“Upgrading Europe”: la Unión Europea del siglo XXI

18 marzo 2013

 ”Upgrading Europe” es un proyecto ideado y dirigido por la Doctora Susana del Río Villar, que nació hace pocos meses, en 2012, con la mirada puesta en una Unión Europea cuyo principal reto para este siglo XXI es “dar visibilidad” a sus logros, a sus “historias de éxito”. Frente a la desconfianza, la pérdida del optimismo, que cada vez se aprecia en mayor medida entre los ciudadanos en su actitud ante el proyecto europeo, la UE necesita, según la Dra. del Río, “revalorizar” su imagen, mejorando la calidad democrática de su proceso político. Pero esta nueva política europea solo puede construirse para los ciudadanos y con los ciudadanos.

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“Es el momento” de poner en marcha una iniciativa de este tipo. Así lo expresaba en una reciente entrevista para el programa Europa 2012 de RTVE, la Dra. Susana del Río. “Upgrading Europe”, destacaba su autora, aspira a unir ámbitos de participación, buscar sinergias entre distintas esferas, dando valor a las ideas de todos: políticos, instituciones europeas, mundo académico, sociedad civil, ciudadanos, medios de comunicación… Justamente ahora. Cuando estamos inmersos en el Año Europeo de los Ciudadanos, centrado en la democracia participativa y los derechos asociados al estatus de la Ciudadanía de la Unión. Y precisamente, con las elecciones europeas de 2014 en el horizonte inmediato. Unos comicios en los que Europa se juega mucho en el terreno de la participación.

Todos los detalles de este proyecto, al que tendremos que prestar mucha atención de aquí a 2015, nos los desgranará en una entrevista, que publicaremos en breve, la Dra. Susana del Río, experta en participación ciudadana y comunicación europea. Será una magnífica ocasión para volver a charlar con una de las académicas más implicadas en el estudio del proceso participativo en la UE en unos momentos clave como los que vivimos, en los que la UE busca y precisa más que nunca de un proceso de apertura y legitimación democrática a través de la implicación de los ciudadanos en las políticas y los procesos de toma de decisiones.

Mientras tanto, aprovechamos para reeditar una de las mejores entrevistas de las que hemos podido disfrutar en este blog. Una amena charla en la que la Dra. del Río nos habló con optimismo y actitud constructiva sobre las posibilidades de promover una ciudadanía europea más activa en ámbitos que ya son fundamentales en la comunicación europea, como Internet, los Blogs y las Redes Sociales; a través de la educación, instrumento fundamental para transmitir y dar a conocer los valores y los “hitos” de la unidad europea; las posibilidades de la Iniciativa Ciudadana Europea como motor de participación; y, sobre, todo, como nos explicaba entonces nuestra protagonista, destacando las virtudes de esa Europa en “constante movimiento”, llena de un “dinamismo” del que se pretende que se contagien también los ciudadanos europeos, uno de los principales objetivos, por cierto, de iniciativas como “Upgrading Europe”.

Susana del Río: “Europa es un proyecto lleno de pasión”

ENTREVISTA 27.09.2010

La Unión Europea es un proyecto único, complejo y lleno de retos. Comunicar Europa, acercarla a los ciudadanos y conseguir una mayor participación de estos en todos sus ámbitos de actividad no podía ser una empresa menos difícil. ¿Es un problema de lejanía? ¿La información es demasiado compleja? ¿Demasiado escasa? ¿Es una cuestión de enfoque? Sobre todos estos temas hemos charlado precisamente con la Doctora Susana del Río, experta en participación ciudadana y comunicación europea, y una de las personas más activas en estos ámbitos dentro y fuera de nuestro país. Europeísta de vocación, ve el proyecto europeo como una “pasión”, admira su “ritmo” y su capacidad para estar en constante “movimiento”. Para Del Río, esa Europa en constante transformación está cada vez más cerca de los ciudadanos, “pero todavía no lo saben”. Por ello, es imprescindible una comunicación europea continua, información “útil y sencilla” sobre los temas que nos preocupan, y, lo más importante, en toda su dimensión, lo que la Dra. del Río llama comunicar en “versión europea”.

Ciudadanía activa y comunicación europea

P. Los ciudadanos europeos, en un gran porcentaje, siguen viendo la UE como algo lejano, su funcionamiento como algo complejo y su trabajo como algo que poco les afecta a sus vidas. ¿Cómo se invierte esta situación?

R. Pienso que para conseguir que los ciudadanos vean que Europa está en su día y que la Unión Europea ha pasado de estar en nuestra realidad a ser nuestra realidad es importante que reciban información útil y sencilla sobre temas que les preocupan. Una información práctica de Europa para que los ciudadanos conozcan la capacidad de Europa en su día a día, que la Unión Europea es útil y que “practican” Europa desde que se levantan hasta que se van a descansar.

P. ¿Cree que la falta de interés es ante todo falta de información? En ese caso, ¿quién tiene la culpa de esto, las instituciones europeas, los medios de comunicación, los ciudadanos…?

R. En mi opinión ya no es tanto un problema de cantidad de información europea, lo que sucede es que la información no llega en clave europea y los ciudadanos la continúan percibiendo como nacional. Quizás en vez de pensar en quién es el “culpable” habría que centrarse en los procesos. Por ejemplo, durante la campaña de comunicación emprendida por el Parlamento Europeo para las elecciones europeas 2009 los medios estuvieron muy activos dando información y muy presentes, lo que sucedió es que al llegar la noticia a cada país se producía una “nacionalización” de los ejes principales de la campaña. Está bien explicar cómo afecta una decisión europea en cada país, pero lo que no ayuda es ver un debate en el contexto de las elecciones europeas y que cueste encontrar esa dimensión europea. Durante algunos debates yo hice el ejercicio de recoger cuántas veces los políticos hablaban de Europa y de lo que su partido haría en relación a los temas presentes en la campaña. Incluso para mí que me dedico a temas europeos, era difícil “rescatar” de los debates palabras e ideas de amplitud y de visión europea.

SUSANA DEL RÍO: “El problema es que la información no llega en clave europea y los ciudadanos la continúan percibiendo como nacional”

Un elemento importante es que la información no puede ser “express”. Para que las personas puedan ver Europa “de calle” y “tocarla”, una Europa tangible, la información y la comunicación con los ciudadanos tiene que calar poco a poco, como la lluvia fina. Es clave la continuidad en la información.

P. La UE está apostando fuerte por incrementar su presencia en Internet: las páginas web de las instituciones, redes sociales, blogs.. pero, ¿qué ocurre con la ciudadanía europea que no está conectada?

R. Pues que no todo es conexión vía Internet. Los blogs, por ejemplo, están desarrollando un espacio diferente para difundir Europa y llegar a muchísimas personas. Sigo con atención bastantes blogs europeos desde hace tiempo e incluso escribo en alguno y veo que tienen una capacidad grande de llegar a muchas personas. Este blog es un buen blog. Lo que más me gusta es cómo cada autor transmite con su personalidad y no sólo en los posts que escribe sino en el nombre del blog, en la estética de su página de presentación, etc.

Pienso que las e-democracia, e-participación, e-comunicación sin duda son una revolución social y comunicativa, que lo “ciber” está bien y que es un recurso muy importante para que los ciudadanos se conecten a Europa. El mundo digital abre multitud de posibilidades y de fórmulas, es algo realmente impresionante, pero por encima estarán siempre la Democracia, la Participación y la Comunicación. Y quiero destacar una cosa: no me gusta el concepto de ciudadanía digital, las personas, los ciudadanos, la ciudadanía, pienso que no se ensamblan bien con digital. Con esto quiero decir que es importante no “perder el norte” y por supuesto aprovechar el gran caudal digital que es la Red, pero combinarlo con los canales tradicionales. Por ejemplo, es importante que las noticias sobre Europa aparezcan más en la prensa escrita en un lugar directamente identificable al abrir el periódico, que en la radio haya más espacios con noticias en “versión europea” y que la Unión Europea y sus instituciones se vean cada vez más en los telediarios, también considero clave la emisión del programa Europa 2010 de TVE en horarios de mayor audiencia. Lo visual es muy importante.

SUSANA DEL RÍO: “También hay que dar mucha atención a la educación, que nuestros hijos conozcan Europa y que son europeos. La educación europea tiene un valor integrador con mucho potencial”.

Cuando me preguntan qué pasa con la comunicación europea siempre destaco que seguramente lo más importante es el equilibrio, comunicar con equilibrio, en el contenido y en la forma. Los contenidos son esenciales, saber qué se quiere comunicar y a quiénes, pero también la forma: comunicación digital, comunicación en prensa, en televisión etc. Sin olvidar lo enriquecedor que es comunicar cara a cara. Cuando un ciudadano puede ver enfrente de él a un eurodiputado respondiéndole a una pregunta en un debate ve mucho más en sus ojos y en su expresión que en una pantalla.

Participación ciudadana tras el Tratado de Lisboa

P. Se afirma que el Tratado de Lisboa va a suponer un paso decisivo para construir la “Europa de los ciudadanos” ¿hasta qué punto cree usted que el nuevo Tratado colma todas las expectativas en lo que a participación ciudadana se refiere?

R. El Tratado de Lisboa recoge la esencia del Proyecto de Constitución europea y, por ello, está cerca de los ciudadanos y de los asuntos de actualidad. Por supuesto que habrá que avanzar más dentro de un tiempo pero hay algo muy democrático y profundamente ciudadano en el Tratado de Lisboa y es el aumento de poder del Parlamento Europeo. Si el PE tiene más poder también los ciudadanos.

P. Usted ha participado activamente en la configuración de la Iniciativa Ciudadana Europea ¿qué destacaría de la Iniciativa?

R. Hay que ser muy cuidadoso con la implementación de la Iniciativa, el equilibrio interinstitucional y la manera de presentarla. Ya que su nacimiento y desarrollo han sido ejemplares en muchos aspectos hay que conseguir ahora una gran coherencia en su implementación y puesta en marcha. Aquí también hay que transmitir muy bien qué es la Iniciativa y cuáles son sus estadios.

Cuando la Iniciativa Legislativa Ciudadana se incluyó en el párrafo 4º, artículo 47, del Proyecto de Constitución europea sin duda fue un logro, una conquista de las organizaciones de la sociedad civil junto con miembros de la Convención europea. Para mí, algo muy importante de la Iniciativa es la comunicación transversal entre organizaciones, eurodiputados, mundo académico desde el 2002. La movilización y el debate transnacional europeo.

P. Además de herramientas como la iniciativa popular, ¿qué otras oportunidades existen para participar? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para ayudar a construir Europa?

R. Hay muchas oportunidades para participar y el ciudadano puede elegir si participar activamente en foros, debates etc. y además en las citas de las elecciones europeas o si va a participar con su voto pero no se va a “enganchar” a debatir sobre Europa.

SUSANA DEL RÍO: “Lo que está claro es que la comunicación responsable impulsa participación responsable y que la participación articula sociedad, creo que esto es algo que deberían tener muy presente los políticos”.

Para ayudar a construir Europa lo importante es que los ciudadanos estén estrechamente unidos a la Europa de la solidaridad porque la solidaridad es movilizadora y además de ser un concepto y una acción humanitaria tiene una capacidad multiplicadora de información destacable. Pienso que, aunque con mucho por trabajar cada día, este camino está muy bien andado por las ONG.

Todo es válido. Creo que lo importante es despertar en los ciudadanos la curiosidad por Europa y encender el “chip” europeo porque si lo conseguimos, los ciudadanos buscarán información en las web de las instituciones europeas, en los medios y en los blogs, y buscando información también se está participando.

Ciudadanía de la Unión Europea

P. En cuanto al conjunto de derechos que integran la Ciudadanía de la Unión ¿no es una decepción que ni en la Constitución Europea, ni después con Lisboa, se haya apostado por reformar un contenido que data del Tratado de Maastricht?

R. En mi opinión, la Ciudadanía europea está llena de contenido. Es un concepto amplio e integrador. Pienso que más que reformarlo lo que hay que hacer es explicarlo bien, que es un concepto con gran proyección y con unos derechos, que está vinculado a los valores de la Unión Europea, que su anclaje es sólido y que si alguien se lo salta la Unión Europea tomará voz común no permitiendo que no se respete. Aquí de nuevo resalto el poder catalizador de ciudadanía activa de la solidaridad.

La ciudadanía europea abarca la ciudadanía múltiple y las múltiples ciudadanías. Es única, y también numerosa, uno de sus pilares es la riqueza de la diversidad. La ciudadanía europea tiene círculos concéntricos que además están comunicados. El título de una ponencia que di este verano en El Escorial era: “Ciudadanía europea, ¿más lejos, más cerca?”, ¿sabe cómo comencé mi intervención?: “Ciudadanía europea, ¿más lejos, más cerca? Más cerca pero los ciudadanos todavía no lo saben”.

Futuros proyectos

P. Usted es una persona muy activa en el ámbito  de la participación ciudadana y la comunicación europea ¿en qué proyectos está trabajando ahora? ¿nos podría adelantar algo?

