“Bruselas ya no está tan lejos” Entrevista con Joaquim Millan (Eurolocal)

Por Encarna Hernandez

Joaquim Millan no duda cuando se le pregunta por el principal objetivo de Eurolocal: ¡Hacer Europa fácil! Esta joven consultora nació hace apenas tres años con la vocación de ofrecer y dar un servicio necesario a la administración pública local y a las entidades privadas a la hora de relacionarse con el entorno internacional y especialmente con el europeo. Hacer Europa fácil es, ante todo, actuar en el nivel más próximo al ciudadano: el ámbito municipal. Para cumplir este objetivo, Eurolocal dispone de todo un grupo de profesionales y expertos que trabajan en red para desarrollar todos los proyectos. Al frente del proyecto está Joaquim Millan, abogado, consultor, y un “europeísta optimista con acento local”.

P. ¿Cómo surgió el proyecto de Eurolocal? ¿Cuáles son sus objetivos?

R. La idea de este proyecto surgió a raíz de mi experiencia como concejal de integración europea del Ayuntamiento de Sitges (1999-2007) y de las conversaciones y contactos que mantuve con diversos expertos y profesionales en temas relacionados con la Unión Europea. Me di cuenta de varias circunstancias. En primer lugar, el gran desconocimiento existente en la administración pública local de la realidad de la Unión Europea, tanto entre los cargos electos como entre los funcionarios y trabajadores. Sin embargo, los gobiernos locales aplican la legislación comunitaria en su quehacer diario sin ser conscientes de ello. Y en segundo lugar, que el futuro de la Unión Europea pasaba por implicar a la ciudadanía y la participación de otros niveles de gobierno, como el regional y local.

¿Cual es el principal objetivo de Eurolocal? ¡Hacer Europa fácil! Posicionar a la Administración Local y a su Gobiernos y a las entidades civiles y sociales en el escenario europeo e internacional. Potenciar su participación en redes internacionales, en fórums, coloquios, seminarios, etc. Acercar el proceso de integración europea a su realidad cotidiana incentivando su participación en las acciones que se deriven, así como fomentar el conocimiento de la Unión Europea y sensibilizar sobre las diferentes implicaciones que tiene su integración a los ciudadanos y ciudadanas.

Proporcionar información, asesoramiento y ayuda en asuntos europeos e internacionales, en especial en programas e iniciativas comunitarias, que puedan contribuir su desarrollo. Impulsar las relaciones europeas, ya existentes en los frentes institucional, empresarial, universitario, educativo, cultural y deportivo, para establecer sinergias, aprovechando contactos y proponer proyectos transversales.

P. Se habla mucho de la Europa de las Regiones pero… ¿Qué hay de la Europa de los Municipios?

R. Hay que reivindicar la Europa de los Municipios, desde los gobiernos locales se ha asumido un nuevo papel, se ha pasado de ser actores pasivos a ser activos del proceso de construcción europea. Ya no sólo se mira a Bruselas como un “cajero automático” donde ir a buscar financiación, sino como un espacio donde trabajar en red, intercambiar experiencias y buenas prácticas.

Esta Europa de los Municipios, donde la aplicación de la mayor parte de la normativa europea se materializa fundamentalmente en el ámbito de los gobiernos locales, implementan sus políticas locales con las prioridades y estrategias europeas, para resolver los problemas de su ciudadanía a fin de mejorar su bienestar y el desarrollo de los territorios europeos. Para la Unión Europea resulta ser un buen aliado y eficaz socio, por ello su papel es cada día más importante y fundamental.

P. ¿Qué pasos se están dando en esta dirección?

R. Recientemente, en el marco de la Presidencia Española, se organizó en Barcelona los pasados días 22, 23 y 24 de febrero, la “Cumbre Europea de Gobiernos locales“. Los debates y propuestas que se han producido han significado un paso importante hacia la consolidación del papel cada vez más activo y necesario de los gobiernos locales en el proceso de integración europea. El nuevo rol de las autoridades locales a nivel europeo y local, y las medidas necesarias que deben adoptar en el contexto actual han sido los principales objetivos.

En definitiva, ¿cómo deben trabajar los Gobiernos locales para lograr unas ciudades y una Europa más cohesionadas? A esta pregunta, el resultado ha sido la elaboración de la “Agenda de Barcelona” con la pretensión de ser un instrumento que contribuya a avanzar hacia una Agenda Local Europea, en la estela de aportaciones precedentes tales como la Declaración de Bristol de diciembre del 2005 y la Carta de Leipzig sobre Ciudades Europeas Sostenibles de mayo de 2007.

