Presidencia danesa: todo para el euro, pero sin el euro

La Unión Europea da la bienvenida al 2012 con una nueva presidencia rotatoria del Consejo. Es en este caso Dinamarca la que recoge el testigo de Polonia en la fórmula de presidencias “a trío” inaugurada tras el Tratado de Lisboa, y que culminará con la presidencia chipriota en el segundo semestre del año. La cooperación en materia económica y fronteriza, o lo que es lo mismo, el euro y Schengen, se presentan como dos de los principales retos que tendrá que acometer el recién estrenado Gobierno danés al frente de la Unión.

La primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, y el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.EFE

Los socialdemócratas, que ganaron las elecciones de septiembre a los liberales, superando también la influencia creciente de la ultraderecha, con Helle Thorning-Schmidt a la cabeza, intentarán traer algo de aire fresco a la cargada atmósfera comunitaria. Será, como ya se ha anunciado, una presidencia “verde”  y por y para el euro, eso sí, comandada por un país que sigue conservando su moneda nacional.

Las líneas estratégicas de la presidencia danesa

Como viene siendo habitual, las sucesivas presidencias la UE presentan sus prioridades estratégicas al coger el testigo de cada turno, en forma de objetivos que es evidente superan el horizonte semestral. Lo más destacable de la líneas marcadas por Dinamarca es sin duda el énfasis “verde” en su propuesta para el crecimiento europeo y el llamamiento a la “responsabilidad”, a los esfuerzos comunes, en unos momentos especialmente delicados en el plano económico con motivo de la crisis de deuda soberana en la  eurozona y fuera de ella.

Dinamarca llama a una “Europa responsable”, que debe ofrecer una salida común a la crisis como mejor y casi única respuesta a la quiebra de confianza de los mercados en las economías europeas. Esta responsabilidad sólo puede traducirse en esfuerzos conjuntos para acordar y cumplir reglas comunes, tales como el nuevo Tratado fiscal que tendrá que salir adelante sin el Reino Unido. Lo fundamental, todos lo sabemos, es reforzar la gobernanza económica europea con regulaciones comunes, algo en lo que será clave la implementación del llamado six pack“. Sin olvidar que está en juego la negociación del nuevo marco financiero plurianual (2014-2020) y todas las políticas comunes que dependen de éste.

Los daneses hablan también de una “Europa dinámica”, con la mirada puesta en el desarrollo del mercado común, especialmente en el ámbito de la agenda digital. Para impulsar el crecimiento y crear empleo será fundamental invertir en innovación y desarrollo y reforzar la competitividad y oportunidades de las empresas europeas en el contexto global. Es decir, la Europa dinámica apuesta por el emprendedor, por las empresas innovadoras y por un mercado digital europeo.

La presidencia danesa quiere reforzar los cimientos de un crecimiento a largo plazo que sólo puede estar apoyado en la sostenibilidad. La “Europa verde” implica un enfoque integrado para hacer frente a la crisis, aunando distintas políticas con la mirada puesta en los recursos y la lucha contra el cambio climático, y enmarcando en esta estrategia políticas comunes como la agricultura, la pesca o el transporte.

No es de extrañar la perspectiva “verde” en el país más “verde” de la UE, que sin embargo tendrá que enfrentarse desde el inicio de su mandato a la crisis en el sector de las energías limpias. Para empezar, el freno en las perspectivas de crecimiento en el mercado eólico en Europa ha obligado a VESTAS, referente mundial de esta tecnología, a anunciar un despido que puede alcanzar a casi 3.000 trabajadores, muchos de ellos en la propia Dinamarca, que es el primer productor mundial de turbinas eólicas, cuya implantación en el país llega a suponer aproximadamente el 20% de su electricidad.

La cooperación en el ámbito fronterizo será otra de las piedras de toque del turno danés. Precisamente, el Gobierno saliente, y debido a las presiones de la extrema derecha, asestó un duro golpe hace unos meses al acuerdo de Schengen cuando decidió reforzar los controles aduaneros en sus fronteras. Una “Europa segura” ha sido uno de los eslóganes a los que ha recurrido Dinamarca para enfatizar la cooperación europea en el espacio Schengen así como dentro del sistema común de asilo, sumando también esfuerzos en materia de delincuencia internacional y terrorismo.

Todo para el euro, pero sin el euro

Sacar adelante el pacto fiscal, con la aprobación de un nuevo Tratado que refuerce la gobernanza económica en el seno de la UE, será, como hemos visto, uno de los principales objetivos de una Dinamarca que sí se ha sumado ahora al carro común en pos de la necesaria solidaridad entre la zona euro y el resto de Estados miembros. Resulta curioso, pero quien se ha quedado fuera, Reino Unido, es en realidad un antiguo compañero de batallas de los daneses en lo que a euroesceptismo se refiere. Las opiniones públicas de ambos Estados han sido tradicionalmente muy críticas con las implicaciones de la pertenencia de sus Estados a la UE. Sus respectivos Gobiernos, por ende, han intentado siempre enfocar estas implicaciones hacia aspectos económicos, minimizando, por el contrario, sus consecuencias políticas y las correspondientes cesiones de soberanía.

Viñeta sobre las negociaciones de la unión política publicada en 1992. Click en la imagen para más información.

Para explicar esto tenemos que remontarnos hacia la época en la que se negociaba el Tratado de Maastricht, allá por la Conferencia Intergubernamental de 1990-91. Aquellas negociaciones sobre un Tratado que anunciaba al fin la unión política constituyeron una buena piedra de toque para medir el europeísmo de daneses y británicos, más concretamente, hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Sus dos primeros ministros, Major y Schlüter, que no destacaban precisamente por su convicción europea, mostraron ya sus reticencias a una de las claves del TUE: la culminación de la Unión Económica y Monetaria (UEM), que debía finalizar con la adopción de la moneda única.  Unas duras negociaciones que desembocaron en sendos protocolos anejos al Tratado que sometían la incorporación de los dos países a la tercera etapa de la UEM (el euro) a una decisión del parlamento, en el caso británico, y a un referendo popular en el caso danés.

Fueron los propios ciudadanos daneses los que dijeron “no” al proyecto inicial de Maastricht en el referéndum de junio de 1992, generando un debate público en toda Europa sobre el alcance del Tratado. El extendido euroescepticismo británico (compartido entre la mayoría de la clase política y de la ciudadanía, no así en el caso danés, cuyo Gobierno de coalición hizo campaña a favor del “sí”) encontró en el rechazo danés la oportunidad perfecta para una mirada aún más crítica hacia el desgaste soberano que conllevaba la integración europea. El eurodiputado británico Andrew Duff (europeísta de pro) describe en uno sus escritos ese sentimiento de la sociedad británica hacia la “plucky little Denmark”.

Las reticencias danesas al Tratado estaban centradas no sólo en el euro, sino también en el área de la política de Defensa o la cooperación en los ámbitos de Justicia e Interior. Incluido el propio alcance de la Ciudadanía de la Unión, otra de las importantes aportaciones de Maastricht. Finalmente, el “opt-out” danés, acordado en el Consejo Europeo de Edimburgo de finales de 1992, excluía a Dinamarca de su participación en la tercera fase de la UEM y matizaría su presencia en la política de defensa en el marco de la UEO. Con estas condiciones, los daneses ratificaron el Texto en mayo de 1993. Posteriormente, en 2000, el “no” al euro queda finiquitado en otra consulta popular.

Por tanto, y con estos precedentes, la presidencia danesa de la UE tendrá que afrontar la negociación de un nuevo Tratado fiscal hecho a la carta para la zona euro, pero que precisa de un consenso profundo, el máximo posible, entre todos los socios de la Unión. Puede, como se ha llegado a afirmar desde algunos sectores, que no sea una mala noticia que un país sin el euro dirija la batuta del Consejo precisamente en los momentos más críticos para la moneda única.

El Pacto deberá estar listo para su visto bueno justo cuando la presidencia escandinava llegue a su ecuador. No lo tendrá fácil. Los eurodiputados ya han dejado claro que no están dispuestos a que el nuevo Texto socave el método comunitario y el equilibrio institucional en la toma de decisiones. De lo que no cabe duda es de que será un semestre intenso para la política comunitaria. Veremos lo que para junio ha sido capaz de dar de sí la “pequeña y valiente Dinamarca” y si el “giro verde” alivia una atmósfera bastante tensa.

