Rompiendo el Silencio

Mañana, 23 de marzo, se cumplen nada menos que 2000 días desde que el Partido Popular interpusiera un recurso ante el Tribunal Constitucional español contra la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo y, con ello, contra la reclamada igualdad de derechos para todos los ciudadanos que defiende precisamente nuestra Carta Magna. Mientras nuestro alto tribunal guarda silencio durante 2000 largos días, colectivos y movimientos sociales luchan mientras tanto por los derechos LGTB, por los derechos humanos y cívicos, en todo el mundo. En Chile, un país que vive también durante estos meses un debate constitucional sobre el matrimonio homosexual, una iniciativa editorial, “Rompiendo el Silencio“, pretende romper desde hace nueve años el “tabú” de la homosexualidad femenina hablando sin tapujos desde un medio de comunicación. Charlamos hoy con su directora y editora, la periodista Erika Montecinos, sobre la visibilidad lésbica, el debate sobre el matrimonio en su país, sobre educación, y sobre muchas barreras que aún están por saltar, entre ellas, la del sonido.

P. El título de su revista, “Rompiendo el Silencio” es muy significativo de un problema esencial en la homosexualidad de la mujer: la visibilidad ¿Por qué creéis que la lesbiana se invisibiliza? ¿Es algo que tiene que ver con el carácter de la mujer o estamos ante una doble discriminación, de género y de orientación sexual?

R. Creo que todas las que mencionas, tienen relación. La educación de la mujer en Occidente es muy reprimida, es decir, desde niñas nos enseñan esto de ser un poco asexuadas, a no pensar en sexo “porque no está bien” que las niñas lo hagan, a ni siquiera pensar en la masturbación o como una manera de descubrir el cuerpo. Tal vez en las sociedades latinoamericanas, donde le machismo es mayor, se pueda palpar más aquello.

E. Montecinos: <<Las lesbianas sienten que su sexualidad la deben vivir “discretamente” porque eso fue lo que nos enseñaron>>

Desde hace muy pocas décadas que las mujeres nos estamos liberando de las ataduras sexuales; sin embargo, frente al lesbianismo, aún se ve una especie de tabú, un terror de ser rechazadas por un modelo falocéntrico, que no acepta bajo ninguna circunstancia que dejes de lado sólo “una forma” de ser en la sexualidad, salvo que sea para la diversión de los mismos hombres. Ahí entonces que las lesbianas sientan que su sexualidad la deben vivir “discretamente” porque eso fue lo que nos enseñaron, a ser discretas, que es algo “muy femenino” según el sistema. Entonces, “romper el silencio” es un proceso engorroso de toda lesbiana que se asume como tal; otras veces, es muy fácil, sobre todo para las más jóvenes de hoy que no se complican demasiado.

P. Recientemente se presentó en Chile una campaña para reivindicar la identidad lésbica ¿Nos contáis algo sobre esto?

R. Sí, es una campaña de una colectiva de chicas lesbianas denominadas “Lesbianas en movimiento”. La idea que tienen es reflexionar el ser lesbiana, es decir, “ya, me siento lesbiana”, pero qué más hay detrás de eso. Es cuestionar un poco en las identidades que a veces nos prefijamos, ya que muchas lesbianas siguen los patrones existentes en la sociedad y discriminan a sus pares de acuerdo a esos prejuicios aprendidos.

P. Durante los últimos meses, en Chile ha tenido lugar un intenso debate sobre el matrimonio homosexual con motivo del recurso en el Tribunal Constitucional ¿Cómo se ha vivido el debate en los medios de comunicación, en la calle…?

R. Pues ha sido muy manipulado. El tema se pone en el tapete cuando hay elecciones presidenciales, legislativas o municipales, pero en el resto del año, cuesta mucho que nuevamente se vuelva a discutir. Hay una severa resistencia de los sectores más conservadores a debatirlo, para ellos no es un tema “de Estado” que sea urgente resolver. Esto no es solamente de los partidos conservadores, también están los partidos de izquierda que manifiestan toda su homofobia.

