La ciudadanía europea, la participación política y el futuro de la UE

13 marzo 2013

Aprovechando la celebración en 2013 del Año Europeo de los Ciudadanos, y con las elecciones al Parlamento Europeo en el horizonte de 2014, el Centro de Excelencia Jean Monnet “Antonio Truyol” (Universidad Complutense de Madrid) dedica este año su Seminario de Invierno al análisis de la participación ciudadana dentro de lo que podríamos denominar “sociedad civil europea”. A través de dos mesas redondas, se ha abordado esta cuestión de “la ciudadanía europea y la participación política”, profunda y compleja donde las haya, desde varios puntos vista, contando para ello con la presencia en el debate de algunos de los principales expertos sobre la materia.

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Así se hizo en la mesa redonda celebrada en la tarde del 12 de marzo, donde participé como moderadora, y que fue presentada por el Catedrático de Relaciones Internacionales y Cátedra Jean Monnet de la UCM, D. Francisco Aldecoa Luzárraga. En esta ocasión, la perspectiva de la sociedad civil y de las ONGs en la UE fue aportada por Francisca “Paquita” Sauquillo, presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad. Por su parte, el Doctor de la UCM José Carmelo Lisón nos acercó la visión antropológica para la construcción de una “conciencia europea”; mientras que Miguel Ángel Benedicto, periodista y profesor de la Universidad Europea de Madrid aportó una mirada más política, centrada en la reforma institucional y los próximos comicios europeos de 2014. Por último, la intervención del catedrático Jean Monnet de Derecho de Ciudadanía Europea de la UCM, Manuel Nuñez Encabo estuvo enfocada hacia la política europea de comunicación y los pasos a dar para construir una opinión pública común.

893680_578658835477887_209682911_oPara lanzar el debate, planteé para empezar algunas cuestiones que, sin duda, nos  planteamos a la hora de analizar el tema de “la ciudadanía europea y la participación política”:

  • ¿Conocen los ciudadanos europeos sus derechos de participación política en la UE? ¿Están interesados en conocerlos y hacer uso de ellos? ¿O resultan más atractivos otros derechos, beneficios y ventajas socio-económicas ligadas al estatus de ciudadano de la Unión, tales como poder estudiar, trabajar y vivir en otro país de la UE o la atención sanitaria en otro Estado miembro? 
  • ¿Podemos hablar ya del incipiente desarrollo de una sociedad civil europea? ¿Y de una esfera pública supranacional?
  • ¿Cómo pueden contribuir a estos desarrollos nuevos instrumentos de participación como la Iniciativa Ciudadana Europea?
  • ¿Qué valor añadido podemos destacar en una participación ciudadana de dimensión europea?
  • En cuanto a las TIC, Internet y Redes Sociales ¿Qué papel juegan y pueden llegar a desempeñar para generar un debate ciudadano de contenido genuinamente europeo?
  • ¿Qué ha supuesto la crisis económica en el ámbito de la participación ciudadana en la UE? ¿Se abre un terreno de oportunidades?
  • ¿Está el futuro de la UE ligado de algún modo a la participación ciudadana? ¿Al objetivo de lograr una Europa más ciudadana, social, participativa?

El primer turno de palabra corrió a cargo de Francisca Sauquillo, que centró su intervención en la dimensión social de la Unión Europea y el rol que están desempeñando las redes de ONGs en su actividad de “lobby” dirigida a recuperar los “pasos atrás” que ha supuesto la respuesta europea a la crisis económica y financiera. Según Sauquillo, “la crisis ha elevado el coste de la legitimidad en la UE”, y se puede observar una creciente “desafección” de los ciudadanos hacia el proyecto comunitario. En este sentido, llamó la atención sobre los “pactos sociales que están en peligro”, en concreto el Estado del bienestar, y fundamentalmente esa “Europa solidaria y de valores”.

Para Francisca “Paquita”, invertir esta tendencia tiene que ser un objetivo prioritario de las políticas europeas, en constante diálogo con la sociedad civil. La presidente del Movimiento por la Paz, insistió en que hay que apostar, “porque es posible”, por un Estado del Bienestar compatible con la globalización, reforzando ese “diálogo civil con los ciudadanos”, que ha sido una constante desde la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Para finalizar su intervención, destacó la idea de “una ciudadanía ligada al derecho de participación”; así como el gran paso que ha supuesto el Tratado de Lisboa y la Iniciativa Legislativa Europea en este objetivo.

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El  periodista, profesor y miembro del Team Europe, Miguel Ángel Benedicto, aportó, como decíamos, una perspectiva más política, ligada a las reformas institucionales que son precisas para afrontar el eterno problema de la legitimidad de la UE y el desplome de la confianza de los ciudadanos hacia sus instituciones y procesos políticos y electorales. Comenzó citando una palabras del empresario suizo  Thomas Minder: “Europa tiene miedo a la democracia directa y al voto popular”, para ejemplificar esa necesidad imperiosa del proyecto comunitario de dotar de mayor voz y poder al pueblo, porque de lo contrario se sucederán los conflictos sociales en una Europa que ya no puede vender la idea de progreso económico y bienestar.

La crisis, según Benedicto, ha devuelto los “fantasmas” de la guerra al Continente y ha puesto otra vez de manifiesto que el apoyo de los ciudadanos a la UE, ese europeísmo que se palpaba años atrás, no era sino instrumental: “ahora ya no nos va tan bien con Europa”. La consecuencia es la pérdida de apoyo y confianza en las instituciones europeas, e incluso, lo que es más preocupante, entre los propios europeos.