P. El Tratado de Lisboa refuerza la capacidad de control de la subsidiariedad por parte de los parlamentos regionales pero… ¿el nivel más próximo al ciudadano no debe ser el local? ¿No deberían los municipios tener alguna herramienta de control?

R. El Tratado de Lisboa, que incorpora elementos como el reconocimiento de la autonomía local, el fortalecimiento del principio de subsidiariedad, la ampliación de poderes del Comité de las Regiones, la diversidad cultural y la introducción del concepto de cohesión territorial, presenta nuevas oportunidades y retos para los gobiernos locales europeos. El Tratado de Lisboa aporta un enfoque donde el nivel más próximo al ciudadano debe de ser el local.

El Comité de Regiones es una opción, pero para ser realmente sinceros, no pueden coincidir siempre el interés del nivel regional y local, entre otras cosas por las diferentes competencias que asumen uno y otro. Ni tampoco es lo mismo un gobierno local entre los diferentes 27 Estados miembros de la UE. Como tampoco es lo mismo la ciudad de Madrid o Paris, que Ciudad Real o Lyon, o que el pueblo de Ansbach o Sitges.

No obstante, se hace cada vez más necesaria la presencia de los gobiernos locales en las instituciones europeas, y por ello su labor de lobby esta dando sus frutos. Hoy la Unión Europea tiene claro que si pretende aplicar la legislación europea en el territorio es esencial la implicación y participación de estos gobiernos locales desde el origen. Por lo tanto, vamos avanzando, aunque lentamente.

P. ¿Cree que la estrategia de comunicación de la UE está efectivamente y bien enfocada al ámbito local?

R. Cuando la anterior comisaria responsable de la comunicación, Margaret Wallstrom impulsó el famoso Plan de las 3 “D” (debate, diálogo, democracia), yo añadiría una cuarta “D”: descentralización. Es decir, acercar la comunicación a la ciudadanía y hacerlo de forma más directa. En este sentido el ámbito local es fundamental. Los medios de comunicación locales, comarcales y regionales son buenos aliados. Actualmente desde la UE hay una mayor sensibilidad en este aspecto, pero aún se han de realizar esfuerzos por mejorar estos canales de comunicación.

P. ¿Qué más se puede hacer?

R. Es evidente que el proyecto europeo es creíble si conecta con la ciudadanía. Para ello se debe realizar un verdadero esfuerzo para acercar la Unión Europea a la ciudadanía y hacerlo de forma fácil. Es decir, de forma clara, concisa y concreta, que cualquier ciudadano/na pueda entender y comprender.

En los últimos tiempos las diversas instituciones de la UE han desarrollado bastantes iniciativas, algunas de ellas muy novedosas, para acercarse a la ciudadanía. Muchas de ellas utilizando las nuevas tecnologías, internet, las redes sociales, canales como You Tube, blogs, etc., pero también se han organizado consultas ciudadanas en el mismo territorio. Todo este esfuerzo hace que hoy ya no se pueda utilizar la histórica excusa de que “Bruselas está lejos”.

Por otra parte, la ciudadanía también ha sido capaz de implicarse cada vez más. Encontramos diversos ejemplos de personas, organizaciones o entidades de la sociedad civil que dedican tiempo y energías en el debate europeo. Un ejemplo concreto puede ser Europeando.

P. ¿Europa se vive en los municipios? ¿En unos más que en otros?

R. Cada vez más. Este 2010 es un año clave para la ciudadanía europea. Por una parte, se cree que será el primer año de recuperación de la crisis económica y financiera global. Por otra, la construcción europea se enfrenta a nuevos retos y nuevos escenarios: la recién estrenada legislatura del Parlamento Europeo, la nueva Comisión Europea, la aplicación del Tratado de Lisboa y la formulación de la agenda “UE 2020” en favor del crecimiento y la competitividad. Además, también és el Año Europeo de Lucha contra la Exclusión Social y la Pobreza. Todos estos acontecimientos y retos se están viviendo en los Municipios con especial interés e implicación.

Un ejemplo reciente lo encontramos en la propia Presidencia española y su sensibilidad en ser una presidencia descentralizada en las regiones y los municipios o la web de la Secretaria de Estado para la Unión Europea del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación que dedica un espacio a las regiones y municipios.