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El picante húngaro se le indigesta a Europa

Hace ahora un año, la Unión Europea recibía el 2011 con una presidencia de turno incómoda a más no poder: la húngara. Existían dudas en el terreno económico, puesto que se comenzaban a adivinar los problemas financieros del país que debía dirigir el “barco”, justo cuando Europa se preparaba para poner en marcha algunas de las reformas económicas más críticas de su historia para salvar el Euro. Pero había aún más interrogantes en el terreno político, en concreto en la deriva autoritaria de un Gobierno, el del conservador Viktor Orbán, que acababa de impulsar la conocida como “ley mordaza”, una nueva legislación para la prensa que acababa de ser refrendada por el parlamento nacional, y que situaba a los medios de comunicación bajo el control del Gobierno.

Aquella presidencia rotatoria pasó, con más pena que gloria. Europa sigue sumida en una profunda crisis de deuda. El futuro del Euro continúa en el aire. Y el picante húngaro (la paprika, ingrediente más característico de su gastronomía) se le sigue indigestando al “club” europeo. Ya es una realidad, con su entrada en vigor el primero de enero, la nueva Constitución húngara, que refuerza el control político sobre  el Banco Central y el Tribunal Constitucional, permite una auténtica purga entre los jueces con el adelanto de la edad de jubilación, incluye una nueva normativa electoral a la medida del partido del Gobierno (Fidesz) y pone en entredicho la protección de datos, la libertad de prensa y a la propia oposición política del país. Con semejante panorama, cualquier parecido con la democracia será pura coincidencia.

Se trata de un giro antidemocrático, pero también ultraconservador y de tinte nacionalista. La nueva legislación prohíbe las uniones entre personas del mismo sexo y rechaza el aborto. La referencia cristiana se sitúa por encima de derechos y libertades. Y una suerte de “orgullo” nacional es el que guía los destinos del país, muy en la periferia del abrigo comunitario. Ya durante el pasado verano saltaron chispas entre la Comisión Europea y el Gobierno de Orban con motivo de una campaña pública contra el aborto pagada con fondos europeos, en concreto en el marco del programa Progress.

Fue la propia comisaria Reding la que exigió al Gobierno húngaro la retirada de unos carteles “pro-vida” en los que aparecía el mismísimo logotipo de la Comisión Europea, tal y como exigen los manuales de identidad para los programas con financiación comunitaria. La iniciativa de los conservadores húngaros obtuvo apoyos entre los sectores más ultraconservadores y reaccionarios de los Estados miembros, sin ir más lejos, en España, en colectivos como Hazte Oir.

¿Hay base jurídica para sancionar a Hungría?

Con la entrada en vigor de la Constitución húngara, la UE vuelve a mirar con lupa sus preceptos, que dificilmente pueden encajar con la idiosincrasia del proyecto europeo, sus valores, los derechos y libertades que protege y propugna, así como con parte de la legislación comunitaria. Las cuestiones son: ¿qué pueden hacer las Instituciones europeas? ¿Cómo actuar ante un Estado cuya deriva le aleja de cumplir los requisitos que en su día se le exigieron para poder adherirse a la UE? ¿Cuáles son esos requisitos? ¿Puede acabar Hungría fuera de la UE, expulsada o por voluntad propia? Vamos a intentar resolver todas estas cuestiones con un repaso de los preceptos recogidos en el Tratado.

En primer lugar, debemos centrarnos en las condiciones que el Tratado de la UE dispone para cualquier ampliación, tal y como está recogido en el art. 49 del Texto, que vincula los requisitos de admisión para cualquier Estado con el respeto y promoción de los valores que se recogen en el art. 2 del mismo Tratado:

<<La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.>> (Art. 2 TUE, versión consolidada).

Es decir, que para ser miembro de la UE  hay que respetar los principios de libertad y democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como el Estado de Derecho, y tener unas instituciones que los protejan y promuevan. Así mismo, según los criterios acordados en Copenhague en 1993, se exige una economía de mercado en funcionamiento y la capacidad de hacer frente a la presión competitiva y las fuerzas del mercado dentro de la Unión, así como la capacidad de asumir las obligaciones y suscribir los objetivos de la unión política, económica y monetaria. Éste es básicamente el consenso sobre ampliación que aún rige en el Consejo.

En cuanto al procedimiento de adhesión, también recogido en el art. 49 del TUE, se establece que el país en cuestión debe “solicitar el ingreso como miembro en la Unión. Dirigirá su solicitud al Consejo, que se pronunciará por unanimidad después de haber consultado a la Comisión y previo dictamen conforme del Parlamento Europeo, el cual se pronunciará por mayoría absoluta de los miembros que lo componen”.

¿Qué ocurre cuándo un país incumple los preceptos del artículo 2 del TUE? En este sentido, el art. 7 del Tratado prevé la posibilidad no sólo de dirigir recomendaciones a un Estado miembro, sino también de imponer sanciones, incluida la suspensión del derecho de voto en el Consejo, anta “la existencia de una violación grave y persistente por parte de un Estado miembro de los valores contemplados en el artículo 2 tras invitar al Estado miembro de que se trate a que presente sus observaciones”. Es el Consejo el que decide en última instancia sobre las sanciones, a propuesta motivada de la Comisión, el Parlamento Europeo o de un tercio de los propios Estados miembros.

En definitiva, vemos que hay recursos para “presionar” sobre el comportamiento antidemocrático de un Estado miembro sancionando sobre derechos que ese Estado ha adquirido como firmante del Tratado. Pero en ningún caso ello supone una alteración o suspensión de las obligaciones de dicho país como miembro de la UE. Tampoco los Tratados citan la posibilidad de expulsión de un miembro, pero, tras la reforma operada en Liboa, sí que se recoge la retirada voluntaria de un Estado de la UE (art. 50 TUE), siempre de conformidad con sus normas constitucionales internas (caso de consulta popular, por ejemplo).

Otro apartado importante del Tratado que afecta a los aspectos que incluye la nueva legislación húngara es que entrarían también en contradicción con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, derechos cuya protección se refuerza  con el reconocimiento de dicho Texto en el art. 6 del nuevo TUE. La carta se eleva con el mismo valor jurídico que los Tratados y se convierte de este modo en un documento jurídicamente vinculante y, con ello, en un auténtico ““bill of rights” para los ciudadanos europeos, incluidos los húngaros, que se verían privados de ellos por una legislación nacional que entra con contradicción con la comunitaria.

La clave estará en la maltrecha economía húngara 

Hemos visto que las instituciones europeas tienen la base legal suficiente para tomar las medidas que sean necesarias para frenar la deriva democrática de un Estado dentro la UE. Y la Comisión ya ha avisado que tiene intención de hacerlo. Por su parte, a los eurodiputados también les preocupan las reformas llevadas a cabo en Hungría. El asunto, en concreto, será examinado por la Comisión de Libertades  (LIBE) del Parlamento Europeo. La clave, tal y como explican los propios parlamentarios en este vídeo, puede estar en las sanciones a las que se enfrenta Hungría por no cumplir el pacto de estabilidad por su excesivo déficit y en la necesidad de recibir una inyección de dinero europeo para  salir de su nefasta situación financiera. Veremos si los apuros económicos sirven al menos para meter en cintura al Gobierno de Orban. Hay mucho en juego: nada menos que los pilares fundamentales sobre los que se asienta la unidad y la cooperación europea.


Entrevista con los foreros de Territorio Magenta

Territorio Magenta es un foro no oficial de afiliados y simpatizantes de UPyD en el que se abordan distintos temas relacionados tanto con la situación política nacional como internacional. La UE, como no puede ser de otra forma por los difíciles momentos que está viviendo la zona Euro, viene siendo un tema recurrente dentro del foro, motivo por el cual se me ofreció responder a algunas preguntas realizadas por los participantes. Éste ha sido el resultado.

1) Si surgiese la posibilidad de que varios de los Estados que forman parte de la UE se fusionaran entre sí dando lugar a una federación* (más pequeña que la UE, pero realmente unida), ¿usted apoyaría que España formase parte de la fusión aunque pudiese suponer la salida de la UE? 