El profesor de la Universidad Europea de Madrid analizó también las perspectivas que se abren ante las próximas elecciones europeas (que serán en mayo de 2014),  caracterizadas tradicionalmente por una alta abstención. La falta de liderazgo en la UE, que los partidos no puedan presentar un candidato a presidente de la Comisión, la creencia de que estas elecciones no son decisivas para elegir o cambiar el Gobierno europeo o la ausencia de partidos políticos transnacionales fueron destacados por el ponente como algunos de los obstáculos para que estos comicios sean realmente trascendentales para el futuro de la UE.

Benedicto abordó, por último, las urgentes reformas institucionales para lograr una UE más democrática, unas instituciones menos lentas y rígidas y avanzar hacia una mayor integración. Tampoco olvidó citar el horizonte ineludible de la Europa política, que no puede ser otro que el federal.

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El tercer turno de intervención fue para el Doctor en Antropología de la UCM José Carmelo Lisón, que realizó un análisis de la principal herramienta para medir la opinión pública en la UE: el Eurobarómetro. Para Lisón, este estudio tiene sus límites y no podemos tomarnos sus resultados al pie de la letra para medir el europeísmo dentro de cada Estado miembro, por la diversidad cultural, de situaciones geográficas y lingüísticas que encontramos dentro de los Veintisiete. Lo que sí podemos sacar en claro de los datos que nos aporta el Eurobarómetro es la percepción por parte de los ciudadanos de una carencia democrática en la UE.

Según el profesor, existen determinados símbolos europeos que son capaces de provocar “respuestas positivas” en la ciudadanía europea, y en ellos está la clave de una identidad común: la bandera y el himno; el euro; programas de intercambio como el Erasmus. La base de una “conciencia europea” para lograr mayor implicación de los ciudadanos estaría, para Lisón, en varios ámbitos clave: para empezar, la educación (con el desarrollo de una asignatura de ciudadanía europea); el aprendizaje de idiomas; los programas europeos de intercambio para estudiar, hacer prácticas y trabajar en otro país de la UE; una televisión europea y que se proyecten películas en versión original.

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Para finalizar el debate, el catedrático Manuel Nuñez Encabo habló del objetivo de construir un espacio común de la información en Europa, como requisito imprescindible para que exista una opinión pública común europea. Según Nuñez Encabo, actualmente contamos con multitud de fuentes de información sobre la UE, pero no con una fuente común de información, que funcione como una “red”. En este sentido, hizo referencia a la necesaria especialización del periodismo en asuntos comunitarios y a la posibilidad de coordinar programas comunes utilizando para ello las televisiones públicas. En este punto, el profesor y miembro de la FAPE, lamentó la salida de Televisión Española de Euronews.

Para Nuñez Encabo, hay que comunicar mejor la gran cantidad de “contenidos positivos” que ha supuesto la integración europea y el desarrollo de muchas políticas en ámbitos como la educación, la libertad de movimiento, la juventud o el empleo; así como ahondar en una estrategia europea de comunicación (que echa en falta en instituciones como el Consejo y la Comisión) para que los ciudadanos conozcan mejor sus derechos y oportunidades.

  • Más información en la Página Web del Centro de Excelencia Jean Monnet “Antonio Truyol”.
  • Crónica en el blog Ciudadano Morante


La participación política en el contexto de la Unión Europea, a debate

6 marzo 2013

El Centro de Excelencia Jean Monnet “Antonio Truyol”de la UCM organiza el próximo martes, 12 de marzo, un Seminario sobre “la ciudadanía europea y la participación política”. Con la presencia de numerosos expertos en el tema, será una buena oportunidad para profundizar en un debate siempre en el epicentro de la integración europea: las oportunidades de participación y la implicación de los ciudadanos dentro de una construcción política supranacional.

¿Conocen los ciudadanos europeos sus derechos de participación política dentro de la UE? ¿Están interesados en usarlos? ¿Podemos hablar ya del incipiente desarrollo de una sociedad civil supranacional? ¿Y de una esfera pública europea? ¿En qué pueden contribuir en estos ámbitos nuevos instrumentos de participación como la Iniciativa Legislativa Europea? ¿Cuáles son los valores añadidos de una participación ciudadana de dimensión europea?

Sin duda muchas preguntas para este interesante debate, en el que tengo la suerte de participar como moderadora de una de las mesas redondas, que presentará el Catedrático Francisco Aldecoa Luzárraga.

Así que os contaré en detalle la próxima semana!

Mesa Redonda 12 marzo ucm

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La respuesta de las mujeres a la crisis. Día Internacional de la Mujer en el Parlamento Europeo

5 marzo 2013

20130218PHT05924_original¿Afecta la crisis económica de forma especial a las mujeres? ¿Y las medidas de austeridad? ¿Se puede mejorar la legislación europea y la coordinación con los Estados miembros para emprender acciones que amortigüen los efectos de la crisis sobre las mujeres y garanticen la igualdad de oportunidades? Tales son las cuestiones que pone sobre la mesa el Parlamento Europeo para esta edición de 2013 del Día Internacional de la Mujer. Para ello, este jueves, en vísperas del 8 de marzo, se celebra en Bruselas una reunión interparlamentaria. Un seminario con periodistas o un chat en Facebook con Mikael Gustafsson, Presidente de la Comisión Parlamentaria de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, son otras de las actividades propuestas por la Eurocámara, que cada año se vuelca con la conmemoración de este Día, no solo de forma simbólica, sino con debates de envergadura y propuestas concretas encaminadas a asegurar la igualdad de derechos de las mujeres.