E. Montecinos: <<El debate sobre el matrimonio homosexual en Chile ha estado muy manipulado>>

En las calles, la gente está más proclive a apoyar y ha aumentado el apoyo para legislar sobre ello, pero siempre y cuando “no esté involucrada la adopción de niños”, dicen. Las organizaciones también están divididas entre las que apoyan y las que consideran que primero se debe cambiar el sistema de discriminación, antes de pensar en optar a una institución tan conservadora como el matrimonio.

P. ¿Pensáis que es la sociedad la que debe reclamar que se legisle la igualad de derechos para los homosexuales o a veces también es necesario que la legislación avance y reconozca derechos que actúen para cambiar las mentalidades y la sociedad?  En el caso de vuestro país ¿la sociedad va por delante de la legislación o al contrario?

R. Creo que deben ser las organizaciones sociales las que deben luchar por este tema, no al revés, porque pasa lo que pasa: los políticos utilizan este tema en tiempos electorales, porque saben que puede generar atención y expectativas. Aunque obviamente ayuda que también los políticos puedan aportar, creo que debe ser algo coordinado, pero que debe nacer desde el movimiento social. Sin embargo, acá sucede todo lo contrario a Argentina o a vuestro país: no son las organizaciones las que han llevado adelante la discusión, sino los legislativos, los políticos, los candidatos.

P. Su Tribunal Constitucional, en enero, afirmó que las relaciones lésbicas eran legales a partir de los 14 años, como las heterosexuales, pero no así las gays ¿Cómo valoráis esta sentencia?

R. Muy aberrante. No quiero decir que esperamos que nos sancionen, pero me parece que el discurso que lanzó el TC es de una ignorancia extrema y una “obsesión anal” que no tiene parámetros. Porque, ¿cuál es el mensaje que nos deja el TC? Bueno, que sólo las relaciones homosexuales donde hay penetración son válidas, las demás, no existen, no constituyen delito. ¡Hasta para esto somos invisibles! Lo más increíble es que organizaciones gays celebraron esta sentencia sin hacer un análisis crítico o ver el otro mensaje de esta sentencia que habla de toda la ignorancia contenida en las máximas autoridades del país.

P. La cuestión de la educación afectivo-sexual es una piedra de toque importante en la lucha por los derechos LGTB ¿Está el armario muy cerrado en la escuela chilena?

R. Si, muy cerrado. Hay organizaciones que han intentado difundir cartillas de educación sexual en los colegios y avanzaron un poco con los gobiernos de la Concertación, pero hoy con la derecha, ha habido un nuevo retroceso. Hay que tomar en cuenta que el ministro de Educación es un militante Opus Dei y, en ese sentido, la educación sexual muestra un claro retroceso. Te cuento que el año pasado, sacaron un instructivo en los colegios de educación sexual por considerar que “mostraba posturas sexuales” muy evidentes para los estudiantes como el sexo oral.

P. ¿Os apetece añadir algo más?

R. Muy agradecida por tu interés y saludar a las lectoras que tenemos de tu país, que son muchas y siempre nos han acompañado desde que nació la revista.

Erika Montecinos nos cuenta cómo nació Rompiendo el Silencio…

<<Surgió entre copas, en un bar lésbico de Santiago de Chile. Se puede decir que las grandes ideas nacen en algún “carrete” (marcha para ustedes o fiesta). Bueno, en esa oportunidad conversando con amigas, pensé que estaban tomando fuerza los medios de comunicación digitales como los diarios on line, etc., y veía que para las lesbianas sólo habían páginas de chicos o de chicas para contactos y conocer gente. Creí que sería positivo que existiera algo más periodístico. Y así comencé a idearlo todo. El nombre, pues, proviene de un espacio radial que conducía a fines de la década del 90 que se llamaba precisamente “Rompiendo el Silencio” y que a mí me gustaba mucho porque era muy representativo, aunque hubo mucha gente que me instaba a cambiarlo porque decían que era muy largo y que la gente no recordaría su nombre, pero, ya ves, se ganó su lugar a lo largo de nueve años. El 2008, la sacamos impresa y aunque el proyecto lleva nueve ediciones, ha sido muy dificultoso (igual la estamos distribuyendo en todo el país, en los puestos de venta, muy visible, además en Buenos Aires, y Colombia). Ahora estamos planeando un nuevo formato impreso que logre masividad y motivar a las lesbianas tan enclosetadas a adquirirla. Vamos a ver si lo logramos>>.