R. A mi me encanta lo que hago, Europa es mi trabajo y también mi vocación. La Unión Europea, y lo digo completamente convencida, es un proyecto lleno de pasión. Veo el proyecto europeo como un Proyecto, sí, un proyecto. Y así tiene que seguir siendo para renovarse, reiniciarse, actualizarse. Hay que hacer nueva política europea en el contexto de una gobernabilidad europea y global. He dicho en otras ocasiones que me gusta mucho de Europa su ritmo, siempre se está moviendo. Me encantan la política como doctrina y la gran política y la Unión Europea es un ejemplo de gran política. Europa se amplía, continúa integrando países y, al mismo tiempo profundiza en su proceso de integración. Ese movimiento me sorprende cada día.

SUSANA DEL RÍO: “Me gusta mucho de Europa su ritmo, siempre se está moviendo”

Sobre mis futuros proyectos le voy a hablar de dos: “Europa en Red”, con un espacio, Europa Mueve la Red, dedicado precisamente a la interactividad, al intercambio de ideas y de información, opiniones, donde los blogs van a tener un lugar bien estructurado. La web estará preparada en unas dos o tres semanas.

Y comienzo una nueva etapa profesional en un nuevo Instituto, el Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.org, del que pronto será visible toda la información. Mi trabajo será la coordinación académica del programa para Europa del Instituto. Seguiré además con mi perfil de Investigadora. Ya tengo pensados los primeros debates, publicaciones en distintos idiomas, las vinculaciones con instituciones, personas y entidades con las que colaboro desde hace años y, como siempre, la unión de esferas, institucional, académica, de organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación etc. También tendréis vuestro lugar los blogs europeos. Estoy muy contenta con esta nueva etapa en mi trayectoria profesional. Además de los objetivos y ejes sobre los que comienza a andar el Instituto y las entidades, Universidades y Fundaciones vinculadas, sus dos impulsores, el Filósofo Daniel Innerarity y el Profesor Juan José Álvarez, son dos personas a las que conozco desde hace tiempo, con un gran valor tanto profesional como personal, es para mí un orgullo trabajar con ellos, aprenderé mucho, y además podré hacer mi aportación, muy europea, al Instituto.

Estoy contenta. Me gusta aprender cada día y Europa es un buen lugar para aprender cada minuto.

Más sobre nuestra protagonista

Susana del Río Villar (Madrid, 1966) es Licenciada en Filosofía y Letras, Geografía e Historia. Doctora en Ciencias Políticas y Sociología y Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas. Es consultora en temas de participación ciudadana y acción comunicativa europea. Fue miembro de los Grupos de contacto de la sociedad civil en el Parlamento Europeo para la elaboración de la Constitución europea por la Convención y moderadora-relatora de la primera Ágora del Parlamento Europeo. Miembro del Comité de expertos de la Comisión Europea en Science, Society and Governance y del programa marco en Citizens and governance in the knowledge based society, “Democracy in a supranational context”. Forma parte del “Team Europe” de la Comisión Europea. Es miembro del Club de Roma. Colaboradora del Real Instituto Elcano (RIE), del Movimiento Europeo y de organizaciones entre las que destacan la Fundación Luis Vives y la Red Extremeña de Información Europea (REINE). Fue responsable de contenidos de las Consultas europeas a la ciudadanía en 2007 y Coordinadora del grupo de observadores de las Consultas europeas 2009. Autora de numerosas publicaciones, entre las que destacan, como coordinadora y co-autora, Europa: el estado de la Unión (Aranzadi, 2006), y Ciudadanía activa en Europa. Proceso participativo y nuevos espacios para la comunicación (Difusión Jurídica y temas de actualidad, 2008). Conferenciante en diversos seminarios y debates. Tiene entrevistas en prensa y radio así como en distintos programas de televisión como el programa “Europa 2010” de TVE. Es, además, profesora invitada por distintas Universidades y Cátedras Jean Monnet, y asesora de organismos gubernamentales en asuntos europeos. Desde octubre de 2010, Investigadora-Coordinadora académica para el programa Europa del Instituto de Gobernanza Democrática.


América Latina y el Caribe y la Unión Europea: trabajar juntos también en la Educación

17 marzo 2013

A finales del mes de enero, se celebró en Santiago de Chile el séptimo encuentro entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, ahora llamada Cumbre CELAC-UE, que ha supuesto otro importante paso adelante en la relación estratégica inaugurada en Río de Janeiro en 1999. Desde entonces, el diálogo político entre estas dos regiones en diversos ámbitos no ha hecho sino afianzarse, siempre con la mirada puesta también en el proceso de integración regional dentro de América Latina y Caribe, aún incipiente si lo comparamos con la unificación europea.

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De izquierda a derecha: Van Rompuy, presidente del Consejo de la UE; Sebastian Piñera, presidente de Chile; Barroso, presidente de la Comisión Europea. Imagen de la I Cumbre CELAC-UE

La UE ha sido, de hecho, una de las principales promotoras de la integración regional en América Latina y el Caribe (ALC). También es el principal cooperante en la Región; primer inversor directo y segundo socio comercial. La idea de establecer un diálogo permanente con la UE surgió en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en 1996. Una iniciativa que lanzó el Gobierno español, entonces dirigido por José María Aznar, y que fue posteriormente refrendada por las Instituciones europeas.

Las dos regiones, aliados clave, y naturales, si tenemos en cuenta los estrechos e históricos lazos políticos, económicos y culturales entre ambas, no han hecho sino afianzar desde finales de los noventa la cooperación bilateral, también profundizada dentro de cada una de las regiones, con acuerdos estratégicos entre la UE y, por ejemplo, América Central, el Caribe, Países Andinos, Mercosur, etc. En esta primera Cumbre CELAC-UE, la relación entre las dos regiones cobra especial importancia, ante los retos económicos y sociales que deben afrontar ya entrado el siglo XXI. Especialmente ante la crisis económica que azota al Continente europeo, donde cada día aparecen nuevos nubarrones (véase Chipre), y las dificultades para revitalizar nuestros motores de crecimiento, volver nuestra mirada al dinámico Continente Latinoamericano se presenta como vital.

La asociación estratégica ALC-UE ha venido abarcando distintos ámbitos de actuación:  asuntos políticos; económicos y comerciales; culturales, educativos y humanos. Entre las principales conclusiones de esta I Cumbre CELAC-UE destacar dos documentos imprescindibles: la Declaración de Santiago, y el Plan de Acción CELAC-UE 2013-2015, en el que, como principal novedad, se crea un diálogo birregional en materia de género, incluyendo esta perspectiva en la cooperación entre las dos regiones.

Otra de las principales novedades de este encuentro ha sido la incorporación del mundo académico al diálogo, celebrándose de forma paralela a la cumbre política una cumbre académica, que se suma a las ya tradicionales cumbre empresarial y foro de la sociedad civil. La primera Cumbre Académica CELAC-UE reunió a representantes de más de 300 instituciones académicas -universidades, institutos y centros de investigación- de América Latina, Caribe y UE, destacando este ámbito de colaboración con un pilar en las relaciones con la UE.

Comitiva académica integrada por el rector de la Universidad Central y presidente del Comité de Honor de la Primera Cumbre Académica CELAC- UE, Rafel Rosell; la secretaria general del Instituto de las Américas, Helene Harter; y el director ejecutivo del Celare, Héctor Casanueva, entregó este domingo la Declaración de Santiago a los ministros de Relaciones Exteriores reunidos en el marco de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la zona eurolatinoamericana. Fotografía tomada de la web http://www.cumbreacademica-alcue.cl

Comitiva académica integrada por el rector de la Universidad Central y presidente del Comité de Honor de la Primera Cumbre Académica CELAC- UE, Rafel Rosell; la secretaria general del Instituto de las Américas, Helene Harter; y el director ejecutivo del Celare, Héctor Casanueva, entregó este domingo la Declaración de Santiago a los ministros de Relaciones Exteriores reunidos en el marco de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la zona eurolatinoamericana. Fotografía tomada de la web http://www.cumbreacademica-alcue.cl

Fruto de este encuentro académico, surgió la “Declaración de Santiago sobre cooperación universitaria en educación superior, ciencia, tecnología e innovación”, un documento que fue entregado a los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la cumbre, en total  61 países. Esta Declaración propone crear un sistema de acreditación de la educación superior común para toda la Región, y que cuente con parámetros e  indicadores de calidad y excelencia en investigación, formación e internacionalización. Un proceso de “Bolonia” para América Latina y Caribe, que busca estrechar la cooperación en este ámbito dentro de la región y con la UE: con el  establecimiento de acreditaciones, homologaciones y reconocimientos de títulos y grados; impulsando y facilitando la movilidad y los intercambios para estudiantes, académicos y entre universidades; estrechando lazos en la cooperación científica y tecnológica; y fortaleciendo, entre otros aspectos, la relación entre universidad y empresa.

Gran noticia, sin duda, que la idea de “trabajar juntos” en el ámbito educativo y académico haya alcanzado la notoriedad que se merece en esta I Cumbre ALC-UE. La cooperación en el área de la educación, así como los programas de intercambio estudiantil y las oportunidades de formación dentro de todo el espacio de la UE han sido una de las principales “historias de éxito” del proceso de la integración europea. No podían ser menos en la asociación y diálogo entre los países de América Latina y el Caribe, y de estos en su conjunto con la UE.

Enlaces de interés sobre la I Cumbre CELAC-UE: 

Ministerio de Asuntos Exteriores de Chile

Servicio Europeo de Acción Exterior. Relaciones de la UE con América Latina y el Caribe.

Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa – CELARE

“Desafíos para la relación estratégica Celac-UE”. Columna de opinión de Héctor Casanueva, director ejecutivo de CELARE. (Diario La Tercera, Chile).

Cumbre Académica CELAC-UE 2013


2014 ¿Las primeras elecciones “europeas”?

15 marzo 2013

Este martes, la Comisión Europea nos sorprendía con el anuncio de una recomendación dirigida a los partidos políticos europeos en la que les pedía que designaran a su candidato a presidente de la Comisión en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar en mayo de 2014. Barroso, actual jefe del Ejecutivo comunitario, hacía de este modo una interpretación amplía del art. 17.7 del Tratado de la Unión Europea, enmendado en la reforma de Lisboa, que establece una relación directa entre el resultado de las elecciones europeas y la elección del candidato a la presidencia de la Comisión.

European Commission President Barroso holds a news conference on the financial crisis in Brussels

Lo cierto es que ese artículo lo que aportaba, en principio, era una mayor intervención de la Eurocámara en el nombramiento del presidente de la Comisión, que no es “elegido” en sentido estricto por la Cámara, ya que es propuesto por los Estados miembros en el Consejo Europeo, teniendo que pasar el trámite del visto bueno de los eurodiputados. Pero, de algún, modo, este mecanismo reforzaba la legitimidad de su designación, al ser investido por la reelegida mayoría del Parlamento Europeo.

Con este anuncio, se da un paso más hacia el objetivo, siempre presente, de que sean los ciudadanos quienes elijan directamente al presidente del “Gobierno” de la UE. Con ello, se pretende, esencialmente, aumentar el atractivo y participación de los ciudadanos en una elección mermada por el escaso interés que despierta entre la ciudadanía. Todo ello en unos momentos especialmente difíciles como los que se viven en la UE, cuyas decisiones precisan más que nunca de la legitimidad que debe otorgarles la voluntad popular.

Unas elecciones de “segundo orden” 

La baja participación testada en sucesivas elecciones al Parlamento Europeo ha sido interpretada en relación a la propia naturaleza y características de estos comicios. La literatura sobre el tema es extensa (Weiler, Haltern & Mayer, 1995; Reif y Schmitt, 1980; Reif, 1985) y nos habla de una elección determinada tradicionalmente por la agenda política nacional; una suerte de examen a medio plazo para el partido nacional de turno que está en el poder. Es por ello que se las conoce como unas elecciones de “segundo orden”, es decir, de importancia menor a ojos de los partidos (que prefieren centrar la campaña en discursos más nacionales que de nivel europeo), de los medios de comunicación y del electorado, en comparación con las de “primer orden”, las elecciones nacionales.

La alta abstención que se registra en las elecciones europeas viene determinada, principalmente, porque sus resultados han tenido escasas consecuencias en el proceso político europeo, ya que no suponen un reparto de poder, es decir, la expectativa imprescindible de cambiar un Gobierno por otro o, como lo expresan Weiler y sus colegas: “to throw the scoundrels out”. La idea de alternancia es esencial en el juego democrático. Ello no ha existido en la UE. ¿Hasta ahora?

¿Las primeras elecciones “europeas” ?

No le falta a razón al Ejecutivo comunitario, cuando destaca que las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 “serán especialmente importantes para la UE”, porque la crisis económica y financiera precisa de una respuesta europea, así como avanzar para solventar los desajustes entre la política monetaria común y las políticas fiscales, avanzando hacia una Gobernanza Económica común. Pero, por fin los líderes europeos son conscientes de que todo avance hacia una mayor integración requerirá el apoyo y la participación de los ciudadanos. Los números rojos de la legitimidad democrática de la UE, antaño sorteados con acuerdos entre élites políticas ante el consenso pasivo de la ciudadanía, son ya insalvables en la situación actual.

Resulta curioso, en este punto, indagar en algunos estudios de opinión de citas electorales pasadas para darnos cuenta de en qué medida ha cambiado la situación en la UE en todo lo que concierne a las preocupaciones de los ciudadanos y su relación con los asuntos que se manejan desde Bruselas. Un Eurobarómetro pre-electoral del verano de 2004 nos mostraba que los ciudadanos europeos percibían un escaso impacto de las actividades de la UE en sus vidas, algo que, sin duda, restaba trascendencia a estos comicios, influyendo en la decisión de ir o no a votar. De dicho estudio se desprendía que la actividad y políticas de las instituciones nacionales, en primer lugar, seguidas de las regionales y locales, tenían un mayor impacto en la vida de los ciudadanos visiblemente por encima de la UE en su conjunto. Está claro que la crisis económica y la respuesta de la UE a esta crisis ha fulminado tales percepciones.