Entre los temas en los que viene trabajando la Comisión parlamentaria de Derechos de la Mujer e Igualdad de Genero durante este año , se encuentran muy especialmente los dedicados a los efectos de la crisis económica sobre la igualdad de hombres y mujeres; la eliminación de los estereotipos de género en la UE; presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas; unas pensiones adecuadas, seguras y sostenibles; así como un tema tan fundamental como la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Si el pasado año el foco de los debates en la Eurocámara estuvo puesto en la polémica “cuota femenina” en los consejos de administración de las grandes empresas (luego hablaré de ello); este 2013, los efectos demoledores de la crisis económica sobre la realidad económica y social de las mujeres han centrado gran parte de la atención. La pobreza y exclusión social femenina en la Unión Europea es ya un problema de grandes dimensiones, alcanzando a 62 millones de europeas (el 24 % de la población femenina). En España, estamos incluso por encima de esta media, alcanzando la cifra del 26%.

Aunque es cierto que la crisis se notó en primer lugar en el empleo masculino; a día de hoy, las mujeres ya se ven más afectadas que los hombres, y el peligro es que estas consecuencias se noten más a largo plazo, especialmente con la tendencia a la precarización de los puestos de trabajo ocupados por mujeres, el aumento de la brecha salarial, disparidades en las cotizaciones, etc.

Las pensiones son otro punto importante sobre la mesa. Considerando las disparidades entre hombres y mujeres en el empleo, los salarios, las cotizaciones  y el trabajo parcial, y el hecho de que las mujeres interrumpen sus carreras con más frecuencia que los hombres para asumir responsabilidades familiares, su jubilación es a menudo más baja, y están más expuestas a la pobreza (aproximadamente el 22% de las mujeres mayores de 75 años viven por debajo del umbral de la pobreza en la UE). Es por ello que desde el Parlamento Europeo se está imponiendo la idea sobre la necesidad de reformar los sistemas de pensiones para adaptarlos a estas diferencias sociales, personales, económicas, y a la esperanza de vida, que es mayor entre las mujeres.

Otro ejemplo sobre los mayores efectos de la crisis sobre las mujeres lo encontramos en los planes de austeridad aplicados por los Gobiernos de la UE, que afectan al sector público en el que las mujeres son mayoría (el 70 % según datos del PE). Sin olvidar los recortes presupuestarios de atención a la infancia, tutorías escolares y extraescolares o cuidado de personas dependientes. Todos ellos inciden directamente sobre la igualdad de oportunidades laborales y conciliación familiar y laboral de las mujeres, que asumen las mayoría de estas funciones, como el cuidado de los hijos y las personas dependientes.

La pobreza femenina no solo tiene su origen en la crisis económica sino que hay que sumarle factores que ya existían aunque ahora se hayan agravado: los estereotipos (en la educación, y, por consiguiente, en el mercado de trabajo, donde siguen habiendo empleos para hombres y para mujeres; en los medios de comunicación y la cultura; en la toma de decisiones económicas y políticas); la brecha salarial que, no solo persiste, sino que aumenta; la dificultades para la conciliación…

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Día Europeo de la Igualdad Salarial. Click para ampliar

La diferencia de salarios entre hombres y mujeres está creciendo en España. Un 22%, lo que supone que una mujer gana, de media, 5.700 euros menos al año por realizar el mismo trabajo que un hombre. Continúa la tendencia a la precarización del empleo (más contratos temporales, de menor duración). Todo ello pone en peligro la independencia económica de las mujeres y aumenta el riesgo de pobreza y exclusión social en mayor medida que en los hombres.

La conciliación sigue siendo la herramienta fundamental para poder superar estas desigualdades en el ámbito laboral. En España todavía estamos lejos de aproximarnos al modelo de sociedad de los países más avanzados en todo lo que se refiere a la conciliación en mujeres (y hombres, por supuesto) de la vida personal y familiar con el trabajo o las responsabilidades públicas. Esta necesaria corresponsabilidad tiene que desarrollarse en primer lugar desde los servicios sociales, en especial las escuelas infantiles y la atención a la dependencia. No olvidemos cuestiones como la necesaria tendencia hacia la equiparación de la maternidad con la paternidad, con medidas como la ampliación de los permisos de paternidad (de dos a cuatro semanas, una promesa, ésta, incumplida tanto por el Gobierno socialista como el Ejecutivo del Partido Popular), la custodia compartida, y, por supuesto, que se fomente la flexibilización de horarios en las empresas.

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Islandia, un paraíso para las mujeres. Click para ampliar

En nuestro país, las medidas de igualdad mal enfocadas o el escaso desarrollo de la legislación en ciertos ámbitos, han hecho que con los dos últimos Gobiernos España retroceda hasta el puesto 26 en lo que a calidad de vida de las mujeres se refiere, según el informe que elabora el Foro Económico Mundial, y que tiene en cuenta indicadores como los salarios, empleos de alta cualificación, niveles de educación, presencia en puestos de toma de decisiones en instituciones políticas, y salud y esperanza de vida.  Ya el año anterior, en un estudio de la revista Newsweek, basándose en un índice elaborado con datos que miden el ámbito jurídico, la salud, la educación, así como la participación de las mujeres en el ámbito laboral y político, España ocupaba un puesto bajísimo en el ranking de calidad de vida de las mujeres.