http://www.rompiendoelsilencio.cl/

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Colaboración con la revista Eurolat

Eurolat es una revista de relaciones eurolatinoamericanas, editada por CELARE (Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa) que, con una periodicidad trimestral, analiza de forma monográfica la actualidad de la Unión Europea y las relaciones UE-Latinoamérica. En este número 81, dedicado de forma exclusiva al Tratado de Lisboa y al Futuro de Europa, he tenido el placer de colaborar con un artículo sobre la evolución del Principio de Subsidiariedad (páginas 21-24).

Desde aquí, dar las gracias al director ejecutivo de Celare, el profesor Héctor Casanueva, por el interés mostrado desde el principio por el texto, que originalmente fue publicado en este blog, bajo el mismo título. Enhorabuena por el excelente trabajo realizado desde CELARE en el afán de seguir acercando la realidad de la integración europea en toda Latinoamérica, por impulsar la cooperación latinoamericana y por estrechar lazos entre ambos Continentes.

La Cumbre UE-América Latina y Caribe desde dentro

Durante los días 17 al 19 de mayo se ha desarrollado en Madrid la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe (ALC), un acontecimiento marcado con fluorescente en la agenda de la Presidencia española de la UE, debido al histórico (y presente) papel privilegiado de interlocutor de España con este Continente. Hace algunos meses, tuvimos la oportunidad de comentar en este blog con el profesor chileno Héctor Casanueva (Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa –  CELARE) las expectativas que se habían creado en torno a este Sexto Encuentro entre dos áreas geográficas, políticas, económicas y sociales que sin duda deben avanzar en su asociación estratégica.

Pasada la Cumbre, y la gran cantidad de Eventos relacionados con ésta, que se vienen desarrollando desde el mes de enero, ahora tenemos la suerte de contar en este blog con una crónica de alguien que ha vivido la Cumbre desde dentro, como observador invitado por la organización de la Cumbre. Sin duda, el relato del profesor Casanueva nos acerca a una realidad informativa simplificada, comprensible y directa que no encontramos normalmente en los medios de comunicación. Os dejo con la crónica, y, para los que os quedéis con ganas de saber más, podéis consultar la página del evento en la web de la presidencia española y en la web de CELARE.

La VI Cumbre UE-ALC desde dentro, por Héctor Casanueva


Las Cumbres suelen ser de mucha parafernalia y fotos, y por lo general lo adjetivo no deja ver lo sustantivo. Los ciudadanos dudan y se quejan, como me ocurrió con algunos taxistas y transeúntes en Madrid, porque no están informados o porque dan por supuesto que estas citas son inútiles per se. Falta difusión, pero los medios tampoco ayudan mucho. Quizás esta carencia de fondo se deba abordar en la raíz tempranamente para el largo plazo, o sea, en la escuela y las universidades, con una educación cívica apropiada y también aprovechando las redes sociales del Siglo XXI.

Dicho esto, creo que esta Cumbre UE-ALC ha cumplido sus objetivos. Estas reuniones son para cerrar acuerdos que se vienen trabajando desde hace dos años o más, y también para debates y encuentros bilaterales que son productivos. Lo más destacable, para mi, es la fuerte aproximación  y consenso alcanzado en el terreno político. Porque en definitiva las crisis financieras o de seguridad globales derivan de debilidades políticas, que, recordemos, es simplemente al arte de gobernar para el bien común.