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Otro factor a tener en cuenta es que estamos ante los primeros comicios tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que incorporó reformas institucionales reseñables en lo que respecta a la democratización del proceso de toma de decisiones, con un Parlamento Europeo erigido por fin como poder legislativo a la altura del Consejo, con la extensión de la codecisión como “procedimiento legislativo ordinario”. Aunque lo cierto es que la experiencia nos ha enseñado que las consecuencias de estas reformas tienen sus “límites” si las analizamos desde la óptica de la percepción ciudadana.

A mayores poderes del Parlamento Europeo, mayor abstención 

Históricamente, la legitimidad que un Parlamento electo y reforzado en sus poderes en las sucesivas modificaciones de los Tratados ha  aportado al conjunto del sistema institucional comunitario está sin duda mermada por la baja participación en sucesivas citas electorales, un hecho ligado al escaso conocimiento que la ciudadanía en general ha tenido, y tiene, de tales avances “democráticos”. Lo cierto es que desde 1979 (fecha en que se elige por primera vez por sufragio universal la Eurocámara) hasta la fecha, las elecciones al Parlamento Europeo no hacen sino confirmar la negativa correlación entre el aumento de facultades del Parlamento y la progresiva baja participación en los comicios.

Paradójicamente, lejos de aquella idea que colocaba al Parlamento Europeo y su “empoderamiento” como el factor clave para aumentar la legitimidad de la UE, las elecciones europeas no han hecho sino aumentar la visibilidad del déficit democrático.

En 1979, cuando el Parlamento Europeo está dotado apenas con poderes de supervisión sobre la Alta Autoridad de la CECA y el derecho a enmendar una mínima parte del gasto comunitario, la participación llega al 63%. En el 89, después de que el Acta Única Europea introdujera los procedimientos de cooperación y de dictamen conforme y favorece el rol consultivo de la Cámara, la participación desciende dos puntos y medio respecto a las del 84, situándose en el 58,5%.

Las primeras elecciones tras el Tratado de Maastricht, celebradas en 1994, confirman la tendencia a la baja (56,8%), a pesar de ser la primera reforma de los Tratados en la que se decide equiparar la autoridad legislativa del Parlamento con la del Consejo en las quince materias a las que se aplica la codecisión. Aquí hay un elemento fundamental a tener en cuenta, que se explicita muy bien en los estudios europeos de opinión pública. En un Eurobarómetro posterior a la cita electoral, se recoge que solo el 37 % de los encuestados  conoce que el citado Tratado ha aumentado los poderes del Parlamento Europeo.

Las jornadas electorales de 1999, 2004 y 2009 ratifican la desconexión con la ciudadanía: la participación cae ya por debajo del umbral del 50 %.

¿Podemos esperar, entonces, que la reforma de Lisboa influya en alguna medida para aumentar la participación? Difícil poder afirmarlo, teniendo en cuenta, además, que el último Eurobarómetro confirma el desconocimiento persistente de los ciudadanos europeos, sin ir más lejos, sobre sus propios derechos de participación política, o de otro tipo, ligados al estatus de la Ciudadanía de la Unión.

Por lo tanto, cabe esperar que, a la hora de aumentar el interés por las elecciones europeas sea más importante pensar que estas elecciones pueden ser trascendentes para elegir al presidente de la Comisión Europea, y, por descontado, para decidir el modelo europeo de respuesta a la crisis económica, que, por primera vez, estará en la agenda de los partidos en la campaña, por encima de las clásicas disputas y circunstancias meramente nacionales.

Hablando de partidos políticos…

El “déficit” de partidos políticos europeos 

El desarrollo de partidos políticos verdaderamente transnacionales ha sido difícil dadas las circunstancias en las que se ha movido el proceso de integración y de toma de decisiones en la UE, donde ha primado el modelo intergubernamental, ya sea a través de las CIG o dentro del Consejo de Ministros. Ello ha tenido como resultado el refuerzo del papel de los Ejecutivos nacionales a costa del poder de influencia y de control de los parlamentos y de los partidos políticos. Ha faltado en este punto que los partidos ejerzan como vehículo para impulsar una genuina elección “europea” (véase en este mismo blog “Partidos políticos europeos, democracia y participación).

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El estatuto de los partidos políticos europeos está regulado por una norma de 2004, cuya renovación se viene impulsando desde el Parlamento Europeo con el objetivo de reforzar su marco legal en la legislación comunitaria, para dar mayor autenticidad a la condición transnacional de estos partidos, e impulsar un debate político verdaderamente europeo.

Precisamente en el día de ayer, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo debatía un informe sobre este asunto, con las elecciones de 2014 en el punto de mira. El objetivo es que los partidos de la Eurocámara dejen de ser meros “paraguas” de sus matrices nacionales, dotándolos de personalidad jurídica en base al Derecho comunitario, con financiación más flexible y transparente, y un campo de actuación mayor, pudiendo participar en campañas de referendum sobre cuestiones que atañen a la UE.

¿Serán suficientes todos estos “impulsos” para que en 2014 podamos hablar, por primera vez, de elecciones “europeas”? 

Tendrán que confluir varios factores:

-La expectativa de alternancia política, con una verdadera correlación entre la voluntad popular expresada en las urnas y el presidente de la Comisión que junto a su equipo salga refrendado de la mayoría electa del Parlamento Europeo.

-El desarrollo de una campaña de dimensión europea centrada en cuestiones comunes que nos atañen a todos los europeos. Debate europeo frente a las clásicas riñas “domésticas”. En España, por ejemplo, lo comicios no deberían ser un examen para el Gobierno de Rajoy, sino para la visión de ajustes, recortes y contención del gasto impuesta desde Bruselas. Votamos por un modelo europeo para salir de la crisis, que debe ser el eje esencial del discurso de los partidos en la campaña. Los partidos políticos europeos deben pasar, por ello, el examen de su discurso y alcance transnacional.

-Por último, que, si se dan estos factores, los europeos seamos capaces de ver la trascendencia de nuestro voto para el desarrollo de nuestras vidas, eligiendo un modelo de Europa que se reflejará en las políticas que implementarán nuestros Gobiernos.

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La respuesta de las mujeres a la crisis. Día Internacional de la Mujer en el Parlamento Europeo

5 marzo 2013

20130218PHT05924_original¿Afecta la crisis económica de forma especial a las mujeres? ¿Y las medidas de austeridad? ¿Se puede mejorar la legislación europea y la coordinación con los Estados miembros para emprender acciones que amortigüen los efectos de la crisis sobre las mujeres y garanticen la igualdad de oportunidades? Tales son las cuestiones que pone sobre la mesa el Parlamento Europeo para esta edición de 2013 del Día Internacional de la Mujer. Para ello, este jueves, en vísperas del 8 de marzo, se celebra en Bruselas una reunión interparlamentaria. Un seminario con periodistas o un chat en Facebook con Mikael Gustafsson, Presidente de la Comisión Parlamentaria de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, son otras de las actividades propuestas por la Eurocámara, que cada año se vuelca con la conmemoración de este Día, no solo de forma simbólica, sino con debates de envergadura y propuestas concretas encaminadas a asegurar la igualdad de derechos de las mujeres.

Entre los temas en los que viene trabajando la Comisión parlamentaria de Derechos de la Mujer e Igualdad de Genero durante este año , se encuentran muy especialmente los dedicados a los efectos de la crisis económica sobre la igualdad de hombres y mujeres; la eliminación de los estereotipos de género en la UE; presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas; unas pensiones adecuadas, seguras y sostenibles; así como un tema tan fundamental como la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Si el pasado año el foco de los debates en la Eurocámara estuvo puesto en la polémica “cuota femenina” en los consejos de administración de las grandes empresas (luego hablaré de ello); este 2013, los efectos demoledores de la crisis económica sobre la realidad económica y social de las mujeres han centrado gran parte de la atención. La pobreza y exclusión social femenina en la Unión Europea es ya un problema de grandes dimensiones, alcanzando a 62 millones de europeas (el 24 % de la población femenina). En España, estamos incluso por encima de esta media, alcanzando la cifra del 26%.

Aunque es cierto que la crisis se notó en primer lugar en el empleo masculino; a día de hoy, las mujeres ya se ven más afectadas que los hombres, y el peligro es que estas consecuencias se noten más a largo plazo, especialmente con la tendencia a la precarización de los puestos de trabajo ocupados por mujeres, el aumento de la brecha salarial, disparidades en las cotizaciones, etc.

Las pensiones son otro punto importante sobre la mesa. Considerando las disparidades entre hombres y mujeres en el empleo, los salarios, las cotizaciones  y el trabajo parcial, y el hecho de que las mujeres interrumpen sus carreras con más frecuencia que los hombres para asumir responsabilidades familiares, su jubilación es a menudo más baja, y están más expuestas a la pobreza (aproximadamente el 22% de las mujeres mayores de 75 años viven por debajo del umbral de la pobreza en la UE). Es por ello que desde el Parlamento Europeo se está imponiendo la idea sobre la necesidad de reformar los sistemas de pensiones para adaptarlos a estas diferencias sociales, personales, económicas, y a la esperanza de vida, que es mayor entre las mujeres.

Otro ejemplo sobre los mayores efectos de la crisis sobre las mujeres lo encontramos en los planes de austeridad aplicados por los Gobiernos de la UE, que afectan al sector público en el que las mujeres son mayoría (el 70 % según datos del PE). Sin olvidar los recortes presupuestarios de atención a la infancia, tutorías escolares y extraescolares o cuidado de personas dependientes. Todos ellos inciden directamente sobre la igualdad de oportunidades laborales y conciliación familiar y laboral de las mujeres, que asumen las mayoría de estas funciones, como el cuidado de los hijos y las personas dependientes.

La pobreza femenina no solo tiene su origen en la crisis económica sino que hay que sumarle factores que ya existían aunque ahora se hayan agravado: los estereotipos (en la educación, y, por consiguiente, en el mercado de trabajo, donde siguen habiendo empleos para hombres y para mujeres; en los medios de comunicación y la cultura; en la toma de decisiones económicas y políticas); la brecha salarial que, no solo persiste, sino que aumenta; la dificultades para la conciliación…

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Día Europeo de la Igualdad Salarial. Click para ampliar

La diferencia de salarios entre hombres y mujeres está creciendo en España. Un 22%, lo que supone que una mujer gana, de media, 5.700 euros menos al año por realizar el mismo trabajo que un hombre. Continúa la tendencia a la precarización del empleo (más contratos temporales, de menor duración). Todo ello pone en peligro la independencia económica de las mujeres y aumenta el riesgo de pobreza y exclusión social en mayor medida que en los hombres.

La conciliación sigue siendo la herramienta fundamental para poder superar estas desigualdades en el ámbito laboral. En España todavía estamos lejos de aproximarnos al modelo de sociedad de los países más avanzados en todo lo que se refiere a la conciliación en mujeres (y hombres, por supuesto) de la vida personal y familiar con el trabajo o las responsabilidades públicas. Esta necesaria corresponsabilidad tiene que desarrollarse en primer lugar desde los servicios sociales, en especial las escuelas infantiles y la atención a la dependencia. No olvidemos cuestiones como la necesaria tendencia hacia la equiparación de la maternidad con la paternidad, con medidas como la ampliación de los permisos de paternidad (de dos a cuatro semanas, una promesa, ésta, incumplida tanto por el Gobierno socialista como el Ejecutivo del Partido Popular), la custodia compartida, y, por supuesto, que se fomente la flexibilización de horarios en las empresas.

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Islandia, un paraíso para las mujeres. Click para ampliar

En nuestro país, las medidas de igualdad mal enfocadas o el escaso desarrollo de la legislación en ciertos ámbitos, han hecho que con los dos últimos Gobiernos España retroceda hasta el puesto 26 en lo que a calidad de vida de las mujeres se refiere, según el informe que elabora el Foro Económico Mundial, y que tiene en cuenta indicadores como los salarios, empleos de alta cualificación, niveles de educación, presencia en puestos de toma de decisiones en instituciones políticas, y salud y esperanza de vida.  Ya el año anterior, en un estudio de la revista Newsweek, basándose en un índice elaborado con datos que miden el ámbito jurídico, la salud, la educación, así como la participación de las mujeres en el ámbito laboral y político, España ocupaba un puesto bajísimo en el ranking de calidad de vida de las mujeres.

Cuotas femeninas para puestos directivos: el objetivo de la UE es alcanzar un 40% de mujeres en 2020

En la UE, solo el 13,7% de los puestos de máxima responsabilidad en las grandes empresas están ocupados por mujeres. En España, incluso estamos por debajo de la media europea (12% de mujeres en consejos de administración de las empresas que cotizan en bolsa). El objetivo de la Unión Europea es alcanzar el 40% de presencia femenina de aquí a 2020 en los máximos órganos de decisión de las grandes compañías.