Cuotas femeninas para puestos directivos: el objetivo de la UE es alcanzar un 40% de mujeres en 2020

En la UE, solo el 13,7% de los puestos de máxima responsabilidad en las grandes empresas están ocupados por mujeres. En España, incluso estamos por debajo de la media europea (12% de mujeres en consejos de administración de las empresas que cotizan en bolsa). El objetivo de la Unión Europea es alcanzar el 40% de presencia femenina de aquí a 2020 en los máximos órganos de decisión de las grandes compañías.

Con ello, la UE quiere seguir el camino trazado en primer lugar por Noruega, un país que ha logrado que las mujeres en los consejos de administración de sus empresas hayan pasado del 7% en 2002 al 44% en 2010 a través de una ley de cuotas. Lo cierto es que del ejemplo Noruego, no ya solo controvertido, sino que no deja de despertar alguna “desconfianza” entre sus colegas europeos, debemos sacar una conclusión fundamental: se puede lograr, pero ningún sistema de cuotas va a servir de nada (más que para ser un mero maquillaje) si no va a acompañado de otras políticas de igualdad paralelas y efectivas: políticas potentes de conciliación, permisos de paternidad, etc.

En una reciente entrevista, las eurodiputadas Evelyn Regner y Rodi Kratsa-Tsgaropoulou aportaban algunas claves que considero bastante acertadas a la hora de valorar la cuestión de la cuotas femeninas en las empresas:

  • En primer lugar, “es un hecho que si las mujeres estuvieran mejor tratadas en los rangos inferiores de la jerarquía de las empresas no necesitarían medidas particulares para ascender hasta los consejos de administración”. Totalmente de acuerdo, y con ello, alcanzamos otra conclusión: hay que actuar desde las desigualdades laborales de base. 
  • Segundo, que “el rendimiento de las empresas saldría reforzado”. No cabe duda que el capital humano desaprovechado con mujeres peor remuneradas y en puestos inferiores a sus capacidades y talento es inmenso (y vital para salir de la crisis).
  • Tercero, la “flexibilidad” que debe acompañar a una medida como las cuotas. No podemos pretender imponer un 30% de cuota femenina en el consejo de administración de una empresa donde la mayoría de sus trabajadores son hombres.
  • Por último: “la presencia femenina cambiará la forma de trabajar y de ver las cosas”. Así es, y ello también será beneficioso.

En paralelo a estas medidas, a finales de 2012 se puso en marcha una base de datos de “mujeres listas  para formar parte de los consejos de administración“, una iniciativa de un grupo de escuelas europeas de administración de empresas. La base de datos contiene los nombres de 8.000 mujeres que cumplen los estrictos criterios de gobernanza empresarial definidos por las empresas que cotizan en bolsa, y que están bien cualificadas y dispuestas a formar parte,desde ya, de los consejos de administración.


Los españoles, “más europeos” a pesar de la crisis

4 marzo 2013

En un momento en el que en nuestro país crece el descontento hacia una situación económica que toca fondo, mientras de forma paralela se endurecen las medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno; la profunda desafección hacia las instituciones políticas; el descontento hacia la gestión de la crisis, y el pesimismo sobre nuestro futuro, contrastan con el sentir de unos ciudadanos españoles que siguen viendo la Unión Europea en gran medida como parte de la solución a sus problemas. “El hecho de pertenecer a la UE continúa siendo un pilar importante para la ciudadanía española” y, como veremos más adelante, especialmente desde el prisma económico y social. Tal es la conclusión a la que llega la “perspectiva española” del último informe del Eurobarómetro, cuyos datos fueron recogidos en el otoño de 2012, y que se acaba de hacer público.

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No es de extrañar que las prioridades que manifiesta la ciudadanía española en el contexto europeo tengan que ver especialmente con aspectos sociales y económicos. Según el informe de la Comisión Europea, casi la mitad de las familias encuestadas reconoce tener casi siempre u ocasionalmente problemas para llegar a fin de mes, un dato que nos sitúa cinco puntos por encima de la media europea.

De hecho, entre las cuestiones que los ciudadanos de nuestro país valoran más de la UE están, en primer lugar, la libre circulación de personas, bienes y servicios (45%), después de la paz (35 %), pero en menor medida que en otros países. Por el contrario, damos más importancia que el resto de europeos a posibilidades que nos ofrece la UE como los intercambios estudiantiles en el marco del programa Erasmus (25% frente al 22% de la media UE27); así como a la protección social en el contexto de la Unión  en ámbitos como la sanidad,  la educación y las pensiones (20 % frente a 18%). Por su parte, damos valor al euro entre estos “logros” en igual medida que el resto de europeos (25% de los encuestados).

Los ciudadanos españoles manifiestan interés por conocer los derechos que otorga el estatus de ciudadano de la UE, en especial, en lo que respecta a la posibilidad de vivir, estudiar, trabajar y recibir asistencia médica en otro Estado miembro. A pesar de este interés, solo el 9% de los españoles encuestados reconoce tener un alto grado de conocimiento de estos derechos y lo que implican. El 40% conoce “algo”, mientras que el dato más preocupante lo observamos en el 51% que afirma no conocer nada en absoluto sobre la ciudadanía europea y su contenido.

