Los blogs europeos en Europa 2010

Ha pasado una semana desde el seminario “Participación y comunicación en la nueva Gobernanza europea“, organizado por el Instituto de Gobernanza Democrática, en San Sebastián, pero seguimos recibiendo noticias y ecos del encuentro de expertos en distintos medios de comunicación. El último de ellos ha sido la emisión de una nueva entrega del programa Europa 2010, de Rtve, que realizó una amplia cobertura del seminario.

Aquí os dejo algunos vídeos de la emisión, el primero de ellos sobre la página web del Parlamento Europeo y la actividad de esta institución en las redes sociales, que nos cuenta el portavoz del PE, Jaume Duch. Unos minutos después, en el mismo vídeo, podéis encontrar las declaraciones de algunos bloggers europeos (Ciudadano Morante, Alejandro Palomino y quien les escribe) que estuvimos presentes en el seminario gracias a la protagonista del segundo vídeo, la Dra. Susana del Río Villar, directora académica del acto, que nos acerca en una entrevista en profundidad las claves de la comunicación europea.

P.S. Mil gracias a Natalia Martínez por los “cortes”. Gracias guapa. Tú también estás ayudando a “construir Europa”, y perdona por la “lata” que te doy.

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Ciudadanía múltiple europea

La participación ciudadana fue definida desde el principio como una de las principales apuestas de la Presidencia española de UE. Se trata de un ambicioso objetivo que se configura como uno de los déficit (democráticos) históricos de la integración europea.  El pasado 9 de abril, en el programa Europa 2010 de TVE, tuvimos la suerte de disfrutar de una estupenda entrevista con Susana del Río, miembro del Comité de Expertos de la Comisión Europea en materia de comunicación y participación de la sociedad civil. El tema central de la entrevista fue precisamente las posibilidades de participación de la ciudadanía en la UE, con la puesta en marcha de la nueva Iniciativa legislativa ciudadana como telón de fondo.

Europa 2010. Entrevista a partir del minuto 13

Durante la charla, la Dra. Del Río hizo hincapié en algunas ideas que merece la pena destacar y comentar en mayor profundidad. Para empezar, partimos de una idea básica: Europa no se puede hacer sin los ciudadanos. “Europa son sus ciudadanos. La UE es un proyecto de ciudadanía, de valores y de participación”. Hoy por hoy, no cabe duda que la construcción europea no puede avanzar sin la participación de los ciudadanos. Aunque no siempre fue así. Es cierto que comenzó como un proceso tecnocrático y elitista que obvió, en pos de la maquinaria de la integración, la consulta a la ciudadanía en sus primeros pasos.

Todo el proceso que rodeó la redacción de la Constitución europea fue un giro en este sentido: la Declaración de Laeken (y la definición de un reto interno y democrático esencial para la Unión, que no era otro que reducir la brecha con la ciudadanía); el método de la Convención constitucional (con una amplia participación de la sociedad civil); los noes en Francia y Países Bajos (que llevó a reafirmar el papel central de la ciudadanía europea y la necesidad de avanzar en la información y conocimiento sobre la UE).

La Europa cotidiana, la Europa que nos rodea, es otra de las ideas que salieron a colación en la entrevista. “Los ciudadanos, muchas veces, están participando en Europa sin saberlo. Desde que nos levantamos, hasta que nos vamos a descansar, Europa está ahí. El problema es que los ciudadanos aún no conocen el poder de la UE en su día a día”. ¿Son los ciudadanos conscientes de la influencia de Europa en sus vidas y de su papel en la construcción europea? Desde que nos levantamos: consumimos productos que llevan un marcado CE; los pagamos con la moneda común europea; llevamos a nuestros hijos a un colegio que probablemente ha sido construido o reformado con fondos europeos; acudimos a un centro de salud que ha sido posible gracias a estos mismos fondos; nuestra agua corriente puede que haya sido depurada en una instalación también bajo el paraguas FEDER; la carretera por la que circulamos; el viaje que programamos por Europa para nuestras vacaciones (¿quién se acuerda ya de los pasaportes?), y así hasta un largo etcétera.

