Presidencia danesa: todo para el euro, pero sin el euro

La Unión Europea da la bienvenida al 2012 con una nueva presidencia rotatoria del Consejo. Es en este caso Dinamarca la que recoge el testigo de Polonia en la fórmula de presidencias “a trío” inaugurada tras el Tratado de Lisboa, y que culminará con la presidencia chipriota en el segundo semestre del año. La cooperación en materia económica y fronteriza, o lo que es lo mismo, el euro y Schengen, se presentan como dos de los principales retos que tendrá que acometer el recién estrenado Gobierno danés al frente de la Unión.

La primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, y el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.EFE

Los socialdemócratas, que ganaron las elecciones de septiembre a los liberales, superando también la influencia creciente de la ultraderecha, con Helle Thorning-Schmidt a la cabeza, intentarán traer algo de aire fresco a la cargada atmósfera comunitaria. Será, como ya se ha anunciado, una presidencia “verde”  y por y para el euro, eso sí, comandada por un país que sigue conservando su moneda nacional.

Las líneas estratégicas de la presidencia danesa

Como viene siendo habitual, las sucesivas presidencias la UE presentan sus prioridades estratégicas al coger el testigo de cada turno, en forma de objetivos que es evidente superan el horizonte semestral. Lo más destacable de la líneas marcadas por Dinamarca es sin duda el énfasis “verde” en su propuesta para el crecimiento europeo y el llamamiento a la “responsabilidad”, a los esfuerzos comunes, en unos momentos especialmente delicados en el plano económico con motivo de la crisis de deuda soberana en la  eurozona y fuera de ella.

Dinamarca llama a una “Europa responsable”, que debe ofrecer una salida común a la crisis como mejor y casi única respuesta a la quiebra de confianza de los mercados en las economías europeas. Esta responsabilidad sólo puede traducirse en esfuerzos conjuntos para acordar y cumplir reglas comunes, tales como el nuevo Tratado fiscal que tendrá que salir adelante sin el Reino Unido. Lo fundamental, todos lo sabemos, es reforzar la gobernanza económica europea con regulaciones comunes, algo en lo que será clave la implementación del llamado six pack“. Sin olvidar que está en juego la negociación del nuevo marco financiero plurianual (2014-2020) y todas las políticas comunes que dependen de éste.

Los daneses hablan también de una “Europa dinámica”, con la mirada puesta en el desarrollo del mercado común, especialmente en el ámbito de la agenda digital. Para impulsar el crecimiento y crear empleo será fundamental invertir en innovación y desarrollo y reforzar la competitividad y oportunidades de las empresas europeas en el contexto global. Es decir, la Europa dinámica apuesta por el emprendedor, por las empresas innovadoras y por un mercado digital europeo.

La presidencia danesa quiere reforzar los cimientos de un crecimiento a largo plazo que sólo puede estar apoyado en la sostenibilidad. La “Europa verde” implica un enfoque integrado para hacer frente a la crisis, aunando distintas políticas con la mirada puesta en los recursos y la lucha contra el cambio climático, y enmarcando en esta estrategia políticas comunes como la agricultura, la pesca o el transporte.

No es de extrañar la perspectiva “verde” en el país más “verde” de la UE, que sin embargo tendrá que enfrentarse desde el inicio de su mandato a la crisis en el sector de las energías limpias. Para empezar, el freno en las perspectivas de crecimiento en el mercado eólico en Europa ha obligado a VESTAS, referente mundial de esta tecnología, a anunciar un despido que puede alcanzar a casi 3.000 trabajadores, muchos de ellos en la propia Dinamarca, que es el primer productor mundial de turbinas eólicas, cuya implantación en el país llega a suponer aproximadamente el 20% de su electricidad.

La cooperación en el ámbito fronterizo será otra de las piedras de toque del turno danés. Precisamente, el Gobierno saliente, y debido a las presiones de la extrema derecha, asestó un duro golpe hace unos meses al acuerdo de Schengen cuando decidió reforzar los controles aduaneros en sus fronteras. Una “Europa segura” ha sido uno de los eslóganes a los que ha recurrido Dinamarca para enfatizar la cooperación europea en el espacio Schengen así como dentro del sistema común de asilo, sumando también esfuerzos en materia de delincuencia internacional y terrorismo.