¿En unos más que en otros? Evidentemente, todos los Municipios no son iguales por muchas circunstancias diferentes: número de habitantes, singularidades (turísticos, patrimoniales,…), de zonas distintas (urbanos, costeros, rurales,…), intereses sociales y económicos, nivel presupuestario, tipo de organización,etc.  Algunos con mucha experiencia desde hace tiempo, otros han iniciado recientemente su andadura europea, otros aún no lo han intentado. Pero lo importante es el creciente interés y necesidad de internacionalizarse en el marco de la Unión Europea como un espacio de intercambio y de relacionarse.

Joaquim Millan, abogado y consultor, es un europeísta “optimista” con acento local, que cree en el proyecto europeo como un espacio común y vital de relación y convivencia entre su ciudadanía, para una mejora de nuestra calidad de vida y un profundo sentido de la solidaridad interna y externa. Ya en el año 1986, cuando estudiaba derecho en la Facultad de la Universidad de Barcelona, junto con otros compañeros/as de la universidad fundó la “Asociación de Jóvenes pro-Europa de Catalunya”, de la que fue presidente, con la finalidad de conocer la realidad europea de aquel momento histórico. Con posterioridad, también ha sido presidente de la “Asociación Europa Somos Todos” y se ha implicado con otras entidades y organizaciones europeístas. Actualmente es Secretario General del Consejo Catalán del Movimiento Europeo. En el ámbito local, ha sido Concejal de integración europea del Ayuntamiento de Sitges, durante dos mandatos, entre otras responsabilidades. Actualmente dirige EUROLOCAL y es asesor externo de diversos gobiernos locales y coordinador de varias iniciativas europeas. Además, participa en medios de comunicación locales, comarcales y regionales. Cuando el tiempo se lo permite, también escribe artículos y publicaciones.

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Profundizar en la dimensión territorial de la integración europea: la hora de la verdad para el Comité de las Regiones

Encarna Hernández

La entrada en vigor del Tratado de Lisboa inaugura una nueva era para el trabajo del Comité de las Regiones en su labor de ejercer de guardián del principio de subsidiariedad en buena parte del proceso legislativo comunitario. Con poderes reforzados, esta institución de la UE, que probablemente es de las más desconocidas para los ciudadanos, tiene la ingente labor de controlar que, precisamente, las decisiones se tomen desde Bruselas de la forma más práctica y próxima al ciudadano, lo que se traduce en una UE a su vez más cercana a la ciudadanía. La reforma de la política de cohesión será una de las principales y duras piedras de toque que tendrá que abordar el Comité en su nueva legislatura: reforzar el papel de los entes locales y regionales en su implementación tiene que traducirse también en una Europa más cercana a los ciudadanos, profundizando definitivamente en la dimensión territorial de la Unión.

¿Qué es el Comité de las Regiones?

El Comité de las Regiones (CdR) es la asamblea política donde están representados los entes locales y regionales de la Unión Europea. Está integrado por 344 miembros, designados por el Consejo a propuesta de los Estados Miembros, en su mayoría representantes electos (presidentes regionales, alcaldes, etc.) de instituciones locales y regionales de la UE. Se creó en 1994, al abrigo del principio de subsidiariedad constitucionalizado definitivamente en Maastricht.

La misión fundamental del CdR es, precisamente, facilitar que en el proceso legislativo comunitario se escuche la opinión de los representantes locales y regionales, niveles de gobierno más próximos que sin duda facilitan acercar a los ciudadanos a la toma de decisiones en la UE, y que estas decisiones se tomen en el nivel más práctico y cercano al ciudadano.

La hora de la verdad para el Comité de las Regiones

Después de ir aumentando sus poderes en el proceso legislativo, así como los ámbitos en los que es susceptible de ser consultado, en las sucesivas reformas de los Tratados, finalmente, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el CdR y las autoridades locales y regionales han ganado gran protagonismo en la nueva arquitectura institucional y proceso decisorio introducida por el nuevo Tratado.

Para empezar, un aspecto fundamental ha sido la propia extensión de poderes del Parlamento Europeo (muchos más ámbitos bajo el proceso de “codecisión”, entre ellos la cohesión territorial, que abordaremos enseguida), así como el refuerzo y mayor control por parte de los parlamentos nacionales y regionales de un principio que es la razón de ser del CdR: la “subsidiariedad”.

