modelo falocéntrico, que no acepta bajo ninguna circunstancia que dejes de lado sólo “una forma” de ser en la sexualidad, salvo que sea para la diversión de los mismos hombres. Ahí entonces que las lesbianas sientan que su sexualidad la deben vivir “discretamente” porque eso fue lo que nos enseñaron, a ser discretas, que es algo “muy femenino” según el sistema. Entonces, “romper el silencio” es un proceso engorroso de toda lesbiana que se asume como tal; otras veces, es muy fácil, sobre todo para las más jóvenes de hoy que no se complican demasiado.

P. Recientemente se presentó en Chile una campaña para reivindicar la identidad lésbica ¿Nos contáis algo sobre esto?

R. Sí, es una campaña de una colectiva de chicas lesbianas denominadas “Lesbianas en movimiento”. La idea que tienen es reflexionar el ser lesbiana, es decir, “ya, me siento lesbiana”, pero qué más hay detrás de eso. Es cuestionar un poco en las identidades que a veces nos prefijamos, ya que muchas lesbianas siguen los patrones existentes en la sociedad y discriminan a sus pares de acuerdo a esos prejuicios aprendidos.

P. Durante los últimos meses, en Chile ha tenido lugar un intenso debate sobre el matrimonio homosexual con motivo del recurso en el Tribunal Constitucional ¿Cómo se ha vivido el debate en los medios de comunicación, en la calle…?

R. Pues ha sido muy manipulado. El tema se pone en el tapete cuando hay elecciones presidenciales, legislativas o municipales, pero en el resto del año, cuesta mucho que nuevamente se vuelva a discutir. Hay una severa resistencia de los sectores más conservadores a debatirlo, para ellos no es un tema “de Estado” que sea urgente resolver. Esto no es solamente de los partidos conservadores, también están los partidos de izquierda que manifiestan toda su homofobia.

E. Montecinos: <<El debate sobre el matrimonio homosexual en Chile ha estado muy manipulado>>

En las calles, la gente está más proclive a apoyar y ha aumentado el apoyo para legislar sobre ello, pero siempre y cuando “no esté involucrada la adopción de niños”, dicen. Las organizaciones también están divididas entre las que apoyan y las que consideran que primero se debe cambiar el sistema de discriminación, antes de pensar en optar a una institución tan conservadora como el matrimonio.

P. ¿Pensáis que es la sociedad la que debe reclamar que se legisle la igualad de derechos para los homosexuales o a veces también es necesario que la legislación avance y reconozca derechos que actúen para cambiar las mentalidades y la sociedad?  En el caso de vuestro país ¿la sociedad va por delante de la legislación o al contrario?

R. Creo que deben ser las organizaciones sociales las que deben luchar por este tema, no al revés, porque pasa lo que pasa: los políticos utilizan este tema en tiempos electorales, porque saben que puede generar atención y expectativas. Aunque obviamente ayuda que también los políticos puedan aportar, creo que debe ser algo coordinado, pero que debe nacer desde el movimiento social. Sin embargo, acá sucede todo lo contrario a Argentina o a vuestro país: no son las organizaciones las que han llevado adelante la discusión, sino los legislativos, los políticos, los candidatos.

P. Su Tribunal Constitucional, en enero, afirmó que las relaciones lésbicas eran legales a partir de los 14 años, como las heterosexuales, pero no así las gays ¿Cómo valoráis esta sentencia?

R. Muy aberrante. No quiero decir que esperamos que nos sancionen, pero me parece que el discurso que lanzó el TC es de una ignorancia extrema y una “obsesión anal” que no tiene parámetros. Porque, ¿cuál es el mensaje que nos deja el TC? Bueno, que sólo las relaciones homosexuales donde hay penetración son válidas, las demás, no existen, no constituyen delito. ¡Hasta para esto somos invisibles! Lo más increíble es que organizaciones gays celebraron esta sentencia sin hacer un análisis crítico o ver el otro mensaje de esta sentencia que habla de toda la ignorancia contenida en las máximas autoridades del país.

P. La cuestión de la educación afectivo-sexual es una piedra de toque importante en la lucha por los derechos LGTB ¿Está el armario muy cerrado en la escuela chilena?

R. Si, muy cerrado. Hay organizaciones que han intentado difundir cartillas de educación sexual en los colegios y avanzaron un poco con los gobiernos de la Concertación, pero hoy con la derecha, ha habido un nuevo retroceso. Hay que tomar en cuenta que el ministro de Educación es un militante Opus Dei y, en ese sentido, la educación sexual muestra un claro retroceso. Te cuento que el año pasado, sacaron un instructivo en los colegios de educación sexual por considerar que “mostraba posturas sexuales” muy evidentes para los estudiantes como el sexo oral.

P. ¿Os apetece añadir algo más?

R. Muy agradecida por tu interés y saludar a las lectoras que tenemos de tu país, que son muchas y siempre nos han acompañado desde que nació la revista.

Erika Montecinos nos cuenta cómo nació Rompiendo el Silencio…

<<Surgió entre copas, en un bar lésbico de Santiago de Chile. Se puede decir que las grandes ideas nacen en algún “carrete” (marcha para ustedes o fiesta). Bueno, en esa oportunidad conversando con amigas, pensé que estaban tomando fuerza los medios de comunicación digitales como los diarios on line, etc., y veía que para las lesbianas sólo habían páginas de chicos o de chicas para contactos y conocer gente. Creí que sería positivo que existiera algo más periodístico. Y así comencé a idearlo todo. El nombre, pues, proviene de un espacio radial que conducía a fines de la década del 90 que se llamaba precisamente “Rompiendo el Silencio” y que a mí me gustaba mucho porque era muy representativo, aunque hubo mucha gente que me instaba a cambiarlo porque decían que era muy largo y que la gente no recordaría su nombre, pero, ya ves, se ganó su lugar a lo largo de nueve años. El 2008, la sacamos impresa y aunque el proyecto lleva nueve ediciones, ha sido muy dificultoso (igual la estamos distribuyendo en todo el país, en los puestos de venta, muy visible, además en Buenos Aires, y Colombia). Ahora estamos planeando un nuevo formato impreso que logre masividad y motivar a las lesbianas tan enclosetadas a adquirirla. Vamos a ver si lo logramos>>.

http://www.rompiendoelsilencio.cl/