<<Si entiendo bien la pregunta, en los términos que se plantea, no lo veo una “solución” muy viable y menos al margen de la UE. Imaginad, sin ir muy lejos, una unión ibérica con España y Portugal y fuera de la UE ¿Dónde nos llevaría? Lo importante es avanzar hacia una Europa más fuerte y con más competencias, corregir los desequilibrios entre la integración económica y política y dotarnos de los mecanismos para reaccionar de forma colectiva y solidaria en momentos de crisis (sean del tipo que sean). Un primer paso es una fiscalidad común, imprescindible para hacer viable la unión monetaria, pero el horizonte, la finalidad última de la UE, solo puede ser “política” (vocación federal), de lo contrario estamos abocados al fracaso.
Añadiría que esta finalidad es no solo política, sino “socio-política” (aunque esté adelantando parte de otra respuesta), y no me refiero solo a la Europa social, que también, sino fundamentalmente a la necesidad de dotarse de legitimidad democrática y, a través o a partir de ella, construir una comunidad real de ciudadanos con capacidad, a través de sus representantes “elegidos”, de tomar decisiones.

Aunque volviendo a la pregunta (perdón por irme por las ramas), lo cierto es que me ha recordado una cuestión bastante interesante, no para descomponer la UE sino para ampliarla (a partir de la descomposición de otros Estados miembros): es lo que se ha venido a llamar “ampliación interna de la UE”. Es un viejo reclamo del nacionalismo español, especialmente del catalán: una Cataluña independiente pero que se integraría automáticamente en la UE sin necesidad de adhesión. El vacío legal sobre el tema crea controversia, pero lo cierto es que hay serias dudas de que sea posible. Escribí sobre ello hace algún tiempo en este post. ¿Qué pensáis?>>

2) ¿Apoyaría usted la eleccion directa, por el pueblo, del Presidente de la UE (que pasaria a ostentar ciertas competencias ejecutivas a nivel europeo) o preferiría un sistema parlamentario? 

<<Apostaría por un sistema parlamentario, reforzando el poder legislativo de la Eurocámara (se ha hecho en Lisboa, en parte), como única cámara legislativa y que controle al ejecutivo, la Comisión. De ese Parlamento, elegido por los ciudadanos europeos, debe salir el Gobierno de la UE.
Es verdad que en el Tratado de Lisboa se incrementaron los poderes legislativos (papel de “co-legislador”, junto con el Consejo de la UE) y de control político, democrático y presupuestario del Parlamento Europeo. Por ejemplo, la codecisión se estableció como “procedimiento legislativo ordinario” y se acordó una mayor intervención de la Eurocámara en el nombramiento de los miembros de la Comisión. En este sentido, una principal novedad que introdujo Lisboa fue establecer una relación directa entre el resultado de las elecciones europeas y la elección del candidato a la presidencia de la Comisión, algo que debía contribuir a dotar de legitimidad a esta figura al ser investido por la reelegida mayoría en la Cámara. Pero las cosas no son tan bonitas como las pintan, porque, sobre el terreno, el Parlamento no “elige” al presidente de la Comisión, sino que ratifica o no al candidato que proponen los Estados.
En definitiva, hablamos de dar un vuelco a la compleja dinámica que en la toma de decisiones se ha articulado en torno al tradicional “triángulo institucional” (PE, Comisión y Consejo) que dista mucho de la clásica división de poderes que conocemos en el marco del Estado nación, y que se ha caracterizado por el monopolio de iniciativa legislativa para la Comisión (institución tecnocrática e independiente, alejada del control de los ciudadanos) y el reparto de la autoridad legislativa y presupuestaria entre el Consejo y el Parlamento (este último marcado históricamente por una debilidad intrínseca que han ido corrigiendo sucesivos Tratados hasta convertirle en colegislador).
Hablamos de una dinámica de “equilibrio institucional” o “pesos y contrapesos” muy pero que muy compleja. Un ejemplo: en la función ejecutiva intervienen la Comisión, el Consejo y los Estados miembros (estos últimos en la ejecución de una buena parte de las políticas y normativas). Es decir, que hace trizas el cuadro típico de división de poderes estatal de Montesquieu.
En cualquier caso, ese “vuelco” hacia el régimen parlamentario tiene que venir de la mano de cuestiones como la celebración de unas verdaderas elecciones europeas (con listas transnacionales) y con partidos de dimensión transnacional que presenten programas auténticamente europeos. Por ahora, y lo vemos en España, lo que tenemos son unas europeas descafeinadas, sin dimensión europea, que son poco más que un examen a corto-medio plazo para las elecciones domésticas. No se hace mucha didáctica europea en las campañas (UPyD fue una honrosa excepción en 2009), el debate europeo escasea y, así, es difícil que los ciudadanos elijan en base a cuestiones de índole transnacional, en torno a problemas comunes o sobre la idea de Europa que quieren.
Entiendo que si los partidos europeístas no nos diferenciamos claramente en la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo con un discurso claro y el clave europea ante la ciudadanía, los euroescépticos o antieuropeos lo harán por nosotros (como ya está ocurriendo, por otro lado, en otros lugares de Europa).
Perdón otra vez por la extensión en la respuesta.>>

3) ¿Dejaría usted la capacidad legislativa europea al europarlamento en exclusiva (eliminando las otras cámaras no electas que intervienen)?

<<Creo que ya he respondido esta cuestión en la pregunta anterior. La capacidad legislativa debe ser para el Parlamento Europeo, es la única forma de ganar en legitimidad democrática. Aunque el Consejo tiene una legitimidad indirecta (políticos elegidos en sus respectivos Estados), hay dudas sobre la capacidad de control que tienen los parlamentos nacionales para con lo que estos mismos políticos acuerdan “en Bruselas”.>>

4) ¿Ve usted posible que la actual UE acabe teniendo gobierno con algun poder, o es necesario que ciertos socios (Como el reino Unido probablemente) se den de baja primero? 

<<Es cierto que la Europa de las dos velocidades cobra ahora más fuerza que nunca. Es verdad que estamos ante una UE muy diversa en cuanto a la capacidad y compromiso real de cada miembro. Lo ideal es avanzar al mismo ritmo, pero las distintas velocidades no son ninguna catástrofe. Ya se han implantado, de hecho, con la culminación de la Unión Económica y Monetaria (el Euro) o con Tratados como el de Schengen. Hay que ser realistas: UK nunca aceptará formar parte de una Europa federal.>>

5) Hola. Soy de los que cree que UPyD debe entrar a formar parte de ELDR a nivel europeo. Entiendo que para ello probablemente se pida primero que no haya nacionalistas en dicho partido europeo. El único que hay es el CDC (nuestra querida convergencia de cataluña). Es una anomalía que debemos remediar. Además, el partido español más europeísta debe activamente participar en las políticas europeas, también en el parlamento europeo. ¿Estás a favor de que UPyD entre en ELDR? ¿Crees que el partido va a intentarlo ahora que somos 4ª fuerza política? 

<<Bien, ALDE es un grupo en el que perfectamente podría encajar UPyD y es cierto que la presencia de nacionalistas frustró que Sosa pudiera entrar a formar parte. Estoy de acuerdo contigo en que estar en NI es una anomalía, para empezar porque nuestra capacidad para hacer política se ve mermada, porque la propia Eurocámara sanciona de algún modo a los eurodiputados que no son capaces de incluirse en alguna formación. En este punto, siempre se me viene a la mente una palabra que es signo distintivo de UPyD y que es aplicable a este caso concreto: la transversalidad. ALDE es un partido europeísta que apuesta por una Europa federal y sí, UPyD podría encajarse perfectamente ahí.>>

6) ¿Cuál es la posición de UPyD sobre la situación de ciertos ciudadanos comunitarios que a la hora de trabajar en un país de la Unión se les niega el permiso de trabajo? 

<<Imagino que te refieres al caso de los ciudadanos rumanos. La posición de la UPyD es muy clara al respecto, y para ejemplificarla transcribo un párrafo de nuestro programa electoral de las europeas de 2009:

“Para implementar la noción de Ciudadanía de la UE, impulsaremos la prohibición de que los Estados miembros de la UE puedan suspender, o limitar en el tiempo, derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión, tales como la imposición de moratorias para la libre circulación y establecimiento de trabajadores dentro de la UE, que ha dado origen a la segregación entre ciudadanos de primera y de segunda en Europa, violando la Carta de Derechos Fundamentales de la UE”.