Todo para el euro, pero sin el euro

Sacar adelante el pacto fiscal, con la aprobación de un nuevo Tratado que refuerce la gobernanza económica en el seno de la UE, será, como hemos visto, uno de los principales objetivos de una Dinamarca que sí se ha sumado ahora al carro común en pos de la necesaria solidaridad entre la zona euro y el resto de Estados miembros. Resulta curioso, pero quien se ha quedado fuera, Reino Unido, es en realidad un antiguo compañero de batallas de los daneses en lo que a euroesceptismo se refiere. Las opiniones públicas de ambos Estados han sido tradicionalmente muy críticas con las implicaciones de la pertenencia de sus Estados a la UE. Sus respectivos Gobiernos, por ende, han intentado siempre enfocar estas implicaciones hacia aspectos económicos, minimizando, por el contrario, sus consecuencias políticas y las correspondientes cesiones de soberanía.

Viñeta sobre las negociaciones de la unión política publicada en 1992. Click en la imagen para más información.

Para explicar esto tenemos que remontarnos hacia la época en la que se negociaba el Tratado de Maastricht, allá por la Conferencia Intergubernamental de 1990-91. Aquellas negociaciones sobre un Tratado que anunciaba al fin la unión política constituyeron una buena piedra de toque para medir el europeísmo de daneses y británicos, más concretamente, hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Sus dos primeros ministros, Major y Schlüter, que no destacaban precisamente por su convicción europea, mostraron ya sus reticencias a una de las claves del TUE: la culminación de la Unión Económica y Monetaria (UEM), que debía finalizar con la adopción de la moneda única.  Unas duras negociaciones que desembocaron en sendos protocolos anejos al Tratado que sometían la incorporación de los dos países a la tercera etapa de la UEM (el euro) a una decisión del parlamento, en el caso británico, y a un referendo popular en el caso danés.

Fueron los propios ciudadanos daneses los que dijeron “no” al proyecto inicial de Maastricht en el referéndum de junio de 1992, generando un debate público en toda Europa sobre el alcance del Tratado. El extendido euroescepticismo británico (compartido entre la mayoría de la clase política y de la ciudadanía, no así en el caso danés, cuyo Gobierno de coalición hizo campaña a favor del “sí”) encontró en el rechazo danés la oportunidad perfecta para una mirada aún más crítica hacia el desgaste soberano que conllevaba la integración europea. El eurodiputado británico Andrew Duff (europeísta de pro) describe en uno sus escritos ese sentimiento de la sociedad británica hacia la “plucky little Denmark”.

Las reticencias danesas al Tratado estaban centradas no sólo en el euro, sino también en el área de la política de Defensa o la cooperación en los ámbitos de Justicia e Interior. Incluido el propio alcance de la Ciudadanía de la Unión, otra de las importantes aportaciones de Maastricht. Finalmente, el “opt-out” danés, acordado en el Consejo Europeo de Edimburgo de finales de 1992, excluía a Dinamarca de su participación en la tercera fase de la UEM y matizaría su presencia en la política de defensa en el marco de la UEO. Con estas condiciones, los daneses ratificaron el Texto en mayo de 1993. Posteriormente, en 2000, el “no” al euro queda finiquitado en otra consulta popular.

Por tanto, y con estos precedentes, la presidencia danesa de la UE tendrá que afrontar la negociación de un nuevo Tratado fiscal hecho a la carta para la zona euro, pero que precisa de un consenso profundo, el máximo posible, entre todos los socios de la Unión. Puede, como se ha llegado a afirmar desde algunos sectores, que no sea una mala noticia que un país sin el euro dirija la batuta del Consejo precisamente en los momentos más críticos para la moneda única.

