¿Habemus líder?

Encarna Hernández

Primera sesión plenaria del nuevo curso legislativo en el Parlamento Europeo y plato fuerte para empezar: el estreno de una nueva fórmula de debate y control político en la Eurocámara, al más puro estilo norteamericano. En el centro del hemiciclo (primera novedad), José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, decidido a relanzar su liderazgo al frente de la Unión, se dispone a pronunciar ante aproximadamente 600 eurodiputados (record de asistencia, con amenaza de multas incluida) el primer discurso sobre el estado de la Unión. Dos horas y media después, la prensa internacional sigue dividida sobre el resultado: Barroso, ¿líder político o simple tecnócrata? ¿un presidente para los europeos o al servicio de las presiones del eje París-Berlín?

©European Parliament

¿Un nuevo Barroso?

Barroso centró su intervención en cinco cuestiones candentes, que respondió entre el marcado optimismo para unas (caso de la crisis económica y financiera, el empleo o la política exterior de la Unión) y la tibieza y falta de concreción para otras (las expulsiones de gitanos en Francia y el impuesto europeo). Sobre todo, recalcó que la clave está en el esfuerzo y el compromiso común, hablando siempre de trabajar en interés de todos, lo que él llamó actuar con “mentalidad europea”. ¿Estábamos ante un nuevo Barroso, decidido a ocupar un liderazgo europeo, con mentalidad europea, hasta ahora vacío? ¿Es el portugués ese líder reconocido y reconocible para los europeos? ¿puede serlo? ¿o nos agarramos a un clavo ardiendo?

Algunos medios europeos han incidido en que se trataba de mera “palabrería”, carente de auténtica ambición política para dar un verdadero impulso, ninguna propuesta realmente ambiciosa, ninguna gran promesa. El Barroso de siempre, se afirma: “habla mucho y dice poco”. Aunque decir dijo, y mucho.

Optimismo en lo económico

Lo que destacaron la mayoría de medios de comunicación fue el “tono optimista ” de Barroso en torno al primer punto de su intervención: la crisis económica y financiera. Así fue. El presidente de la Comisión subrayó que Europa había superado la prueba del rescate griego y de la crisis del euro y que se habían establecido las bases para la modernización de las economías europeas y para un gobierno económico común. Sostiene Barroso que “la perspectiva económica de la UE es hoy mejor que hace un año”, en gran parte porque se ha actuado con determinación.

Europa apuesta, afirma Barroso, por unas finanzas estatales saneadas, por la supervisión financiera y por la transparencia bancaria. La solución, en todo caso, debe ser europea: “Europa debe demostrar que es algo más que 27 soluciones nacionales diferentes. O nadamos juntos, o nos ahogamos por separado”.

En materia de empleo, Barroso fue claro con el papel de la UE, toda vez que las competencias en este ámbito pertenecen a los Estados. Habló de reforzar el mercado único para crear empleo, de la formación permanente, de un pasaporte europeo de cualificaciones e incluso de un futuro “sistema europeo de seguimiento de la oferta de empleo”, para facilitar el acceso a la oferta de empleo de toda la UE. Tampoco se olvidó de las pequeñas y medianas empresas (las que más empleo crean) y de la necesidad de mejorar su competitividad, a través de la innovación y de la relajación de los trámites burocráticos.

Tibia condena de las expulsiones de gitanos en Francia

Daniel Cohn Bendit

Se esperaba más de Barroso en este asunto y le han llovido, justamente, las críticas. Barroso se limitó a reivindicar el compromiso europeo para con los derechos humanos y con las minorías. Todos sabíamos de qué estaba hablando, pero eludió, incomprensiblemente, citar a Francia. En su lugar, recordó que “el racismo y la xenofobia no tienen cabida en Europa” e hizo un “llamamiento a que nadie despierte a los fantasmas del pasado de Europa”. Ese “nadie” es Francia. Pero Barroso lo omitió.

La respuesta de algunos eurodiputados fue rotunda. Verhofstadt: “Los gitanos son ciudadanos europeos. ciudadanos por completo”. Cohn-Bendit: “Esta Comisión es campeona de Europa de las declaraciones genéricas, pero no es capaz de señalar con el dedo situaciones particulares en ciertos Estados miembros”.  Martin Schulz: recrimina a Barroso por no decir claramente que lo que pasa en Francia es una “caza de brujas” y su mención a Francia hubiese demostrado al país miembro que la Comisión está dispuesta a “dar batalla” en este asunto.