En este sentido, y por profundizar un poco más en este tema, me gustaría destacar que la propia configuración de la ciudadanía de la Unión creada en Maastricht (al sujetarla a la nacionalidad de un Estado miembro) ha creado ya tres categorías de individuos en la UE: los ciudadanos, los denominados “denizers” (residentes extranjeros pero con derechos similares a los nacionales) y extranjeros. Se trata de una situación que algunos autores han calificado incluso como “apartheid” europeo.

Por tanto, es inadmisible que haya ciudadanos UE (como los rumanos) a los que se les usurpan directamente sus derechos, pero es que, además, la ciudadanía de la UE, tal y como está configurada (sujeta a la nacionalidad) crea ya de por si varias categorías de ciudadanos. Y a ello le añadimos iniciativas como la Directiva de Retorno (que UPyD rechazó frontalmente), tenemos el cóctel completo para una regresión absoluta en los Derechos Fundamentales en la UE.>>

7) ¿Cree que la posibilidad de que el Reino Unido abandone la UE a corto o medio plazo es real? ¿Irá aumentando el antieuropeísmo en ese país y en otros? En España era casi inexistente y últimamente se está viendo mucho en ambientes como el del 15M…

<<Antes he comentado que el antieuropeísmo se está convirtiendo en protagonista de la escena política en muchos países. Partidos que, en concreto, se diferencian ideológicamente por este hecho. En España, los partidos tradicionales (especialmente PP y PSOE) han perdido mucho tiempo y muchas oportunidades de explicar Europa y su postura sobre la UE en las campañas. Ahora el peligro es que otros lo hagan por ellos, pero en clave euroescéptica (que es muy lícito), o lo que es peor, antieuropea.Sobre el Reino Unido, las presiones sobre Cameron de los euroescépticos son fuertes y se han incrementado en los últimos tiempos. Ahora también hay que tener en cuenta que su socio de Gobierno (Clegg) es una de las figuras más europeístas del país. No todo es antieuropeísmo en el Reino Unido, ahí tenemos, sin ir más lejos, a Andrew Duff. Mejor dicho no todo es Farage, al que considero más un “eurofriki”. No veo a un Reino Unido fuera de la UE.>>

También discrepo sobre el euroescepticismo del 15M. Por ejemplo, en las manifestaciones del 15 de octubre lo que se vio (al menos es mi parecer) fue la irrupción de un movimiento ciudadano global de carácter muy solidario, europeo, que no pedía que dejáramos caer, por ejemplo a Grecia, sino que propugnaba “todos somos Grecia”. Veo aquí (con las debidas cautelas) un movimiento ciudadano europeo lleno de espontaneidad y solidaridad, repleto de valores comunes. Siempre he pensado que el liderazgo europeo pertenece a la ciudadanía.

Las crisis también pueden ser épocas de oportunidades. Y en esta crisis, lo que podemos perder nos afecta a todos. Lo que nos jugamos es nuestro futuro común. Eso es importante para construir identidad europea.>>

8 ) ¿Cree que Turquía acabará entrando en la UE? ¿Y Rusia? ¿E Israel? 

<<Creo firmemente que sí ¿Por qué no, si se cumplen las condiciones? Para empezar, los criterios demográficos son difusos, tanto como las fronteras de Europa. Prueba de ello son sus límites orientales y occidentales, que han sufrido numerosos cambios a lo largo de la historia. Al Imperio Turco, sir ir más lejos, se le calificó en su día como “el enfermo de Europa”.Luego está el tema cultural: un país de mayoría islámica y gobernado por un partido islámico. Pero la Turquía moderna se fundó sobre la laicidad y no hay que olvidar que la mayoría de su población considera la religión un asunto que pertenece estrictamente al ámbito privado.Los recelos reales, a mi entender, han venido más bien por la cuestión de los derechos humanos y el peso poblacional turco, este último en dos vertientes: poder político que ostentaría por el sistema de voto de la “doble mayoría” y temor a los flujos migratorios.

En cualquier caso, Turquía debe seguir avanzando para cumplir determinados criterios políticos en materia de democracia y Estado de Derecho, así como lo que afecta a los derechos humanos y protección de las minorías.

Lo de Israel y Rusia lo veo más lejano, y no conozco profundamente cuáles serían las opciones. De momento, tendrán que conformarse con Eurovisión.>>

9) Últimamente, con la crisis, se está hablando de mucho de los funcionarios. La huelga del 2009 en la UE demostró que era muy difícil asumir el costo de un funcionariado que crece y no disminuye. En España la mayoría de los funcionarios son nuestros médicos, policías, militares, profesores… pero la UE no tiene ese tipo de funcionarios. En Suecia, los funcionarios públicos no gozan del privilegio de tener el empleo asegurado de por vida, como si ocurre en España. Allí tienen unos contratos renovables y no ha modificado su estado del bienestar. ¿Es posible que desde la unión Europea se pueda hacer algo por “armonizar” la función pública en toda la UE? ¿Conoces el sistema Sueco? ¿Sería posible aplicarlo a España? ¿Y en la UE?

<<No conozco profundamente el sistema sueco. Los funcionarios europeos vienen sufriendo recortes en los últimos tiempos, a la par de los que hemos visto, sin ir más lejos, en España. Pero, en este sentido, entiendo también que la austeridad en el gasto debe ir de la mano de la eliminación de duplicidades que se siguen manteniendo y que suponen un coste inasumible, como es el caso de las sedes del Parlamento Europeo.En cuanto a armonizar la función pública en toda la UE no podría hacer una valoración ahora mismo por mi escaso conocimiento de esta cuestión en concreto.Siento no poder ser más explícita.>>

10) ¿Está a favor de la emisión de eurobonos antes o después de conseguir una fiscalidad común? ¿Qué sistemas de control implantaría para evitar que se presenten informes falsos o se maquillen las cuentas de los países miembros como ocurrió con Grecia durante años? 

<<Muchos países lo han visto como la única solución para generar confianza, pero no creo que sean la solución definitiva. En cualquier caso, pueden ser el paso para una mayor unión fiscal, que al fin y al cabo es lo más deseable. Después de la cumbre europea lo que tenemos claro es que habrá techo de déficit, supervisión de los presupuestos, sanciones para incumplimientos y un refuerzo del control que tendrá la UE sobre los países rescatados. Todo esto va en la línea de evitar más casos como el de Grecia. Son pasos hacia la integración fiscal, pero queda mucho.
Ha sido un placer, muchas gracias.>>

El futuro de la UE: algo más que una raspa de pescado

El 14 de febrero de 1984, el eurodiputado italiano Altiero Spinelli, reconocido ahora como uno de los “padres” de la Unión Europea e impulsor en su momento del Movimiento Federalista Europeo, pronunciaba en la Eurocámara un famoso discurso que pasó a la historia por su encendida defensa de una Europa federal. Aquel día, la sesión plenaria debatía y votaba positivamente nada menos que un Proyecto de Tratado sobre la UE, un hito en el camino de la construcción europea que supondría un antecedente directo del que más tarde, en 1992, se convertiría en el Tratado de Maastricht.

Spinelli habló entonces a sus colegas de un conocido relato de Ernest Hemingway, “El viejo y el mar”, que narra la aventura de un pescador que ha capturado el pez más grande su vida e intenta llevarlo a puerto antes de que los tiburones lo devoren. Aquel Tratado de la UE era sin duda un pez muy grande para las aspiraciones de los federalistas europeos, pero ya entonces Spinelli alertó de los peligros que acecharían en el camino antes de que se convirtiera en una realidad.

“Intentemos llegar con algo más que una raspa de pescado”, alertó a sus colegas el italiano en aquella ocasión. Sus temores no eran infundados. Lo cierto es que aquel “Proyecto Spinelli”, que proponía la creación de una Ciudadanía de la UE, fue un gran pez que nunca llegó a puerto. A pesar de ser aprobado en el Parlamento Europeo, fue rechazado por los Estados miembros. Dos años después de aquella histórica votación, llégo el Acta Única Europea, sin duda poco más que una “raspa” en comparación con aquel gran pez diseñado por Spinelli.