En estos datos tiene mucho que ver el escaso nivel de información sobre los asuntos europeos que manifiestan los españoles. El 78% se considera desinformado, diez puntos por encima de la media europea. Lo que sí resulta interesante de estos datos es que Internet se consolida como el segundo medio de comunicación más usado para la  información en temas europeos (30%), por debajo de la TV (50%), y superando a la prensa diaria (24%). A su vez, las redes sociales son ya el segundo medio Web preferido (37%). En el resto de la UE, las redes sociales tienen mucho menos peso que en España.

Esta tendencia nos hace ser optimistas ante la posibilidad de una ciudadanía española más informada y activa en el contexto europeo, sin lugar a dudas unos de los retos para el futuro de la UE.

Con todo, la forma en la que los ciudadanos españoles sienten, viven y se relacionan con Europa continúa teniendo rasgos esenciales que permanecen en el tiempo: la ciudadanía europea “española” es por lo general desinformada, ciertamente pasiva, necesitada de más experiencias directas, pero consciente de la importancia de la pertenencia de su país a la UE. España siempre se ha destacado por su sentimiento “europeísta”, y seguimos pensando en Europa, como decíamos al principio de este artículo, más como parte de la solución que como parte del problema.

Esta última oleada del Eurobarómetro confirma que nos sentimos más europeos que el resto de la UE27 (a excepción de casos como el de Luxemburgo, Malta y Alemania). Y además, aún (o precisamente) con el recrudecimiento de la crisis, se observa que este “sentimiento europeo” crece respecto a estudios anteriores. Y ello, a pesar, como se apuntaba antes, de encontramos menos “vínculos” con el resto de países de la UE en aspectos como el uso de idiomas, la movilidad hacia otros países de la UE, relaciones con otros ciudadanos europeos, etc.

Por último, somos pesimistas respecto a la Iniciativa Ciudadana Europea, uno de los instrumentos introducidos en el Tratado de Lisboa para dotar de una mayor democracia a las instituciones comunitarias, fomentar la participación ciudadana, e impulsar el crecimiento de una sociedad civil europea. El 71 % de los encuestados ve poco o nada probable que vaya a participar en esta iniciativa, aunque sí vemos interesante, en el caso de usarla, que se proponga legislación en ámbitos como el empleo, la educación, los impuestos y las pensiones.

Actualmente, existen ya varias Iniciativas abiertas, que necesitan recabar un millón de firmas de ciudadanos de al menos siete países distintos de la UE. La ciudadanía europea busca promover legislación comunitaria en ámbitos como la educación, el medio ambiente, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, o el agua/saneamiento.


Euroscola 2013 y el Año Europeo de los Ciudadanos

28 febrero 2013

El 26 de febrero, arrancó la XIX edición del concurso Euroscola, una iniciativa organizada por el Parlamento Europeo para tratar de acercar Europa a los  jóvenes de entre 15 y 18 años. Mediante un juego online, integrado por distintas fases, equipos de hasta 10 alumnos de ESO, Bachillerato o FP de Grado Medio, acompañados por un tutor/profesor, tienen que demostrar sus conocimientos sobre la Unión Europea; todo ello, mientras se fomenta el uso de las nuevas tecnologías como herramientas educativas, así como el aprendizaje de idiomas.

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En cada edición de Euroscola se trabajan temas concretos relacionados con las políticas comunitarias y, en concreto, el tema central de la competición suele coincidir con el Año Europeo de turno. Así, mientras la edición de 2012 estuvo centrada en el objetivo de estrechar lazos entre distintas generaciones de europeos, en paralelo a la celebración del Año Europeo del Envejecimiento Activo y el Diálogo Intergeneracional; la edición de 2013 atenderá al Año Europeo de los Ciudadanos, por lo que en Euroscola se trabajará muy especialmente para que los jóvenes conozcan y sean conscientes de sus derechos como ciudadanos de la Unión, promoviendo de este modo una ciudadanía europea más activa, aspecto vital en el proceso de construcción europea.

Este Año Europeo 2013 coincide con el veinte aniversario de la creación de la ciudadanía de la Unión en el Tratado de Maastricht. Los derechos de ciudadanía europea, en cierta medida desconocidos por muchos ciudadanos de la UE, implican el derecho a trasladarse y circular libremente por cualquier Estado miembro; poder votar y  ser elegido en los comicios europeos y locales en el país de residencia; la protección diplomática y consular fuera de la UE; el acceso a los documentos de las instituciones europeas; o la posibilidad de dirigir peticiones al Parlamento europeo y recabar la protección del Defensor del Pueblo Europeo en caso de una mala administración por parte de una institución comunitaria.

Los equipos que mejor trabajen sobre estos temas, obtendrán como premio una visita a la sede de la Eurocámara en Estrasburgo:  podrán sentirse “eurodiputados por un día“, participando en una jornada de simulación del trabajo desarrollado en nuestra Cámara transnacional, junto a los eurodiputados y  jóvenes de todos los países de la UE.

El concurso Euroscola es, sin lugar a dudas, un gran exponente del esfuerzo por acercar la Unión Europea a los jóvenes, que deben jugar un papel vital en el desarrollo y futuro del proyecto europeo. Avanzar en una educación con mayores componentes de dimensión europea es un valor añadido, y será clave para fomentar una ciudadanía europea activa, consciente de nuestros retos, éxitos, y, por qué no, también fracasos. Lo importante es que las generaciones más jóvenes, aquellas que han nacido y crecido bajo el paraguas de la unidad europea, comprendan este proyecto común, y sean parte de él, de forma crítica, constructiva, informada, solidaria…. Con iniciativas como Euroscola estamos sembrando futuro.