Y los ciudadanos ¿cómo construimos Europa? No sólo votando en las elecciones al Parlamento Europeo, desde luego, también con gestos como buscar información, leyendo este blog en este preciso momento, dejando un comentario. Con cosas tan simples como ésta. Como esa Europa cotidiana que rodea nuestro día a día y en la mayoría de ocasiones no nos detenemos un segundo a pensar para percibirla. ¿Cómo despertamos esa sensibilidad europea? Susana del Río habla de información constante, de esa “lluvia fina” que va calando en la sensibilidad de la ciudadanía.

Hay un tercer concepto que me gustaría comentar en profundidad, por ser uno de mis preferidos. El de “ciudadanía múltiple” y “múltiples ciudadanías”. Esas ciudadanías que viven y conviven en Europa en un contacto enriquecedor. Es, esencialmente, esa visión multicultural de la ciudadanía europea, pero también el enfoque de la posibilidad de que existan múltiples pertenencias en un proceso de construcción identitaria que hace posible pensar y hablar de una identidad europea, en el sentido de valores compartidos, pero también de contacto intercultural enriquecedor y de un proyecto de participación interconectado y transnacional.

Aunque en muchas ocasiones se ha hablado (y proyectado desde las propias instituciones europeas) de un modelo de ciudadanía europea basado en la herencia cultural, pues no cabe duda que están asentados los rasgos de una cultura común europea en la democracia, la justicia o los derechos humanos, esta perspectiva debe aclimatarse y convivir con una realidad palpable en Europa: la sociedad multicultural.

Si proyectamos la identidad europea básicamente en el nivel de la cultura compartida, estamos negando un rasgo fundamentalmente distintivo de nuestra identidad: la diversidad. Estamos, en definitiva, limitando y poniendo barreras a la rica identidad cultural europea.

E. Balibar, en su libro Nosotros ¿ciudadanos de Europa? (2003) nos habla de una nueva ciudadanía posnacional debe entenderse como una “pertenencia no exclusiva”, abierta, de reconocimiento de la diversidad cultural europea. Otro clásico, Martiniello (Salir de los guetos culturales, 1998), afirma que lo esencial es desarrollar modelos de identificación que sean válidos para todos y permitan así una combinación de la identidad nacional y cultural con la nueva identidad supranacional, que debe ser abierta, flexible y dinámica.

Si buscamos un modelo de identidad europea inclusiva, compatible con las identidades personales, grupales, nacionales, regionales o locales preexistentes, nos estamos refiriendo a modelos de construcción de la identidad que afrontan ésta desde una perspectiva “multinivel” o “relacional”, es decir, lo que se ha definido como  “ciudadanía múltiple” o “múltiples pertenencias” (autores como Martiniello, 1995; Heater, 1990; Barthélémy, 1999; Ryba, 1999; Leclerq, 1999; Schnapper, 2000; Maalouf, 1999; Smith, 1992).

Como recuerda Heater en su ya clásico ensayo Citizenship (1990), los individuos pueden tener múltiples identidades cívicas y sentirse sujetos de múltiples lealtades sin que sean incompatibles. La identidad personal está compuesta de múltiples pertenencias –“identidad multidimensional”- o distintos niveles de identidades que no se excluyen mutuamente: identidad cultural, de género, familiar, nacional, religiosa, étnica, etc. Como nos recuerda Maalouf en su obra Identidades asesinas (1999), se puede plantear de este mismo modo la identidad europea: “forjar la Nueva Europa es forjar una nueva concepción de la identidad”.

Una nueva forma de identidad y una nueva forma de participar. Para ello, como afirma la Dra. Del Río, “Europa debe ser valiente”; también los ciudadanos deberán serlo para acoger el reto de la participación.