Dos décadas más tarde, bien habríamos podido recurrir de nuevo al relato del viejo pescador con el fracaso de la Constitución Europea. El Tratado de Lisboa fue la “raspa”, esta vez con algo más de carne, que los europeístas fueron capaces de llevar a puerto. Pero lo cierto es que el Consejo Europeo de turno se encargó de eliminar toda referencia a los símbolos de la Unión del texto, para que aquello dejara de parecerse a una Constitución. Eliminado cualquier rasgo de dogmatismo, teníamos un Tratado como cualquier otro, con avances democráticos, es verdad, pero lejos de dar un gran paso para convertirnos o, mejor dicho, dejar de ser, un enano político.

Bien es cierto que aquella Constitución la tumbaron sendos “noes” en dos Estados miembros fundadores (Francia y Países Bajos), pero no lo es menos que no hubo ni valentía ni liderazgo político para sacarla adelante. Decían al respecto algunos estudios del momento que el grado de adhesión popular la UE  estaba en su punto más bajo en relación al registrado a principios de los noventa, cuando se aprobó el Tratado de Maastricht. El proceso de ratificación del Tratado Constitucional que se desarrolla en Europa allá por 2005 no viene sino a confirmar la tendencia al alza del “euroescepticismo” entre los ciudadanos europeos. Los “noes” francés y holandés no eran sino la la punta del iceberg de la brecha abierta entre Europa y sus ciudadanos, algo que deja el proyecto europeo muy tocado en lo que a legitimidad democrática se refiere.

Dicen también algunos estudios y análisis que la ratificación constitucional había supuesto el catalizador definitivo para que el “asunto europeo” se politizara definitivamente en los debates políticos nacionales. ¿Qué significa esto? Muy sencillo: el euroescepticismo, o incluso el antieuropeísmo, se convertía en la carta de presentación y en rasgo distintivo ideológico para muchos partidos políticos.

Afirmaban Fijk & Franklin en su estudio sobre el euroescepticismo de 2004 (previo al proceso de ratificación) que la oposición política a la UE era algo así como un “gigante dormido” que ofrecía una característica singular de diferenciación entre las distintas formaciones políticas. Este antieuropeísmo adquiere incluso tintes “anti-sistema” ante la imposibilidad de organizarse dentro de un sistema que no ofrece posibilidad de alternancia política ni una arena donde desarrollar un auténtico debate político. En definitiva, el déficit democrático de la UE  alimenta y da argumentos al rechazo a la UE y a su sistema político e institucioal.

El problema de la legitimidad de la Unión Europea radica esencialmente en la ausencia de una fuente de legitimidad social y constitucional más allá de la legitimidad legal que le otorga su creación a partir del Derecho (los Tratados). Los canales de representación y participación política están a su vez minados por la debilidad intrínseca del Parlamento Europeo (única institución elegida de forma directa por los ciudadanos) y por los altos niveles de abstención en los comicios europeos. En la Unión Europea, los asuntos fundamentales son manejados a nivel intergubernamental dentro del Consejo, sin posibilidad de control por parte de los Parlamentos nacionales, y la iniciativa legislativa de las políticas comunitarias pertenece en cuasi-monopolio a la Comisión Europea, un órgano de naturaleza independiente y alejado del control de los ciudadanos.

Este pequeño análisis del déficit democrático de la UE no deja de ser una visión, aunque euroescéptica, constructiva de la realidad institucional y política comunitaria. Simplemente algunos, o muchos, queremos más legitimidad democrática: un Parlamento Europeo elegido y democrático como único legislador; listas transnacionales; un presidente de la Comisión Europea elegido… Queremos “Más Europa”, todo lo contrario que el antieuropeísmo (no confundir con euroescepticismo) destructivo y oportunista.

Destructivos y oportunistas. Así son discursos como el del eurodiputado antieuropeo (sí, que contradicción) británico Nigel Farage, siempre dispuesto a darle una patada al avispero. Su retórica está embriagada de tópicos recurrentes sobre la democracia comunitaria (falta de legitimidad y tecnocracia) y va directo a los cimientos del proyecto de unificación europea: la reconciliación con Alemania.

No es la primera vez que miembros del Grupo de Farage (Europa de la Libertad y de la Democracia) atacan a Alemania como  si aún estuvieramos en plena II Guerra Mundial. Sin ir más lejos, su compañero Godfrey Bloom fue expulsado de la Eurocámara hace ahora un año por increpar al lider de los socialistas europeos, el alemán Martin Schulz, con consignas nazis. El propio Farage reprendió al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy acusándole de tener “el carisma de un trapo mojado” y “la apariencia de un empleado de banca de rango bajo”, algo que le costó la “benigna” sanción de 10 díaz sin dietas.

Lo preocupante, es que este discurso antieuropeísta (vendido algo así como “hablar claro”) cala entre el descontento y hace mella en época de dificultades. Es por ello que la última intervención de Farage en la Eurocámara ha corrido como la espuma en las redes sociales.

Es época de tiburones. El antieuropeísmo se alimenta de un pez cada vez más débil. Ejemplos recientes los tenemos en Finlandia, con el triunfo de la ultraderecha antieuropea el pasado mes de abril, o en la denominada revuelta euroescéptica en la Cámara británica hace apenas un mes. Ambos son ejemplos de aquella tendencia adelantada ya en el proceso de ratificación de la Constitución Europea: la oposición a la UE como rasgo distintivo de ideario político.

Y lo cierto es todo esto encuentra su caldo de cultivo en una UE sin un claro liderazgo político más allá del eje París-Berlín. En realidad, sin un liderazgo genuinamente europeo. Merkel y Sarkozy se lo ponen fácil a tipos como Farage.

Ahora parece que la próxima Cumbre europea puede vislumbrar un nuevo Tratado a 17, con los miembros de la zona euro y con sanciones para aquellos países que incumplan el techo de déficit. La Europa de las dos velocidades aparece como la receta para salvar el Euro.

Dicen que al proyecto de unificación europea diseñado por hombres como Monnet o Schuman se le puede aplicar la llamada “Teoría de la bicicleta”. La cuestión es seguir avanzando, aunque sea con pequeños pasos, porque si se deja de pedalear, si la integración se para en seco, la bicicleta y el ciclista van al suelo. El problema, al llegar a meta (como le ocurre al viejo pescador con su gran pez) es todo lo que nos hayamos podido dejar en el camino y lleguemos con poco más que una raspa de pescado.

Manifiesto Más Europa

El grupo de bloggers y europeístas 2.0 han elaborado un manifiesto en defensa de una mayor integración europea para iniciar con él un movimiento cívico por y para Más Europa (More Europe) que pretende la consecución de la Europa de los Ciudadanos.

Desde este blog nos adherimos al manifiesto y no nos queda sino felicitar a sus autores y promotores por tan estupenda iniciativa, que suscribimos al completo.

Podéis encontrar más información aquí:

Twitter: https://twitter.com/moreurope

Blog: http://moreeurope.wordpress.com

El Euro: un valor de futuro

Hace unos días, me pidieron desde la Fundación BBVA y su programa “Valores de Futuro” una reflexión sobre el papel de la moneda, y en concreto del Euro, como elemento simbólico que rodea la construcción de las identidades colectivas, en este último caso, la europea. Aunque no es fácil hablar, en los tiempos de corren, del euro como un “valor de futuro”, no es menos cierto que su puesta en circulación, hace ya casi una década, supuso colocar un elemento tangible de la cooperación europea en la vida cotidiana de todos los ciudadanos de la zona euro.

La crisis del euro, protagonista absoluta del debate en “clave europea” durante los últimos meses, ha supuesto dirigir los focos sobre dos realidades contradictorias: por un lado, la necesidad de estrechar y culminar la gobernanza financiera europea común y, de otra parte, el reconocimiento de los logros de una integración económica que no se han desarrollado de forma pararlela a una integración política aún en ciernes. Carecemos, ante todo, de un liderazgo político genuinamente europeo.