Todos lo que necesitas saber para participar en Euroscola 2013 lo puedes encontrar en estos enlaces: 

Web oficial en Español: http://www.euro-scola.com/index.php

Oficina del Parlamento Europeo en España: http://www.europarl.es/www.europarl.es/view/es/index.html

Web del Programa Euroscola del Parlamento Europeo: http://www.europarl.europa.eu/euroscola/view/en/index.html

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Euroscola-ES/232736996786792

Twiter: https://twitter.com/Euroscola2013


Europa y el euro: las reformas económicas y un futuro común

29 febrero 2012

Ayer tuve la oportunidad de participar en representación de mi partido, UPyD, y junto a representantes de otras formaciones políticas y de la Universidad, en una charla sobre Europa, el Euro y su Futuro, dentro del ciclo “charlas por la libertad de información  y opinión”, una iniciativa interesante que busca incentivar el debate entre políticos, ciudadanos, académicos, etc. sobre diversos temas de actualidad.

Como estaba acompañada por dos economistas en la mesa, que ya iban desde su experiencia a aportar la visión estrictamente económica sobre la crisis del Euro, decidí dirigir mi intervención hacia una perspectiva más política, hacia otras crisis que Europa también vive, o que persisten, y que no ha sabido resolver, y que hacen que la respuesta a esta crisis financiera haya sido más compleja, más lenta, menos ágil.

Tuvimos tiempo, en casi tres horas de debate, no solo de hablar del euro o del futuro de Europa, sino también de cuestiones que preocupan a los ciudadanos en nuestro país, como las cajas de ahorros, las responsabilidades de los políticos cuando despilfarran o realizan una gestión nefasta de los recursos públicos, los acuerdos comerciales con Marruecos que afectan al tomate murciano y algunas cosas más.

Me llevé una sensación, tras finalizar la charla, un tanto extraña. Me explico: por un lado, da gusto ver, tal y como se desarrolló el debate, cómo en este país está desarrollándose una masa crítica de ciudadanos cada vez mayor (importante en una sociedad civil como la nuestra siempre un tanto acomplejada, en general, y demasiado politizada y subvencionada, acorde, seguramente, a unas estructuras políticas también muy conservadoras y resistentes al cambio); pero, por otra parte, me preocupó comprobar que cada vez más ciudadanos dudan de la necesidad de que el proyecto europeo salga adelante (lo ven como parte del problema cuando, en realidad, debería ser parte de la solución a lo que estamos viviendo).

Así que, como la charla se repite el día 13 de marzo (seguramente en la Universidad de Murcia) he dedicido que allí hablaré de por qué necesitamos la UE. De cómo sería nuestra Región, España, Europa y el mundo si la unidad europea no hubiera cuajado. O, mejor dicho,  todo lo que no seríamos sin Europa.

De momento, os dejo con la transcripción de mi ponencia.

 

EUROPA: UNA TRIPLE CRISIS DETRÁS DE LA ECONÓMICA

Me gustaría comenzar diciendo que tenemos una triple crisis en Europa, en la Unión Europea, que afecta a la crisis del euro y al futuro de Europa.  Me refiero a una crisis de democracia, a una crisis de liderazgo político, y a una crisis de confianza por parte de los ciudadanos hacia las estructuras políticas de la UE.

Y esta triple crisis, solo se puede despejar con una serie de decisiones políticas que impliquen: más integraciónsoluciones europeas (porque se ha demostrado que los Estados miembros no son por sí solos capaces de defenderse de una crisis global como ésta); con una reforma institucional que permita que nuestras instituciones comunes puedan reaccionar de forma más rápida, eficaz y autónoma ante las crisis (porque se ha demostrado también que tenemos unas instituciones lentas, demasiado rígidas y dependientes de los Estados miembros, y por ello sujetas a egoísmos nacionales); con unas auténticas instituciones europeas más democráticas  (que permitan que la voluntad popular se vea reflejada en las decisiones que se toman; que la ciudadanía pueda controlar, de verdad, a través de instituciones elegidas democráticamente, lo que se decide; y, por supuesto, que esas instituciones tengan que rendir cuentas).

 

DÉFICIT DEMOCRÁTICO Y REFORMA INSTITUCIONAL: MEDIDAS DE REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

Nosotros, desde UPyD, consideramos que afrontar la reforma institucional es fundamental para poder enfrentarnos a esta crisis económica, y para sentar los cimientos para evitar futuras crisis o al menos poder responder mejor ante ellas.

Y si hablamos de reforma institucional tenemos que referirnos al ya conocido como déficit democrático de la Unión Europea.

¿En qué consiste este déficit democrático de la Unión Europea? Os lo voy a resumir en unos puntos muy concretos. Básicamente es una cuestión relacionada con una serie de vectores de legitimidad que la UE cumple sólo en determinados casos.

Mirad, la Unión Europea básicamente apoya su legitimidad en tres vectores:

1) la UE tiene lo que se llama una “legitimidad legal” que le otorga su constitución, su creación y su desarrollo a partir del Derecho (en palabras más simples, una serie de Tratados constitutivos que fueron signados por los EEMM);

2) así como una “legitimidad indirecta” (derivada de unos Gobiernos nacionales elegidos y que están representados en el Consejo de la UE);

3) y ostenta una “legitimidad llamada tecnocrática”(se deja, se delega en manos de técnicos, muchas decisiones y políticas en base a que eso va a resultar en una eficacia, en mejores resultados).