En su editorial del día posterior al debate, titulado Europa ante Francia ,el diario El País señalaba la falta de firmeza de Barroso, acusándole de “vivir en la inopia”. El periódico lamentaba que esto estuviese ocurriendo precisamente justo cuando la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE había cobrado plena vigencia con su reconocimiento en el Tratado de Lisboa. La Comisión, afirma el editorial, es un “vulgar cómplice” de Francia, y le recuerda que no actúa sólo en nombre de los franceses, sino de todos los europeos, “en nuestro nombre”.

Presupuesto: la cuestión de los recursos propios

Durao Barroso reconoció que la cuestión de los recursos propios de la UE debe acometerse de forma ineludible, dadas las limitaciones del sistema actual, que considera agotado. La creación de un impuesto europeo, que iría directamente a las arcas del presupuesto de Bruselas ha sido una cuestión candente ester verano, y lo seguirá siendo, pues la Comisión debe concretar su propuesta este mes de septiembre. En todo caso, Barroso destacó que este presupuesto no es para la Comisión, es para los ciudadanos, para que la UE tenga libertad de movimiento y pueda implementar sus políticas y proyectos en beneficio de los ciudadanos.

Joseph Daul - ©European Parliament/Pietro Naj-Oleari

Los dos grandes grupos, por su parte, mostraron tanto su apoyo como sus dudas ante la idea de un impuesto paneuropeo: Joseph Daul (PPE), recalcó que había que romper el “tabú” en este sentido, pues el impuesto contribuiría a una mejor financiación de las políticas comunitarias, sin incrementar al tiempo la carga impositiva. El socialista Martin Schulz, por su parte, reconoció como muy complicado el hecho de alcanzar la unanimidad entre todos los Estados en el Consejo en este asunto.

La política exterior: eterno asunto pendiente

Barroso destacó el papel decisivo que van a jugar las nuevas instituciones creadas en Lisboa para relanzar la política exterior de la Unión y su papel de liderazgo en el mundo. Al Servicio Europeo de Acción Exterior, comandado por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, se le augura el papel de exprimir el potencial de Europa en la escena política internacional. Afirma Barroso, que sus socios esperan que Europa actúe unida y que, de no ser así, lo países miembros, por separado, también sufrirán las consecuencias en cuanto a pérdida de influencia.

El presidente la Comisión destacó la cumbre del clima celebrada en Copenhague como un claro ejemplo de lo que no puede volver a ocurrir: “nos hicimos un flaco favor al no hablar con una sola voz”. “O actuamos juntos o ellos se moverán sin nosotros”, sentenció Barroso, aunque, como le recordó después Joseph Daul, el mundo ya avanza, de hecho sin la UE, en referencia a la ausencia de ésta en las negociaciones de Oriente Próximo, pese a ser el mayor donante en la zona (unos 1.000 millones de euros anuales).

Barroso ¿un líder para Europa?

Acercar a Barroso a los ciudadanos. Ese es el objetivo de la nueva estrategia de comunicación de la Comisión Europea, comandada por una de las mujeres de confianza del presidente: la comisaria Viviane Reding. Hace unos días saltaba a los periódicos la noticia de esta nueva estrategia, que pretende relanzar el protagonismo de Barroso ante la opinión pública: fotografos 24 horas, productores de televisión, todo para hacer del jefe del ejecutivo europeo una auténtica estrella mediática y, por tanto, una cara visible y reconocible para los ciudadanos europeos.

El debate sobre el estado de la Unión celebrado esta semana es un ejemplo más de esta estrategia, y se podría afirmar que ha sido todo un éxito. Para bien o para mal, con críticas más o menos duras, Barroso ha sido protagonista en todas las grandes cabeceras del Continente, también en las más pequeñas, en la prensa regional, en las principales cadenas de televisión… El mensaje de Barroso llegó a la ciudadanía. Otra cosa es que la ciudadanía sepa descifrarlo.

Se dice de Barroso que no deja de ser un tecnócrata, y que, por ende, su discurso es blando y tecnocrático” o, lo que es lo mismo, incomprensible para la ciudadanía de a pie. ¿Sabe Barroso llegar a la gente? Si algo tenemos más o menos claro a estas alturas, es que es mejor comunicador y más mediático que figuras como Buzek, Van Rompuy o Ashton. Y lo demostró en su discurso ante la Eurocámara.

Se le acusa también de obviar en su discurso la desafección de la ciudadanía hacia la UE, patente en las últimas encuestas del eurobarómetro y, en su lugar, como buen tecnócrata, hablar de lo que se va a hacer, de su programa de trabajo. Pero lo cierto es que Barroso si mandó un mensaje a la ciudadanía: “Lo que realmente importa es lo que las Instituciones aportan a los ciudadanos. Lo que importa es el cambio que Europa aporta a sus vidas diarias”, afirmó.