En esta Cumbre hubo un consenso total sobre la necesidad de entrar conjuntamente en el diseño y puesta en marcha de una nueva gobernanza mundial, una nueva arquitectura financiera, regulaciones globales para frenar la especulación, y aumentar la cooperación para enfrentar los desafíos globales como el cambio climático, la sustentabilidad del desarrollo, la energía, las migraciones, la seguridad, el comercio, etc.

El propósito no es nuevo, pero la determinación esta vez a mi juicio lo es, ya que las orejas del lobo del caos global están hoy muy visibles en Europa y no desaparecen, y en América latina, si bien la última crisis financiera fue sorteada mejor, no está libre de nuevos contagios. Y porque ¡Oh descubrimiento!! tenemos la capacidad de condicionar las decisiones globales pues juntos somos casi la mitad y el grupo más cohesionado del G-20, un cuarto del PIB y un tercio del comercio mundial, 1000 millones de personas, y en clave de futuro tenemos las mayores reservas de recursos naturales y a la vez la capacidad tecnológica para utilizarlos debidamente.

En el terreno de los instrumentos, destacable es el mecanismo LAIF para promover y apalancar las inversiones en América latina, y el acuerdo de asociación región a región UE-Centroamérica, el primero en su tipo, los acuerdos comerciales con Perú y Colombia, que también marcan un quiebre de tendencia de la UE hacia la apertura a distintas formas de relacionamiento dada la diversidad de AL.

Agregaría el relanzamiento de las negociaciones con el Mercosur  -muy importante, de concretarse la UE+Mercosur sería la mayor región comercial del mundo-, el mantenimiento de programas de cooperación al desarrollo con la CAN y Caribe, y la decisión de crear la fundación eurolatinoamericana, que debe promover el diálogo birregional entre todos los actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil. Como es habitual, se firmaron también compromisos cuantificables en programas específicos que mantienen a la UE como la primera fuente de cooperación para América latina.

Por supuesto, los instrumentos hay que ponerlos en práctica, y la voluntad política se tiene que expresar en decisiones a nivel de los OO.II. y Naciones Unidas. Por lo tanto, iremos viendo y exigiendo. Creo que de verdad entramos en una nueva etapa luego de 10 años de lanzada la asociación estratégica. Si lo vamos concretando, será también un aporte a los equilibrios globales frente a Estados Unidos y el Asia.

Héctor Casanueva

Madrid, 19 de mayo de 2010

Europa y Latinoamérica, y viceversa. Entrevista con Héctor Casanueva, Director de CELARE

Por Encarna Hernández

El estado de la integración latinoamericana, el espejo comunitario europeo, hitos y decepciones en dos procesos paralelos pero con sus particularidades en los ritmos de cooperación y en el modelo de integración. La próxima presidencia española del Consejo de la Unión, la Cumbre ALC-UE, los esfuerzos por acercar ambos Continentes, o el papel proyector de Chile. Son todos ellos temas vitales en la razón de ser del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE), y sobre ellos hablamos, precisamente, con su Director Ejecutivo, Héctor Casanueva, quien, desde Chile, nos radiografía ambos procesos de “ingeniería política”, el latinoamericano y el europeo, y viceversa.

1. ¿Qué lleva a un chileno a convertirse en un estudioso de la integración europea?

Tal vez haya una explicación de contexto y una personal para ello. A finales de los sesenta y la mitad de los setenta se vivió en América Latina, y especialmente en Chile, una ola integracionista impulsada fuertemente por grandes líderes como Frei Montalva en Chile, Rafael Caldera en Venezuela, Víctor Raúl Haya de la Torre en Perú, Pastrana de Colombia, y muchos otros.

En ese contexto, quienes entramos a la universidad nos sumergimos en los textos que hablaban de la integración latinoamericana como algo posible y desde luego deseable, y el modelo era claramente el de la Europa comunitaria. Surgieron el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), con un fuerte apoyo de la CEPAL, proyectos más cargados de mística y voluntad política que de capacidad orgánica.