¿Cuál es el problema?

El problema es de control democrático y de rendición de cuentas. Hay un Parlamento Europeo (que recuerdo, es la única institución elegida democráticamente por los ciudadanos europeos) que aunque se han ido aumentando sus poderes en sucesivas reformas de los Tratados (especialmente en Maastricht y en Lisboa: con más capacidad legislativa, de control a la Comisión, poderes presupuestarios, etc.) no se erige  aún en una auténtica fuente de legitimidad directa, federal, dentro de la Unión.

El Parlamento Europeo no elige a la Comisión, no puede vetar las grandes decisiones (pongo como ejemplo el último nuevo tratado fiscal que se va a firmar sobre el que el PE ha mostrado su desacuerdo, pero sobre el que poco puede hacer frente a las voluntades de los Estados). En realidad, los contrapesos al poder del Consejo son aún débiles aunque se hayan reforzado.

Pero es que además la Comisión, que es un órgano independiente, tecnocrático y alejado del control de los ciudadanos, tiene en su poder el cuasi-monopolio de la iniciativa legislativa en la UE, y resulta que esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos antes es ajena al control político, democrático y a la rendición de cuentas.

Pero hay un problema aún más grave. Y es que la Unión, aunque posee una legitimidad legal, no tiene lo que se llama una “legitimidad de origen”. Esto lo han resaltado muchos analistas europeos. La Unión no se creó en base a una voluntad popular (en realidad es un proyecto fruto del consenso entre élites políticas y a la ciudadanía se le supuso, digamos, un consentimiento tácito, luego hablamos de esto). Y sin esta legitimidad de origen, sin esa aceptación explícita por parte de los ciudadanos, sin un sentimiento de identidad europea que implique una cohesión, la UE lo tiene muy difícil.

Pero es que además, esa legitimidad tecnocrática de la que hablábamos, está supeditada a los resultados. Es una democracia resultadista. Mientras todo fue bien, mientras se creaba bienestar en Europa, no había problema. Pero ahora esto ha cambiado, y nos vemos envueltos en una crisis brutal sin haber cimentado las bases políticas, democráticas y de legitimidad, y de apoyo popular a la UE que nos permitan ahora tomar decisiones que implican, no beneficios como hasta ahora, sino sacrificios y compromisos a la ciudadanía.

En definitiva, para cerrar este capítulo del déficit democrático, nosotros apostamos por una reforma institucional que de verdad dé a la ciudadanía el poder de elegir quién va a tomar las decisiones por ellos y quién va a controlar y exigir cuentas en representación de los ciudadanos.

Esas reformas, para UPyD, pasan, y creemos que son las más lógicas por:

-Un Parlamento Europeo como ÚNICO poder legislativo y que elija y controle (de verdad) al ejecutivo, es decir, a la Comisión Europea (que coordine las principales políticas de la UE que aún se mantienen bajo el control de los Gobiernos nacionales, y que funcione como auténtico gobierno federal).

-Es decir, el PE como eje legislativo, de control y democrático de la UE. Y elegido por sufragio universal en listas desbloqueadas y transnacionales.

-En el ámbito económico, una política fiscal común europea, con la integración progresiva de los sistemas fiscales nacionales y la creación de un tesoro de la UE que sea capaz de intervenir eficazmente en la política monetaria y en las crisis de financiación. Uno de los principales problemas de la actual crisis es que las políticas fiscales de los EEMM estaban descoordinadas entre sí  y con la política monetaria europea.

-Un Banco Central Europeo más transparente.

En resumen, tomar una serie de decisiones políticas, que implican más integración, más democracia, más transparencia, y más tener en cuenta la voluntad de los ciudadanos para elegir quien toma esas decisiones.

Nosotros, desde UPyD, no vemos un futuro sin el euro. Eso haría tambalearse todo el sistema financiero global. Pero entendemos que medidas puntuales, como ese nuevo pacto fiscal, la regla de oro del déficit presupuestario, o los fondos de rescate no son suficientes. Se necesitan medidas de reforma de calado que implican decisiones políticas de mayor integración.

 

CRISIS DE LIDERAZGO

Hay que tomar decisiones. Pero para tomarlas hace falta un liderazgo europeo sólido, valiente y capaz de aportar las soluciones europeas que son necesarias. Los nuevos altos cargos de la UE, lo que nos trajo Lisboa, no han resuelto el problema de liderazgo, me atrevo a decir que lo han empeorado, ni tampoco el eje París-Berlín, Merkel y Sarkozy, constituyen un liderazgo europeo (más allá de sus intereses nacionales) que esté a la altura de la versión europea de líderes del pasado.

Yo no tengo ninguna duda de que Merkel y Sarkozy quieren salvar el Euro, la cuestión está en si vamos a salvar el Euro a costa del bienestar de los ciudadanos. Salvar el euro no puede ser un fin sin sí mismo, ni servir sólo a los intereses de algunas de las partes.

 

CRISIS DE CONFIANZA DE LOS CIUDADANOS EUROPEOS

Y todo esto tiene mucho que ver con la crisis de confianza que se observa en los ciudadanos hacia la Unión Europea y sus mecanismos de respuesta ante la crisis.

