Joschka Fischer y el futuro de la UE: Hacia una federación europea

Encarna Hernández Rodríguez.

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Joschka Fischer

Con la convocatoria de una Convención para el debate sobre el “futuro de la Unión”, La Declaración de Laeken (2001) supone la definitiva “concreción audaz” (Aldecoa Luzarraga, 2002) de un debate constitucional que un año antes inicia, no menos audazmente, el Ministro del Exterior alemán, Joschka Fischer, en un discurso pronunciado en la Universidad Humboldt de Berlín.

La propuesta sobre el futuro de Europa que Fischer plantea en la primavera de 2000 destaca tanto por su oportunismo –cuando de forma paralela la UE está inmersa en dos procesos de “naturaleza constitucional” (Aldecoa Luzarraga, 2002: 4-5), tales como la CIG que acuerda el Tratado de Niza y la Convención que redacta la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE-, como por su ambición e inteligencia –rompiendo, por lado, la tendencia de un debate sobre Europa que en los últimos años se aleja del modelo federal[1]y, por otro lado, con la postura de algunos académicos como L. Siedentop (2000/2001), que niegan la existencia del tal debate sobre una base minuciosa y lúcida (Habermas, 2001: 5)-.

Para Fischer, la UE se enfrenta en la primera década del siglo XXI al enorme desafío de organizar dos procesos de forma paralela y satisfactoria: la ampliación de la Comunidad al Este, que casi doblará su número de miembros, y la necesidad de reformar unas Instituciones en su día creadas para una Unión de seis Estados, de modo que sigan siendo efectivas en una UE de 27, o incluso de 30 Estados. La solución a este desafío es simple para el ministro alemán: la creación de una Federación europea, basada en un Tratado Constitucional, se presenta como “the last brick”[2] de la integración política europea (Fischer, 2000: 2, 7).

Fischer propone una nueva arquitectura institucional para una Europa que represente tanto a los Estado-nación como a los ciudadanos: el Parlamento Europeo estaría dotado de dos cámaras, una con miembros elegidos directamente por la ciudadanía europea, y que a la vez serían miembros de sus respectivos parlamentos nacionales, y una segunda cámara conformada por los senadores directamente elegidos de los Estados miembros, bajo el modelo de Senado de los EEUU, o el del Bundesrat alemán. Por su parte, el ejecutivo o gobierno europeo se desarrollaría, bien tomando como punto de partida la actual Comisión, con un presidente elegido por sufragio universal y amplios poderes ejecutivos, o bien transformando el Consejo Europeo en una institución gubernamental (Fischer, 2000: 8).

Para el político alemán, sólo un Tratado Constitucional puede ofrecer una respuesta al problema del ‘déficit democrático’ de la UE y a la necesidad de establecer un reparto transparente de las competencias, tanto vertical como horizontalmente. La cuestión de la “división de la soberanía” –por ende, del principio de subsidiariedad– entre la UE y sus Estados miembros es así el axioma central sobre el que debe completarse la integración europea:

“This would be a lean European Federation, but one capable of action, fully sovereign yet based on self-confident nations-states, and it would also be a Union which the citizens could understand, because it would have made good its shortfall on democracy.” (Fischer, 2000: 8-9).

Discursos como el de Fischer ponen encima de la mesa una realidad ineludible para Europa: acaba un ciclo y se hace necesario un nuevo método para proseguir con el proceso de integración. Hay, pues, que repensar Europa.

Referencias:

  • Aldecoa Luzarraga, F. (2002). Primeros resultados del debate sobre el futuro de Europa: entre la profundización y la refundación (2000-2002). DT N.º 8/2002, 04.11.2002. Madrid: Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Disponible online desde:  http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_es/Zonas_es/DT8-2002.
  • Fischer, J. (2000). From Confederacy to Federation. Thoughts on the finality of European integration. Speech at the Humboldt University, Berlin, 12.05.2000. Disponible online desde:  http://www.ena.lu?lang=2&doc=16647.
  • Habermas, J. (2001). ¿Por qué Europa necesita una constitución? New Left Review (edición española), No. 11, 5-25.
  • Siedentop, L. (2001). La democracia en Europa (A. Resines Rodríguez & H. Bevia Villalba, Trads.). Madrid: Siglo Veintiuno. (Trabajo original publicado en 2000).

[1] J. Habermas (2001) señala la obra de L. Siedentop (2000/2001) como uno de los exponentes de un debate constitucional sin implicaciones federalistas. El debate actual sobre Europa se aleja así de la idea de unos “Estados Unidos de Europa” que en su día defienden los padres de la integración europea (Habermas, 2001: 5). En efecto, en La democracia en Europa, Siedentop apuesta por un debate constitucional que no suponga un previo compromiso con el federalismo como “consecuencia más deseable”, sino que tienda hacia una nueva forma política: “… algo más que una confederación pero menos que una federación: una asociación de Estados soberanos que aportan su soberanía sólo en áreas muy restringidas o en diversos grados, una asociación que no busca disponer de poder coercitivo para actuar directamente sobre los individuos a la manera de los Estado-nación.” (Siedentop, 2000/2001: 1).

[2] El último ladrillo.

Nota: puedes acceder al speech de J. Fischer pinchando sobre la fotografía. Accederás a la base de datos ENA, al enlace directo donde está incluido.

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4 thoughts on “Joschka Fischer y el futuro de la UE: Hacia una federación europea

  1. Parece que la falta de una “Constitución” es algo negativo para la formación de Europa y Fisher vio por adelantado el aumento de miembros por el Este. Su organización “dos cámaras” es apuntar directamente al futuro con intención de hacer Europa y pensar en Europa. Y que cada Nación tenga los mecanismos para ir integrandose. “Leyenda de Futuro”, en toda regla.

  2. Que bien que existan jóvenes con inquietudes Europeas, mi generación estaba ocupada por la necesidad de cambiar lo establecido, lo anquilosado, lo antiguo, abrir la mente buscar la Libertad. ¡Se cumplio la misión! mejor o peor se cumplió. Los tiempos cambian, pero afortunadamente e independientemente de ellos, existen los jóvenes que se comprometen a mejorar la sociedad y miran alta y desinteresadamente hacia Europa ¡Hacia donde sino!.

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