Con ello, la UE quiere seguir el camino trazado en primer lugar por Noruega, un país que ha logrado que las mujeres en los consejos de administración de sus empresas hayan pasado del 7% en 2002 al 44% en 2010 a través de una ley de cuotas. Lo cierto es que del ejemplo Noruego, no ya solo controvertido, sino que no deja de despertar alguna “desconfianza” entre sus colegas europeos, debemos sacar una conclusión fundamental: se puede lograr, pero ningún sistema de cuotas va a servir de nada (más que para ser un mero maquillaje) si no va a acompañado de otras políticas de igualdad paralelas y efectivas: políticas potentes de conciliación, permisos de paternidad, etc.

En una reciente entrevista, las eurodiputadas Evelyn Regner y Rodi Kratsa-Tsgaropoulou aportaban algunas claves que considero bastante acertadas a la hora de valorar la cuestión de la cuotas femeninas en las empresas:

  • En primer lugar, “es un hecho que si las mujeres estuvieran mejor tratadas en los rangos inferiores de la jerarquía de las empresas no necesitarían medidas particulares para ascender hasta los consejos de administración”. Totalmente de acuerdo, y con ello, alcanzamos otra conclusión: hay que actuar desde las desigualdades laborales de base. 
  • Segundo, que “el rendimiento de las empresas saldría reforzado”. No cabe duda que el capital humano desaprovechado con mujeres peor remuneradas y en puestos inferiores a sus capacidades y talento es inmenso (y vital para salir de la crisis).
  • Tercero, la “flexibilidad” que debe acompañar a una medida como las cuotas. No podemos pretender imponer un 30% de cuota femenina en el consejo de administración de una empresa donde la mayoría de sus trabajadores son hombres.
  • Por último: “la presencia femenina cambiará la forma de trabajar y de ver las cosas”. Así es, y ello también será beneficioso.

En paralelo a estas medidas, a finales de 2012 se puso en marcha una base de datos de “mujeres listas  para formar parte de los consejos de administración“, una iniciativa de un grupo de escuelas europeas de administración de empresas. La base de datos contiene los nombres de 8.000 mujeres que cumplen los estrictos criterios de gobernanza empresarial definidos por las empresas que cotizan en bolsa, y que están bien cualificadas y dispuestas a formar parte,desde ya, de los consejos de administración.


Euroscola 2013 y el Año Europeo de los Ciudadanos

28 febrero 2013

El 26 de febrero, arrancó la XIX edición del concurso Euroscola, una iniciativa organizada por el Parlamento Europeo para tratar de acercar Europa a los  jóvenes de entre 15 y 18 años. Mediante un juego online, integrado por distintas fases, equipos de hasta 10 alumnos de ESO, Bachillerato o FP de Grado Medio, acompañados por un tutor/profesor, tienen que demostrar sus conocimientos sobre la Unión Europea; todo ello, mientras se fomenta el uso de las nuevas tecnologías como herramientas educativas, así como el aprendizaje de idiomas.

bannereuroscola

En cada edición de Euroscola se trabajan temas concretos relacionados con las políticas comunitarias y, en concreto, el tema central de la competición suele coincidir con el Año Europeo de turno. Así, mientras la edición de 2012 estuvo centrada en el objetivo de estrechar lazos entre distintas generaciones de europeos, en paralelo a la celebración del Año Europeo del Envejecimiento Activo y el Diálogo Intergeneracional; la edición de 2013 atenderá al Año Europeo de los Ciudadanos, por lo que en Euroscola se trabajará muy especialmente para que los jóvenes conozcan y sean conscientes de sus derechos como ciudadanos de la Unión, promoviendo de este modo una ciudadanía europea más activa, aspecto vital en el proceso de construcción europea.

Este Año Europeo 2013 coincide con el veinte aniversario de la creación de la ciudadanía de la Unión en el Tratado de Maastricht. Los derechos de ciudadanía europea, en cierta medida desconocidos por muchos ciudadanos de la UE, implican el derecho a trasladarse y circular libremente por cualquier Estado miembro; poder votar y  ser elegido en los comicios europeos y locales en el país de residencia; la protección diplomática y consular fuera de la UE; el acceso a los documentos de las instituciones europeas; o la posibilidad de dirigir peticiones al Parlamento europeo y recabar la protección del Defensor del Pueblo Europeo en caso de una mala administración por parte de una institución comunitaria.

Los equipos que mejor trabajen sobre estos temas, obtendrán como premio una visita a la sede de la Eurocámara en Estrasburgo:  podrán sentirse “eurodiputados por un día“, participando en una jornada de simulación del trabajo desarrollado en nuestra Cámara transnacional, junto a los eurodiputados y  jóvenes de todos los países de la UE.

El concurso Euroscola es, sin lugar a dudas, un gran exponente del esfuerzo por acercar la Unión Europea a los jóvenes, que deben jugar un papel vital en el desarrollo y futuro del proyecto europeo. Avanzar en una educación con mayores componentes de dimensión europea es un valor añadido, y será clave para fomentar una ciudadanía europea activa, consciente de nuestros retos, éxitos, y, por qué no, también fracasos. Lo importante es que las generaciones más jóvenes, aquellas que han nacido y crecido bajo el paraguas de la unidad europea, comprendan este proyecto común, y sean parte de él, de forma crítica, constructiva, informada, solidaria…. Con iniciativas como Euroscola estamos sembrando futuro.

Todos lo que necesitas saber para participar en Euroscola 2013 lo puedes encontrar en estos enlaces: 

Web oficial en Español: http://www.euro-scola.com/index.php

Oficina del Parlamento Europeo en España: http://www.europarl.es/www.europarl.es/view/es/index.html

Web del Programa Euroscola del Parlamento Europeo: http://www.europarl.europa.eu/euroscola/view/en/index.html

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Euroscola-ES/232736996786792

Twiter: https://twitter.com/Euroscola2013


Bárbara Quílez: “las redes sociales son el punto de encuentro para el debate europeo”

2 febrero 2012

Entrevista

Para una institución que representa a nada menos que quinientos millones de europeos, de 27 países distintos, no le es fácil llegar a la gente. Tampoco resulta sencillo que estos mismos ciudadanos conozcan y comprendan la labor de su única cámara elegida dentro del complejo entramado de toma de decisones de la Unión Europea. Lo que se decide en Bruselas y Estrasburgo cada vez nos afecta más, y el reto de la comunicación europea reside en buena parte en hacer visible un trabajo que acabará teniendo un reflejo en nuestra vida cotidiana.

El desarrollo de las TIC, y, muy concretamente, el espectacular avance de las redes sociales como lugar de encuentro y de búsqueda de información para millones de personas, ha sido visto como una gran oportunidad  para muchas instituciones públicas, pero no todas han sabido aprovecharlo de la misma forma en la que lo ha hecho el Parlamento Europeo, que ha entendido, desde el principio, que en internet y en los medios sociales no basta con estar, hay que saber hacerlo. La Eurocámara  no sólo ha sido pionera en el mundillo 2.0, sino que ha convertido su presencia en las redes en una auténtica “historia de éxito”. ¿Cómo lo ha conseguido? Nos lo cuenta Bárbara Quílez, la responsable de la página web de la Eurocámara en español y coordinadora de sus cuentas de twitter en 22 idiomas.

P. Acabáis de presentar un renovado diseño para la web del Parlamento Europeo. ¿Nos podrías resumir las principales características de la nueva página? ¿Qué papel juegan en ella los medios sociales?

R. La nueva página web del Parlamento Europeo es más intuitiva que la anterior. Toda la información que estaba disponible antes sigue estándolo, pero estructurada de forma que resulte más fácil encontrarla y que haya que hacer menos ‘clicks’ para llegar a ella.

También es más gráfica. Las fotos que acompañan a los artículos se muestran más grandes, y cada vez es más frecuente que publiquemos infografías sobre temas concretos que quedan más claros si se ven que si se leen, como los nuevos eurodiputados que llegaron hace poco al Parlamento en cumplimiento del Tratado de Lisboa o quiénes son los nuevos vicepresidentes de las comisiones parlamentarias. En lugar de una lista, publicamos una infografía en la que  información se presenta de forma visual.

B. QUÍLEZ: <<La nueva web es más intuitiva y más gráfica, y uno de sus objetivos es dar más visibilidad al Parlamento Europeo en las redes sociales>>

Hemos llevado a la portada los contenidos que pensamos son de mayor interés para quien accede a la web del Parlamento Europeo: últimas noticias, enlaces a los grupos políticos parlamentarios, un buscador de eurodiputados, y un banner de la web del Presidente Schulz, que hubiera estado en la portada también en la versión anterior, pero que ahora gana en visibilidad.

Además, en la columna de la derecha en la página de inicio se ha incluido una pantalla con los últimos programas de la televisión por internet del PE, EuroparlTV. Debajo de ella se previsualiza una de las últimas imágenes añadidas a nuestra cuenta de Flickr, y si seguimos bajando se ven los últimos tweets publicados en el idioma en el que se haya accedido a la página, porque tanto en internet como en twitter trabajamos en 22 idiomas.

Precisamente, uno de los objetivos de la nueva web es dar más visibilidad a la actividad del Parlamento Europeo en medios sociales. Ahora aparecen en la parte superior de la portada los iconos de Facebook, Twitter, Flickr, YouTube y MySpace, con lo que es mucho más fácil que antes encontrar los perfiles del PE en cada uno de ellos.

P. Para quien  no  conozca el tema, ¿qué significa exactamente la llamada “perspectiva nacional” dentro de los contenidos de la web de la Eurocámara?

R. Los artículos de perspectiva nacional son precisamente eso: escritos por el encargado de prensa de las oficinas de información del Parlamento en los Estados miembros, se centran en iniciativas o actividades que tienen lugar en el país, generalmente organizadas por la propia oficina: coloquios con eurodiputados, seminarios, o incluso ciclos de cine.

P. Resulta curioso para los que estamos acostumbrados a otro tipo de comunicación de las instituciones  públicas, de perfil, por así decirlo, más “propagandístico”, centrado en la labor del partido que gobierna, pero, tanto la página web del PE como sus cuentas en redes sociales ofrecen información de la labor de todos los grupos representados en la Eurocámara, ofreciendo una perspectiva mucho más plural del debate político ¿estás de acuerdo?

R. Totalmente; de hecho, es uno de nuestros principios rectores. Somos la página web de la institución, y las redes sociales de la institución, y llevamos por bandera la neutralidad política. Informamos sobre la labor del Parlamento Europeo en su conjunto, de la importancia de que tienen las decisiones que se toman, independientemente de que el ponente de un tema concreto sea de un grupo político o de otro.

P. El PE ha sido pionero entre las Instituciones europeas en su presencia en redes sociales, especialmente desde la campaña de las elecciones europeas de 2009 ¿Nos harías un balance de lo logrado desde entonces?

R. Efectivamente, estamos en redes sociales desde poco antes de las elecciones europeas de junio de 2009. Fuimos la primera institución europea en “lanzarnos a la aventura”, y el balance no podría ser más positivo. Empezando por Facebook, buque insignia de nuestra presencia en redes sociales, donde nos siguen casi 300.000 personas. Y más que de la cifra, estamos orgullosos de la participación en cada uno de los post que colgamos, que tienen una media de 300 interacciones (comentarios, “me gusta” y veces que se comparte).

Hace poco batimos todos los récords con un post sobre Croacia, que tuvo 160.000 interacciones (1.100 “me gusta”, 300 comentarios y 300 veces compartido). La evolución tanto del número de seguidores como de su implicación en los debates es constante, y estamos encantados de actuar como punto de encuentro para un debate genuinamente europeo, en el que se implican personas de distintas nacionalidades sobre asuntos relacionados con el Parlamento Europeo.

En cuanto a Twitter, tenemos alrededor de 35.000 seguidores entre las 22 cuentas -en 22 idiomas- de la institución. En algunos países esta red social no es muy utilizada, pero el incremento del número de seguidores es constante en todos los casos. Desde mi experiencia con el perfil en español, Europarl_ES, destacaría el interés por la actividad del Parlamento Europeo que demuestran quienes nos siguen en Twitter, que hacen frecuentes “retweets” de nuestros posts y nos envían preguntas, dudas y comentarios.

B. QUÍLEZ: <<Nuestros principios fundamentales en Internet son la imparcialidad y la transparencia>>

Antes hablaba de la imparcialidad como uno de nuestros principios fundamentales; sin duda alguna, otro es la transparencia, y las redes sociales desempeñan un papel fundamental en este sentido. Estamos orgullosos de haber sido los pioneros en redes sociales entre las instituciones europeas.

P. Los eurodiputados usan cada vez más y mejor las redes sociales. El propio presidente Buzek ha destacado por su actividad en redes como Twitter y Facebook. ¿Qué hace el Parlamento Europeo para animar a sus miembros a estar en Internet? ¿Los orientáis de alguna forma para que tengan más éxito en la Red?

R. Es cierto que son cada vez más activos en redes sociales; y que el expresidente, Jerzy Buzek, mantuvo una importante actividad en Twitter y Facebook, y parece que el Presidente Martin Schulz también apuesta por ello. Pero la gestión de sus cuentas y perfiles la realizan sus equipos personales, nosotros no participamos.

De todas formas, en alguna ocasión sí hemos organizado una sesión informativa y de orientación para los asistentes de los eurodiputados, incluso para los propios eurodiputados, pero la verdad es que nuestro trabajo se centra más en el recorrido en sentido contrario, facilitando al ciudadano el acceso a sus representantes políticos. Desde la propia página web, donde hay un perfil de cada eurodiputado con sus datos de contacto en el Parlamento Europeo, su página web o, en muchos casos, su dirección de e-mail, hasta Facebook, donde hemos desarrollado una pestaña en la que se indica qué eurodiputados están en Facebook y en Twitter.

