Europa se la juega en la negociación presupuestaria

Por Encarna Hernández

Foto: ©BELGA_imagebroker_Michaela Begsteiger

No hubo acuerdo. Los Gobiernos de los 27 y el Parlamento Europeo dieron por “rotas” las negociaciones sobre el presupuesto de la UE para 2011. ¿Cómo se ha llegado a este punto? Suena algo frívolo, pero no podemos sino recurrir a la típica expresión de “se veía venir”. Se veía venir porque un bloque de Estados ya había manifestado su frontal oposición a algunos de los factores clave que se dan cita en esta nueva negociación presupuestaria.  Hablamos, en concreto, del nuevo papel jugado por el Parlamento Europeo tras Lisboa, y que reclama también su parte de protagonismo en la elaboración de marco presupuestario plurianual (2014-2020); de la necesidad o no de incrementar el presupuesto, y en qué cuantía; y, por último, de la polémica sobre la creación de impuestos “europeos” para asegurar la capacidad de movimiento y la autonomía de la UE.

No hubo acuerdo, pero, ¿podía haberlo? ¿Podía, puede, haber un punto medio entre dos visiones antagónicas del futuro de la integración europea? Por un lado, Más Europa, una UE con más autonomía, con más medios, donde el Parlamento Europeo (representante de la soberanía popular europea) y la Comisión (garante del interés común) sean los protagonistas e impulsen y tomen la decisiones. Frente a esa quimera, la cruda realidad: la Europa de los Estados, la Europa de las resistencias soberanistas, la Europa que no puede caminar con pasos comunes, ni hablar con una sola voz. La Europa de máximos frente a la Europa de mínimos.

Pero, pongámonos en situación. La polémica saltó en el mes de agosto cuando, el comisario Lewandowski adelantó la propuesta de la Comisión de crear nuevos impuestos “europeos” que irían directamente a las arcas del presupuesto de Bruselas. La Comisión era partidaria de un nuevo régimen fiscal que consistiría en que se recaudaría el dinero para el presupuesto comunitario de forma directa y específica. Las opciones de recaudación serían, entre otras, un impuesto sobre el transporte aéreo, otro sobre las transacciones financieras, así como otra cantidad derivada de la subasta de emisiones de CO2. La cuestión es simple: la UE precisa de más “recurso propios” para tener más capacidad de movimiento y más autonomía respecto a los Estados miembros, que son los que financian, a través de sus contribuciones, las tres cuartas partes del presupuesto comunitario.

David Cameron. Foto: EFE

También por estas fechas veraniegas se debatía sobre la propuesta de la Comisión de aumentar el presupuesto de 2011 en casi un 6% respecto al año anterior, algo que no gustó a algunos Estados, especialmente a Reino Unido, Holanda, Suecia o Dinamarca. Estos países defendían un mayor estancamiento presupuestario, en un momento en el que los 27 se esfuerzan por implementar “espartanos” planes de ahorro para recortar del déficit. Sin embargo, estos recortes tendrían serias consecuencias en la capacidad de la UE para implementar sus políticas y afectaría muy especialmente a la Política de Cohesión y a la PAC , así como nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior.

Pues bien, con estos antecedentes, llegó el debate otoñal en el Parlamento Europeo, y pasó lo que tenía que pasar: no hay acuerdo entre la Eurocámara y el Consejo. El citado bloque de países, se niega a considerar que la UE aumente sus recursos propios a través de impuestos “paneuropeos”, y tampoco acepta que el PE sea protagonista en la elaboración del nuevo marco presupuestario plurianual.

¿Qué consecuencias puede tener esta ruptura de negociaciones? Se habla incluso de ir prorrogando el presupuesto de la UE de forma mensual. Es decir, a través de acuerdos de mínimos. La clave, a partir del próximo lunes, cuando se reanudarán las negociaciones, es que el Consejo acepte, a cambio de la cesión del PE de congelar el gasto, un papel más activo de esta institución a la hora de negociar el marco presupuestario a partir de 2013.

La postura del Parlamento es más que lógica: reivindicar, de una vez por todas, en papel menos residual en las negociaciones donde se toman las grandes decisiones y estrategias de futuro de la Unión. Esto es dar verdadero poder a los ciudadanos, a través de los representantes que han elegido de forma directa y democrática. Esto es avanzar de verdad hacia la Europa de los Ciudadanos. Colocar al ciudadano, definitivamente, en el centro de todas y cada una de las políticas europeas.

Queda también por determinar, las consecuencias de la congelación del gasto para el futuro de políticas como la cohesión (cuya reforma a partir de 2014 es inminente) o para la puesta en marcha del nuevo cuerpo diplomático de la UE, sobre el que se ciernen serias dudas para su efectivo desarrollo sin la necesaria financiación. La conclusión es lógica: si la UE se propone unos objetivos ambiciosos de aquí a 2020, el presupuesto, los métodos de financiación y la capacidad de maniobra de la UE también deben ser vistos desde un prisma ambicioso. De lo contrario, la Europa 2020 y e incluso 2030 se quedarán en pura retórica. Europa se la juega en la negociación presupuestaria.

Más Información:

Comisión Europea – Presupuesto Link

Parlamento Europeo – Guía Básica sobre el Presupuesto de la UE Link

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4 thoughts on “Europa se la juega en la negociación presupuestaria

  1. Un asunto peliagudo, cuando se trata de la “pela”… Personalmente, creo que el PE hace bien en ceder en el presupuesto de este año en contrapartida a una mejor financiación a largo plazo. Además, cuándo recaudas es cuándo empiezas a tener poder de verdad. Y espero que en un futuro la UE lo pueda tener.

    ¡Interesante entrada! 😉

  2. Tu artículo me trae a la memoria el planteamiento de Delors el 92, abogando por un presupuesto coherente y consistente para llevar adelante el proyecto europeo post-Maastricht. “Los medios de nuestras ambiciones” se titulaba su presentación, y de eso se trata justamente hoy: ponerle los medios a nuestras ambiciones de una Europa unida, pujante, solidaria y competitiva. Hace unos días Delors decía: “a Europa le hace falta un alma”. ¿Qué ha pasado, que poco a poco el mercado va condicionando el proyecto político, y los líderes de la UE tienen que salir “a calmar el mercado” y tranquilizar a los creadores de la crisis? . Es la claudicación de la política, pero hay que recuperarla. Encarna, como siempre, veo en estos debates un espejo en el que mirarnos desde América latina, porque los procesos son distintos, pero las bases y desafíos son los mismos. Felicitaciones y gracias por poner los temas para nuestras reflexiones.

  3. Gracias por vuestros comentarios. Lo cierto es que es más que lógico que el PE reclame más protagonismo en la negociación del marco presupuestario plurianual, pues ahí se van a decidir muchas cosas importantes y los ciudadanos europeos deberíamos estar representados. un abrazo.

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