Encuentro “El Parlamento Europeo y las Redes Sociales”

Del 10 al 12 de diciembre, la Oficina del Parlamento Europeo en España nos reúne en Córdoba (por cierto, ciudad candidata a la Capital Europea de la Cultura 2016) a un grupo de blogueros y twitteros “europeos” con el objetivo de trabajar sobre las posibilidades de las redes sociales para comunicar, expandir el debate e impulsar la participación ciudadana en “clave europea”.

Para ello, se han organizado diversas mesas de trabajo (ver programa) en las que se tratarán distintos temas que salen a colación de estos debates, y en los que bloggers y twitters tenemos mucho que decir, mucho que poner en común entre nosotros, y también mucho que aprender de expertos e instituciones. En cualquier caso, seguro que será un encuentro productivo para ambas partes y una buena oportunidad para seguir estrechando los lazos y las pasiones que nos unen: comunicar Europa, debatir sobre Europa y ayudar a construir una Europa más ciudadana.

Prometemos regresar con jugosas y trabajadas conclusiones. Mientras tanto, como iremos adelantando algo desde allí, durante esos tres días, nos podéis seguir en twitter, facebook (y por supuesto en nuestros blogs). Sigue la etiqueta #PEredes.

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Comunícate con Europa… o cómo Europa se comunica con nosotros

Esta mañana ha tenido lugar en el Edificio de La Bolsa de Valencia la continuación del ciclo de seminarios “Europa Tuya”, unas jornadas organizadas por la Generalitat Valenciana, el centro Europe Direct de la Comunitat y la Fundación Comunidad Valenciana Región Europea, y cuyo objetivo no es otro que el de acercar Europa a los ciudadanos, a través de la exposición y el debate sobre distintos temas de la actualidad comunitaria que interesan especialmente a los ciudadanos.

¿Qué otra cuestión puede despertar más interés, a priori, que las herramientas de participación puestas a disposición de los ciudadanos a través de las distintas políticas europeas? La voz de los ciudadanos cuenta cada vez más en la Unión Europea, es decir, en la configuración de sus políticas, en su implementación, en su ejecución y gestión. Por ello, que los ciudadanos sepan cómo comunicarse con Europa, que conozcan las herramientas que la UE pone a su alcance, es vital para impulsar y reforzar una participación ciudadana más activa en la esfera de los asuntos comunitarios.

Pero comunicarse con Europa, hacer que la voz de los ciudadanos cuente, es un esfuerzo que supone un viaje de ida y vuelta. Se trata de un esfuerzo paralelo y compartido: comunicarse con Europa y que Europa se comunique con los ciudadanos. En estas dos caras de una misma moneda se han movido las dos primeras ponencias de la jornada de hoy. Los actores no podían ser más idóneos para presentarnos  este doble objetivo que se mueve paralelamente: comunicar Europa, de esto algo debe saber D. Jaume Duch, director de medios de comunicación y portavoz del Parlamento Europeo; y comunicarnos y participar con y en Europa, de ello, precisamente, nos habló la Dra. Susana del Río, miembro del Comité de Expertos de la Comisión Europea en participación de la sociedad civil.

Jaume Duch recordó los retos a los que se enfrenta un Parlamento Europeo renovado y reforzado tras el Tratado de Lisboa. Clichés, estereotipos, desenfoques que persisten… ¿por qué sigue siendo una institución desconocida? Invertir esta situación es el principal desafío de la política de comunicación de la Eurocámara. Pero, para ello, debe superar algunas dificultades intrínsecas de la Institución a la hora de comunicar su labor a los ciudadanos: hablamos del reto (añadido) de comunicar sobre Europa, sobre una Cámara (sin gobierno) cuyo interés informativo debe reducirse a su ingente tarea legislativa; añadamos a esto la lejanía demográfica y la distancia conceptual (sólo encontramos en ella algunos rasgos equiparables a la clásica labor parlamentaria que encontramos en el cuadro nacional); sumemos que se trata de una Institución en constante cambio con las sucesivas reformas de los Tratados y con las ampliaciones; echemos algunas gotas (23 idiomas traducidos en total) de multilingüísmo; y adornamos con el desconocimiento generalizado de los actores (la polémica-interés asociada a ciertas figuras político-mediáticas nacionales se desvanece aquí). El resultado de este cóctel de dificultades es una política de comunicación tremendamente compleja, un desafío imponente.