P. En diciembre de 2010, periodistas y bloggers “europeos” pudimos disfrutar de una excelente ponencia suya, en un encuentro organizado en Córdoba por la Oficina del Parlamento Europeo en España. Nos contó entonces que Instituciones como la Eurocámara se habían lanzado a las redes sociales “sin miedo a equivocarse ni a perder el control”. ¿Qué consejo daría a una Institución pública, de cualquier nivel territorial, que quiera mejorar su presencia online a través de las redes sociales?

R. Les diría que adapten el mensaje y el tono al medio, y que integren la gestión de sus perfiles en su rutina habitual de trabajo. Que no tengan miedo a innovar; los usuarios suelen agradecerlo. Y que no basta con estar en las redes sociales: hay que mantener y cuidar esa presencia, estar a la escucha y no limitarse a lanzar mensajes con fines propagandísticos o de difusión de información.

B. QUÍLEZ: <<No basta con estar en las redes sociales: hay que mantener y cuidar esa presencia, estar a la escucha>>

Las redes sociales son un camino de doble dirección, requieren trabajo y atención; si alguien no puede, o no quiere, dedicar tiempo y recursos (sobre todo recursos humanos) a ellas, yo le recomendaría que mejor no se lance a la aventura, o puede incluso obtener el efecto contrario al que buscaba. Pero si por el contrario, cuida su presencia, la experiencia puede ser muy positiva y gratificante.

Un lema no escrito del equipo de internet del Parlamento Europeo es que “más vale pedir perdón que pedir permiso”. Evidentemente, es más una declaración de intenciones que nuestra forma real de actuar, pero simboliza la actitud de dinamismo, constante actualización y búsqueda de nuevas vías de interacción que caracteriza nuestra forma de entender la comunicación a través de internet.

Bárbara Quílez 

(Madrid, 1980). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Responsable de la Web en español del Parlamento Europeo y coordinadora de las cuentas de Twitter que la Eurocámara posee en 22 idiomas. Ha participado en diversas campañas de información del Parlamento Europeo en Internet, tales como la desarrollada en la campaña electoral de las elecciones europeas de 2009, así como la estrategia de difusión en las redes sociales.

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La revolución iraní. Una retrospectiva histórica en su 33 aniversario

1 febrero 2012

Allá por los años cincuenta, el mundo árabe musulmán, que luchaba entonces por su independencia de Occidente, era el escenario de un combate paralelo y de tinte ideológico y político entre nacionalismo e islamismo. En esta pugna, varios acontecimientos actuaron de catalizadores en la toma de posiciones del islamismo, que fue paralela al declive de un nacionalismo árabe que había sido impulsado por la Revolución nasserista desde El Cairo, hasta Siria, Iraq y Yemen.

A finales de la década de los cincuenta, el proyecto panarabista de Nasser alcanza la cima con la integración de Egipto, Siria y Yemen en la República Árabe Unida. Sin embargo, el colapso del nacionalismo laico impulsado por Nasser recibiría la estocada definitiva en 1967: la Naksa (la derrota árabe contra Israel en la Guerra de los Seis Días) marcaría el principio del ya inevitable declive del nasserismo en Egipto. En 1970, la muerte de Nasser significaría también la desaparición de su régimen. Con Sadat al frente del país, la entrada de Egipto en la órbita estadounidense señalaba, como recuerda el analista político Sami Naïr, “de hecho, el fin del nacionalismo árabe” .

Países como Siria (con el-Assad), Iraq (con Hussein) y Libia (con el-Gadafi) aparecían como los portadores del legado nasserista, pero convertidas en severas dictaduras y, a razón del proselitismo saudí que inundaba la región de wahhabismo gracias a sus petrodólares, rodeadas de un “universo árabe islamizado”. Fue precisamente la estrategia de utilización del Islam por parte de Estados Unidos (apoyado por su aliado Saudita) contra el nacionalismo árabe laico, tildado de “socialista” (el punto culminante de esta estrategia fue la yihad promovida en Afganistán), lo que determinó en buena medida el auge del Islam político en la toda la zona, en perjuicio del movimiento nacionalista de inspiración europea en su modelo de Estado-nación .

Pero un tercer factor influiría de manera determinante en lo que Sahinler, teórico del denominado kemalismo, describe como “la acentuación de la reislamización de las instituciones republicanas a partir de 1982” . Sahinler se refiere al caso concreto del auge del Islam político en Turquía, pero de forma explícita a un acontecimiento que sacudió todo el mundo árabe musulmán y que conmocionó a Occidente: la Revolución islámica de Irán .

Esta revolución religiosa, liderada por el ayatolá Jomeini en 1979, es un símbolo de la decadencia del nacionalismo laico que, a través también de la revolución, buscaba la modernización de la política y de la sociedad, intentando compatibilizar valores religiosos con Estado nacional . Es el síntoma de que algo había cambiado en las sociedades árabes y musulmanas: el Islam triunfaba en “la calle” en Irán, y lo haría en muchas otras calles de países del Magreb (a excepción de Túnez) durante los años ochenta y noventa.

La Revolución iraní cambió también radicalmente la ideología del islamismo político, que adoptó una postura antiimperialista y antiestadounidense . Jomeini denunciaba la “arrogancia” del mayor enemigo del Islam: los Estados Unidos o, en palabras del imán, el “Gran Satán”.

Por estas fechas, hace ahora 33 años, Jomeini lideraba un movimiento de tal fuerza que autores como Michel Foucault describieron como “el espíritu de un mundo sin espíritu”. Un movimiento que nacía en calle, se revelaba contra occidente y sus títeres, pero, sobre todo, tenía sus raíces y su capacidad de influencia allí donde hubiera exclusión social y “deseo de revancha” en un mundo donde la modernidad pasó de largo.

El Sha: tirano, reformista y vasallo de Occidente.

En 1921, el oficial de cosacos Reza Jan se hacía con el poder tras un golpe de Estado, ganándose la legitimidad patriótica al posicionarse contra la injerencia extranjera (británica y rusa) y el apoyo del clero iraní tras optar por proclamarse Emperador bajo el nombre de Reza Sha Pahleví y desestimar la opción republicana que se venía imponiendo en la Turquía kemalista.

A pesar de todo, Reza Jan puso en marcha, a partir de 1921, una política claramente laicista con la reforma de la enseñanza, que fue retirada al clero, al igual que la justicia penal y civil, con la modernización de los códigos jurídicos, a partir de 1924, siguiendo el modelo francés. El Sha impuso el control de los bienes y celebraciones religiosas, estas últimas reglamentadas de forma rigurosa.

La occidentalización se aplicó también a la vestimenta, adoptándose la indumentaria occidental desde 1928 e imponiéndose, incluso, yendo aún más lejos que Atatürk con la introducción del sombrero occidental, un sombrero nacional, el kulah pahlavi. Tras la proclamación de la República en Turquía en 1923, Reza lanzó una campaña republicana con la aprobación de una serie de leyes laicas en 1924 que, sin embargo, se encontraron con la oposición del cuerpo religioso y del pueblo, que identificaban republicanismo con antirreligiosidad, por lo que el proyecto acabó siendo abandonado por el Sha. En cualquier caso, como afirma Zorgbibe, la reforma laica en Irán se diferenciaba del kemalismo en una cuestión fundamental: “no se trataba de separar oficialmente la religión del Estado, sino de subordinar el aparato religioso al Estado” .

La política de laicidad y subordinación del clero al Estado es continuada por el hijo de Reza Jan, Mohamed Reza quien, sin embargo, no disfrutaría de la legitimidad patriótica de la que gozaba su padre, al haber sido aupado al poder en 1941 por las potencias extranjeras, y devuelto al trono por éstas en 1953 tras el interludio Mosaddeq . La legitimidad religiosa la había perdido su padre con su política laica, y el nuevo Sha continuó su lucha contra el poder del clero iraní, insistiendo en separar la religión de los asuntos políticos, pero utilizándola, a su vez, para mantener la estabilidad social . Esta estrategia resultaría, al cabo, equivocada: el Sha subestimaría el poder de influencia de los religiosos chiítas y su capacidad de movilizar al pueblo en su contra.

La inmensa autoridad del monarca se asentaría en un potente y represivo aparato militar y policial. El Ejército iraní, gracias al apoyo norteamericano, contaba con armamento de última tecnología , y la policía secreta, la temible SAVAK, conocida por sus métodos de tortura, era instruida por la propia CIA . El Sha impuso así en el país una “tiranía terrorista” que aplacaba cualquier resistencia, a la vez que se erigía en el gendarme petrolero y vasallo de los intereses de Occidente en la región del Golfo: el control del petróleo de Irán, cuyas reservas son las segundas más importantes de Oriente Medio, estaba en manos de las multinacionales británicas y estadounidenses, mientras se armaba al régimen del Sha para asegurar su control estricto en el interior del país y para convertirle en un bastión de Occidente en la región en plena Guerra Fría . Pero el monarca sobreestimaría su propio poder y no tendría en cuenta el descontento de un clero y un pueblo llano que no veía con buenos ojos la sumisión a las potencias extranjeras y que se rebelaría contra el aparato represivo del Estado.

A partir de 1963, el Sha pone en marcha la llamada “Revolución blanca” una serie de reformas liberales en el terreno de la agricultura, de la educación , del derecho laboral y de la participación política de la mujer. Se trataba de un ambicioso plan para industrializar y modernizar el país que introdujo, sin embargo, profundos desequilibrios sociales y enfrentó al Sha con las fuerzas tradicionales del país. La reforma agraria, destinada en principio a mejorar las condiciones de los campesinos con la redistribución de las tierras, se encontró con la oposición de los influyentes propietarios y del clero, contrarios a las expropiaciones. A su vez, la reforma va abandonando sus objetivos sociales originales para buscar la productividad y el beneficio económico: la ley de 1968 permite expropiar a los campesinos para crear grandes explotaciones de tipo agro-industrial .

Al final, la modernización frenética choca con las contradicciones económicas, sociales y culturales: la insatisfacción económica y social enraíza en un reparto de riqueza desigual (que favorecía a las clases dominantes y a los magnates de las grandes empresas occidentales), en una corrupción e inflación rampantes y en una situación explosiva de hacinamiento en las ciudades debido a las migraciones rurales masivas ; por su parte, la “frustración cultural” venía de un “modelo de civilización importado” y de la imposición de unas costumbres occidentales que nada tenían que ver con la población iraní: el régimen del Sha, supuso, para Irán, “la negación y el rechazo de lo que había de más grande en su pasado islámico” .

Una modernización demasiado rápida, una laicidad impuesta y un sistema corrupto, represivo y vasallo de los intereses de las potencias extranjeras fueron el caldo de cultivo del movimiento revolucionario que se desarrollaría a partir de 1978 y que acabaría destronando al Sha. Como resume el pensamiento de Menter Sahinler, “la occidentalización en Irán se identificó con un régimen dictatorial en beneficio de sus minorías privilegiadas y sometido a los intereses norteamericanos”. La legitimidad militar y el apoyo extranjero del que disfrutaba el Sha no fueron suficientes para aplacar a todas las fuerzas descontentas con su política, desde los sectores laicos y de izquierdas hasta el poderoso clero.

Una revolución chiíta: el poder de los ulemas y la promesa del “imán oculto”

La instauración de la República Islámica en Irán en 1979 fue en gran medida posible gracias a la peculiar organización y jerarquización del clero chiíta en el país desde hacía varios siglos. En el chiísmo (rito mayoritario en Irán) los ulemas o doctores de la Ley divina gozan de una gran independencia (sobre todo financiera) con respecto a la autoridad política, a diferencia del Islam suní (que prevalece en el resto del mundo musulmán) en el que las jerarquías religiosas están generalmente subordinadas al poder político. En Irán, el clero no sólo estaba situado fuera del poder, sino que se erigía en un auténtico contra-poder. En este sentido, como señala Halliday, “el chiísmo no implicaba tanto una abstención del mundo y de la política como un compromiso contestatario con éstos” .

El cuerpo chiíta, con sus decenas de miles de miembros y sus numerosas mezquitas repartidas a través de todo el país, suponía una increíble “red en profundidad”, que se convertía en un “arma terrible contra cualquier poder”. Curiosamente, fue el propio Estado iraní el que contribuyó a crearlo: tanto Safaríes como Qayaríes legitimaron el derecho de “inspección” (e incluso de control) de los teólogos sobre el Gobierno y la Administración . El clero chiíta se fue haciendo cada vez más poderoso, y las limitaciones impuestas por Reza Jan y Mohamed Reza a sus privilegios no consiguieron aplacar su popularidad e influencia política.

En el desarrollo del movimiento revolucionario contra el Sha jugarían un papel primordial las prédicas lanzadas en las mezquitas. La jerarquía religiosa (ayatollahs, hodjatoleslams o simples mullahs) se legitimaban ante el pueblo en su denuncia del corrupto y represivo sistema monárquico y de su sometimiento a las potencias extranjeras. En el marco de estas “prédicas morales” se logró organizar un movimiento político de masas con una retórica dominada por la dialéctica del “mártir” (todos aquellos que habían sufrido la represión del Sha, entre ellos el exiliado Jomeini) y en el marco de un Islam militante: religión y política se fundían en la lucha contra el tirano y sus “amigos” extranjeros.