Para un estudiante de Derecho como yo, y con militancia política, al igual que cientos de otros jóvenes chilenos, en una época muy fundacional, con la influencia de mayo del 68 o de la primavera de Praga, no era posible sustraerse al influjo de esos procesos que nos hablaban de un mundo nuevo, de un proyecto de paz y cooperación que derribaba fronteras, y que desde la integración se levantaba además en contra del totalitarismo estalinista.

Por nuestra parte, surgían dos proyectos internacionalistas antagónicos: la revolución cubana como paradigma regional antiimperialista, y la integración latinoamericana como proyecto de inserción autónoma en el capitalismo. De ahí que estudiar la integración europea fuera un imperativo si uno quería saber cómo se podía avanzar autónomamente sin caer en ninguno de los dos extremos de la guerra fría.

En lo personal, además, después del golpe de estado en Chile salí al exterior, viví en varios países y finalmente en 1983 llegué a España donde viví once años, precisamente durante la transición, el ingreso a la OTAN y a la Comunidad Europea. Estudié un master en integración europea en la Politécnica de Madrid, probablemente uno de los primeros postgrados españoles en la materia, y viví de cerca también lo que fue el europesimismo y el relanzamiento del proyecto europeo, el Acta Única, el mercado único, Maastricht, en fin, todo eso un proceso de ingeniería política para mi fascinante, que sigo de cerca, ahora desde Santiago.

2. ¿Cómo se divisan desde el otro lado del Atlántico los avances en la unificación de Europa?

Hay mucho desconocimiento, e incluso hay sectores, especialmente de la derecha y de los neoliberales latinoamericanos, que caricaturizan el proceso europeo e incluso rechazan el modelo social construido en Europa, por considerarlo paternalista, estatista e intervencionista, es decir, los supuestos males contra los que el liberalismo debe luchar, y su paradigma es por supuesto la sociedad norteamericana. Hay ignorancia y falta de matices, porque ni Estados Unidos es tan liberal, ni Europa es tan estatista.

Creo que la Unión Europea ha hecho muy poco en Latinoamérica en términos de imagen para difundir su proyecto, pese a que, paradojalmente, es nuestro primer contribuyente mundial en cooperación al desarrollo, el primer inversionista y el segundo mercado. La gente no sabe estas cosas. Los partidos políticos más homologados con los europeos sí lo saben, y en círculos académicos crece el interés por Europa, se crean centros de estudios europeos, se han instalado las cátedras Jean Monnet, y la influencia de los académicos y políticos españoles ha sido muy relevante.

Debo decir también que el proceso europeo lo miramos con sana envidia. Me asombra leer a veces el escepticismo o derechamente el rechazo de algunos sectores europeos, la falta de reconocimiento a lo avanzado y la exigencia a veces desmedida sin reparar en la magnitud de la obra, de estar a las puertas de la unión política (será federal o confederal, no se sabe aún, pero será), que es una cuestión esencial si Europa quiere posicionarse bien en este Siglo XXI y no quedar marginada por las nuevas alianzas estratégicas, léase Estados Unidos-China-Rusia.

3. ¿Con qué fin y con qué medios nace un proyecto como Celare?

celare.org

CELARE nace en 1993 como una iniciativa no gubernamental, mediante un proyecto financiado por la Comisión Europea con apoyo del Parlamento Europeo, para contribuir al conocimiento en Latinoamérica del proceso europeo y viceversa, y apuntalar desde la sociedad civil las relaciones políticas, económicas, culturales y de cooperación entre ambas regiones.

Fue creado por académicos y políticos chilenos y europeos integracionistas. Su inspiración es claramente progresista, pero no es un centro con militancia política, es plural y abierto, concentra una amplia red latinoamericana y europea de personas e instituciones de todos los signos, y coopera con universidades, organizaciones civiles y gobiernos de todo el espectro.

En este momento tenemos un contrato de cuatro años con la Comisión para difundir y monitorear los avances de las relaciones ALC-UE. Trabajamos intensamente en esta línea en Centroamérica, la Comunidad Andina, el Mercosur y por supuesto en Chile donde tenemos la sede.