¿Qué más pruebas quieren? Europa no va a avanzar sólo con palabras bonitas o con políticos que, por así decirlo, “caigan bien a la ciudadanía”. Europa va a avanzar con tres cosas: con trabajo, con compromiso y con sacrificio. Añadan a las tres la palabra común después. Todo ello vino a proponer Barroso. ¿Habemus líder? Sí, Habemos líder, Habemus Más presidente.


Anuncios

11 thoughts on “¿Habemus líder?

  1. Yo no sé si ha habido tanto diferentes posturas, Jorge, como un auténtico linchamiento a Barroso por parte de la prensa, al menos es lo que he podido concluir de la revisión de muchos artículos de prensa dentro y fuera de España. Es cierto que con el tema de francia tuvo que ser más tajante, pero esas acusaciones de tecnócrata e insulso me parecen exageradas y recurren al insulto fácil. Saludos.
    PS: luego leeré tu artículo, sólo he podido echarle un vistazo rápido.

  2. Un problema puede ser el miedo a paises poderosos dentro de la Unión y que ésos paises tomen decisiones polémicas y los políticos no se atrevan a nombrarlos. Se trata de lucha de poderes. Y el caso de los gitanos en Francia es un caso de Racismo, o por lo menos lo parece.

  3. Pues sí, yo también creo que habemus líder. A mí personalmente me gustó el discurso, muy europeista.
    En el fondo el liderazgo de Europa debe recaer en el presidente de la Comisión Europea, que al fin y al cabo es el presidente del “poder ejecutivo europeo” y sinceramente, yo prefiero un buen gestor que un buen político en ese puesto. Dejemos la política para el Parlamento Europeo.
    Deberíamos estar más pendientes de los protagonistas del Parlamento y de sus diferentes visiones. Joseph Daul se me hace un poco aburrido, pero Martin Schulz y Daniel Cohn-Bendit (incluso Guy Verhofstadt si me apuras) podrían dar muchísimo mas juego… y bueno, Nigel Farage es todo un personaje.

    • No podemos estar más de acuerdo Jorge, bueno, excepto en lo de Farage, no pienso dedicarle ni una línea de este blog… jeje. un abrazo.

  4. Buenas tardes,

    Yo es que no puedo con las tentaciones. ¿Porqué no le dedicas ni una linea a Farage?, ¿Porqué no estás de acuerdo con él?

    En fin, dicho esto; Creo que Barroso está en su sitio cuando no critica a Francia. Es que no puede, por que no tiene competencia para decir ni mú al respecto. Yo, al contrario que Farage, creo que en este tinglado, pero no así.

    Ahora mismo, la decisión de Francia debería ser impugnable ante los Tribunales de la Unión; y la lucha contra ella, una competencia de la Comisión.

    Pero como no lo es, y Francia es libre para tal, pues entonces, Barroso a callarse. Ajito y agua.

    • Hola Alfonso, me sorprende la pregunta sobre Farage, tú si estás de acuerdo con él? Farage no es euroesceptico constructivo, no aporta nada ni propone nada, es un eurófobo, una especie de termita que pretende destruir la estructura desde dentro. Sus intervenciones están llenas de insultos, descalificaciones y desprecios hacia la unidad europea. Sin embargo, ahí está, y no renuncia a su escaño ni a lo que le da de comer.
      Respecto a Barroso y la cuestión de Francia, siento discrepar también en este punto, pero al menos algunos esperábamos una postura más firme de condena, como la que emanó del PE ¿no crees? un abrazo.

  5. Evidentemente no estoy de acuerdo con Farage. Yo soy europeista, pero él no, y tiene todo del derecho a decirlo. Y claro, si yo tuviera sus objetivos, también lo haría desde dentro; La cuestión es que su escaño está respaldado por votos de ciudadanos de la perfida albión, que no creen en todo esto y, por tanto, son una más de las tan cacareadas sensibilidades de Europa.

    Y como europeista quiero mucho más. Quiero leyes de inmigración para toda la Unión cuyo incumplimiento pueda dar lugar a sanciones, como en la competencia, la contratación pública o el deficit excesivo.

    Pero no las tenemos, luego, claro, el guardíán de los Tratados, sin competencia alguna sobre la materia, no puede enjuiciar una decisión de los Estados, tomada y ejecutada en el ejercicio de su soberanía.

    Saludos. Y enohrabuena por la participación en el anuario de la prensa, está muy bien.

  6. claro Alfonso, si estamos de acuerdo en que la comisión está atada para actuar, pero lo que intentaba decir es que no lo está para hablar y para exigir, verbalmente, como ha hecho el parlamento euroopeo, vamos, para ser un poco valiente.
    Gracias de nuevo por la visita y por tus comentarios. un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s