La clave del éxito del Jomeini, como recuerda Daniela Merlo, fue rescatar las ideas de islamistas modernos de tendencias izquierdistas y marxistas como Alí Shari’ati y reinterpretarlas bajo el punto de vista del Islam Chiíta: el objetivo era utilizarlas contra el poder establecido, convirtiéndolas en revolucionarias. Fue así como el ayatolá, con una ideología islamista de lo más ortodoxa, consiguió atraerse el favor de los jóvenes militantes de clase media. La revolución alió a los distintos estratos sociales, desde los intelectuales islamistas hasta las juventudes pobres, pasando por la burguesía .

Pero lo que quizá resultó más sorprendente fue la alianza informal entre elementos religiosos y laicos. Entre los oponentes al Sha había liberales, intelectuales occidentalizados, militantes del partido comunista Toudeh, grupos izquierdistas que recurrían a la guerrilla urbana, clérigos chiítas o grupos armados islámicos . Sin embargo, conforme se fue desarrollando el movimiento de oposición, el clero irá tomando cada vez más protagonismo. Más adelante, una vez consolidada la República Islámica, los sectores de izquierda fueron aplacados y apartados del poder. La izquierda islámica fue “literalmente aniquilada”: se persiguió a los comunistas, se prohibieron las huelgas, y la “muerte física” de los miles jóvenes que nutrieron los frentes de guerra contra Iraq a partir de 1980 se tradujo en la “muerte simbólica” de todos aquellos segmentos sociales que “no convenían” en aquel estricto régimen islámico.

La habilidad de Jomeini, en primer lugar para aliar a clases sociales e ideologías tan dispares para una revolución islámica, se manifestó después a la hora de instaurar un Gobierno islámico legítimo antes de que se cumpliera la promesa de la parusía: el retorno del “imán oculto”.

La tradición del “imanato” chiíta remite a la problemática del ideal de sociedad islámica que defiende este rito islámico. En su origen, el chiísmo reunía a los seguidores de Alí, primo y yerno del Profeta, y que gobernó en calidad de califa entre 656 y 661. Estos cincos años representan para el chiísmo el Gobierno perfecto. En adelante, los chiítas permanecieron fieles a los descendientes de Alí, ya que la comunidad islámica supranacional sólo puede ser dirigida por “gente de la Casa del Profeta”. Aquí radica la separación del rito chií y el suní: la elección del “sucesor de Mahoma”, aunque también se oponen en lo referente a la naturaleza de su función, ya que para los chiítas, el imán (los descendientes del Profeta) no sólo es “sucesor” en calidad de autoridad política, sino también como guía y juez religioso .

El paradigma de la concepción chiíta del poder viene dado desde el momento en que el duodécimo imán desaparece el día que muere su padre, el 24 de julio del 874, cuando tenía cinco años de edad. A partir de ese momento comienza el periodo de ocultamiento, que durará hasta que el Mahdi, el “imán escondido”, retorne para instaurar el Gobierno perfecto, el ideal de sociedad islámica.

En virtud de esta promesa, los chiítas consideran que ningún régimen político es plenamente legítimo hasta el advenimiento del Mahdi. La cuestión esencial que se plantea, por tanto, es por quién y cómo será dirigida la comunidad islámica antes del retorno del duodécimo imán. La teoría de Jomeini del hokumat-i islami (Gobierno Islámico) resuelve, según Halliday, de una manera innovadora el “problema de cómo los musulmanes sinceros pueden influir en la política en ausencia del imán”. Esta teoría, canalizada a través de la idea de la vicerregencia de la autoridad legal (velayat-i faqih) situaba Jomeini como “interprete legal”, legitimado para ejercer como autoridad religiosa y para establecer un Gobierno islámico, todo ello por medio de una autoridad derivada de Dios .

“Bajo el punto de vista religioso, estoy habilitado para hacer lo que hago” . En realidad, esta solución “divina” que Jomeini acogió para investirse en guía espiritual y juez de la Ley religiosa no era más que un recurso que perseguía un propósito mucho más material y mundano: “cómo adquirir y mantener el poder político”. Se justificaba así el poder absoluto del clero, lo que suponía, como señala Zorgbibe, una concepción “hiperactivista” del papel de los doctores de la Ley divina en la vida política: el teólogo aplica las leyes, administra las penas y castigos, vigila las fronteras, etc., convirtiéndose en el “magistrado supremo del Gobierno” .

El poseedor de la legitimidad religiosa (el “representante visible” del Mahdi), Jomeini, se convierte en el Líder Supremo de la nación: es el jefe de las Fuerzas Armadas; controla el poder legislativo a través del “Consejo Guardián”, constituido por teólogos que él nombra, y que tiene poder de veto sobre las decisiones adoptadas en el Parlamento; por último, también ratifica el nombramiento del Presidente de la República.

La República Islámica iraní está así dominada por la tradición chiíta de un cuerpo religioso jerarquizado y por la inducción a personalizar el poder bajo la promesa del “imanato”. El Líder Supremo es el “guía infalible” de un régimen dominado por una teocracia clerical que, como depositaria del “sentido oculto” del mensaje del Corán, es la encargada de preparar la parusía del “imán escondido”, amparando así el activismo en el campo político .

En Irán se dio el ejemplo más claro de “re-islamización desde el poder” a causa de las peculiares características del dogma chiíta, de la estructuración de su clero y como resultado del esfuerzo interpretativo (iÿtihâd) de Jomeini por adaptar los principios del Islam a la sociedad moderna (creó el Parlamento islámico o Majlis), pero dando primacía al clero, y utilizando sus estructuras jerárquicas en el diseño del Estado. El resultado fue un modelo teocrático desconocido hasta entonces en la propia tradición islámica .

Como resalta Seyyed az-Zahirí, Jomeini fue un “modernista musulmán” al combinar ideas tradicionales de los movimientos de renovación surgidos en el Islam desde el siglo XIX: el citado iÿtihâd y la shura (consulta mutua o forma islámica de democracia). El problema, según el autor, fue el modo en que se recuperaron tales principios. Los doctores de Ley, como garantes de la correcta aplicación de la sharia, se situaban por encima de las decisiones colectivas: se trata de la figura la “tutela de los juristas” (fiqh e-velat) o también llamada velayat-i faqih. En virtud de esta “tutela”, todo musulmán debe “seguir la línea del imán” y hacer taqlid (imitación) del “guía autorizado”: “¿quién puede discutir con los juristas, herederos de la profecía?” .

Una revolución contra Occidente: la ruptura entre Islam y modernidad

Durante las jornadas revolucionarias que tuvieron lugar en Irán desde 1978, y hasta la proclamación de la República Islámica el 12 de febrero de 1979, en las calles de ciudades como Tabriz, Qom y, más tarde, en Teherán, la consigna de decenas de miles de manifestantes no era otra que la de Marg bar liberalizm (“muerte al liberalismo”). La Revolución islámica se dirigía no sólo contra un régimen despótico, el del Sha, o contra las desigualdades sociales o económicas, sino, y principalmente, contra una civilización, la de Occidente, y todas sus “etiquetas”, llámese modernidad, liberalismo, progreso, democracia o libre mercado.

Como subraya Garaudy, una de las principales fuentes de integrismo islámico es la “decadencia moral de Occidente”. El modelo occidental capitalista, basado en el egoísmo y en la competencia salvaje, ha acabado atrofiando la dimensión trascendente del Hombre, reduciéndolo a productor y consumidor, e impulsado sólo por el interés. La descomposición de este Occidente que se rige únicamente por las leyes de la economía de mercado y que obvia los fines propiamente humanos, brinda, según el autor, el pretexto “para rechazar en bloque todo lo que no está en el pasado”, para recuperar así el “rumbo espiritual” del Hombre .

Para analistas como Halliday, la excepcionalidad de la Revolución que tuvo lugar en Irán viene dada, principalmente, por su naturaleza teocrática y fundamentalista, en clara ruptura con el concepto de modernidad. No sólo estaba encabezada por líderes religiosos que defendían el retorno a un modelo de Gobierno que databa del siglo VII, sino que rechazaba abiertamente muchos de los logros conseguidos por todas las revoluciones acaecidas desde la francesa de 1789: se posicionaba contra el desarrollo material (Jomeini consideraba la economía una preocupación de burros); negaba la soberanía del pueblo (ésta procedía de Alá) y rechazaba cualquier legitimación anterior por corrupta, decadente e ignorante (había que renunciar a cualquier idea surgida después la palabra del Profeta y sus sucesores inmediatos) .

El carácter antioccidental (y antiamericano) de la Revolución iraní se comprobó con los ataques a los símbolos del modo de vida extranjero instaurados en el país por el Sha: fueron quemados los cines americanos, los bancos, hoteles y clubes nocturnos occidentales, incluso las botellas de whisky fueron destrozadas. Más adelante, ya con la República islámica consolidada, la toma de rehenes en la embajada estadounidense de Teherán, el 4 de noviembre de 1979, por un grupo de estudiantes fundamentalistas, ha sido interpretado como un episodio significativo del llamado “resurgir del Islam”, que se inscribe en el contexto de la Revolución jomeinista: aquellos estudiantes estaban levantando un nuevo muro, pero esta vez entre Oriente y un Occidente opresor e imperialista.

A pesar de todo, como suscribe Bartolomé, no fue hasta un decenio más tarde cuando Occidente comenzó a interpretar los sucesos de Irán y el establecimiento del régimen teocrático chiíta en concepto de amenaza para sus intereses. A partir de finales de los ochenta, el potencial expansivo del modelo fundamentalista iraní se dejó ver en Sudán (adoptó el modelo teocrático en 1989) y Argelia (ascenso del FIS en la política nacional), y las acciones terroristas de carácter islámico comenzaron a proliferar en la década de los noventa. El auge del fundamentalismo islámico comenzó con el elemento catalizador de la Revolución iraní, presentándose como un movimiento capaz de actuar sobre la situación internacional de forma mayor a lo que lo hicieron otros sucesos revolucionarios como los de Francia y Rusia.

La aparición del fenómeno del terrorismo global de inspiración islámica (y de su declarada yihad a Occidente) demuestra la interpretación del “resurgir del Islam” en el contexto de amenaza para los intereses y modo de vida occidentales.

Por último, cabe comentar otro de los rasgos significativos del movimiento islámico chiíta: su originalidad en cuanto los actores y los medios empleados. Para Holliday, la “paradoja” de la Revolución iraní es que era a la vez la más tradicional (defendía un Estado regido por la ortodoxia religiosa) y la más moderna de las revoluciones sociales. En efecto, no tuvo lugar entre el campesinado sino entre las clases medias y pobres de las ciudades y, además, consiguió sus objetivos principalmente a través de medios políticos como la protesta o la huelga masiva, y no, en general, a través de la violencia.

La República Islámica de Jomeini nació bajo la aureola de la no violencia y de la victoria de la “fuerza espiritual” sobre el poderío militar de un Ejército que fue vencido en última instancia sin disparos, tan sólo bajo el grito de Alla-hou akbar! (¡Dios es más grande!). Una fuerza moral permitió derrocar un régimen dictatorial bajo la promesa de de un proyecto social y político de fines más humanos y menos materiales.

En este sentido, merece la pena rescatar la visión del filósofo francés Michel Foucault, que visitó Irán en 1978 (cuando el movimiento revolucionario contra el Sha estaba en toda su plenitud) para escribir una serie de artículos para el periódico Corriere della Sera. Foucault quedó deslumbrado por aquella revolución a la que calificó como “el espíritu de un mundo sin espíritu” .

A Foucault le sorprendió la fuerza de aquella “espiritualidad política” (con raíces del Islam chiíta) que llevó a gentes desarmadas a enfrentarse a un régimen tiránico, corrupto y vendido a Occidente. Para el filósofo, siempre crítico con la cultura occidental, aquella fue una revuelta contra el “sistema planetario”; contra la “hegemonía global” y contra la homogenización y el desarraigo de los pueblos por la apisonadora del mercado. El objetivo final era una “transfiguración del mundo” .

Sin embargo, las expectativas no se cumplieron. Al cabo, se impusieron las formas más retrógradas y arcaicas del Islam, derivando en un integrismo aún mayor que el que le precedió.

¿Las causas de esta degradación? Para Garaudy fueron dos factores históricos: la tradición del “imanato” chiíta, con su tendencia a personalizar el poder, y la guerra contra Iraq, en la que Occidente y gran parte del mundo árabe se alió contra la Revolución iraní. El “estado de sitio” al que fue sometido Irán condujo al país “al endurecimiento y al terror” .

Para Az-Zahirí, la presencia del colonialismo (en todas sus formas) y su “expolio” de la región de Oriente Medio condujo a Jomeini a imponer la necesidad de crear un “Estado islámico fuerte” que impidiera cualquier ingerencia extranjera y las consecuencias que ésta traía: guerras, manipulación y desarticulación del Islam como modo de vida integral. Sin embargo, ese Estado islámico se convirtió en una fortaleza que derivó en la creación de una “burocracia islámica” caracterizada por la complejidad de las leyes, un código de familia sexista, una violenta represión sexual o por la creación de instituciones como la “policía moral” .