4. ¿Nos podría hacer una breve radiografía del estado de la integración latinoamericana y caribeña, y de sus perspectivas de futuro?

La verdad es que se podría resumir en dos palabras: desorden e incertidumbre. Hablo de Latinoamérica más que del Caribe, ya que este tiene su proceso sui géneris: está muy vinculado a Europa con los acuerdos ACP y al mismo tiempo recibe una enorme influencia de Estados Unidos. Pero de México hasta Chile, no hemos logrado avanzar lo suficiente en integración, pese a que comenzamos el mismo camino casi a la par que Europa.

Digo desorden, porque los esquemas creados, como la Comunidad Andina y el Mercosur, se han desarticulado bastante debido a la nueva realidad internacional que ya no soporta uniones aduaneras proteccionistas ni restricciones de política comercial, o no logran avanzar debido a disputas internas como el caso de Uruguay con Argentina, o de Paraguay con Brasil.

Y de manera trasversal, se perfilan, con ciertos matices, es cierto, dos modelos de integración: uno que apuesta a la confrontación con Estados Unidos y Europa, en cuanto sistemas capitalistas, donde están Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia; y otro que apunta a una integración para la inserción competitiva en el sistema internacional, donde están Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, México, Perú, Colombia y otros países. Esa tensión, que se vive en el UNASUR, no permite avanzar en las áreas más necesarias, como la infraestructura o el financiamiento del comercio. En este escenario, lo que mejor camina es la ALADI y el SICA, sistema centroamericano de integración. Pero no logramos tener una sola voz, como Europa. Por eso el pronóstico para el corto plazo es incierto.

Pero, como diría Galileo: “y sin embargo camina”, porque hay vigentes y funcionando más de cien acuerdos comerciales que cubren el 90 por ciento de los intercambios, tenemos acuerdos de cooperación en materias sanitarias, educativas, judiciales, seguridad, sistemas previsionales, migraciones, en fin, que de todas maneras se ha ido creando una red de integración a la que le falta la cohesión y las políticas comunes, con una institucionalidad adecuada que las potencie. Nuestra integración claramente no será con el modelo europeo, pero estamos buscando el modelo propio que de cabida a la diversidad y a las asimetrías políticas y económicas.

5. ¿Espera que la presidencia española de la UE contribuya a reactivar el diálogo bilateral UE-Latinoamérica? ¿Qué expectativas tiene de cara a la próxima Cumbre ALC-UE?

Sin duda. España siempre ha sido importante para potenciar las relaciones ALC-UE. De hecho en las prioridades de la presidencia española figura el tema latinoamericano con gran importancia. Se supone que durante el semestre español se concretarán por lo menos el acuerdo de asociación con Centroamérica. Asimismo, más avances con el Mercosur y un cierto acomodo de los objetivos para un acuerdo con la Comunidad Andina que a la vez permita firmar la asociación con Perú y Colombia. También la creación de la Fundación Eurolac que de seguimiento al proceso birregional.

El punto está en que llevamos diez años desde que se estableció la llamada Asociación Estratégica ALC-UE, ha habido avances notables con Chile y México y amplios programas de cooperación con toda la región, pero no se ha podido firmar con el Mercosur, que es el cincuenta por ciento de todo, y hay diferencias muy importantes con respecto a Doha, que desdicen lo que sería una real asociación estratégica.

Es poco más lo que España puede hacer al respecto, por mucha voluntad, que efectivamente existe. No debería ser así, porque Europa necesita a AL, pero esa visión estratégica de largo plazo que tiene España no es la tónica. Si a esto agregamos el desorden nuestro, la falta de una agenda común con la que concurrir a Madrid el 2010, mi pronóstico es que los resultados en términos realmente estratégicos serán escasos.

Pero España puede también ayudar a dejar los temas centrales encaminados para la próxima reunión de Buenos Aires el 2012, y sensibilizar sobre esto a las nuevas autoridades comunitarias, el presidente del Consejo y la nueva alta autoridad de las relaciones exteriores.