A pesar de todo, la crisis del euro representa una oportunidad para reflexionar sobre los logros alcanzados, sobre los errores cometidos y, sobre todo, para tomar conciencia del destino común que compartimos los europeos. Momentos críticos como éste plantean siempre dos caras: la imprescindible autocrítica, y la toma de conciencia de las oportunidades que están por venir. El valor de futuro que representa la integración económica, con el euro a la cabeza, pasa por aprovechar esas oportunidades. Ya saben, eso que en Maastricht (nacimiento oficial de la unión política y escalón decisivo hacia la culminación de la unión económica y monetaria) se bautizó con el nombre de “Más Europa”, y que, evidentemente, dos décadas después tiene que tener implicaciones mucho más profundas. Nuestro valor de futuro es, sin duda, profundizar en una mayor integración. Seamos constructivos.

Hay que apostar por estos valores sin complejos. Pensemos que, en este reto, los europeos dependemos fundamentalmente de nosotros mismos. Pero, sobre todo, hagamos didáctica europea, necesitamos mucha.

Os dejo un enlace al artículo.

Humanizar Europa sobre el escenario

En 2009, Anna Marí, Josep Vicent Valero y Daniel Tormo, ex alumnos de la Universitat de València y formados en el área de la Filología, pusieron en marcha un proyecto teatral pionero en Europa, “Escena Erasmus”, creando un grupo de teatro estable en el seno de la Universidad integrado en un 70 % por alumnos Erasmus. La finalidad era clara: compartir experiencias europeas, distintas tradiciones culturales y lenguajes artísticos de varios países y regiones, el aprendizaje y perfeccionamiento de lenguas y el intercambio de conocimientos a través del denominado “tandem lingüístico” y, en definitiva, construir una identidad común europea basada, como no puede ser de otra forma, en el intercambio de la rica diversidad cultural y lingüística del Continente.

Dos años después, “Escena Erasmus Project” se ha alzado con el tercer premio en la IV Edición de uno de los galardones más prestigiosos en el ámbito de la Juventud: el certamen Carlomagno, organizado conjuntamente por el Parlamento Europeo y la Fundación Premio Carlomagno, y que premia iniciativas impulsadas por jóvenes de entre 16 y 30 años y que fomenten el sentimiento compartido de identidad europea.

De izq. a dcha: Josep Vicent Valero, Daniel Tormo, Anna Marí (los tres directores del Proyecto Escena Erasmus) y Jerzy Buzek

Anna, Josep y Daniel acudieron a la ciudad alemana de Aquisgrán a la ceremonia de entrega de premios, celebrada el martes 31 de mayo, y en la que participó el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. Les corresponden 2.000 euros en metálico, pero, sobre todo, regresaron con la impresión de haber vivido “una experiencia única” y con la satisfacción de que se ha reconocido un proyecto pionero y con proyección de futuro: el objetivo final es crear una red que promueva los intercambios entre compañías de teatro de las universidades europeas.

Hablamos con Josep Vicent a su vuelta de Alemania. Nos contó que, esencialmente, “Escena Erasmus” pretende fomentar “una Europa unida más allá de los mercaderes”, una Europa más ciudadana, basada en los intercambios culturales, y para ello se propusieron “humanizar la Unión Europea” a través de una herramienta como el teatro. Del viaje a Aquisgrán destacó especialmente la apretada agenda (cinco intensos días de conferencias, presentaciones previas a la entrega de premios) y la simpatía y cercanía del presidente Buzek: “se interesó por conocer cada detalle de nuestro proyecto”.

Josep nos desveló también que no es la primera vez que su proyecto teatral obtiene algún tipo de reconocimiento en el ámbito cultural. Ya en 2010, una de sus obras fue elegida para participar en “Las Huellas de la Barraca”, un concurso impulsado por la Sociedad Estatal de Acción Cultural que selecciona distintos proyectos escénicos que recorren el territorio español emulando la labor que Federico García Lorca llevó a cabo con el grupo La Barraca. Escuela Erasmus, junto con otras compañías teatrales, representó en aquella ocasión una obra por distintas poblaciones del Camino de Santiago, coincidiendo con el Año Santo Xacobeo. Repetirán la experiencia durante este verano, en la sexta edición de “Las Huellas”, con “El maravilloso retablo de las maravillas europeas”, inspirado en el entremés de Cervantes.

Poco después, en otoño, serán recibidos, junto con los otros galardonados, en el Parlamento Europeo. Allí se encontrarán las dos auténticas “maravillas” de la unidad europea: la democracia y la ciudadanía; la Europa que se construye cada día no sólo a través de la acción política o de la normativa, sino también de la mano de la ciudadanía, de los intercambios culturales y lingüísticos, de las experiencias que se comparten en multitud de ámbitos. La Europa de la calle; de las aulas; la Europa sobre el escenario. En definitiva, una Europa más humana.

*Artículo publicado originalmente en La Tribuna de Actualidad.

La comisaria Vassiliou insta a los Estados miembros a no recortar en educación

La Comisión Europea presentó el pasado 19 de abril un nuevo informe sobre el progreso de la educación y la formación en la UE (2010/2011), en el que pone de manifiesto, según informó la Institución en un comunicado, el buen ritmo en los avances en distintos indicadores de referencia marcados en el horizonte de 2020, pero, a su vez, la necesidad de redoblar esfuerzos para lograr alcanzar los objetivos previstos, especialmente en lo relativo al abandono escolar.

El informe, que mide los progresos logrados por los Estados hasta la fecha de 2010 en relación a los valores de referencia fijados, denota que, a pesar de los avances, los países de la UE sólo han alcanzado el objetivo de aumentar el número de titulados en matemáticas, ciencia y tecnología en un 37 % desde el año 2000, superando con creces el objetivo del 15 %. Aunque también se ha logrado avanzar en la lucha por reducir el abandono escolar, los progresos son aún insuficientes, situándose la proporción de abandonos prematuros en el 14,4 %, todavía lejos de la meta de situar esta cifra por debajo del 10 %, algo que supondría 1,7 millones de abandonos escolares menos en la UE.

Androulla Vassiliou, comisaria de Educación, Cultura, Multilingüismo y Juventud, insistió en la presentación del informe en situar el abandono escolar como uno de los principales retos pendientes, un problema que aún afecta a uno de cada siete jóvenes en la UE. Aún así, la comisaria destacó que ahora muchos más jóvenes que hace diez años terminan la enseñanza secundaria y citó los avances logrados en la obtención de titulaciones superiores, que ha aumentado un 32,3 %, aunque la meta es elevar este porcentaje hasta el 40 % en los próximos diez años.

Androulla Vassiliou, durante la presentación del informe © European Union, 2011

Vassiliou instó, a su vez, a los Estados miembros a no recortar los presupuestos en educación, a pesar del actual contexto de crisis económica. La comisaria europea insistió en que “el gasto en educación es una buena inversión para el empleo y el crecimiento económico y, a largo plazo, es rentable”. En todo caso, aclaró la comisaria, “en momentos de tensiones presupuestarias, hemos de asegurarnos de que los recursos se utilicen de la forma más eficiente posible”.

En lo que se refiere al progreso del resto de indicadores de referencia medidos en el informe, el porcentaje de jóvenes de quince años que sigue teniendo dificultades de lectura sigue estado en el 20% (uno de cada cinco ) lejos del objetivo de colocarlo por debajo del 15 %. Respecto a la tasa de participación de adultos (entre 25 y 64 años) en programas de educación y formación, se pretende elevar la media actual, de un 9,3 %, hasta el 15 %, lo que supondría que 15 millones más de adultos participen en estos programas en 2020.

El informe incluye datos de todos los Estados miembros y de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Croacia, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Turquía, y aporta un desglose detallado de las cifras correspondientes a cada país. Está previsto que en las próximas semanas los Estados miembros presenten a la Comisión sus programas nacionales en educación, que deberán contemplar los objetivos fijados a nivel nacional para cada uno de los indicadores de referencia, así como la estrategia para alcanzarlos.

Así mismo, según informó la Comisión Europea en el mismo comunicado, ésta presentará en breve los nuevos valores de referencia que se proponen en materia de empleabilidad y movilidad en el ámbito del aprendizaje.