Con todo, Garaudy subraya que el integrismo y las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen de los ayatolás (caso de las amputaciones de miembros) eran ferozmente denunciadas por los medios occidentales, mientras que sobre el fundamentalismo saudita (que utilizaba métodos calcados, e incluso más atroces y de forma ininterrumpida) se imponía el silencio. He aquí las políticas de doble rasero de Occidente: Arabia era un aliado petrolero, mientras que el régimen islámico iraní se había declarado antioccidentalista y, sobre todo, antinorteamericano.

Religión y realpolitik

A través de los conceptos de “Gobierno islámico” y de “tutela de los juristas”, Jomeini consiguió legalizar el absoluto poder del clero sobre el Estado iraní. Se trataba de algo más que una “solución puramente teológica”: Jomeini estaba legitimando religiosamente su poder político . El recurso de la religión permitía así la interprete legal de Dios, al heredero de la profecía del “imanato”, ostentar un control absoluto sobre el país, como Autoridad Suprema en el ámbito religioso y político.

La política exterior iraní estaba, a su vez, embriagada de “recursos teológicos”. Su concepción diplomática no era otra que “la expansión de la soberanía divina en el mundo” (Preámbulo de la Constitución). Sin ir más lejos, varias voces dentro del régimen clamaban en 1979 por la abolición de Ministerio de Asuntos Exteriores y su sustitución por un Ministerio de la Comunidad Islámica, con lo que los diplomáticos serían reemplazados por delegados que se encargarían de predicar el mensaje de Mahoma .

Sin embargo, en la ideología del régimen se escondían preocupaciones más “materiales y mundanas” relacionadas con el mero hecho de alcanzar y mantener el poder. Basta simplemente con echar un vistazo a la terminología utilizada por Jomeini para darnos cuenta de que había más pragmática que Corán en su política. Como bien ha recogido Halliday, conceptos centrales del pensamiento del ayatolá como los de mustakbarin y mustazafin (los arrogantes y los débiles) hacen referencia a la oposición pueblo-élite y son recurrentes en otros populismos del Tercer Mundo. Jomeini se refería al imperialismo con el término istikbar-i jahani (la arrogancia del mundo), que igualmente remite a ideologías tercermundistas.

Del mismo modo, cuando comenzó el conflicto bélico contra Iraq en 1980, Jomeini dejó clara la primacía de la realpolitik –política pragmática- sobre la perspectiva teocrática al invocar el concepto de “patria” contra el invasor. Meses antes de su muerte, el ayatolá introdujo una última idea en torno al comportamiento político: la primacía del maslahat (interés). Según el autor, “no se ha podido dar una enunciación más clara del principio implícitamente secular de la ‘raison d’état’” .

Como recuerda Bartolomé, la política exterior iraní canalizaba todos los recursos del Estado en un doble sentido: el respaldo a “procesos de islamización” en el mundo musulmán y la defensa del Islam frente a los agresores externos o enemigos del mensaje coránico (en especial Israel y Estados Unidos), todo ello en el marco de la yihad y contemplando el recurso a la violencia para tales fines .

El apoyo de Teherán a la organización terrorista libanesa Hezbolá no sólo es un claro ejemplo de la política de oposición a Israel, sino también de la yuxtaposición de los objetivos religiosos y políticos del régimen persa. La historia del nacimiento de Hezbolá se remonta a 1982 cuando, durante el transcurso de la guerra civil libanesa, Israel invadió Líbano para acabar con la resistencia palestina asentada en el Sur del país. La ocupación israelita se prolongaba, y Estados Unidos envió fuerzas de paz a Beirut para tratar de formar un nuevo Gobierno. Parte de la comunidad chiíta del país rechazó la colaboración del movimiento Amal con el régimen respaldado por las potencias extranjeras, y Siria e Irán alentaron la distensión.

Como señala Daniel Byman, Irán tenía como objetivo “exportar su revolución islámica a Líbano” y, al mismo tiempo, usar a los chiítas disidentes “como fuerza subordinada contra Israel”. Así, Damasco y Teherán organizaron, armaron y adiestraron a varios grupos chiítas en un movimiento que acabó conociéndose como Hezbolá, el “partido de Dios” .

Irán brindó a Hezbolá guía ideológica, pues, de hecho, el objetivo a largo plazo del grupo es instaurar un régimen teocrático en Líbano. Uno de sus líderes, Sobhi Tufaili, llegó a afirmar que “nuestra relación con la Revolución islámica es la propia de aprendices a maestros, de un soldado a su comandante”. La retórica de la organización está plagada, además, de términos típicamente jomeinistas como el “Gran Satán” (Estados Unidos) y de toda la prédica de los supuestos peligros del imperialismo de Occidente y de su degeneración cultural; todo ello sin olvidar la radical propaganda contra Israel y los judíos .

Sin embargo, los intereses políticos son también palpables. Para empezar, Hezbolá atenta contra intereses israelitas en el territorio libanés; una violencia que, al cabo, sirve a los intereses de la política exterior de Irán y Siria. Como afirma Byman, para ambos países, “utilizar a Hezbollah como fuerza de sustitución les permite golpear a Israel y otros objetivos sin los riesgos de una confrontación directa”. Además, prosigue el autor, esta influencia también se extiende a las actividades de la organización en el extranjero, y prueba de ello es que Teherán ha utilizado a Hezbolá para asesinar a disidentes del régimen en el exilio . En definitiva, Hezbolá sirve a los intereses de Irán en el extranjero, al tiempo que el régimen persa puede alegar que no está involucrado directamente en actividades terroristas .

Además de Israel, el otro enemigo de la Revolución islámica era Estados Unidos, calificado por Jomeini, además de como el “Gran Satán”, como la “arrogancia” imperialista. En su testamento político y religioso, el ayatolá definió a los norteamericanos como “salvajes a quienes no les tiembla la mano al cometer crímenes y acciones pérfidas para lograr su perversos y criminales objetivos”. Según Jomeini, Estados Unidos había causado a los musulmanes un daño sólo comparable al de su aliado sionista .

No obstante, si bien la retórica antinorteamericana de Jomeini se basa aparentemente en el sustento religioso, no dejan de atisbarse también elementos de “política pragmática”. De hecho, como subraya Halliday, la jerarquía clerical chiíta ha hecho en muchas ocasiones “demagogia respecto a las amenazas y conspiraciones extranjeras”. Así, acciones como el secuestro de la embajada norteamericana en 1979 o la condena muerte a Salman Rushdie en 1989 por su ofensa al Islam en Los versos satánicos, deben ser vistas desde la “lógica política”, es decir, como “actos calculados” para lograr apoyos . Otros autores como Gilles Kepel coinciden en afirmar que la fatwa emitida por Jomeini contra el escritor no buscaba sino revitalizar el deteriorado liderazgo de Irán en el mundo musulmán tras casi una década de guerra contra Iraq .

Esta observancia del discurso jomeinista desde el juicio político es aplicable a su antiamericanismo, y fue descrito a la perfección por el líder religioso sudanés Hassan Abdallah al Turabi, que acusó al Guía de la Revolución de atacar a Estados Unidos para disimular así su falta de ideas en el campo político y social . Se trata, en opinión de Barry Rubin, de una actitud muy extendida entre los dirigentes del mundo árabe: “atribuir la responsabilidad de sus propias faltas a Washington”, utilizándole “como justificación de la opresión política y social y del estancamiento económico” .

“El espíritu de un mundo sin espíritu”

Como recuerda Naïr, la Revolucióniraní tuvo una influencia considerable, a menudo subestimada, en el mundo árabe musulmán; influencia que fue omnipresente sobre todo entre las capas populares excluidas del desarrollo. En efecto, no fueron teóricos fundamentalistas como Qutb o Mawdudi los que lograron granjearse el favor de de la masa de la población (ni tan siquiera de los ulemas), sino que no pasaban de atraer a parte de las clases medias moderadas o de la juventud radicalizada. Fue Jomeini quien atrajo a los desheredados, a las clases medias, intelectuales radicales y clérigos.

Como recuerda Ramonet, el fenómeno del “contagio” desde los polos principales del islamismo (Arabia Saudita, Irán, Sudán) hacia otros países sería posible desde el prisma de las causas locales, es decir, de las circunstancias políticas, sociales y económicas de cada país: Estados dictatoriales y corruptos; subdesarrollo económico y, por supuesto, la exclusión social. Porque el islamismo hunde sus raíces “en el deseo de revancha de los desheredados, de los rechazados y de los excluidos de una modernización chapucera”.


* Este artículo es un extracto de mi trabajo fin de carrera en la Licenciatura de Periodismo, bajo el título: Estados Unidos como heredero del imperio de Occidente en Oriente Medio. El mundo árabe frente a la Pax americana: del nacionalismo al yihadismo (2005). 


Presidencia danesa: todo para el euro, pero sin el euro

12 enero 2012

La Unión Europea da la bienvenida al 2012 con una nueva presidencia rotatoria del Consejo. Es en este caso Dinamarca la que recoge el testigo de Polonia en la fórmula de presidencias “a trío” inaugurada tras el Tratado de Lisboa, y que culminará con la presidencia chipriota en el segundo semestre del año. La cooperación en materia económica y fronteriza, o lo que es lo mismo, el euro y Schengen, se presentan como dos de los principales retos que tendrá que acometer el recién estrenado Gobierno danés al frente de la Unión.

La primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, y el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso.EFE

Los socialdemócratas, que ganaron las elecciones de septiembre a los liberales, superando también la influencia creciente de la ultraderecha, con Helle Thorning-Schmidt a la cabeza, intentarán traer algo de aire fresco a la cargada atmósfera comunitaria. Será, como ya se ha anunciado, una presidencia “verde”  y por y para el euro, eso sí, comandada por un país que sigue conservando su moneda nacional.

Las líneas estratégicas de la presidencia danesa

Como viene siendo habitual, las sucesivas presidencias la UE presentan sus prioridades estratégicas al coger el testigo de cada turno, en forma de objetivos que es evidente superan el horizonte semestral. Lo más destacable de la líneas marcadas por Dinamarca es sin duda el énfasis “verde” en su propuesta para el crecimiento europeo y el llamamiento a la “responsabilidad”, a los esfuerzos comunes, en unos momentos especialmente delicados en el plano económico con motivo de la crisis de deuda soberana en la  eurozona y fuera de ella.

Dinamarca llama a una “Europa responsable”, que debe ofrecer una salida común a la crisis como mejor y casi única respuesta a la quiebra de confianza de los mercados en las economías europeas. Esta responsabilidad sólo puede traducirse en esfuerzos conjuntos para acordar y cumplir reglas comunes, tales como el nuevo Tratado fiscal que tendrá que salir adelante sin el Reino Unido. Lo fundamental, todos lo sabemos, es reforzar la gobernanza económica europea con regulaciones comunes, algo en lo que será clave la implementación del llamado six pack“. Sin olvidar que está en juego la negociación del nuevo marco financiero plurianual (2014-2020) y todas las políticas comunes que dependen de éste.

Los daneses hablan también de una “Europa dinámica”, con la mirada puesta en el desarrollo del mercado común, especialmente en el ámbito de la agenda digital. Para impulsar el crecimiento y crear empleo será fundamental invertir en innovación y desarrollo y reforzar la competitividad y oportunidades de las empresas europeas en el contexto global. Es decir, la Europa dinámica apuesta por el emprendedor, por las empresas innovadoras y por un mercado digital europeo.

La presidencia danesa quiere reforzar los cimientos de un crecimiento a largo plazo que sólo puede estar apoyado en la sostenibilidad. La “Europa verde” implica un enfoque integrado para hacer frente a la crisis, aunando distintas políticas con la mirada puesta en los recursos y la lucha contra el cambio climático, y enmarcando en esta estrategia políticas comunes como la agricultura, la pesca o el transporte.

No es de extrañar la perspectiva “verde” en el país más “verde” de la UE, que sin embargo tendrá que enfrentarse desde el inicio de su mandato a la crisis en el sector de las energías limpias. Para empezar, el freno en las perspectivas de crecimiento en el mercado eólico en Europa ha obligado a VESTAS, referente mundial de esta tecnología, a anunciar un despido que puede alcanzar a casi 3.000 trabajadores, muchos de ellos en la propia Dinamarca, que es el primer productor mundial de turbinas eólicas, cuya implantación en el país llega a suponer aproximadamente el 20% de su electricidad.

La cooperación en el ámbito fronterizo será otra de las piedras de toque del turno danés. Precisamente, el Gobierno saliente, y debido a las presiones de la extrema derecha, asestó un duro golpe hace unos meses al acuerdo de Schengen cuando decidió reforzar los controles aduaneros en sus fronteras. Una “Europa segura” ha sido uno de los eslóganes a los que ha recurrido Dinamarca para enfatizar la cooperación europea en el espacio Schengen así como dentro del sistema común de asilo, sumando también esfuerzos en materia de delincuencia internacional y terrorismo.

Todo para el euro, pero sin el euro

Sacar adelante el pacto fiscal, con la aprobación de un nuevo Tratado que refuerce la gobernanza económica en el seno de la UE, será, como hemos visto, uno de los principales objetivos de una Dinamarca que sí se ha sumado ahora al carro común en pos de la necesaria solidaridad entre la zona euro y el resto de Estados miembros. Resulta curioso, pero quien se ha quedado fuera, Reino Unido, es en realidad un antiguo compañero de batallas de los daneses en lo que a euroesceptismo se refiere. Las opiniones públicas de ambos Estados han sido tradicionalmente muy críticas con las implicaciones de la pertenencia de sus Estados a la UE. Sus respectivos Gobiernos, por ende, han intentado siempre enfocar estas implicaciones hacia aspectos económicos, minimizando, por el contrario, sus consecuencias políticas y las correspondientes cesiones de soberanía.