6. Por último, ¿Cómo resultó la visita a su país de la Delegación del Parlamento Europeo en la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Chile?

Fue una amplia y variada delegación, presidida por la eurodiputada española María Muñiz de Urquiza y por el eurodiputado Luis de Grandes. Ambos han sido personas muy relevantes en su apoyo al desarrollo del Acuerdo existente entre la UE y Chile, que ha sido muy beneficioso y ya lleva seis años.

Se celebró con los parlamentarios chilenos la XI reunión conjunta, y la verdad es que como no hay prácticamente contenciosos entre ambas partes, la delegación sobretodo se concentró en analizar las áreas en las que es posible profundizar las relaciones, por ejemplo en impulsar el “upgrading” del acuerdo vigente para ir hacia lo que se denomina una “Asociación para el Desarrollo y la Innovación (ADI)” entre la UE y Chile, que significa que Chile va a jugar un cierto papel pivote en la cooperación de la UE con América latina, proyectando los programas bilaterales hacia otros países de nuestra región.

Yo creo que esta idea es un gran paso y puede ayudar a intensificar los lazos biregionales. Claro que tenemos que ser cuidadosos y prudentes en ello, porque Chile tampoco se puede erigir en un interlocutor único de la UE con AL, existiendo relaciones privilegiadas de la UE con Brasil y México. Más bien se trata de que Chile proyecte en conjunto con la UE ciertas experiencias de cooperación hacia países de menor desarrollo relativo, que van a entrar en una relación más estrecha con la UE en los años que vienen.

……….

Héctor Casanueva (Santiago, Chile). Master en Comunidades Europeas de la Universidad Politécnica de Madrid y en Sociología de la Universidad de Lomas de Zamora, Argentina. Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE) y Coordinador de Asuntos Internacionales del Ministerio de Agricultura de Chile. Se ha especializado en relaciones internacionales, con énfasis en integración europea y latinoamericana. Ex vicerrector académico de la Universidad Miguel de Cervantes. Fue embajador de Chile ante la ALADI y el Mercosur. Es miembro del Consejo Internacional del Centro de Estudios del Mercosur de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina; del Centro de Formación en Integración Regional (CEFIR) de Uruguay; y de la Universidad Latinoamericana de Comercio Exterior de Panamá. Autor de varios libros y artículos de su especialidad, publicados en España, Chile y Uruguay. Puedes conocer más sobre su perfil y publicaciones en su blog “Pensamiento Global”.

El sí de Irlanda desde el prisma latinoamericano

Fuera de la UE hace mucho frío“. Así comienza un interesante artículo de Héctor Casanueva, Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE), y publicado en el diario chileno El Mostrador. La citada frase, que pertenece a un editorialista del diario El Mundo, es interpretada por el profesor Casanueva, al hilo del “sí” irlandés en segunda convocatoria, como la respuesta “a una toma de conciencia colectiva de la importancia de la integración en un mundo incierto, altamente competitivo y con nuevos desafíos globales“.

La unión latinoamericana también es objeto de análisis en el artículo. “¿Y cómo andamos por casa?” Se pregunta el articulista: pues aunque reconoce que no se pueden comparar ambos procesos por tratarse de realidades bien distintas, sí que se reconoce la necesidad de afrontar los mismos desafíos, retos que convierten el camino de la integración en “una necesidad evidente“.

La integración latinoamericana no tiene necesariamente que seguir el modelo comunitario, pero sí su ejemplo. Un ejemplo y unos avatares y acontecimientos que, como la ratificación de Lisboa en Irlanda, “no son en absoluto lejanos y deberían ser fuente de reflexión por estos lados“.

Tendremos tiempo de debatir más ampliamente estas cuestiones con el profesor Casanueva, ya que nos ha prometido una entrevista para este blog. Mientras tanto, y a modo de aperitivo, os invito a leer su excelente artículo: El sí de Irlanda y nuestra integración