El CdR va a poder ahora controlar todo el proceso decisorio ya desde la fase prelegislativa. La consulta es obligatoria para la Comisión, pero también para el Parlamento Europeo, que debe solicitar dictamen al CdR sobre cualquier modificación introducida por la Eurocámara en el proceso legislativo. El CdR puede incluso solicitar una segunda consulta y, en casos más extremos, tiene la potestad de acudir al Tribunal de Justicia si considera que la Comisión, la Eurocámara o el Consejo no le han consultado pertinentemente.

La consulta es, por tanto, obligada en todos aquellos ámbitos que le afectan, y que abarcan un gran abanico de políticas: la cohesión económica y social, sanidad, educación y cultura, redes e infraestructuras transeuropeas, empleo, política social, medio ambiente, formación profesional, transporte, protección civil, cambio climático y energía.

Gobernanza multinivel

Contemplar la participación de los entes locales y regionales en toma de decisiones en la UE es uno de los grandes potenciales de un diseño de la gobernanza europea basada en el gobierno multinivel. Este concepto (que tiene su raíz en la aplicación de la teoría de la “nueva gobernanza” al contexto de la UE, y en el marco global de una teoría de la gobernanza centrada de forma especial en la cuestión del gobierno “más allá del Estado”) es el resultado de la multiplicidad de actores y procesos en los distintos niveles de gobierno que se dan cita en una gobernanza como la comunitaria.

Tal tipo de gobernanza descentralizada geográficamente comienza a cobrar relevancia como práctica comunitaria en los años ochenta, siendo la PAC un buen ejemplo, y las políticas de cohesión dirigidas a las regiones más atrasadas su estrategia política más característica. A su vez, el objetivo de reforzar la dimensión regional y local de la UE en torno a la idea de un gobierno articulado y coordinado en múltiples niveles se conforma como uno de los ejes centrales en el proceso de preparación del Libro Blanco de la Gobernanza Europea, aprobado por la Comisión en 2001.

El futuro de la política de cohesión

En virtud del Tratado de Lisboa, la cohesión territorial ha sido reconocida entre los objetivos de la integración europea, así como la tercera dimensión de la política regional (además de la social y la económica). La política de cohesión será a partir de ahora aprobada por codecisión entre el PE y el Consejo, a lo que hay que sumar la obligada consulta al CdR. Coordinar la postura de la Eurocámara y trabajar en estrecha colaboración con el CdR será la labor de la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Euopeo (REGI), presidida, nada menos, que por la ex comisaria de política regional, la polaca Danuta Hübner.

El futuro de la política de cohesión a partir de 2013 y su inserción en el nuevo marco presupuestario será una de las principales tareas que tendrá que abordar el CdR y la Comisión parlamentaria. Sobre la mesa, las polémicas intenciones de la Comisión Europea de renacionalizar esta política y de convertirla en una política redistributiva dirigida esencialmente a regiones con un PIB pobre. Esta visión no gusta a los europarlamentarios, ni tampoco al CdR.

Hübner ya ha avisado de que la prioridad de la REGI es reforzar el papel de los entes locales y regionales en la implementación de la política de cohesión, frente al papel marginal que le reserva la Comisión Europea. Otro aviso: Hübner espera una REGI muy activa y combativa, pues el 80 por ciento de sus miembros son nuevos eurodiputados electos.

La configuración de esta política es de suma importancia para la UE: hablamos de un ámbito que se lleva más de una tercera parte del presupuesto comunitario. Estamos además, en un momento de crisis económica, donde debe ser esencial simplificar los procedimientos para asegurar que las ayudas lleguen rápido a las regiones y a sus ciudadanos. Queda por determinar cómo será la fase de transición desde el objetivo 1 (Convergencia) para muchas regiones; qué participación se otorgará a las regiones en la gestión de los fondos; la necesidad de atender a las regiones ultraperiféricas. La política de cohesión se encuentra en una encrucijada.

Mercedes Bresso, la nueva presidenta del CdR, también ha lanzado un aviso a la Comisión: la propuesta del Ejecutivo comunitario para reformar los fondos entra en contradicción con los principios introducidos en Lisboa, además de contradecir la idea de una política comunitaria basada en la solidaridad entre las regiones, y tira por tierra el gran potencial de la gobernanza multinivel.

¿Qué Europa de las Regiones tendremos en el horizonte de 2020?


Nota sobre el artículo: colaboración para Eurolocal