Pero no imposible. Como relató Duch, se está poniendo toda la carne en el asador: existen muchas herramientas para ello. Ahí están las redes sociales, una apuesta decidida de la política de comunicación de la Eurocámara en los últimos tiempos: la web de europarl, la televisión del Parlamento Europeo, la presencia en redes sociales como facebook, you tube, twitter… Persisten algunos talones de Aquiles: la televisión y los medios de comunicación regionales y locales. Lo próximo, lo cercano, triunfa, la televisión también. Todo ello realizando un esfuerzo por ofrecer una información simplificada y, por supuesto, traducida. La formación de los periodistas desplazados en bruselas es vital: seminarios, canal por satélite, acceso a imágenes, y un servicio de prensa que funciona como un reloj.

No cabe duda que el Parlamento Europeo ha decidido coger el guante al reto de comunicar Europa. ¿Podremos hablar a corto plazo de una auténtica Opinión Pública Europea? Si lo prefieren, de la suma de muchas opiniones públicas europeas…

Pero los ciudadanos informados también tienen que conocer las herramientas que la UE pone a su disposición para participar en los procesos comunitarios. El espacio público es, ante todo, un espacio de comunicación y de participación. La construcción de una esfera pública europea va de la mano del crecimiento de una sociedad civil europea, cuya primera piedra se puso en Maastricht con la creación de una Ciudadanía de la Unión.

La inclusión de la sociedad civil europea en el proceso de toma de decisiones comunitario, tal y como nos recuerda la Dra. Susana del Río, se viene haciendo cada vez más patente (responde a una necesaria democratización de la toma de decisiones) desde la CIG que precedió al acuerdo de Amsterdam. La implicación de los actores de la sociedad civil es la consecuencia inevitable del desgaste de un método, el de la Conferencia Intergubernamental (el de los acuerdos por unanimidad y a puerta cerrada), que se opone al consenso y a la participación que posibilitaron escenarios recientes como los de la Convención que redactó la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE o aquella otra a la que se vino a llamar constitucional. De esta última nació la idea de una Iniciativa Legislativa Ciudadana europea (un millón de firmas): un hito para la participación de la ciudadanía europea plasmado definitivamente en el texto de Lisboa.

¿Cómo logramos una plena implicación informada y participativa de la ciudadanía? Para empezar, insiste Del Río, planteando debates, comunicando en “versión europea”. Algo que, sin embargo, no ocurre en las campañas electorales de las elecciones al PE, donde domina el discurso en clave nacional. También, prosigue, es preciso lograr una comunicación continua, no restringida a momentos puntuales como unas elecciones o un referéndum.

Existen espacios participativos especialmente relevantes: hablemos de solidaridad (2011 será el año del voluntariado europeo, y el actual concierne a la pobreza y la exclusión social); informemos sobre la capacidad de Europa (siempre en marcha y con un inmenso potencial integrador); aprovechemos el potencial que nos ofrecen las nuevas tecnologías; y nunca dejemos de insistir en ello.

Actos como el de hoy avanzan en este sentido, en esa necesaria correlación: comunícate con Europa… o cómo Europa se comunica con nosotros.

La segunda parte del debate giró en torno a la proyección de la imagen de Europa en el exterior. Un tema complejo, de estricta actualidad con el nuevo marco que nos ofrece Lisboa, y que se merece otro post aparte. Acabamos conociendo algo más sobre la relación de los valencianos con Europa. Por cierto, mañana, otra jornada del seminario: Derechos de los consumidores en las políticas europeas.