Viñeta sobre las negociaciones de la unión política publicada en 1992. Click en la imagen para más información.

Para explicar esto tenemos que remontarnos hacia la época en la que se negociaba el Tratado de Maastricht, allá por la Conferencia Intergubernamental de 1990-91. Aquellas negociaciones sobre un Tratado que anunciaba al fin la unión política constituyeron una buena piedra de toque para medir el europeísmo de daneses y británicos, más concretamente, hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Sus dos primeros ministros, Major y Schlüter, que no destacaban precisamente por su convicción europea, mostraron ya sus reticencias a una de las claves del TUE: la culminación de la Unión Económica y Monetaria (UEM), que debía finalizar con la adopción de la moneda única.  Unas duras negociaciones que desembocaron en sendos protocolos anejos al Tratado que sometían la incorporación de los dos países a la tercera etapa de la UEM (el euro) a una decisión del parlamento, en el caso británico, y a un referendo popular en el caso danés.

Fueron los propios ciudadanos daneses los que dijeron “no” al proyecto inicial de Maastricht en el referéndum de junio de 1992, generando un debate público en toda Europa sobre el alcance del Tratado. El extendido euroescepticismo británico (compartido entre la mayoría de la clase política y de la ciudadanía, no así en el caso danés, cuyo Gobierno de coalición hizo campaña a favor del “sí”) encontró en el rechazo danés la oportunidad perfecta para una mirada aún más crítica hacia el desgaste soberano que conllevaba la integración europea. El eurodiputado británico Andrew Duff (europeísta de pro) describe en uno sus escritos ese sentimiento de la sociedad británica hacia la “plucky little Denmark”.

Las reticencias danesas al Tratado estaban centradas no sólo en el euro, sino también en el área de la política de Defensa o la cooperación en los ámbitos de Justicia e Interior. Incluido el propio alcance de la Ciudadanía de la Unión, otra de las importantes aportaciones de Maastricht. Finalmente, el “opt-out” danés, acordado en el Consejo Europeo de Edimburgo de finales de 1992, excluía a Dinamarca de su participación en la tercera fase de la UEM y matizaría su presencia en la política de defensa en el marco de la UEO. Con estas condiciones, los daneses ratificaron el Texto en mayo de 1993. Posteriormente, en 2000, el “no” al euro queda finiquitado en otra consulta popular.

Por tanto, y con estos precedentes, la presidencia danesa de la UE tendrá que afrontar la negociación de un nuevo Tratado fiscal hecho a la carta para la zona euro, pero que precisa de un consenso profundo, el máximo posible, entre todos los socios de la Unión. Puede, como se ha llegado a afirmar desde algunos sectores, que no sea una mala noticia que un país sin el euro dirija la batuta del Consejo precisamente en los momentos más críticos para la moneda única.

El Pacto deberá estar listo para su visto bueno justo cuando la presidencia escandinava llegue a su ecuador. No lo tendrá fácil. Los eurodiputados ya han dejado claro que no están dispuestos a que el nuevo Texto socave el método comunitario y el equilibrio institucional en la toma de decisiones. De lo que no cabe duda es de que será un semestre intenso para la política comunitaria. Veremos lo que para junio ha sido capaz de dar de sí la “pequeña y valiente Dinamarca” y si el “giro verde” alivia una atmósfera bastante tensa.

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El picante húngaro se le indigesta a Europa

11 enero 2012

Hace ahora un año, la Unión Europea recibía el 2011 con una presidencia de turno incómoda a más no poder: la húngara. Existían dudas en el terreno económico, puesto que se comenzaban a adivinar los problemas financieros del país que debía dirigir el “barco”, justo cuando Europa se preparaba para poner en marcha algunas de las reformas económicas más críticas de su historia para salvar el Euro. Pero había aún más interrogantes en el terreno político, en concreto en la deriva autoritaria de un Gobierno, el del conservador Viktor Orbán, que acababa de impulsar la conocida como “ley mordaza”, una nueva legislación para la prensa que acababa de ser refrendada por el parlamento nacional, y que situaba a los medios de comunicación bajo el control del Gobierno.

Aquella presidencia rotatoria pasó, con más pena que gloria. Europa sigue sumida en una profunda crisis de deuda. El futuro del Euro continúa en el aire. Y el picante húngaro (la paprika, ingrediente más característico de su gastronomía) se le sigue indigestando al “club” europeo. Ya es una realidad, con su entrada en vigor el primero de enero, la nueva Constitución húngara, que refuerza el control político sobre  el Banco Central y el Tribunal Constitucional, permite una auténtica purga entre los jueces con el adelanto de la edad de jubilación, incluye una nueva normativa electoral a la medida del partido del Gobierno (Fidesz) y pone en entredicho la protección de datos, la libertad de prensa y a la propia oposición política del país. Con semejante panorama, cualquier parecido con la democracia será pura coincidencia.

Se trata de un giro antidemocrático, pero también ultraconservador y de tinte nacionalista. La nueva legislación prohíbe las uniones entre personas del mismo sexo y rechaza el aborto. La referencia cristiana se sitúa por encima de derechos y libertades. Y una suerte de “orgullo” nacional es el que guía los destinos del país, muy en la periferia del abrigo comunitario. Ya durante el pasado verano saltaron chispas entre la Comisión Europea y el Gobierno de Orban con motivo de una campaña pública contra el aborto pagada con fondos europeos, en concreto en el marco del programa Progress.

Fue la propia comisaria Reding la que exigió al Gobierno húngaro la retirada de unos carteles “pro-vida” en los que aparecía el mismísimo logotipo de la Comisión Europea, tal y como exigen los manuales de identidad para los programas con financiación comunitaria. La iniciativa de los conservadores húngaros obtuvo apoyos entre los sectores más ultraconservadores y reaccionarios de los Estados miembros, sin ir más lejos, en España, en colectivos como Hazte Oir.

¿Hay base jurídica para sancionar a Hungría?

Con la entrada en vigor de la Constitución húngara, la UE vuelve a mirar con lupa sus preceptos, que dificilmente pueden encajar con la idiosincrasia del proyecto europeo, sus valores, los derechos y libertades que protege y propugna, así como con parte de la legislación comunitaria. Las cuestiones son: ¿qué pueden hacer las Instituciones europeas? ¿Cómo actuar ante un Estado cuya deriva le aleja de cumplir los requisitos que en su día se le exigieron para poder adherirse a la UE? ¿Cuáles son esos requisitos? ¿Puede acabar Hungría fuera de la UE, expulsada o por voluntad propia? Vamos a intentar resolver todas estas cuestiones con un repaso de los preceptos recogidos en el Tratado.

En primer lugar, debemos centrarnos en las condiciones que el Tratado de la UE dispone para cualquier ampliación, tal y como está recogido en el art. 49 del Texto, que vincula los requisitos de admisión para cualquier Estado con el respeto y promoción de los valores que se recogen en el art. 2 del mismo Tratado:

<<La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.>> (Art. 2 TUE, versión consolidada).

Es decir, que para ser miembro de la UE  hay que respetar los principios de libertad y democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como el Estado de Derecho, y tener unas instituciones que los protejan y promuevan. Así mismo, según los criterios acordados en Copenhague en 1993, se exige una economía de mercado en funcionamiento y la capacidad de hacer frente a la presión competitiva y las fuerzas del mercado dentro de la Unión, así como la capacidad de asumir las obligaciones y suscribir los objetivos de la unión política, económica y monetaria. Éste es básicamente el consenso sobre ampliación que aún rige en el Consejo.

En cuanto al procedimiento de adhesión, también recogido en el art. 49 del TUE, se establece que el país en cuestión debe “solicitar el ingreso como miembro en la Unión. Dirigirá su solicitud al Consejo, que se pronunciará por unanimidad después de haber consultado a la Comisión y previo dictamen conforme del Parlamento Europeo, el cual se pronunciará por mayoría absoluta de los miembros que lo componen”.

¿Qué ocurre cuándo un país incumple los preceptos del artículo 2 del TUE? En este sentido, el art. 7 del Tratado prevé la posibilidad no sólo de dirigir recomendaciones a un Estado miembro, sino también de imponer sanciones, incluida la suspensión del derecho de voto en el Consejo, anta “la existencia de una violación grave y persistente por parte de un Estado miembro de los valores contemplados en el artículo 2 tras invitar al Estado miembro de que se trate a que presente sus observaciones”. Es el Consejo el que decide en última instancia sobre las sanciones, a propuesta motivada de la Comisión, el Parlamento Europeo o de un tercio de los propios Estados miembros.

En definitiva, vemos que hay recursos para “presionar” sobre el comportamiento antidemocrático de un Estado miembro sancionando sobre derechos que ese Estado ha adquirido como firmante del Tratado. Pero en ningún caso ello supone una alteración o suspensión de las obligaciones de dicho país como miembro de la UE. Tampoco los Tratados citan la posibilidad de expulsión de un miembro, pero, tras la reforma operada en Liboa, sí que se recoge la retirada voluntaria de un Estado de la UE (art. 50 TUE), siempre de conformidad con sus normas constitucionales internas (caso de consulta popular, por ejemplo).

Otro apartado importante del Tratado que afecta a los aspectos que incluye la nueva legislación húngara es que entrarían también en contradicción con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, derechos cuya protección se refuerza  con el reconocimiento de dicho Texto en el art. 6 del nuevo TUE. La carta se eleva con el mismo valor jurídico que los Tratados y se convierte de este modo en un documento jurídicamente vinculante y, con ello, en un auténtico ““bill of rights” para los ciudadanos europeos, incluidos los húngaros, que se verían privados de ellos por una legislación nacional que entra con contradicción con la comunitaria.

La clave estará en la maltrecha economía húngara 

Hemos visto que las instituciones europeas tienen la base legal suficiente para tomar las medidas que sean necesarias para frenar la deriva democrática de un Estado dentro la UE. Y la Comisión ya ha avisado que tiene intención de hacerlo. Por su parte, a los eurodiputados también les preocupan las reformas llevadas a cabo en Hungría. El asunto, en concreto, será examinado por la Comisión de Libertades  (LIBE) del Parlamento Europeo. La clave, tal y como explican los propios parlamentarios en este vídeo, puede estar en las sanciones a las que se enfrenta Hungría por no cumplir el pacto de estabilidad por su excesivo déficit y en la necesidad de recibir una inyección de dinero europeo para  salir de su nefasta situación financiera. Veremos si los apuros económicos sirven al menos para meter en cintura al Gobierno de Orban. Hay mucho en juego: nada menos que los pilares fundamentales sobre los que se asienta la unidad y la cooperación europea.



100.000 visitas

22 diciembre 2011

Este blog que edito desde hace aproximadamente algo más de dos años ha alcanzado esta semana la mágica cifra de 100.000 visitas. Un número que ha sido posible gracias a todos vosotros, que en algún momento durante todo ese tiempo habéis decidido deteneros uno o muchos momentos en esta bitácora que nació con una única pretensión: reivindicar la idea de “Más Europa”. Haciendo ahora memoria, me acuerdo de algunos post a los que tengo especial cariño, que generaron algo de controversia en los comentarios (el debate es lo que más enriquece cada entrada) o que encontraron difusión en otros medios.

La sección de entrevistas ha sido una de las que he intentado cuidar especialmente; cada una de ellas supone una aportación muy especial para este blog. Aunque, sin duda, el momento más feliz asociado a esta publicación fue el premio que le concedió la Comisión Europea en España en 2011 como mejor blog de actualidad europea. O que, en parte gracias al trabajo realizado en este blog (además de mi actividad política y profesional en otras redes sociales, como twitter) se me incluyera en una lista de 100 mujeres con talento digital.

He pensado que 100.000 visitas bien merecían hacer una pequeña recopilación de esos artículos que os he citado y que destacaría de forma singular de entre los 136 que se han publicado. Las temáticas, muy diversas, dentro del núcleo común de los asuntos europeos. Ahí van. Espero que os guste. Y otras 100.000 gracias a todos :)

Las relaciones UE-EEUU: “Estados Unidos y Europa ¿Sueños rotos?

Las perspectivas de futuro de la UE a principios de 2011: “Año nuevo ¿Europa nueva?

Barroso y el liderazo europeo: “¿Habemus lider?”

España en la UE: “25 años construyendo Europa

Identidad Europea: “¿Por qué no nos sentimos europeos?”

Adhesión turca: “¿Es Turquía parte de Europa?

Europa Laica: “Símbolos cristianos para una Europa laica

Dimensión Europea de la Educación: “Hacia una educación para la ciudadanía… europea

Igualdad de Género en la UE: “Gender Unbalanced Commission

Energía y cambio climático: “Energía y clima en la Europa del siglo XXI

Sobre aspectos de funcionamiento de la UE: “El principio de subsidiariedad: la evolución de una fórmula magistral

Entrevistas: “Susana del Río: Europa es un proyecto lleno de pasión

Por supuesto, un poco de ciberactivismo europeísta: “La Europa de los ciudadanos en un click

Y, como no, el post más visto del año: “Il Corpo delle Donne


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