El Pacto deberá estar listo para su visto bueno justo cuando la presidencia escandinava llegue a su ecuador. No lo tendrá fácil. Los eurodiputados ya han dejado claro que no están dispuestos a que el nuevo Texto socave el método comunitario y el equilibrio institucional en la toma de decisiones. De lo que no cabe duda es de que será un semestre intenso para la política comunitaria. Veremos lo que para junio ha sido capaz de dar de sí la “pequeña y valiente Dinamarca” y si el “giro verde” alivia una atmósfera bastante tensa.

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8 respuestas a Presidencia danesa: todo para el euro, pero sin el euro

  1. villuela dice:

    Yo, la verdad, dejé de preocuparme por la presidencia de turno de la UE cuando se eligió a Von Rompuy como presidente permanente.

    Creo recordar que Zapatero fue el primer presidente sin poder de la UE, de toda esta nueva saga.

    • encarnahr dice:

      Así es. Pero la presidencia de turno, incluso con los dos nuevos altos cargos (Rompuy y Ashton) tiene que mediar entre los Estados miembros y coordinar el trabajo y dar la cara ante otras instituciones europeas.

  2. Marmón dice:

    Me parece muy interesante. ¿No cres que las presidencias de turno son poco operativas? en 6 meses se pueden hacer muy pocas cosas y en el momento acual de crisis económica grave los Gobiernos de los países ya tiene bastante en que preocuparse con tratar de salir de la crisis.
    ¿No sería mas operativo suprimirlas y crear uan presidencia permanente elegida por sufragio universar entre los países miembro que estuviera por encima de la Comisión y el Consejo para actuar dentro de las competencias que se le diesen?
    Quizás fuese la forma de tener autenticas políticas europeas.
    Un saludo

    • encarnahr dice:

      Sí, pero hasta que se elija al presiente de la UE o éste salga de la mayoría parlamentaria elegida…. Un saludo

  3. Marmón dice:

    Hola Encarna, siguiendo tu ejemplo he abierto un blog sobre pensamiento naval y marítimo en el que pretendi, entre otras cosas ir divulgando pa Política Marítima Integral de la Unión Europea, con lo que me centraré en un aspecto muy concreto y creo que bastantye desonocido de la política europea en el que Esapña como país merítimo que es debe jugar un papel importante.
    Te incluyo la dirección URL de mi nuevo blog por si te interesa darte una vuelta por él.
    http://pensamientomaritimo.blogspot.com/

  4. encarnahr dice:

    Quizá te interese este artículo que escribí hace algún tiempo sobre el tema de la política marítima de la UE https://encarnahernandez.wordpress.com/2010/06/10/europa-y-el-mar-hacia-una-politica-maritima-integrada/
    No es que sea muy experta en el tema. Aprenderé seguro con tu blog. Un saludo

  5. Querida Encarna: Las prioridades estratégicas de la presidencia danesa son demasiado eurocentristas, una incoherencia en un mundo tan global el el que lo doméstico y lo externo se mezclan y las fronteras de uno y otro se difuminan cada vez más. Nada en materia de relaciones exteriores (salvo lo de la Cumbre de Rio+20, o la mención a la política de vecindad pero referida al tema migratorio-seguridad). ¿El mundo no existe, China, USA, no existen, o la crisis lleva a mirar solo hacia adentro…..cuando la solución es necesariamente global? América latina pareciera que tampoco existe, pese al documento de la CE de 2009 que nos declara “una sociedad de actores globales” y al Plan de Acción de Madrid……..Pero las más altas autoridades alemanas, británicas, españolas, finlandesas lo tienen más claro y vienen a América Latina porque ven estratégicamente que es el socio necesario. Incluso Lady Ashton finalmente accedió a venir a Brasil. Pero el comisario de cooperación de la CE anuncia mientras tanto que 11 países de AL quedarán fuera de la misma a partir del 2014!! Y en enero del 2013 se realizará en Chile la primera Cumbre CELAC-UE. Y luego hay quejas de que varios países latinoamericanos estén desviando sus miradas al Asia. Para meditar, no?
    Un abrazo.
    HÉCTOR CASANUEVA, DIRECTOR EJECUTIVO DEL CENTRO LATINOAMERICANO PARA LAS RELACIONES CON EUROPA (CELARE)

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