Carlota Álvarez: “el capital más valioso de la candidatura de Córdoba 2016 es el apoyo de la ciudadanía”

El diálogo y la convivencia entre distintas culturas ha sido tradicionalmente una de las señas de identidad de Córdoba, y, posiblemente, una de las principales virtudes para que se convierta en la ciudad española que comparta junto con otra ciudad polaca la capitalidad europea de la cultura en 2016. El proyecto, que ha implicado desde 2001 a múltiples actores de la sociedad cordobesa, se ha convertido en un elemento esencial y dinamizador de la vida cultural de la ciudad, y por ende, extensible a otros muchos aspectos de su día a día, y muy especialmente en lo que se refiere a la intensa implicación de los cordobeses con su ciudad. El plan de acción de voluntariado ha conseguido reunir a más de 2000 personas en torno a un mismo objetivo: que Córdoba sea Capital Europea de la Cultura en 2016. Quizá sea éste, lo consigan o no finalmente, el principal legado del esfuerzo desplegado en torno al proyecto: el de la participación ciudadana.

De todo ello charlamos en esta entrevista con Carlota Álvarez Basso, gerente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, entidad encargada desarrollar e impulsar todo tipo de actividades culturales en Córdoba, así como de difundir la candidatura dentro y fuera de España. Antes del 30 de junio, el Ministerio de Cultura dará a conocer la ciudad elegida, entre Burgos, San Sebastián, Zaragoza, Segovia, Las Palmas, y la propia Córdoba. Pase lo que pase, para todas ellas habrá merecido la pena.

Carlota Álvarez (sentada, izquierda) junto a un grupo de voluntarios en la difusión de la candidatura en Fitur 2011. Imagen: Fundación Córdoba Ciudad Cultural

P. ¿Cuándo y cómo se pone en marcha la candidatura de Córdoba 2016? Imaginamos que una iniciativa de estas características debe lograr implicar a muchas instituciones, colectivos, ciudadanos… ¿Hubo consenso desde el principio?

R. Córdoba lleva trabajando en el proyecto desde el año 2001, a iniciativa de la Confederación de Empresarios de Córdoba. Al año siguiente se firmó el Manifiesto de Córdoba y se creó la Oficina Municipal para la Capitalidad Cultural Córdoba 2016. Y en el 2006 se creó la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, formada por el Ayuntamiento de Córdoba, la Diputación de Córdoba, la Junta de Andalucía y la Universidad de Córdoba, para gestionar la candidatura. Desde que iniciamos este camino, el proyecto ha contado con la colaboración de decenas de entidades, públicas y privadas, así como representantes del mundo de la cultura y el arte que no han dudado en brindarnos su respaldo y confianza.

P. ¿Cuáles son los ejes de la propuesta de Córdoba, y los que consideráis vuestros puntos fuertes?

La Mezquita-Catedral de Córdoba fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984 por la Unesco. Imagen: Fundación Córdoba Ciudad Cultural

R. Por su historia Córdoba ha sido ejemplo de convivencia y tolerancia entre distintas culturas. Éste es un activo que queremos poner de relieve en un momento como el actual, en el marco de la Alianza de Civilizaciones. Avanzar en esta consideración es crear una ciudad inclusiva, participativa, educadora y de convivencia de cara a reforzar los principios de identidad continental.

C. ÁLVAREZ BASSO: “Córdoba ha sido un ejemplo de convivencia y tolerancia entre distintas culturas” 

Queremos plantear a Córdoba como un prisma de valores integrados, pero a la vez diferenciados. Hacer de la disparidad una virtud. No sólo debemos, es también nuestra voluntad apoyarnos en el fastuoso patrimonio cultural material e inmaterial de la ciudad, abordándolo desde posiciones de respeto y admiración.

P. ¿Se sienten los cordobeses y cordobesas identificados con la candidatura? ¿Cómo habéis conseguido hacerles partícipes? Por otro lado ¿qué papel han jugado los voluntarios en el desarrollo de muchas iniciativas?

R. Sin lugar a dudas, el capital más valioso del que se dispone en estos momentos es aquel que emana de la ciudadanía. El compromiso de la ciudad con la preparación de la candidatura es profundo y tiene un fuerte anclaje ciudadano y social. De hecho, Córdoba ha sido la primera de todas las ciudades españolas en manifestar su interés en concurrir a esta convocatoria. A partir de ese momento la ciudad ha programado múltiples proyectos culturales para tomar el pulso a la disposición de los ciudadanos a la hora de participar en el proyecto de la candidatura e incorporar el espíritu festivo a la capitalidad para confirmar el aval social. Uno de los últimos actos fue la toma de la fotografía de la candidatura con 10.000 personas vestidas con la camiseta azul en apoyo a la candidatura de Córdoba 2016.

C. ÁLVAREZ BASSO: “La candidatura tiene un fuerte anclaje ciudadano y social” 

En cuanto a los voluntarios, contamos ya con más de 2.230 personas inscritas, que participan activamente en la promoción de la candidatura y en las actividades culturales que se organizan en la ciudad como Cosmopoética, acercando la poesía a la ciudadanía.

El apoyo popular resulta, por tanto, un valor fundamental para apoyar la candidatura, como lo demuestra la creación del cuerpo de voluntariado, la amplia representación de Córdoba 2016 en las redes sociales o la espléndida acogida de la convocatoria abierta para la presentación de proyectos culturales a incluir en el dossier, que se cerró con la recepción de más de 160 iniciativas por parte de ciudadanos, colectivos e instituciones. Además, Córdoba 2016 cuenta ya con más de 137.000 adhesiones. 

P. ¿Seáis o no al final Capital Cultural en 2016, qué habrá supuesto este proyecto para la ciudad en términos de cultura y de turismo? ¿Qué habrá supuesto para sus ciudadanos a largo plazo? ¿e incluso para Andalucía en su conjunto?

R. El camino recorrido es de por sí un gran premio a los esfuerzos invertidos, ya que la potenciación de la actividad cultural y la total implicación de la ciudadanía constituye un ingente valor social que tendrá su continuidad en el tiempo; además, esta iniciativa ha propiciado que la ciudad mejore notablemente en equipamientos culturales y su calidad de vida. Hoy Córdoba retoma con más fuerza que nunca su esencia de ciudad cosmopolita e integradora de culturas. La candidatura de Córdoba es la candidatura de todos los andaluces. El Consejo de Gobierno de Andalucía ha creado una comisión interdepartamental que trabaja también en pro de Córdoba 2016.

C. ÁLVAREZ BASSO: “La ciudad ha mejorado notablemente en equipamientos culturales y en su calidad de vida”

P. ¿Qué candidatura española veis más fuerte? ¿En caso de que Córdoba salga elegida, os gustaría compartir la capitalidad con alguna ciudad polaca en concreto?

R. No hay rival pequeño, todas estamos trabajando mucho para ser Capital Europea de la Cultura en 2016. En cuanto a las ciudades polacas, hemos intentado establecer relaciones con todas ellas y estaremos encantados de compartir la designación a CEC con la afortunada.

P. Por último… ¿Por qué merece Córdoba ser Capital Cultural?

R. Córdoba es la ciudad que más tiempo lleva trabajando en el proyecto con la implicación de decenas de entidades públicas y privadas que no han dudado en brindar su apoyo a la candidatura. Córdoba 2016 cuenta también con el gran capital simbólico de la ciudad y su patrimonio monumental e histórico. Y lo más importante, la fuerte implicación y el apoyo ciudadano que quedó patente el pasado 20 de marzo con la congregación de 10.000 personas vestidas de azul para tomar la fotografía de la candidatura, que se incluye en el dossier final que presentaremos antes del 22 de abril ante el Ministerio de Cultura.

Más información: 

Ministerio de Cultura – Capital Europea de la Cultura 2016

Córdoba 2016 – Ciudad Candidata

Conclusiones de las Primeras Jornadas de Igualdad de Género en los Medios de Comunicación

<<Cuando todavía no hemos alcanzado el cuarto mes del año, el número de mujeres víctimas de la violencia de género ya supera la decena. Los profesionales de la comunicación mostramos casi a diario este tipo de noticias, una labor informativa que necesita de un cuidado y una sensibilidad especial, pues no se trata de un suceso más.

Nuestro discurso, el lenguaje y las imágenes que mostramos pueden ser una herramienta que, utilizada de la forma adecuada, puede ayudar a prevenir la violencia.