Esta crisis de confianza, a mi parecer, viene dada por 3 razones: por la falta de control democrático de las decisiones que se toman; segundo, porque no hay un sentimiento de identidad colectiva “europea”, y tercero, porque los ciudadanos no van a aceptar solo recortes, solo medidas de austeridad, sino que piden también medidas de estímulo económico.

La UE es un proyecto, lo he comentado antes, tremendamente elitista y tecnocrático y el peligro de esta crisis es que se está acentuando ese carácter, en lugar de avanzar en reformas de regeneración democrática.

El problema es que esa estrategia ya no sirve como en las primeras décadas de integración europea, ya no sirve porque ya no hay resultados que vender, sino sacrificios que pedir.

Y aquí hay una cuestión muy importante, y es el carácter principalmente “instrumental” del apoyo que la Unión Europea ha recabado entre los ciudadanos hasta ahora. La ciudadanía apoya la Unión Europea en la medida en que observa unos beneficios derivados de la pertenencia de su país a la Unión, basada sobre todo en épocas de bonanza económica.

Es decir, fue un apoyo “tácito”, que se dio por supuesto, en los primeros años de la integración, que se asentó como “instrumental” mientras las cosas fueron bien, y que ha sido ciertamente “pasivo”, poco informado. Los ciudadanos no mostraban mucho interés por lo que pasaba en la lejana Bruselas.

Pero ahora las cosas han cambiado.

 

CONCLUSIÓN: PELIGROS Y OPORTUNIDADES DE LA CRISIS DEL EURO

Y de esta crisis, con este contexto, surgen una serie de peligros.

1)      El primer peligro es que ese consenso tácito y pasivo de la ciudadanía europea se torne en lo que podríamos llamar un “disenso activo”. Y que de ahí saquen tajada fuerzas políticas (y este es un fenómeno que ya se está desarrollando) que lleven como principal punto de su discurso político su antieuropeísmo.

2)      El segundo peligro es que la UE es lugar de apostar por una visión política europea, por mayor integración, por reformas democráticas, se aísle una mayor tecnocracia que la aleje aún más de los ciudadanos.

Pero también surgen algunas oportunidades.

Y para ejemplificar estas oportunidades, me gustaría citar a uno de los grandes autores europeos, Jürgen Habermas, que a propósito de la crisis del euro escribió que “con un poco de nervio político [es decir, de liderazgo político europeo] la crisis de la moneda común puede acabar produciendo la conciencia, por encima de las fronteras nacionales, de compartir un destino europeo común” (cita del artículo “En el Euro se decide el destino de la UE”, El País, 23 mayo 2010).

Como dijo Honoré Balzac, bastante años antes que Habermas, “en las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”.

Pues para el proyecto Europeo, ésta es la gran crisis, se nos puede romper el corazón con todos esos peligros que se han relatado, y solo podemos curtir nuestro corazón, el corazón de Europa, con una visión política valiente, con reformas de regeneración democrática, con más integración, con más Europa, y por supuesto, sin perder de vista nunca ese horizonte de la Europa federal. 


Nueva edición del concurso de blogs de las Instituciones europeas

15 febrero 2012

Se acaban de dar a conocer las bases de la tercera edición del concurso de blogs “Espacio Europa”, que premia desde hace tres años a las mejores bitácoras que tienen como referente la temática europea, sus políticas, sus instituciones, así como el futuro de la integración comunitaria. Este año, la novedad es que el concurso es convocado no sólo por la Comisión Europea y la Eurocámara, sino que se lanza en colaboración con la Presidencia de turno de la UE, en este caso la danesa.

Es por ello, que además de las clásicas categorías como mejor blog o mejor post, así como aquellas relacionados con el Año Europeo (en 2012, la temática gira sobre el envejecimiento activo y el diálogo intergeneracional), se incluye un nuevo apartado para premiar los mejores escritos sobre la UE y la defensa del medio ambiente. Recordemos que Dinamarca es conocida como el país más “verde” de la UE. De ahí, que los premios también cambien, y se incluya un viaje a Dinamarca para esta categoría, además del tradicional viaje a Bruselas, con un amplio programa de actividades.

Como sabéis, esta bitácora, “Más Europa”, se llevó el premio al mejor blog sobre la Unión Europea en la pasada edición (podéis leer aquí el fallo del jurado) por lo que en esta ocasión he decidido no presentar candidatura, y, por el contrario, animar a otros blogs europeos que aún no han sido premiados y que contribuyen de especial manera al debate europeo en Internet a probar suerte y vivir una experiencia realmente única, como la que vivimos los premiados en pasadas ediciones, a los que se nos brindó la oportunidad de pasar unos días estupendos en la capital de Europa, en los que pudimos conocer por dentro el trabajo de las instituciones europeas, sobre las que tanto hablamos en nuestros blogs. Tenéis una pequeña crónica aquí, que escribí al volver del viaje. 

Y no quisiera acabar esta entrada sin agradecer a las instituciones europeas su compromiso real con el activismo europeo en la Red, que se valora, se premia y se cuida. No puede ser de otro modo, ya que Internet, los blogs y las redes sociales son fundamentales para expandir y profundizar en un debate auténticamente europeo, tal y como nos contaba en una entrevista Bárbara Quílez, responsable de la web del Parlamento Europeo, institución pionera y referente en el uso de los medios sociales.

Os dejo con un enlace a las bases del concurso. Escribir sobre Europa tiene premio. Mucha suerte a todos.


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