Pero, llegar a este punto pasa, indiscutiblemente, por fomentar la igualdad, porque todo lo que contribuya a conseguir la igualdad real entre mujeres y hombres estará, en definitiva, alejando un paso más la violencia.

Es este interés en fomentar la igualdad el punto de partida de las I Jornadas sobre igualdad de género en los medios de comunicación de la Región de Murcia. Nacen con el conocimiento común de los profesionales de los medios de comunicación del papel, muy importante, que tienen para alcanzar la igualdad, ya que, somos nosotros los que diariamente relatamos la realidad en la que vivimos. Un discurso que leen, escuchan y ven millones de personas.

Por esto, si este colectivo de profesionales no aborda la igualdad de género con responsabilidad, indirectamente está poniendo barreras para alcanzarla.

Este encuentro, que pretende ser el primero pero no el último, ha analizado el tratamiento que hacen los medios de comunicación sobre la igualdad de género desde distintos puntos de vista. Pero también ha sido un foro en el que se han intercambiado experiencias y se han debatido conductas de los profesionales de los medios que, sin duda, pueden labrar el camino de buenas prácticas destinado a conseguir la igualdad real.

Las jornadas, celebradas en un día muy especial, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fueron inauguradas por la Directora General de Prevención de la Violencia de Género y Reforma Juvenil, Teresa Moreno. Su discurso se centró en el alto nivel de responsabilidad que tienen los profesionales de los medios de comunicación, ya que tienen el poder de generar una opinión, de crear una idea sobre un determinado asunto en la mente de la audiencia y, por tanto, dar un giro negativo o positivo a una determinada información.

En este sentido, Moreno destacó la apuesta de la comunidad autónoma por crear códigos de buenas prácticas en el tratamiento informativo de la violencia de género.

También aprovechó este foro para invitar a los profesionales de los medios de comunicación a que establezcan un debate permanente en el que se pueda analizar con conciencia crítica este tipo de noticias.

La primera parte de esta jornada incluyó una ponencia de Encarna Serna, directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Murcia.

Interesante intervención de esta profesional, que además es coordinadora del Máster en Género e Igualdad, impartido en la misma universidad.

Serna destacó la importante labor del organismo que dirige y cómo todavía existen muchas ideas equivocadas, también entre los universitarios, acerca de lo que es la igualdad o porqué se lucha por ella.

También nos mostró algunas de las diferencias entre sexos que existen entre el personal de la Universidad de Murcia, como es el bajo número de mujeres que desempeñan su trabajo como altos cargos de esta institución.

Encarna Hernández continuó el hilo de estas jornadas echando la vista hacia Europa. Autora del libro “Acercar Europa a los europeos: un reto vital”, y del blog Más Europa, Hernández nos mostró cómo retratan los medios de comunicación a la mujer y al hombre, las veces que lo hacen, de qué manera y en qué tipos de noticias. Además resaltó las normativas europeas encaminadas a conseguir la igualdad real y cómo, también entre los eurodiputados y organismos de la Unión Europea, existen desigualdades.

La primera sesión de las jornadas concluía con una mesa redonda, en la que participaban Felipe Julián Hernández, profesor de la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia; Concepción Nicolás Quesada, subdirectora de informativos de 7 Región de Murcia; y Francisca Munuera, Jefa de la Unidad de Coordinación de Violencia contra la mujer de la Delegación del Gobierno para la Región de Murcia. Al frente de esta mesa redonda y como moderador, tuvimos el placer de contar con el buen hacer del decano del Colegio de Periodistas, Juan Tomás Frutos.

Francisca Munuera resaltó el poco tacto que utilizan algunos medios para tratar noticias relacionadas con la violencia de género. Por su parte, Felipe Julián Hernández, quiso señalar el importante paso que ha supuesto el incremento del número de mujeres en las redacciones de periódicos, radios y televisiones y cómo ellas contribuyen, en buena medida, a generar más y mejores contenidos en pro de la igualdad. También Concha Nicolás lo hizo, y destacó que ella, como mujer, tenía más interés en cumplir este objetivo, un fin que está lejos y que, en ocasiones, dejamos a un lado por conseguir otra meta, menos humana, la audiencia.

Precisamente sobre este tema se estableció un debate, generado por las preguntas del público que deseaba conocer cómo se plantea en las redacciones la forma de tratar este tipo de noticias, coordinado por Juan Tomás Frutos. Él explicó cómo se vive dentro de una redacción y cómo influye la rapidez, el ser el primero en dar la noticia.

Por esto apuntó lo importante que es parar y analizar bien lo escrito, las imágenes grabadas antes de emitirlas, porque tienen unas consecuencias que, en ocasiones, no se valoran adecuadamente.

De este debate surgió una idea común, del público y de los ponentes: las consecuencias son demasiado importantes como para no valorarlas, es necesario un flujo de información entre ciudadanos y profesionales de los medios de comunicación para ir dibujando ese código de buenas prácticas que verdaderamente se cumplan.

La segunda sesión de las I Jornadas sobre Igualdad de Género en los medios de comunicación de la Región de Murcia centró el debate sobre la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo digital, a cargo de las intervenciones de Inmaculada José Martínez, profesora de Publicidad y Relaciones Públicas en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia, y de María Dolores Ayuso, profesora del Máster en Género e Igualdad de la misma universidad.

Antes de estas intervenciones, Lola García, redactora jefe del Diario La Opinión de Murcia, nos relató cómo los medios de comunicación dan voz  a las víctimas femeninas, cómo se escriben y se tratan este tipo de noticias en un periódico, centrando su atención en las relacionadas con la violencia de género.

Destacó cómo los medios pueden hacer que el hombre se convierta en víctima de la violencia de género. De su discurso se desprendió el largo camino que falta por recorrer para que los periódicos, empezando por los directivos de éstos, introduzcan la sensibilidad y el buen hacer a la hora de publicar estas noticias.

Inmaculada José Martínez mostró el uso que hacen del móvil las mujeres y los hombres y las diferencias existentes entre ambos; las conclusiones de una exhaustiva investigación para el Instituto de la Mujer.

Relató cuál es el papel de la mujer y su relación con la comunicación móvil en la Sociedad de la Información. Datos como que el hombre utiliza más el móvil como una herramienta de trabajo, y la mujer para la conciliación. Un reflejo de cómo se construye la sociedad actual, ya no la de la información, y los roles que sigue asumiendo la mujer.

María Dolores Ayuso también resaltó las desigualdades entre hombres y mujeres en la sociedad de la información, pero centró su discurso en la brecha digital que sufren las mujeres, a pesar de tener las mismas posibilidades de conexión a internet que los hombres. Informaciones como las que señalan que siguen siendo los hombres los que amplían sus estudios hasta el doctorado en cuanto a materias relacionadas con la tecnología, un aspecto en el que las mujeres se quedan un paso atrás.

Por último, Lola García se encargó de la clausura de estas interesantes jornadas. Como miembro del Colegio de Periodistas, destacó que son este tipo de encuentros los que sirven para generar un flujo de información entre ciudadanos y periodistas que pueden contribuir a alcanzar la igualdad de género; eventos que promueve el Colegio de Periodistas de Murcia y que, en este caso, con la celebración de estas jornadas pretende establecer un diálogo abierto para estar en contacto permanente con el ciudadano, ofrecerle información y, a su vez, proporcionar una retroalimentación que sirva para que los profesionales de los medios de comunicación oigan la voz de sus usuarios y se esfuercen por mejorar y ayudar a prevenir la violencia y a crear contenidos, ya sea programas, reportajes o entrevistas que contribuyan a fomentar la igualdad real.

Se abre así una página, un capítulo nuevo en el Colegio de Periodistas de Murcia, que continuará con distintas actividades, actos, proyectos encaminados a un tratamiento informativo adecuado de los contenidos relacionados con la mujer. >>

Estas I Jornadas se celebraron en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Murcia, los días 8 y 9 de marzo de 2011. Con la Colaboración del Colegio de Periodistas de la Región de Murcia.

Fuente: http://www.periodistasrm.es

Autora de las conclusiones y del reportaje audiovisual: Rebeca Uris Sánchez. Coordinadora de las I Jornadas Igualdad de Género en los medios de comunicación de la Región de Murcia.